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Dr. Elmer Huerta

 

¿Qué relación existe entre la violencia doméstica y las enfermedades crónicas?

Conoce sobre el fenómeno inflamatorio celular y cómo evitarlo.

Mujer con las manos en la cara - Violencia doméstica

Istock

La violencia doméstica es una importante causa de problemas crónicos de salud que se arrastran por el resto de la vida.

La violencia doméstica, que incluye agresión física y agresión psicológica, es un serio problema de salud pública en Estados Unidos. Según una encuesta realizada por los Centros para el Control y la Prevención de enfermedades (CDC) cada año, más de 10 millones de hombres y mujeres sufren algún tipo de agresión física por parte de la pareja actual o anterior. Además de esa violencia física, se calcula que una de cada cinco mujeres y uno de cada siete hombres ha sido severamente maltratado físicamente durante su vida.

Desafortunadamente, la ciencia no ha sido tan rápida en reconocer que la violencia doméstica es una importante causa de problemas crónicos de salud que se arrastran por el resto de la vida.

Felizmente, en los últimos años, las investigaciones científicas nos están permitiendo entender los cambios emocionales y de comportamiento permanentes que conducen a las enfermedades crónicas. Es más, recientes estudios demuestran los cambios celulares que se producen cuando una persona es maltratada, y cómo esos cambios biológicos explican las enfermedades crónicas que se producen.

El estudio más esclarecedor sobre la relación entre violencia doméstica y enfermedades crónicas fue publicado en la revista Trauma, Violence & Abuse. En él, la Dra. Kathleen Kendall-Tackett de Texas Tech University School of Medicine pone en orden la secuencia de eventos que le provocan a un ser humano sometido a violencia doméstica desarrollar una enfermedad crónica.

Según su hipótesis, la raíz del problema es que la víctima de violencia doméstica desarrolla depresión, hostilidad y trastornos del sueño. Estos tres eventos relacionados con la salud mental conducen a cambios bioquímicos y moleculares celulares relacionados al fenómeno de inflamación, los que a su vez causan enfermedades crónicas como las enfermedades del corazón y el síndrome metabólico, precursor de la diabetes.

La depresión constituye una de las secuelas más importantes que queda en una persona que sufre violencia doméstica. La condición está asociada a infartos cardiacos, dolores crónicos, envejecimiento prematuro, disminución de la función inmune, problemas de cicatrización e incluso la Enfermedad de Alzheimer. El problema es que los síntomas de la depresión son muchas veces ignorados por las víctimas de abuso doméstico debido a que son atribuidos a “la difícil vida que están llevando”.

Otra consecuencia de la violencia doméstica es la hostilidad, la cual se manifiesta con tendencias a desconfiar de personas y situaciones. Se desarrolla una actitud donde se considera que todo en la sociedad es malo y negativo, por lo que “hay que siempre vivir a la defensiva” y “cuidándose de todo”. Diversos estudios han documentado que la hostilidad hace que las arterias coronarias tengan tendencia a cerrarse y disminuya el riego sanguíneo cardiaco, lo que aumenta la posibilidad de padecer enfermedades del corazón. Otra consecuencia de la hostilidad, especialmente en las personas que han sobrevivido eventos de violencia doméstica, es que se aíslan socialmente y desarrollan serios problemas con sus nuevas parejas. Estos eventos también pueden originar enfermedades del corazón.

Por su parte, una persona que vive una situación de violencia doméstica o la ha sobrevivido, es una persona que no duerme bien. La falta de sueño —está ampliamente documentado— causa profundos trastornos en el bienestar del ser humano, incluyendo el debilitamiento del sistema de defensa y la tendencia a la obesidad, la cual es preludio de enfermedades del corazón, cáncer y diabetes.

La Dra. Kendall-Tackett documenta amplia evidencia científica de que esas tres condiciones —depresión, hostilidad y trastornos del sueño— causan enfermedades debido a que activan el llamado fenómeno inflamatorio celular; en el cual se liberan sustancias llamadas citoquinas, relacionadas a las enfermedades del corazón y el cáncer.

¿Qué hacer?

La manera de ayudarse a uno mismo o de ayudar a una persona víctima de violencia doméstica incluye los siguientes pasos:

  • Reconocer el problema y estar dispuesto a enfrentarlo. Para esto, la ayuda de un familiar o una buena amistad pueden facilitar la consulta con un programa de servicio social, la que puede iniciar el camino a la solución.
  • Buscar ayuda psiquiátrica temprana para reconocer la depresión y la hostilidad. Tratamientos tempranos y adecuados para esas condiciones pueden disminuir el fenómeno inflamatorio asociado y por tanto las enfermedades crónicas relacionadas.
  • Tomar conciencia de que es común que una persona que vive o que ha sobrevivido a la violencia doméstica, tiene tendencia a adoptar comportamientos que pueden afectar su salud, tales como tener relaciones sexuales sin protección, fumar cigarrillos, usar drogas o abusar del alcohol.
  • Comenzar y mantener un estilo de vida saludable, el cual debe continuarse a lo largo del proceso de recuperación psicológica.

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