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5 afecciones que comúnmente se diagnostican mal en la unidad de cuidados intensivos

Un error puede conducir a posibles fatalidades.

In English l Los pacientes gravemente enfermos que se encuentran en una unidad de cuidados intensivos son los pacientes que se monitorean y examinan más exhaustivamente en un hospital. Al estar rodeados de médicos, enfermeros y una batería de equipos, uno podría suponer que recibirán la mejor atención médica.

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Doctores revisando unos rayos-x - 5 Condiciones comúnmente diagnosticadas erróneamente en las unidades de cuidados intensivos

Foto: Getty Images

Los errores de diagnóstico en las unidades de cuidados intensivos son más comunes de lo que podría pensar.

Pero esto no es así, según un reciente estudio realizado por expertos en seguridad de pacientes de Johns Hopkins Medicine en Baltimore. Los errores de diagnóstico son comunes en las unidades de cuidados intensivos, según el autor del estudio Bradford Winters, un profesor adjunto de anestesiología y medicina de cuidados intensivos. Él y sus colegas descubrieron que más de un cuarto de los pacientes que murieron en una unidad de cuidados intensivos tuvo al menos un diagnóstico erróneo. El estudio estima que alrededor de 40.500 pacientes adultos internados en una unidad de cuidados intensivos mueren anualmente con una afección médica desconocida.

Ya sea que los diagnósticos de los médicos hayan sido completamente erróneos o que los médicos no hayan detectado enfermedades que ponen en riesgo la vida, si los médicos hubiesen acertado en el diagnóstico podrían haber iniciado tratamientos que, en muchos casos, les hubiese permitido salvar vidas, afirma Winters. Además de las muertes, esos errores podrían llevar a cirugías innecesarias, internaciones prolongadas y discapacidades a largo plazo en pacientes que de otro modo se podrían haber recuperado por completo.

En una unidad de cuidados intensivos, es fácil cometer un error de diagnóstico, dice Winters. Los médicos reciben cerca de 7.000 datos por día en este entorno complejo y que distrae la atención. "Nos sentimos abrumados por la información", afirma.

Winters y otros médicos de todo el país se reunieron recientemente en una conferencia en Johns Hopkins con el fin de mejorar la seguridad de los pacientes mediante la reducción de los errores de diagnóstico.

Los errores de diagnóstico en la unidad de cuidados intensivos son parte de un problema más amplio, de acuerdo con el director de la conferencia David Newman-Toker, profesor adjunto de neurología y otorrinolaringología de Johns Hopkins. En términos generales, los errores en el diagnóstico provocan la muerte de 40.000 a 80.000 pacientes por año. 

Los diagnósticos erróneos también se producen frecuentemente en las salas de emergencia, donde los médicos deben decidir si internan a los pacientes en el hospital o los envían a sus casas. Es "el lugar más agobiante para practicar medicina," afirma, y, "por consiguiente, nuestro desempeño no es el mejor".

Solo cinco afecciones representan más de un tercio de todos los diagnósticos equivocados en las unidades de cuidados intensivos. Lea a continuación los indicios y síntomas de las afecciones, las enfermedades con las que los médicos a menudo las confunden y los exámenes que utilizan para diagnosticarlas adecuadamente.

1. Ataque cardíaco

La muerte —o el daño— de parte del músculo cardíaco, generalmente después de que un coágulo sanguíneo reduce o detiene el flujo de sangre.

Síntomas: Los síntomas más comunes incluyen dolor en el pecho, dificultades para respirar, mareos o sensación de desvanecimiento y sudor frío. Los síntomas menos comunes incluyen náuseas, vómitos, fatiga agobiante y dolor en la mandíbula, espalda, cuello u omóplatos. Las mujeres son más propensas que los hombres a tener estos síntomas menos comunes, pero los hombres también pueden padecerlos.

Se confunde con: Los médicos pueden diagnosticar un ataque cardíaco como acidez estomacal, una infección vesicular o una embolia pulmonar. En algunos casos, los síntomas son demasiado leves y ni el paciente ni el médico se dan cuenta de la importancia de los síntomas del paciente.

Exámenes de diagnóstico: Los análisis de sangre de encimas del músculo cardíaco (troponina I o troponina T específicas del corazón) pueden revelar si el músculo cardíaco ha sufrido algún daño. Generalmente, cuanto más dañado esté el corazón, mayor será la cantidad de troponina T en la sangre. A pesar de que los pacientes en la unidad de cuidados intensivos a menudo están conectados a monitores cardíacos, muchas veces se requiere un electrocardiograma especial de diagnóstico para detectar un ataque cardíaco.

Tratamiento: Los medicamentos incluyen aspirina y betabloqueantes. Los médicos también pueden realizar un procedimiento de angioplastía para destapar las arterias bloqueadas. Se pueden colocar stents dentro de las arterias para ayudar a mantenerlas abiertas.

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2. Embolia pulmonar

Una obstrucción repentina en una arteria pulmonar

Síntomas: En general los pacientes tienen dificultades para respirar, dolor en el pecho y tos.

Se confunde con: Los síntomas pueden ser similares a los de un ataque de asma, neumonía, bronquitis o incluso un ataque cardíaco.

Exámenes de diagnóstico: Si los médicos sospechan de una embolia pulmonar, pueden ordenar una tomografía computarizada de los pulmones. Prácticamente todos los pacientes con embolia pulmonar tienen trombosis venosa profunda, una formación de coágulos sanguíneos en la pierna, muslo o pelvis. Cuando los pacientes tienen esta afección, los médicos deben tomar las precauciones necesarias para evitar que el coágulo se desplace a los pulmones.

Tratamiento: Comúnmente se administran medicamentos anticoagulantes y oxígeno complementario si los niveles de oxígeno en sangre son bajos. En casos excepcionales, se necesita cirugía para eliminar un coágulo.

3. Neumonía

Inflamación de los pulmones por una infección

Síntomas: Los pacientes generalmente tienen tos, fiebre y escalofríos. También pueden tener dificultades para respirar.

Se confunde con: La infección pulmonar puede confundirse con el asma e incluso la tuberculosis. Dado que los distintos tipos de neumonía requieren tratamientos distintos, confundirlos puede generar la pérdida de tiempo muy valioso.

Exámenes de diagnóstico: Generalmente se utiliza una radiografía de tórax para confirmar el diagnóstico de una neumonía. La neumonía también puede detectarse con una tomografía computarizada. Los médicos pueden escuchar un ruido en los pulmones o realizar una pulsioximetría para medir la cantidad de oxígeno en la sangre. Un análisis de esputo puede revelar la causa de una infección y la gravedad de la enfermedad.

Tratamiento: Si la infección es bacteriana, los antibióticos probablemente ayuden a eliminarla. Si la neumonía es viral, en algunos casos se administran medicamentos antivirales. Cuando el nivel de oxígeno en la sangre es bajo se proporciona oxígeno complementario.

4. Aspergilosis

Una infección o reacción alérgica provocada por el hongo Aspergillus que comúnmente crece en hojas muertas

Síntomas: Los síntomas más comunes incluyen tos, fiebre, escalofríos, dolor en el pecho, dificultades para respirar y dolor de cabeza. El hongo es común en el ambiente pero generalmente solo causa problemas a las personas que tienen un sistema inmunológico debilitado.

Se confunde con: Las aspergilosis puede parecerse al asma, tuberculosis o a una dificultad respiratoria severa (que puede desarrollarse después de un trauma o sobredosis de drogas, entre otras causas). También puede ser similar a una neumonía bacteriana o viral.

Exámenes de diagnóstico: Una radiografía de tórax o una tomografía computarizada puede mostrar una masa fúngica en los pulmones. El análisis de esputo puede confirmar que la causa de la enfermedad sea el hongo Aspergillus. Los análisis de sangre y de piel pueden revelar si la causa de la enfermedad es una reacción alérgica.

Tratamiento: A menudo se administran medicamentos antimicóticos y corticosteroides. Si la masa fúngica está provocando una hemorragia pulmonar, los médicos pueden optar por una cirugía para eliminar la masa.

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5. Hemorragia abdominal

La hemorragia que comienza en el estómago, esófago, intestino delgado o colon

Síntomas: Una baja de la presión arterial y aumento del ritmo cardíaco inexplicables pueden indicar una hemorragia interna, al igual que la sensación de desvanecimiento, debilidad y dificultades para respirar. Los síntomas pueden incluir vómitos y materia fecal oscura o con sangre. El derrame de sangre dentro de la pared de la cavidad abdominal puede causar dolor y rigidez en el estómago.

Se confunde con: La hemorragia interna es muy difícil de diagnosticar en la unidad de cuidados intensivos porque muchos pacientes ya están débiles y mareados y las fluctuaciones en la presión arterial y en el ritmo cardíaco pueden ser síntomas de diversas afecciones.

Exámenes de diagnóstico: Los análisis de sangre pueden indicar baja cantidad de glóbulos rojos o anemia. También se puede detectar la hemorragia con una muestra de materia fecal. La endoscopía, angiografía, tomografía computarizada y los estudios de medicina nuclear pueden ayudar a los médicos a detectar el origen de la hemorragia. Si el paciente ya tiene colocado una sonda gástrica, el personal médico puede tomar una muestra de los fluidos en el estómago.

Tratamiento: Los médicos pueden colocar un clip en un vaso sanguíneo sangrante o usar calor, corriente eléctrica o láser para detener la hemorragia. En algunos casos es necesaria una cirugía.

¿Qué puede hacer?

Dado que los pacientes gravemente enfermos a menudo no pueden comunicarse claramente, los parientes pueden ser cruciales para ayudar a los médicos a resolver la incógnita del diagnóstico.

En primer lugar, procure conocer la historia clínica de su ser querido. En especial los pacientes mayores, quizás no puedan indicar los medicamentos que toman ni recuerden su historia clínica — y mucho menos la de su familia—. Los médicos pueden "poner los ojos en blanco" cuando un pariente trae hojas sueltas o una bolsa llena de medicamentos de su ser querido, afirma Winters, pero en el momento de realizar un diagnóstico complicado, cualquier información puede resultar "increíblemente valiosa".

En segundo lugar, dice Newman-Toker, tenga lista su "historia". Al llegar al hospital, se les pide a los pacientes y parientes que expliquen lo sucedido. Nunca dé por sentado que el enfermero de la sala de emergencia le ha transmitido todos los detalles al médico de la unidad de cuidados intensivos. Esté al tanto del problema, incluido el momento en que comenzaron los síntomas y lo que se ha hecho hasta llegar al hospital.

En tercer lugar, procure interrogar al médico con el fin de determinar "si el médico está pensando claramente o no", dice Newman-Toker. A pesar de que la mayoría de los legos en la materia no tienen los conocimientos médicos suficientes como para criticar al médico, "pueden analizar en qué medida el médico demuestra curiosidad, meticulosidad y atención".

Por último, si siente que algo no está bien, "presione a los médicos para que sigan investigando", afirma Winters. Cuando los parientes se preocupan por sus seres queridos, los médicos suelen ahondar más allá de sus primeras conclusiones para alcanzar el diagnóstico correcto.

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