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Las nuevas pautas sobre presión arterial despiertan críticas

Voces discrepantes entre los expertos médicos del panel, advierten que las nuevas normas pueden poner en peligro a algunas personas.

In English l A miles de adultos mayores les pareció una buena noticia: las nuevas pautas sobre presión arterial podrían liberarlos de la ansiedad de tener que tomar fuertes medicamentos para controlar su presión arterial, y de los efectos secundarios que a veces conllevan.

Pero, casi de inmediato, varios miembros del panel de expertos médicos que recomendaban el cambio discreparon enfáticamente y advirtieron que, en algunos casos, las nuevas pautas podrían significar un peligro.

El resultado fue una confusión similar a aquella que se generó el año pasado en torno a la introducción de nuevas pautas sobre la ingesta de medicamentos con estatinas para bajar el colesterol.

La controversia se inició en diciembre, cuando un panel de 17 expertos nacionales anunció que, sobre la base de cinco años de análisis de la investigación más sólida disponible, el parámetro para tratar la hipertensión debería ser algo más elevado para las personas de 60 años o más y para aquellas con diabetes o insuficiencia renal. Sus conclusiones se publicaron en Journal of the American Medical Association.

Sin embargo, cinco miembros del panel discreparon y publicaron un artículo de seguimiento en Annals of Internal Medicine, donde advirtieron que la modificación podría poner a más pacientes en riesgo de padecer cardiopatías  y derrames cerebrales.

La American Heart Association (AHA, Asociación Estadounidense del Corazón) también se resistió al cambio, argumentando que podría socavar el reciente progreso en la reducción de muertes causadas por estas enfermedades.

“La hipertensión es un factor de riesgo muy potente, en especial, para quien padece otras enfermedades. No es momento de relajar el control sobre la presión arterial”, afirma la presidenta del grupo, Dra. Mariell Jessup, directora médica del Centro Cardíaco y Vascular de la University of Pennsylvania.

Las pautas del panel anterior, del 2003, definieron la hipertensión arterial para los adultos mayores en 140/90 o más, lo que significa que ese es el umbral para tomar medicamentos con miras a bajar esos valores. (El valor máximo representa la presión interna de las arterias cuando el corazón late, y el valor mínimo es la presión entre latidos, cuando el corazón descansa).

Las nuevas pautas no modifican nada si tienes menos de 60 años. Pero si tienes 60 años o más, el parámetro se ha elevado: tu objetivo es mantener tu presión arterial en o por debajo de 150/90. Si tienes insuficiencia renal o diabetes, tu parámetro solía ser 130/80 o menos; ahora es 140/90 o menos.

El Dr. Raymond R. Townsend, director del programa de hipertensión de la University of Pennsylvania y miembro del panel que redactó las nuevas pautas, afirma que el cambio se basa sobre los mejores datos disponibles de ensayos controlados aleatorios, considerados estándar de referencia en términos de evidencia científica.

Pero cada paciente es diferente, afirma. Y en tanto “algunos estarán mejor con la presión arterial en 130, otros cuya presión oscila entre 140 y 146, y que ya toman 11 medicamentos, no necesitan agregar una doceava píldora para bajar su presión arterial a 138. El juicio del médico prevalece sobre las pautas”.

Los miembros disidentes del panel, sin embargo, afirman que la evidencia no es lo suficientemente concluyente para respaldar un aumento del valor de 140 a 150 para todos los mayores de 60 años.

Nuevas pautas sobre la presión arterial

Según el Dr. Jackson T. Wright Jr., autor de la opinión minoritaria y director del programa de hipertensión clínica del centro médico University Hospitals Case Medical Center de Cleveland, los adultos mayores con hipertensión arterial sin tratamiento podrían quedar más expuestos a sufrir complicaciones, en especial los afroestadounidenses y quienes presenten otros factores de riesgo cardiovascular.

Wright, quien también fue miembro del panel del 2003, es partidario de conservar aquellas recomendaciones para tratar la presión arterial por encima de 140/90.

“Con ese parámetro, el índice de complicaciones ha venido disminuyendo en las últimas décadas, en especial, en las personas mayores de 60 años”, comenta. Al seguir las nuevas pautas, “puede ocurrir que se reviertan estos logros”.

Enfermera tomando la presión arterial a un paciente

Istock

Las nuevas pautas sobre presión arterial podrían liberar a algunas personas de tener que tomar medicamentos potentes con fuertes efectos secundarios.

Pero tanto a médicos como a pacientes les preocupan los efectos secundarios de los medicamentos para la presión arterial, en particular los mareos que pueden terminar en caídas y la interacción de las píldoras con otras medicinas que el paciente puede estar tomando. Agregar algo de margen en el tratamiento de la hipertensión puede permitir a los pacientes tomar menos píldoras, afirma Townsend.

Lo que señala la controversia es que “cada paciente debe ser individualizado”, afirma Jessup, de la AHA.

“Una presión arterial de 150/90 en un paciente que básicamente goza de buena salud, pero que podría necesitar cambios en su dieta o estilo de vida, no es lo mismo que otro con 150/90 que es una bomba de tiempo caminante porque presenta otros factores de riesgo”, señala.

La Dra. Mary Ann McLaughlin, directora médica del programa de salud cardiaca en el Centro Médico Mount Sinai, afirma que, desde que se dieron a conocer las pautas, “muchos pacientes han llamado y han enviado correos electrónicos preguntándome si pueden dejar de tomar sus píldoras”.

Su consejo, en términos generales:

  • Si tienes más de 60 años y tomas más de dos medicamentos para controlar la presión arterial, y tu presión arterial se mantiene invariablemente entre 120 y 139, considera con tu médico revisar tu régimen de medicación.
  • Si eres mayor de 75 años y te sientes mareado o atontado, y tu presión arterial sistólica (valor máximo) es menor que 150, considera con tu médico disminuir la dosis de tu medicamento.
  • Cualquiera sea tu edad, si te mantienes activo y fuerte con tu actual régimen farmacológico, y tu presión arterial sistólica está por debajo de 140, no debería haber razón alguna para modificar tus medicamentos.

Candy Sagon escribe sobre salud y nutrición para AARP Bulletin.

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