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La relación entre la leche y el cáncer de mama: ¿mito o realidad?

Un nuevo estudio reaviva el debate sobre los lácteos.

Una mujer sostiene una botella de leche en un supermercado

RAPIDEYE/GETTY IMAGES

In English | Un estudio reciente de Loma Linda University en California demostró una fuerte correlación entre la leche de vaca y las tasas más altas de cáncer de mama, que la mayoría de los expertos anteriormente consideraban infundada.

El estudio (en inglés) utilizó cuestionarios sobre la alimentación para seguir a casi 53,000 mujeres en Norteamérica (edad media de 57) durante casi ocho años. Cuando analizaron los resultados, hallaron lo siguiente: la ingesta más alta de leche de vaca estuvo asociada con un mayor riesgo de cáncer de mama —hasta un 70 a 80% más alto para las que tomaban dos o tres tazas por día—. El aumento del riesgo era menor, pero aún observable, para las que tomaban solo de un cuarto a un tercio de taza por día.

"Pudimos analizar desde la gente con un consumo bajo de leche hasta la que tomaba pintas de leche por día", explica el Dr. Gary Fraser, investigador principal y profesor de Medicina y Epidemiología en Loma Linda University Health.

El estudio no detectó una diferencia de riesgo entre las participantes que tomaban leche entera y las que tomaban leche semidescremada (los investigadores no pudieron comprobar si la leche era orgánica). Y a pesar de que el grupo del estudio consumía cantidades bastante altas de soya, los investigadores "no hallaron pruebas convincentes" de que los productos de soya estuvieron asociados con un riesgo más alto de cáncer de mama. De hecho, descubrieron una reducción marcada del riesgo cuando se sustituía una cantidad aproximadamente equivalente de leche de vaca por leche de soya. También hallaron que otros tipos de lácteos, como el queso y el yogur, no tenían efectos ni "adversos ni protectores" con respecto al riesgo del cáncer de mama.

"La leche ha sido objeto de controversia por un largo tiempo... los pacientes se frustran porque un día el consejo es 'beba leche' y al otro, 'no beba leche'". 

Dra. Marisa Weiss, fundadora y directora médica de Breastcancer.org

Aunque únicamente un experimento doble ciego podría demostrar definitivamente una relación con el cáncer de mama, Fraser señala que su equipo efectuó el control cuidadoso con respecto a otros factores que podrían crear la impresión falsa de que existe una conexión en este tipo de investigación. "Efectuamos ajustes por consumo de alcohol, distintos productos alimentarios y una serie entera de factores reproductivos, como por ejemplo si las mujeres habían tomado anticonceptivos orales, habían amamantado a sus hijos o se habían sometido a terapia de reemplazo hormonal después de la menopausia". Según comenta, ninguno de esos factores pareció explicar los resultados, lo cual lo llevó a concluir que "puede haber algún otro factor misterioso, pero sí parece que la leche de vaca es al menos interesante en cuanto a una posible causa del cáncer de mama".

Fraser señala que los estudios sobre el efecto de los lácteos en el riesgo de cáncer de mama han mostrado resultados variados e incluso contradictorios a lo largo del tiempo. La Dra. Marisa Weiss, fundadora y directora médica de Breastcancer.org, reitera esa afirmación al declarar: "La leche ha sido objeto de controversia por un largo tiempo. Los pacientes se frustran porque un día el consejo es 'beba leche' y al otro, 'no beba leche'". 

Por su parte, Weiss recomienda ser prudente. "Existe un principio de precaución en salud pública de que más vale prevenir que curar. Los seres humanos estamos en la cima de la cadena alimentaria y, por lo tanto, somos vulnerables a todo lo que comemos. Existen motivos para creer que algunos alimentos son más sanos que otros, y que algunos tienen riesgos. La leche es un producto de origen animal y su integridad depende de la salud de la vaca y hasta de si tiene hormonas extra".


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Weiss explica que su método general es consumir mayormente leche de vaca descremada orgánica y luego "variarlo al beber también otros tipos de leche a base de plantas: leche de soya, leche de almendras, leche de cáñamo, leche de avena o leche de arroz". Sin embargo, advierte un par de cosas: "Asegúrate de que las leches no tengan azúcar y elige la leche de soya orgánica, porque más del 80% de los productos de soya se cultivan con químicos. También ten presente que, si bebes menos leche de vaca, debes buscar otra fuente de calcio y vitamina D, que ayuda a formar huesos y cuerpos sanos".

La Dra. Dawn Mussallem, especialista en diagnóstico de mama de Mayo Clinic en Jacksonville, Florida, señala que el American Institute for Cancer Research (AICR, en inglés) no ha emitido recomendaciones sobre la leche y el cáncer de mama y que, si bien este estudio sugiere que existe una relación entre el consumo de leche y el riesgo de cáncer de mama, no afirma que la leche causa directamente la enfermedad.

"Si tuviera que aconsejar a una mujer que no corre un mayor riesgo de cáncer de mama, le diría que las investigaciones hasta la fecha sobre el consumo de leche y el cáncer de mama han sido contradictorias, y resaltaría los beneficios de la leche para los adultos, entre ellos que suministra nutrientes beneficios como el calcio y que es una fuente económica de proteína. Además, existen pruebas convincentes que relacionan a la leche con un menor riesgo de cáncer colorrectal", afirma Mussallem. Sin embargo, para la mujer posmenopáusica que corre mayor riesgo de cáncer de mama, dice que le "comentaría sobre las pautas del AICR y los estudios disponibles sobre la leche y el cáncer de mama para que pueda tomar su propia decisión".

Mussallem dice que, en general, "el cáncer es un proceso muy complejo. Beber leche no va a causar cáncer". En cuanto a reducir tu riesgo de cáncer, afirma, las siguientes pautas están bien aceptadas: mantener un peso saludable; realizar actividad física; comer una dieta rica en vegetales, frutas, granos integrales y frijoles; limitar las comidas rápidas y las bebidas azucaradas; limitar la carne roja y evitar las carnes procesadas; y evitar el alcohol. "Se trata de tus hábitos generales de vida", añade. "Y en cuanto al consumo de leche, el consejo debe personalizarse, como todo en la medicina".

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