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Por qué los adultos mayores corren más riesgo de contraer infecciones graves posvacunación

Es poco común detectar un caso grave de COVID si estás vacunado, pero los adultos mayores son los que tienen el mayor riesgo.

Una mujer mayor en la cama de un hospital

RUBEN BONILLA GONZALO / GETTY IMAGES

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Las vacunas contra el coronavirus se mantuvieron durante el dominio de la variante delta, y los funcionarios de salud esperan que esto evite que las personas se enfermen durante la variante ómicron. Los datos más recientes muestran que las personas no vacunadas tienen aproximadamente 10 veces más probabilidades de contraer la COVID-19 que las personas vacunadas, dijo la directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Rochelle Walensky, y aproximadamente 20 veces más probabilidades de morir por complicaciones derivadas del virus.

Sin embargo, debido a que ninguna vacuna es un 100% eficaz, ocurren infecciones posvacunación. Y en la rara ocasión de que una persona vacunada se enferme gravemente de COVID-19, con más frecuencia es un adulto mayor. A principios de este otoño, datos federales mostraron que alrededor del 70% de las infecciones posvacunación que requirieron hospitalización ocurrieron entre adultos de 65 años o más. Esta población también representó el 87% de las muertes posvacunación. 

Un nuevo estudio (en inglés) publicado el 3 de diciembre en The Lancet Microbe refleja los hallazgos anteriores de los CDC: la mayoría de los pacientes hospitalizados con casos graves posvacunación en el Yale New Haven Health System desde principios de agosto hasta mediados de octubre eran mayores, con una edad promedio de 71.5 años, según los investigadores. Además, los datos de hospitales (en inglés) monitoreados por la Kaiser Family Foundation (KFF) mostraron que más de dos tercios (69%) de las hospitalizaciones posvacunación por COVID-19 entre junio y septiembre ocurrieron entre personas de 65 años o más, a pesar de que esta población tenía las tasas de vacunación más altas.

Es probable que la culpa se deba a enfermedades crónicas, a la variante delta y a la disminución de la inmunidad  

Durante toda la pandemia, los adultos mayores han sido más propensos a sufrir complicaciones por la COVID que sus pares más jóvenes, y los expertos dicen que las mismas razones que los hicieron más susceptibles de la transición podrían estar causando que lleven la carga de los casos graves posvacunación menos comunes, aunque la investigación está todavía en curso.

Tomemos, por ejemplo, las enfermedades subyacentes, que afectan a alrededor del 80% de los adultos mayores. Muchas enfermedades crónicas ponen a las personas en mayor riesgo de un caso grave de COVID-19, y las investigaciones emergentes demuestran que estas enfermedades pueden ser una desventaja incluso después de la vacunación.  El análisis de la KFF sobre casos posvacunación, publicado el 15 de diciembre, encontró que un mayor porcentaje de adultos completamente vacunados hospitalizados con COVID-19 tenían enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, insuficiencia cardíaca y enfermedad pulmonar, en comparación con los pacientes hospitalizados con COVID-19 que no estaban completamente vacunados.

Otra explicación de la disparidad: los adultos mayores también tienen un sistema inmunitario menos robusto que las personas más jóvenes, y la protección que brindan las vacunas puede disminuir más rápido debido a ello, dice Mark K. Slifka, experto en el desarrollo de vacunas y la longevidad de las respuestas inmunitarias inducidas por las vacunas en Oregon Health & Science University.

A esto le sumamos el hecho de que las personas de 65 años o más fueron las primeras en recibir la vacuna el año pasado, dice la Dra. Jill Foster, médica de enfermedades infecciosas infantiles de la Facultad de Medicina de University of Minnesota, y que no es inusual que la máxima eficacia de las vacunas disminuya con el paso del tiempo. Además, la variante delta, altamente contagiosa, “es lo suficientemente diferente del virus para el que se creó la vacuna, lo que hace necesario que tengas cantidades muy altas de anticuerpos para combatirla”, agrega Foster.


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Un informe de septiembre de los CDC halló que en general las vacunas fueron un 86% eficaces para prevenir la hospitalización por COVID-19 durante el aumento en verano de la variante delta; entre los adultos mayores de 75 años, ese número disminuyó al 76%. Esta brecha ayuda a explicar por qué las autoridades de salud recomiendan primero las vacunas de refuerzo para los adultos mayores antes que las poblaciones más jóvenes.

Los investigadores todavía están estudiando la eficacia de las vacunas contra la variante ómicron, pero la evidencia temprana sugiere que las vacunas protegen menos contra la nueva cepa. Por esta razón, se recomienda ahora que todos los adultos completamente vacunados reciban un refuerzo para acelerar la respuesta inmunitaria; también pueden recibirlo las personas de 16 y 17 años vacunadas con dos dosis del producto de Pfizer.

'Sigue siendo un momento para ser cauteloso'

Dado que los adultos mayores son más propensos a experimentar estos casos graves posvacunación que las poblaciones más jóvenes, practicar algunas precauciones adicionales tiene sentido, dicen los expertos, especialmente con el aumento de nuevos casos de COVID, hospitalizaciones y muertes.

Por ejemplo, el Dr. William Schaffner, experto en Enfermedades Infecciosas y profesor de la Facultad de Medicina de Vanderbilt University —quien está completamente vacunado, pero dice “yo soy un adulto mayor”— hace mandados temprano en la mañana cuando las multitudes son menos densas y evita eventos grupales grandes en el interior. También usa una mascarilla en entornos públicos cerrados, que los CDC recomiendan independientemente del estado de vacunación.

¿Quién corre el mayor riesgo?

Un estudio a gran escala publicado (en inglés) en la revista British Medical Journal identificó a las poblaciones en el Reino Unido con mayor riesgo de hospitalización o muerte a causa de la COVID-19, después de la vacunación. Entre ellas:

  • Personas inmunodeprimidas por la quimioterapia, un trasplante reciente de médula ósea o un trasplante de órganos sólidos, o el VIH/SIDA
  • Personas con trastornos neurológicos, como demencia y enfermedad de Parkinson
  • Residentes de hogares de ancianos
  • Personas con enfermedades crónicas, como el síndrome de Down, enfermedad renal, enfermedad de células falciformes y cirrosis hepática

Fuente: BMJ

Ser mayor y tener una enfermedad crónica —como una enfermedad cardíaca, una enfermedad pulmonar, diabetes u obesidad— “Esas cosas contribuyen un poco a favor de contraer una enfermedad grave, en caso de que te infectes”, dice Schaffner.

“Todas esas personas deben tener cuidado porque el virus en este momento sigue siendo la variante delta, y todavía se está propagando sustancialmente en la mayoría de las comunidades de Estados Unidos. Por lo tanto, sigue siendo un momento para ser cauteloso”.

La clave, dice Slifka, es tener en cuenta tus propias enfermedades al hacer planes —ya sea un viaje a la tienda de comestibles o una reunión con amigos— porque el riesgo de todos será un poco diferente. Y si tienes preguntas sobre dónde estás en ese espectro, “es un buen momento para tener esa conversación con tu médico”, dice Slifka.

Mantener cierto sentido de flexibilidad también es importante, señala el Dr. Hyung Chun, cardiólogo y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de Yale, quien fue coautor del estudio de Lancet sobre las infecciones posvacunación. “Es una situación tan fluida. Todavía estamos en el proceso de averiguar realmente sobre la COVID misma, así como la eficacia de las vacunas y otros tratamientos”, dice. Lo que significa que las protecciones recomendadas hoy en día podrían verse un poco diferentes unos meses más adelante, dependiendo de la ciencia y la situación.  

Nota del editor: este artículo se publicó originalmente el 14 de septiembre del 2021 y se actualizó para incluir nueva información.

Rachel Nania escribe sobre el cuidado de la salud y sobre políticas de salud para AARP. Anteriormente, fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington D.C., Recibió el Premio Gracie y un premio regional Edward R. Murrow. Asimismo, fue becaria para asuntos de demencia de la National Press Foundation.