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Dr. Elmer Huerta

 

¿Reemplazarán los virus a los antibióticos?

Qué son los fagos y por qué se considera su uso.

Si hay un microorganismo que me atrevo a decir es completamente subestimado, temido y poco entendido es la bacteria. Por lo general, cuando la gente escucha hablar de una bacteria, piensa en el peligro de alguna enfermedad y la necesidad de eliminarla inmediatamente con algún jabón o gel antibacteriano.

Placa de petri

Rafe Swan/Getty Images

Pues, eso es parcialmente cierto. Existen las bacterias llamadas patógenas que causan muchas y severas infecciones y que han provocado graves epidemias y pandemias. La peste, la sífilis, el cólera, la tuberculosis, por ejemplo, han arrasado con poblaciones. Pero lo cierto es que la gran mayoría de bacterias no causan enfermedad y son sumamente útiles para el desarrollo del medio ambiente y la vida de plantas y animales.

Por ejemplo, las previamente llamadas floras bacterianas —ahora llamadas el microbioma— constituyen poblaciones bacterianas que viven en la superficie y dentro de nuestro organismo y cuya actividad está relacionada a muchos procesos de salud y enfermedad. Lamentablemente, muchas de estas bacterias buenas son destruidas por los antibióticos, un efecto secundario imposible de evitar. 

Durante los últimos 60 años hemos abusado tanto de los antibióticos que se ha producido la llamada resistencia bacteriana. Este problema es tan grave que la Organización Mundial de la Salud manifestó recientemente que, al igual que los narcóticos, los antibióticos deberían tener el status de medicamentos controlados. También recomienda que solo deberían usarse en casos de una infección verdadera. Muchos antibióticos ya no funcionan y es probable que las infecciones por bacterias resistentes puedan convertirse en las plagas del futuro.

Entre las alternativas que se están estudiando para luchar contra las bacterias resistentes a los antibióticos está el uso de virus especialmente modificados. Son llamados bacteriófagos (devoradores de bacterias) o simplemente, fagos. Este tipo de virus existe en la naturaleza y fue descubierto en 1915, habiendo sido usado desde esa época para tratar infecciones como cólera y disenterías.

Debido a que el desarrollo de los fagos requería de una alta tecnología y que los antibióticos —dispensados en tabletas o inyecciones— fueron descubiertos poco después, los científicos abandonaron el uso de los fagos y prefirieron los baratos antibióticos para tratar infecciones.

Ahora, ante el problema de la resistencia bacteriana, se ha vuelto a pensar que los fagos podrían ser el arma antibacteriana del futuro. En estudios recientes, pacientes con fibrosis quística y graves infecciones por bacterias resistentes de los oídos y los bronquios, demostraron una mejora notable después de ser tratados con fagos.

Indudablemente una gran ventaja del fago es que ataca específicamente a un solo tipo de bacterias, respetando las bacterias beneficiosas que viven en nuestro organismo. Si bien es cierto que las bacterias pueden desarrollar resistencia a los fagos, las investigaciones han revelado que la simple adición de un tipo diferente de fago puede destruir a la bacteria.

Todavía hay mucho que aprender de los fagos y su uso generalizado está todavía en el futuro. Mientras tanto, te damos las siguientes recomendaciones básicas para disminuir la creación de bacterias resistentes a los antibióticos:

  • No uses antibióticos sin receta médica
  • No le exijas antibióticos a tu doctor, muchos médicos (especialmente pediatras) ceden a la presión de los pacientes y recetan antibióticos innecesariamente.
  • No uses líquidos ni jabones antibacterianos. Está demostrado que el agua y el jabón simple pueden destruir las bacterias. Los productos antibacterianos aumentan el número de bacterias resistentes.

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