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Trabajas y eres cuidador: ¿Deberías decírselo a tu jefe?

Saber cuándo y cómo hablar con tu supervisor puede ayudar a los trabajadores que cuidan de un ser querido a acceder a los beneficios y al apoyo disponibles.


Una ilustración de una empleada hablando con su jefa sobre un familiar con discapacidad
Michela Buttignol

Puntos principales

  • Siete de cada diez cuidadores familiares forman parte de la fuerza laboral, destacando las demandas duales que muchos enfrentan al equilibrar el empleo con las responsabilidades del cuidado no remunerado.
  • Los cuidadores que trabajan deben revisar proactivamente los beneficios laborales, incluidos los programas federales y estatales, para entender sus opciones antes de que ocurra una crisis.
  • Antes de hablar con tu supervisor, ten en claro tus necesidades como cuidador e identifica posibles soluciones. Si no recibes apoyo de tu jefe, considera hablar con el departamento de recursos humanos o con niveles más altos de autoridad para explorar otras opciones.

Cuando Zack Demopoulos estaba lidiando con un exigente trabajo de alto nivel en recursos humanos en la gigante farmacéutica Pfizer y las crecientes necesidades de salud de su papá, no le contó de inmediato a nadie en el trabajo lo que estaba pasando en su vida personal. Eventualmente, el estrés de ser cuidador comenzó a notarse. El desgaste emocional y los viajes frecuentes para ver a sus padres y ayudar a su papá en Carolina del Norte empezaron a afectar su horario de trabajo. Su jefe empezó a hacer preguntas sobre sus ausencias.

Cuando Demopoulos, de 64 años, finalmente explicó que estaba ayudando a cuidar a su papá, la reacción no fue la que esperaba. En lugar de empatía, recuerda haber recibido una respuesta brusca de su jefe: "¿Por qué no puede encargarse tu esposa en su lugar?".

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El comentario lo dejó atónito. Para alguien que trabaja en recursos humanos, un área que a menudo defiende políticas laborales para apoyar a los empleados, fue un recordatorio contundente de que la realidad de ser cuidador a menudo choca con las expectativas no dichas en el trabajo.

“Decírselo a mi jefe fue una experiencia terrible, y me llevó a mantener mi papel de cuidador en secreto”, dice Demopoulos, quien vive en Randolph, Nueva Jersey. Muchos empleados luchan con la misma decisión: si revelar sus responsabilidades de cuidador traerá comprensión o consecuencias no deseadas en el trabajo.

Desde que dejó el mundo corporativo, Demopoulos ha emprendido proyectos empresariales, coescribió Working Caregivers: The Invisible Employees y lanzó un pódcast (en inglés) con el mismo nombre. Aunque su papá murió en el 2011, todavía viaja a Carolina del Norte para apoyar a su mamá de 96 años, Anna, quien vive en un hogar de ancianos.

Zack y su madre Anna.
Zack Demopolous, aquí junto a su madre, Anna, guardó silencio sobre sus responsabilidades como cuidador mientras ocupaba un puesto de alto nivel como ejecutivo de recursos humanos.
Cortesía de Zack Demopolous

Los cuidadores que trabajan luchan por equilibrar sus vidas

Las presiones en el lugar de trabajo están aumentando en medio de una población de cuidadores en rápida expansión: se estima que 63 millones de personas en Estados Unidos ahora brindan cuidados, casi un aumento del 50% desde el 2015. Aproximadamente siete de cada 10 cuidadores familiares en el país tienen empleos, según el último informe de AARP y la National Alliance for Caregiving titulado Caregiving in the US 2025 (en inglés). Muchos cuidadores ajustan sus horarios, llegan tarde, salen temprano o se toman tiempo tiempo libre para atender las necesidades de un ser querido. También enfrentan niveles más altos de estrés, tensiones financieras y aislamiento que los cuidadores que no están empleados. Los trabajadores por hora, que constituyen una gran parte de los cuidadores empleados, son especialmente vulnerables, ya que a menudo carecen de acceso a horarios flexibles o beneficios de apoyo en el lugar de trabajo.

“Los cuidadores que trabajan temen que en el momento en que hablen, se les vea como menos confiables o menos comprometidos, incluso si están trabajando más duro que nunca”, dice Liz O’Donnell, autora de Working Daughter: A Guide to Caring for Your Aging Parents While Making a Living. “Muchos cuidadores entran en modo ‘yo puedo con esto’. Se dicen a sí mismos que pueden manejar la crisis médica de sus padres, criar a sus hijos y aún rendir en el trabajo como si nada hubiera cambiado”.

El cuidado en el trabajo no es igual para todos. Hay tres situaciones principales que les ocurren a los empleados: aquellos que le cuentan a su empleador y sale mal, aquellos que les cuentan y sale bien, y aquellos que no le cuentan a nadie.

“Cada situación de un cuidador es diferente, y ser abierto a veces puede hacer la vida mucho más fácil, pero no siempre es sencillo ni la respuesta que esperas”, dice Demopoulos.

O’Donnell, quien ha trabajado en mercadeo y comunicaciones por más de 30 años, comenzó su camino como cuidadora cuando se enteró el mismo día de que su mamá fue diagnosticada con cáncer de ovario y su papá con demencia.

Al principio, trató de manejar todo en silencio, convenciéndose de que podía con el cuidado, la crianza y una carga de trabajo completa sin dejar que nada se le escapara. Cuando finalmente le contó a su jefe lo que estaba pasando, la respuesta fue de apoyo. Su gerente hizo una pregunta simple: “¿Qué necesitas?"

Pero O’Donnell dice que esa pregunta reveló un desafío más profundo. Ya abrumada por el choque emocional y el caos logístico de ser cuidadora, no sabía cómo responder. Lo que realmente quería, recuerda, era que la situación desapareciera por completo, algo que ninguna adaptación en el trabajo podía proporcionar.

Pronto se dio cuenta de que pedir un horario de trabajo flexible tenía que ser una prioridad, además de tener colegas que pudieran respaldarla en los días en que no pudiera liderar reuniones con clientes o llamadas de equipo.

Claude Silver, directora de bienestar emocional en VaynerX, una empresa de comunicaciones, dice que los empleados que buscan arreglos de trabajo flexibles deben comenzar construyendo conexiones genuinas con sus gerentes y hablar temprano en lugar de esperar hasta estar abrumados.

En su opinión, muchas organizaciones no fomentan automáticamente la seguridad psicológica en torno al cuidado o las luchas personales, por lo que los empleados deberían hablar con un gerente, compartiendo lo que están experimentando y explicando qué apoyo podría ayudarlos a seguir haciendo su mejor trabajo.

“No esperes hasta estar agotado para decir algo”, dice Silver, autora de Be Yourself at Work. “La comunicación proactiva con tu gerente puede abrir la puerta a horarios flexibles o ajustes temporales, y esas conversaciones tempranas no solo pueden ayudarte a obtener el apoyo que necesitas, sino que podrían cambiar la cultura de un equipo de manera positiva".

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El apoyo en el lugar de trabajo para los cuidadores varía ampliamente

Para Selma Archer, de 69 años, manejar una carrera legal de alta presión mientras cuidaba a su madre a distancia fue un acto de equilibrio constante. En ese momento, Archer estaba en el norte de Nueva Jersey en un bufete de abogados, y coordinaba el cuidado de su madre, Irene Puckett, quien vivía en el centro de Tennessee y tenía diabetes tipo 2 y enfermedad de Parkinson, trastornos que lentamente erosionaron su independencia y requirieron un apoyo creciente. Archer evitaba deliberadamente hablar abiertamente sobre sus responsabilidades como cuidadora porque las expectativas de horas facturables eran intensas y los abogados jóvenes estaban bajo presión para demostrar que estaban completamente comprometidos con el trabajo.

Selma Archer y su madre.
Selma Archer, abogada de profesión, cuidaba de su madre, Irene, al tiempo que equilibraba su trabajo con las exigencias de su carrera jurídica.
Cortesía de Selma Archer

Sintiendo la presión de los horarios inflexibles (en inglés) del bufete de abogados, Archer se fue y se unió a la oficina de Christine Todd Whitman, entonces gobernadora de Nueva Jersey, donde encontró un ambiente de trabajo que ofrecía mucha más flexibilidad con su horario. Más tarde, cuando se unió a un conglomerado farmacéutico y de productos de consumo, Warner Lambert, que luego fue adquirido por Pfizer, Archer se sintió más cómoda compartiendo que estaba ayudando a cuidar a su madre a larga distancia.

Habló abiertamente sobre su situación con su gerente, quien también tenía experiencia cuidando a un padre anciano. “Esa experiencia compartida marcó la diferencia. Mi gerente entendió los desafíos que enfrentaba y me dio la flexibilidad para estar allí para mi madre cuando más me necesitaba”.

Archer, cofundadora de ieadvocates (en inglés), un servicio de consultoría que ayuda a darle relevancia al cuidado, dice que el contraste entre sus trabajos subraya cuánto la cultura laboral y la empatía personal pueden influir en la decisión de un cuidador de hablar.

En entornos donde hay flexibilidad o comprensión, especialmente cuando los gerentes han tenido experiencias de cuidado ellos mismos, los empleados pueden sentirse mucho más cómodos compartiendo sus realidades como cuidadores.

Entendiendo las protecciones de licencia y beneficios

Cuando los trabajadores que cuidan de un ser querido necesitan más apoyo, dice Archer, deben primero revisar el manual o portal de beneficios de su empresa para entender qué opciones de licencia y trabajo flexible están disponibles. Una de las primeras cosas a explorar son los beneficios federales y estatales.

Beneficios federales. La primera política que hay que entender es la Ley de Licencia Familiar y Médica, o FMLA. Esta ley nacional, que se aplica a empleadores con 50 o más empleados, permite a los empleados elegibles tomar hasta 12 semanas de licencia protegida para cuidar a un familiar gravemente enfermo.

Archer enfatiza una advertencia importante: La licencia no es remunerada. “Tus beneficios se mantienen intactos y tu trabajo está protegido”, dice ella, “pero tienes que estar preparado financieramente porque no recibirás un cheque durante ese tiempo".

Beneficios estatales. También es importante entender los programas de licencia pagada en varios estados. Actualmente, alrededor de una docena de estados, incluyendo California, Nueva Jersey y Nueva York, ofrecen licencia pagada para empleados que cuidan a familiares gravemente enfermos, aunque las reglas, la duración y los requisitos varían según el estado.

“Estos programas pueden proporcionar un apoyo financiero crucial, permitiendo a los cuidadores tomarse el tiempo que necesitan mientras reciben al menos un porcentaje de sus ingresos”, dice Archer.

Licencia para cuidadores. Algunas empresas están yendo más allá de las políticas de licencia federales y estatales para ofrecer licencias dedicadas a cuidadores, reconociendo las crecientes presiones sobre los empleados que apoyan a familiares enfermos o mayores. Archer dice que las políticas varían mucho: algunas ofrecen de dos a 12 semanas de licencia pagada total o parcialmente, a menudo coordinada con el tiempo protegido por el trabajo de la FMLA.

Horarios de trabajo flexibles. Mientras muchas empresas están alentando a los empleados a regresar a la oficina, las políticas laborales están evolucionando para ofrecer mayor flexibilidad para los cuidadores. Opciones como horarios flexibles, arreglos de medio tiempo o trabajo remoto pueden ayudar a los empleados a manejar sus responsabilidades profesionales y deberes de cuidado. Estas adaptaciones, explica Archer, no solo apoyan el equilibrio entre trabajo y vida, sino que también pueden reducir el estrés y mejorar la retención para los empleados que enfrentan desafíos de cuidado a largo plazo.

Programa de asistencia al empleado (EAP). Este beneficio está diseñado para ayudar a los empleados a abordar desafíos personales que puedan afectar su desempeño laboral o bienestar. Los EAP típicamente proporcionan acceso confidencial a asesoramiento a corto plazo y apoyo profesional para una variedad de problemas, incluyendo el estrés y la ansiedad relacionados con el cuidado.

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Esto es lo que puedes hacer: 

Archer dice que muchos programas también ofrecen recursos especializados para cuidadores, como referencias a servicios de cuidado de adultos mayores, ayuda para navegar sistemas de salud y orientación sobre la planificación de cuidados a largo plazo.

Antes de hablar con tu supervisor

Si estás teniendo dificultades en el trabajo y manejando deberes de cuidador en casa y quieres hablar de ello con tu empleador, Cynthia Iorio, fundadora de Monarque Solutions, ofrece esta guía paso a paso para ayudar a prepararte y manejar la conversación en tu lugar de trabajo.

1. Identifica tus necesidades. Evalúa tus responsabilidades de cuidador a corto, mediano y largo plazo, si es posible en tus circunstancias específicas. Determina qué recursos necesitas, como tiempo, apoyo financiero o descanso, y piensa en la duración probable de tu rol de cuidador.

2. Comienza con un colega de confianza en el trabajo. Antes de hablar con tu gerente, habla con un colega en quien confíes que pueda estar o conocer a alguien en una situación similar de cuidador. Esto te ayudará a aclarar tu situación, obtener perspectiva, conocer opciones de beneficios y explorar soluciones potenciales con un aliado, sin temor al estigma o juicio.

3. Conoce los beneficios disponibles. Tómate un tiempo para entender las políticas de tu empresa, los programas de asistencia para empleados y cualquier protección de licencia relevante. Hacer tu tarea te ayuda a abogar efectivamente por ti mismo y acceder al apoyo.

4. Ven con soluciones, no solo problemas. Antes de hablar con tu gerente o Recursos Humanos, piensa en ideas concretas para adaptaciones en lugar de solo describir desafíos. El momento es crucial: elige un momento cuando tu gerente pueda concentrarse, no durante una crisis o un período ocupado. Puedes obtener sugerencias útiles si tu empresa ofrece un grupo de recursos para empleados cuidadores, un grupo dirigido por empleados dentro de una empresa que reúne a colegas con intereses comunes.

5. Habla con tu gerente antes que con recursos humanos (cuando sea apropiado). Construye confianza acercándote a él primero, lo que le permite apoyarte y evita malentendidos. Comienza con tu gerente porque no solo estarán informados sobre tu situación de todos modos, sino que pueden convertirse en un defensor clave y aliado para ti mientras navegas tu carrera y el cuidado.

6. Escala cuidadosamente si es necesario. Si tu gerente no es comprensivo o es inflexible, podrías considerar hablar con el departamento de recursos humanos o niveles más altos de gerencia para encontrar apoyo y proteger tu rol. Usa la información que tienes para tomar decisiones informadas sobre tus prioridades de carrera o cuidado.

7. Aprovecha los recursos y el apoyo. Algunos equipos de recursos humanos proporcionan una lista de recursos comunitarios para empleados que manejan responsabilidades de cuidado, incluyendo herramientas gratuitas, grupos de apoyo y consultores profesionales de cuidado para contratar. Estos recursos pueden ayudar a los cuidadores a acceder a orientación, conectarse con compañeros y manejar mejor sus responsabilidades mientras equilibran el trabajo.

8. Prepárate para reevaluar. A medida que cambian las necesidades de tu ser querido, también lo harán tus demandas como cuidador. Reevaluar tu situación y necesidades de manera continua te ayudará a determinar los tipos de apoyo o flexibilidad necesarios para mantener la productividad. El cuidado tiene altibajos, y también la flexibilidad que necesitarás para manejar tu carrera y el cuidado.

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