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Las muertes por COVID-19 en los hogares de ancianos son prueba de la crisis nacional

Ya hay miles de muertos y se reclama mayor transparencia durante la epidemia.

Empleados médicos suben una persona fallecida a una ambulancia

EDUARDO MUNOZ ALVAREZ/GETTY IMAGES

Empleados de la salud cargan un cuerpo sin vida en una ambulancia en el Andover Subacute and Rehabilitation Center el 16 de abril del 2020, en Andover, Nueva Jersey.

In English | El gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy ha ordenado al fiscal general del estado que investigue el gran número de muertes por COVID-19 en instalaciones de cuidado a largo plazo, a consecuencia del mortal brote y la escena espantosa que se vivió en uno de los hogares de ancianos más grandes del estado.

La policía intervino esta semana, alertada por una confidencia sobre un cadáver almacenado en un cobertizo de un hogar de ancianos en Andover, en la parte norte del estado, donde encontraron 17 cuerpos almacenados en una morgue improvisada.

Desde finales de marzo, han fallecido 57 residentes en el Andover Subacute and Rehabilitation Center I y II, según la División de Salud del condado de Sussex. 26 de las víctimas dieron positivo a COVID-19.

El brote en este hogar de ancianos de Nueva Jersey es solo un dramático ejemplo de la tendencia de infecciones y muertes que está arrasando con nuestros hogares de ancianos en todo el país.

En Nueva York, 19 hogares de ancianos han reportado por lo menos 20 muertes cada uno, vinculadas a COVID-19, según un informe estatal publicado el viernes. Tan solo un hogar de ancianos en Brooklyn reportó 55 muertes. Cuatro otros hogares en la ciudad de Nueva York reportaron más de 40. En Massachusetts, la mitad de las muertes por COVID-19 han ocurrido entre residentes de los hogares de ancianos en ese estado.

Ilustración de una partícula del coronavirus

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Un informe del New York Times el viernes indicó que en Estados Unidos ha habido por lo menos 6,900 muertes en hogares de ancianos.

Pero la gama completa de brotes en los hogares de ancianos en todo el país permanece desconocida, según Elaine Ryan, vicepresidente de Asuntos Gubernamentales para Defensa de Derechos en los estados, en AARP. Hay poca transparencia sobre lo que está pasando", dijo Ryan. "Es indignante".

Ryan indicó que el Gobierno federal y muchos estados no requieren que los hogares de ancianos publiquen el número de fatalidades e infecciones a causa de COVID-19. Debido a eso, las personas a cargo de las políticas públicas y los familiares de seres queridos en hogares de ancianos a menudo se enteran de los brotes de COVID-19 en estos centros a través de los medios, dijo Ryan. Y la falta de información ha dificultado los esfuerzos de auxilio y ha dejado a los residentes de los hogares de ancianos y a sus familiares en la oscuridad.

"Si no sabes dónde están ocurriendo estos casos y quién necesita ayuda; ¿cómo vamos a responder?" Preguntó Ryan.

El personal está sobrecargado de trabajo y a menudo realiza sus funciones sin protección.

Además de hacer reclamos sobre la necesidad de mayor transparencia en los hogares de ancianos y por parte de las agencias federales y estatales, Ryan dijo que AARP está luchando por lograr un mayor número de pruebas de detección de COVID-19 para los residentes y el personal de los hogares de ancianos, mayor acceso a equipo de protección personal para los trabajadores, y una solución a la falta de empleados en estos hogares, que ya estaban faltos de personal antes de la pandemia.

En Maryland, el gobernador Larry Hogan activó "equipos de emergencia" de la Guardia Nacional de Maryland para ayudar en los hogares de ancianos. Nuevo Hampshire es el primer estado en implementar paga por condiciones peligrosas para los trabajadores de salud estatales, dijo Ryan. AARP está pidiendo a otros estados y al Gobierno federal que ayuden a reclutar trabajadores para aliviar la escasez de cuidadores.

Los expertos dicen que el coronavirus se ha propagado con tanta rapidez en los hogares de ancianos por varias razones. Primero, los residentes son particularmente vulnerables al virus debido a su edad y, a menudo, porque sufren de múltiples enfermedades subyacentes. Los residentes a menudo viven en entornos muy agrupados, de tres personas por habitación, y las comidas y actividades son comunales.

Y los cuidadores, quienes frecuentemente reciben paga mínima, a menudo trabajan en varias instalaciones diferentes para aumentar sus ingresos, lo que tiene el potencial de propagar las infecciones.

Falta de comunicación con las familias

Pero muchos hogares de ancianos ya tenían malos historiales de control de infecciones antes de que la crisis azotara, lo que los hizo particularmente vulnerables a la pandemia, según Patricia McGinnis, directora ejecutiva de California Advocates for Nursing Home Reform. Por ejemplo, en marzo, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid a nivel federal informaron que los empleados del 36% de los hogares de ancianos inspeccionados no seguían las guías adecuadas para el lavado de manos, y que el 25% no pudieron demostrar el uso adecuado del equipo de protección personal.

Los hogares de ancianos "no pudieron lidiar con las infecciones de C. diff (la bacteria que produce diarrea y colitis) y MRSA", dijo McGinnis, en referencia a un grupo de infecciones que plagaron los hogares de ancianos antes de la pandemia. "Con COVID-19, la propagación no fue una sorpresa".

Representantes de la industria dicen que están haciendo todo lo que pueden, pero que el virus presenta "un peligro único".

"Los brotes no son el resultado de falta de atención o fallas en los hogares", dijo una portavoz de la American Health Care Association/National Center for Assisted Living (AHCA/NCAL). "Es la combinación del comportamiento del virus y el riesgo particular que presenta para las personas a quienes cuidamos: adultos mayores con múltiples enfermedades subyacentes. Los hogares de ancianos y comunidades de vida asistida están haciendo todo lo que tienen a su alcance, dado lo limitado de los recursos que se les han brindado para ralentizar el brote del virus para nuestros residentes".

En Nueva Jersey, afectado grandemente por las muertes en los hogares de ancianos, Evelyn Liebman, directora estatal de AARP para defensa de derechos, dijo que los hogares de ancianos no han sido diligentes en comunicarse con los familiares desde que los hogares cerraron sus puertas a los visitantes. Los hogares de ancianos del estado están requeridos a notificarles a los familiares dentro de 24 horas si un residente se ha infectado con COVID-19, pero esto no sucede a menudo, dijo ella.

Laurie Facciarossa Brewer la protectora de derechos de Nueva Jersey para las instalaciones de cuidado a largo plazo, comparte estas preocupaciones.

"Las personas están muriendo en los hogares de ancianos, y en muchos casos, están muriendo muy rápido, y las familias a veces no son informadas o actualizadas sobre sus seres queridos", dijo Facciarossa Brewer. "Es horroroso".

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