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A los 2 años de COVID: ¿qué nos depara el futuro?

Incluso con la llegada de ómicron, la ciencia ha demostrado el camino inteligente hacia el futuro.

Gráfico que dice 2022, pero el cero es una mascarilla

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Si hay algo que podemos decir con seguridad después de dos años de vivir bajo la COVID-19, es esto: la ciencia no es perfecta, pero funciona.

Los expertos en salud pública cometieron algunos errores antes de que se conociera la verdadera naturaleza del virus, desde las pautas iniciales para evitar el uso de mascarillas en público hasta los consejos para limpiar los comestibles y el correo. Cierto, al comienzo de la pandemia, pocos expertos creyeron que esto sería tan malo como fue, dice el Dr. Cameron Wolfe, especialista en enfermedades infecciosas y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de Duke University.

En febrero del 2020, los médicos en Estados Unidos que se ocupan de los “patógenos de alto impacto” y la medicina de emergencia predecían un peor escenario de 500,000 muertes en Estados Unidos. Pero estaban equivocados. Hasta el momento de escribir este artículo, el número de muertes por COVID ha superado las 827,000 personas en el país, con más de 57 millones de infectados. Aproximadamente el 93% de las personas que han muerto tenían 50 años o más.

Pero después de dos años de triunfos y errores, muchos de nosotros estamos frustrados con la ciencia. Las vacunas son un milagro, o no lo son. La “COVID de largo plazo” es algo, o no lo es. Ómicron, delta y las otras variantes han lanzado al caos nuestra mejor planificación y predicciones, una y otra vez. Y en todo el país, las prácticas de salud pública están cada vez más impulsadas por la política, los medios de comunicación y la cultura en vez de por la ciencia.

Vacúnate. Usa tu mascarilla. Vive tu vida. 

Es confuso. Y deprimente. Y como resultado, la fatiga por COVID-19 se ha convertido en un verdadero peligro para nuestra salud colectiva.

“Las personas están cansadas de las intervenciones de salud pública”, dice el Dr. Andrew Badley, presidente del Grupo de Trabajo de Investigación sobre la COVID-19 de Mayo Clinic. “Usar mascarillas, mantener el distanciamiento social y lavarse las manos, y evitar los lugares concurridos. Algunas personas lo hacen cada vez menos, y creo que eso contribuye a la propagación”. Como estamos bajando la guardia, “creo que vamos a ver a pacientes con casos graves de COVID durante los próximos años”, dice.

Así que, a medida que nos aproximamos al segundo aniversario de la COVID-19, demos un paso atrás, analicemos bien dónde estamos y respondamos algunas preguntas serias sobre el futuro de la COVID-19 y cómo hacer que el 2022 sea lo más saludable, seguro y productivo posible.

1. Si las vacunas son “un 90% eficaces”, ¿cómo se enferman tantas personas vacunadas?

Hasta que surgió la variante ómicron, las infecciones posvacunación eran poco comunes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y ocurrieron principalmente en personas inmunocomprometidas. Parece que ómicron tiene una mayor capacidad para eludir la serie inicial de vacunas que otras variantes. Ómicron hace que sea aún más urgente no solo vacunarse, sino agregar un refuerzo si aún no lo has hecho, y tomar precauciones adicionales, especialmente si tienes más de 65 años o tienes problemas de salud crónicos.

Estas son las estadísticas que los CDC deben tener en cuenta: En comparación con las personas que están completamente vacunadas con un refuerzo, las personas no vacunadas tienen 10 veces más probabilidades de contraer COVID y 20 veces más probabilidades de morir a causa de ella. Y para las personas de 50 años o más, el riesgo al renunciar a la vacunación es aún mayor.

El hecho es que todas las vacunas —el sarampión, la culebrilla, la gripe, la neumonía, lo que sea— varían en su eficacia, dice Paul Duprex, director del Center for Vaccine Research de University of Pittsburgh.

“El objetivo establecido para que las vacunas contra la COVID-19 se consideren eficaces fue del 50%; nos sorprendieron al alcanzar más del 90%”. En comparación, nuestras vacunas anuales contra la gripe llegan entre el 40 y el 60% cada año. Así que el rango de eficacia de las vacunas contra la COVID es realmente extraordinario.

“Tu sistema inmunitario es como un equipo de fútbol”, dice el Dr. Panagis Galiatsatos, neumólogo y especialista en cuidados críticos en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University. “Practicas toda la semana, pero no tienes ni idea de a qué te enfrentarás exactamente el domingo. Incluso con los jugadores más fuertes, no sabes qué tan bien te irá contra un equipo al que nunca te has enfrentado. Una vacuna le da a tu equipo de fútbol el manual del oponente. Así que saldrás y serás más eficaz”.

Eso no significa que el otro equipo no pueda ganar ocasionalmente o que todavía no puedas enfermarte. Pero vacunarte aumenta drásticamente las probabilidades a tu favor y hace que cualquier enfermedad que padezcas sea mucho menos grave. 

Casos de COVID-19 por estado de vacunación y grupo de edad

2. ¿Por qué necesitamos refuerzos? ¿Esto prueba que las vacunas no funcionan?

Es completamente normal que los anticuerpos generados por las vacunas se desvanezcan con el tiempo y requieran un refuerzo, como puede dar fe cualquier persona que se haya vacunado contra el tétanos después de una herida por punción. “Lo que sabemos es que incluso después de dos vacunas contra la COVID, nuestros niveles de anticuerpos disminuyen; por eso necesitamos refuerzos”, dice Duprex. “De la misma manera, cuando se presentan variantes como ómicron, estos anticuerpos no parecen ser tan eficaces. Ese es un doble golpe que causa disminución en la eficacia de la vacuna. Este virus no desaparece... es muy probable que los refuerzos se queden aquí”. El refuerzo restaura la eficacia de la vacuna a aproximadamente el 80% contra ómicron.

Incluso la inmunidad natural disminuye con el tiempo, como en el caso de la varicela: Después de un brote de varicela en la niñez, nuestro sistema inmunitario mantiene el virus bajo control durante décadas. Pero después de los 50 años, el sistema inmunitario comienza a fatigarse, por lo que vacunamos contra la culebrilla, la enfermedad causada por la reaparición del virus de la varicela.

El hecho es que el virus está cambiando, y nuestro enfoque también tiene que cambiar. Ómicron ha demostrado ser más capaz de evadir la inmunidad creada por las dos primeras inoculaciones, pero los refuerzos parecen ser eficaces contra ella. Por eso es tan importante recibir un refuerzo —y protegerte si tu salud está comprometida—. Los CDC ahora recomiendan el refuerzo de Pfizer-BioNTech cinco meses después de la última dosis, en lugar de los seis meses originales.

3. ¿Las nuevas píldoras de COVID “curan” la enfermedad?

“¿Los medicamentos funcionan tan eficazmente como la vacunación? No”, dice Wolfe, de Duke. Pero todavía son un desarrollo potencialmente importante.

Dos medicamentos antivirales fuertes desarrollados para combatir la COVID han recibido la autorización de uso de emergencia de la FDA. Se ha demostrado que el molnupiravir de Merck reduce el riesgo de síntomas graves y muerte en un 30%. Mientras tanto, Pfizer reveló los resultados de un estudio en noviembre que mostró que su medicamento Paxlovid redujo las hospitalizaciones y las muertes en un 89% (en inglés). Una noticia aún mejor: Ambos vienen en forma de pastilla fácil de tomar, aunque los suministros en la actualidad son limitados.

Vacuna de moderna

MEDIANEWS GROUP VIA GETTY IMAGES

Los medicamentos están diseñados para que los tomen las personas que tienen síntomas leves a moderados en los primeros días el ciclo de la enfermedad. Las pastillas funcionan de una manera diferente a los anticuerpos monoclonales, hasta ahora el tratamiento de COVID-19, pero el resultado es el mismo:  evitan que el virus se replique en el cuerpo humano y, por lo tanto, evitan que los síntomas de la enfermedad aumenten.

Estos medicamentos son avances médicos serios, no solo por su eficacia, sino por su conveniencia. Otros tratamientos económicos y abundantes también están empezando a ser prometedores. Investigación preliminar, por ejemplo, ha demostrado que el medicamento para el colesterol fenofibrato puede ayudar a evitar (en inglés) que la proteína de la COVID-19 se una a las células humanas, lo que reduce la infección. Mientras tanto, el antidepresivo fluvoxamina también ha demostrado ser prometedor para prevenir una reacción excesiva del sistema inmunitario —inflamación fuera de control— y podría reducir el riesgo de hospitalización y muerte.

Estos medicamentos son económicos, abundantes y establecidos, aunque ninguno se usa ampliamente para la COVID-19 todavía. Pero la mejor opción es seguir las precauciones de seguridad y evitar la infección en primer lugar, dice Wolfe.

4. ¿Por qué todavía no tenemos inmunidad colectiva?

La “inmunidad colectiva” —que ocurre cuando una porción suficientemente amplia de una comunidad se vuelve inmune a una enfermedad que se propaga de persona a persona— es poco probable. Cuán grande debe ser esa porción se basa en gran medida en qué tan contagiosa es la enfermedad; cuanto más fácil se propaga, más personas necesitan ser inmunes para contenerla. El sarampión es muy contagioso, por lo tanto, aproximadamente el 94% de la población necesita ser inmune para detener la cadena de transmisión.

En cuanto a la COVID, la ciencia todavía no ha determinado el umbral, pero las estimaciones lo colocan sobre el 90% de la población. Para la población mayor, la vacunación no ha sido un problema, aunque pensarías que sí lo fue, basado en el debate público. A principios de enero, el 88% de las personas mayores de 65 años estaban completamente vacunadas, y casi el 60% habían recibido un refuerzo. Pero la población de más de 18 años completamente vacunada es solo del 73%. Eso ayuda, pero no lo suficiente como para que haya inmunidad colectiva. Además, las tasas varían de un estado a otro o incluso de un condado a otro. Así que, incluso si alcanzamos la inmunidad colectiva en algunas partes del país, esa inmunidad no se mantendrá. Siempre y cuando tengamos áreas con tasas de vacunación más bajas, todavía tendremos propagación de la COVID.

Entonces, ¿qué impide que las personas se vacunen? Un estudio del 2021 realizado por Ad Council (en inglés) encontró una combinación de desconfianza de las instituciones como el Gobierno y la industria farmacéutica; dudas sobre la eficacia de las vacunas; preocupaciones de seguridad, en particular sobre los embarazos futuros; y la sensación entre las personas más jóvenes de que simplemente no estaban en riesgo real.

“Algunas partes del país han tenido altas tasas de vacunación y una cooperación razonable con el uso de mascarillas y estrategias de reducción de riesgos, y han logrado una disminución de la COVID”, dice el Dr. Sten Vermund, decano de la Facultad de Salud Pública de Yale University. “Los lugares donde no lo han logrado están experimentando una transmisión continua”.

“¿Los medicamentos funcionan tan eficazmente como la vacunación? No”

—Dr. Cameron Wolfe, especialista en enfermedades infecciosas

En algunos casos, los mandatos de vacunación han ayudado a las personas que necesitaban un estímulo. Los médicos hablan de dos categorías de personas no vacunadas: los que se resisten a vacunarse ("¡Jamás me vacunaré!"), y los indecisos. Se puede convencer a los indecisos, dice Vermund. “Los principios pueden estar muy arraigados, o poco arraigados. Algunos nunca estarán de acuerdo, independientemente de las consecuencias, y están dispuestos a perder su empleo. Otras personas no tienen una opinión tan firme. Ahí es donde estamos progresando”.

Los números lo confirman y es por eso que los mandatos de vacunación, por impopulares que sean, han sido tan eficaces. Cuando United Airlines emitió un mandato para todos los empleados, menos del 1% se enfrentaron a un despido por incumplimiento. Novant Health, un sistema hospitalario en Carolina del Norte con 35,000 empleados, tuvo que despedir solo 175 por incumplimiento. En el estado de Washington, menos del 3% de la fuerza laboral estatal de 63,000 personas optaron por dejar de trabajar o ser despedidos en lugar de vacunarse.

“Es como un seguro de automóvil”, dice Wolfe. “Si no lo hacemos obligatorio, muchas personas no lo tendrían porque cuesta dinero y todos creemos que somos excelentes conductores y nunca tendremos un accidente de auto”. Es posible que los que se resisten a vacunarse nunca se vacunarán, a pesar de que 50 millones de personas hayan contraído COVID. Sin embargo, hasta ahora, los mandatos de vacunación han ayudado a “asegurar” a millones de personas contra infecciones futuras. Ese es un buen progreso.

5. ¿Qué es la COVID de largo plazo y cómo sé si estoy en riesgo?

Hemos aprendido mucho sobre este nuevo virus en los últimos dos años, pero un aspecto que sigue confundiendo a los médicos es la “COVID de largo plazo”, en la que ciertos pacientes sufren de síntomas durante meses después de que la infección haya terminado su curso.

Muchas otras enfermedades virales —desde la varicela hasta la poliomielitis y la gripe— se ha demostrado que tienen efectos de “largo alcance”, al igual que enfermedades bacterianas como la enfermedad de Lyme. Pero la COVID de largo plazo puede ser mucho más común de lo que nadie pensó.

Un estudio amplio en PLOS Medicine entre más de 273,000 sobrevivientes de COVID (en inglés) encontró que el 37% tenían uno o más síntomas de la COVID de largo plazo entre tres y seis meses después de la infección. Y el riesgo de síntomas prolongados de COVID aumentó con la edad, el 61% del grupo de 65 años o más tienen síntomas como dificultad respiratoria por daño pulmonar o problemas cognitivos (confusión cerebral y memoria), dolor muscular y fatiga. El riesgo era mayor en las personas que habían tenido una crisis más grave de la enfermedad. Otros síntomas comunes a largo plazo incluyen dolor de cabeza, ansiedad/depresión y dolor en el pecho o la garganta que las personas incluso pudieran no atribuir a la COVID.

La causa general sigue siendo un misterio, pero los investigadores están avanzando. Un nuevo estudio de pacientes fallecidos a causa de la COVID-19 (en inglés) realizado por los Institutos Nacionales de la Salud encontró que el virus de COVID-19 puede infectar a órganos específicos —como el corazón, los pulmones o el cerebro— y persisten allí durante meses. Pero todavía hay mucho que aprender.


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“Todavía no tenemos una gran comprensión de lo que es esto, cómo ocurre y cuál debe ser el tratamiento”, dice Badley. “Creo que en el 2022, comenzaremos a entenderlo”. Lo que lo hace especialmente difícil es identificar cuáles síntomas son en realidad debido a COVID de largo plazo y cuáles no. “Es muy incierto”, dice Wolfe. “Puedo predecir con cierta precisión quién se va a enfermar lo suficiente con COVID para terminar en el hospital. Es proporcional a tu edad, tu peso, lo mal que está tu corazón o tus pulmones al principio, el mal control de tu diabetes. Todavía no he encontrado una buena manera de predecir quién tiene COVID de largo plazo. No tengo ni idea de cómo sucede”.

Si has tenido COVID y tienes síntomas continuos, Badley sugiere hablar con tu médico de inmediato. Todos se presentan de manera diferente, y los efectos a largo plazo de la COVID siguen siendo un misterio. Pero hay otra razón para hablar con tu médico: Es posible que tus síntomas no estén relacionados con la COVID-19.

“Muchas personas aplazaron el mantenimiento rutinario del cuidado de la salud durante la era de la COVID”, dice Badley. “Algunos de estos síntomas que estamos viendo después de la recuperación podrían ser problemas de salud no relacionados”.

Los problemas pulmonares y neurológicos son particularmente preocupantes, ya que pueden requerir el cuidado de un especialista. Las vacunas también pueden desempeñar un papel en este aspecto. Un estudio del Reino Unido publicado en The Lancet encontró que el riesgo de sufrir de COVID de largo plazo se redujo a la mitad (en inglés) en las personas vacunadas que desarrollaron infecciones posvacunación. Además, aunque anecdótico, un equipo de investigación de Yale (en inglés) descubrió que recibir la vacuna redujo los síntomas de la COVID de largo plazo en el 40% de las personas encuestadas, posiblemente porque la inoculación eliminó algunos factores virales restantes.

"En resumidas cuentas: Pregúntate: “¿Estoy peor que antes de la COVID en lo que respecta a la salud?” Si la respuesta es sí, llama al médico.

6. ¿Es realmente ómicron un cambio de juego?

La variante delta fue responsable del brote masivo en el verano del 2021, y ómicron ha causado un aumento mucho mayor.  Pero si bien estas variantes parecen ser más contagiosas que el virus original, las personas que están completamente vacunadas y tuvieron un refuerzo todavía son mucho menos propensas a experimentar una infección grave.

“Cuanta más replicación viral tengas en la comunidad o en un individuo, más probabilidades tendrás de ver mutaciones. Por eso, creo que veremos nuevas variantes en el futuro”, dice Badley.

Pero incluso si surge una variante resistente a las vacunas, “los fabricantes de vacunas pueden desarrollar nuevas vacunas para estas nuevas cepas muy, muy rápidamente, porque saben exactamente cómo hacerlo”, dice Vermund, de Yale. No ha sido necesaria una vacuna específica para ómicron, pero si la situación cambia en los próximos meses o años, los expertos sugieren que se podría crear una nueva vacuna ARNm en unos pocos meses.

7. Estoy vacunado. ¿Pero hay algo más que pueda hacer?

Primero, vacunarte contra la gripe (no es demasiado tarde) y recibir un refuerzo de la COVID si han pasado cinco meses desde la segunda vacuna de Pfizer (seis meses si recibiste la serie Moderna; dos meses si recibiste la vacuna de Johnson & Johnson). Las dos vacunas se pueden administrar simultáneamente (es posible que quieras recibir una en cada brazo) y funcionan de manera tan acopladas que los fabricantes de medicamentos están trabajando en una sola vacuna combinada contra la gripe y la COVID que podría estar disponible en el otoño del 2022. El objetivo es mantenerte saludable y fuera del hospital, y la prevención es tu mejor arma, dice Badley que el primer caso de flurona de alguien que tiene gripe y COVID al mismo tiempo se ha confirmado en Israel.

"El año pasado, fuimos bastante buenos en seguir el distanciamiento, el uso de mascarillas y el lavado de manos”, agrega. “Ahora, en muchos lugares, eso se ha relajado y la oportunidad de propagación de la gripe volverá a los niveles donde estaba antes de la pandemia”. Por lo tanto, aunque probablemente estés cansado de usar una mascarilla, los expertos dicen que debes usar una en espacios públicos cerrados.

Y sigue los consejos de tu proveedor de atención médica. Al igual que las vacunas contra otras enfermedades necesitan un impulso periódico, los refuerzos contra la COVID pueden convertirse en parte regular de tu plan de salud. 

Guía de un opositor para el uso de mascarillas

Dos años después, las mascarillas siguen siendo un arma fundamental para controlar la COVID. “Sabemos cómo se propaga esto”, dice el Dr. Panagis Galiatsatos, de Johns Hopkins “Debes aspirarlo después de que alguien lo exhala activamente. Las vacunas funcionan aún mejor si heredas una pequeña carga viral. Y si aspiras el virus, tendrás una carga viral más pequeña si tanto tú como la otra persona usan mascarillas”.

Las reglas de uso de mascarillas para principios del 2022 son:

Personas vacunadas

Si has tenido un refuerzo en los últimos dos meses, no tienes problemas de salud crónicos y tienes menos de 65 años, podrías considerar no usar mascarilla:

  1. ​​Al asistir a un evento al aire libre
  2. Cuando se reúnen en el interior con otras personas que están completamente vacunadas o que han tenido pruebas negativas de COVID en los últimos dos días
  3. ​Pero usa una mascarilla cuando estés en el interior con el público en general. La transmisibilidad de la variante ómicron significa que el riesgo general es elevado. Y… si te sientes inseguro en cualquier situación, sé sensato y ponte una mascarilla.

Personas sin vacunar

Si tienes más de 50 años y no estás completamente vacunado, considera que tienes un alto riesgo, incluso si has tenido COVID en el pasado. Aun así, tienes que usar una mascarilla: ​​

  1. En cualquier lugar en el interior, en público o al aire libre, cuando hay grupos de personas
  2. Particularmente en hospitales, hogares de ancianos u otros centros que albergan a poblaciones vulnerables
  3. ​Al entrar en áreas donde se ha establecido la orden de uso de mascarillas

Solo piensa en las mascarillas de esta manera: “Tomo el uso de mascarilla igual que el uso de casco cuando paseo en motocicleta", dice Galiatsatos. “Solo estás siendo cuidadoso”.

8. ¿Qué traerá el 2022?

Una manera de analizar lo que podría suceder más adelante este año es ver lo que están planeando las personas que tienen más en juego. En este caso, esas son las compañías de seguros de salud. Las aseguradoras que ofrecen planes de salud a través de los mercados de la Ley del Cuidado de la Salud a Bajo Precio deben presentar ofertas de planes para el 2022 para justificar sus primas. La mayoría de las aseguradoras del mercado de la ACA predicen que la COVID-19 no tendrá ningún efecto en sus costos del 2022.

Esa es una declaración audaz y optimista sobre el futuro de esta pandemia. Pero el virus todavía está ahí. La COVID sigue siendo más peligrosa para las personas de 50 años o más, y una seguridad real sigue siendo difícil de alcanzar.

“Creo que lo vamos a lograr [en el 2022] en ciertas partes del país”, dice Vermund. “Creo que vas a tener una circunstancia muy favorable porque las tasas de vacunación son muy altas. En los lugares donde solo estamos vacunando al 40 o 50% de los adultos, eso está muy lejos de la inmunidad colectiva. Y si las personas se resisten de manera similar a la vacunación de sus hijos, tendrás una gran parte de la población en la que el virus continuará circulando”.

Wolfe, oriundo de Australia, tiene fe en las personas en Estados Unidos. “Estaría equivocado al decir que no soy optimista. Sabemos mucho más de lo que sabíamos hace un año. Tenemos tratamientos mucho mejores. Entendemos el distanciamiento y el uso de mascarillas. La gente puede lograrlo. Estamos absolutamente mejor de lo que estábamos hace un año”.