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Casos de COVID-19 en hogares de ancianos se cuadruplican y las tasas de vacunación de refuerzo se reducen

Un nuevo análisis muestra que la aceptación de las vacunas de refuerzo está disminuyendo.

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Las infecciones por COVID-19 en los hogares de ancianos de Estados Unidos se cuadruplicaron entre mediados de abril y mediados de mayo, y la tasa de mortalidad en los centros está aumentando una vez más, según un nuevo análisis mensual de AARP, basado en datos federales. Al mismo tiempo, la aceptación de las vacunas de refuerzo contra la COVID-19 ha disminuido, lo que ha dejado a unos 330,000 residentes y a más de un millón de trabajadores sin la vacuna adicional.

El análisis de AARP encontró que las tasas de residentes y trabajadores de hogares de ancianos en Estados Unidos que dieron positivo a la COVID-19 durante el período entre mediados de abril y mediados de mayo son comparables a las registradas durante el primer verano de COVID-19 en el 2020, cuando las vacunas no estaban disponibles, y durante el pico de la ola delta, en verano y otoño del 2021. La tasa de infección entre los residentes aumentó de alrededor de 1 por cada 200 durante las cuatro semanas que terminaron el 17 de abril a 1 por cada 44 durante las cuatro semanas que terminaron el 22 de mayo. Las tasas de infección entre los trabajadores fueron similares.

Las muertes por COVID-19 entre los residentes también aumentaron, de alrededor de 300 a nivel nacional durante las cuatro semanas que terminaron a mediados de abril a más de 500 durante las cuatro semanas que terminaron a mediados de mayo. Los informes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC - enlace en inglés), que incluyen dos semanas más recientes de datos que el análisis de AARP, muestran que las muertes de los residentes han seguido aumentando desde entonces. Y es probable que la cifra aumente en las próximas semanas, a medida que los hogares de ancianos presenten más datos.

Mientras tanto, las vacunaciones de refuerzo en los hogares de ancianos han disminuido a un ritmo lento. Alrededor del 72% de los residentes y el 48% del personal en todo el país habían recibido al menos una dosis de refuerzo, un poco más que el 70% y el 46%, respectivamente, durante las cuatro semanas anteriores. Sin embargo, esos leves aumentos representan los aumentos mensuales más bajos desde que los datos de refuerzo estuvieron disponibles el otoño pasado.


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Las tasas de vacunación de refuerzo se reducen entre la población de hogares de ancianos de EE.UU.

Gráfico que muestra que, a partir del veintidós de mayo, solo el cuarenta y ocho por ciento de los trabajadores de hogares de ancianos han recibido dos dosis de vacuna más un refuerzo en comparación con el setenta y dos por ciento de los residentes.

AARP

“Los aumentos recientes del 2% son, por mucho, los más pequeños que hemos visto, lo que es motivo de preocupación”, dice Ari Houser, asesor sénior de métodos y coautor de los análisis mensuales de AARP.

Las tasas de vacunación de la serie inicial entre los residentes y trabajadores de los hogares de ancianos se han “paralizado”, dice Houser, en un 88% para los residentes y en un 89% para el personal durante los últimos meses. “Todavía no queremos eso con las tasas de refuerzo porque todavía están muy por debajo de lo que deberían estar, especialmente en algunos estados”.

Florida, el estado con la cuarta población más alta de residentes de hogares de ancianos, informó que solo el 57% de los residentes habían recibido el refuerzo a mediados de mayo, la tasa más baja del país. Misisipi y Misuri informaron que solo el 27% de los trabajadores habían recibido la dosis de refuerzo. 

Mientras tanto, Dakota del Sur, Massachusetts y Vermont informaron que el 88% de los residentes habían recibido una dosis adicional, las tasas más altas del país. Massachusetts, que exige que los trabajadores de hogares de ancianos reciban refuerzo, informó que el 96% habían recibido la vacuna adicional. California y Connecticut, que tienen mandatos similares para los trabajadores, informaron tasas de refuerzo del 86 y el 89%, respectivamente.

El Gobierno federal solo exige una serie inicial de vacunas contra la COVID-19 para todo el personal de los centros de atención médica financiados por Medicare y Medicaid, que incluye a la gran mayoría de los hogares de ancianos del país. Los refuerzos no forman parte del mandato.

AARP pidió a los hogares de ancianos que exigieran las vacunas de refuerzo entre los residentes y el personal en enero, y dijo que las vacunas de refuerzo “son necesarias para mantener la protección”.

Consulta las tasas de vacunación de tu hogar de ancianos 

Ahora puedes encontrar las tasas de vacunación y de refuerzo, tanto de los residentes como del personal, para cualquier hogar de ancianos certificado por Medicare y compararlas con los promedios estatales y nacionales en el sitio web Care Compare de Medicare.gov.

  • Encuentra el perfil de un hogar de ancianos a través de la función de búsqueda de la página principal
  • Visita la sección “Details” (detalles) de su perfil
  • Haz clic en el botón “View COVID-19 Vaccination Rates” (consultar las tasas de vacunación contra la COVID-19)

La necesidad de las vacunas de refuerzo

Los centros de cuidados a largo plazo de Estados Unidos, incluidos los hogares de ancianos, los centros de vida asistida y otros centros de cuidados para adultos mayores, han sido devastados por la pandemia y han sufrido más de 200,000 muertes por COVID-19 entre los residentes y el personal. Los centros representan aproximadamente una quinta parte de todas las muertes por COVID-19 en Estados Unidos, y más de 170,000 de esas muertes se atribuyeron específicamente a los hogares de ancianos.

Los CDC comenzaron a recomendar las vacunas de refuerzo para los residentes de los hogares de ancianos el pasado septiembre, después de que los estudios demostraran que la vacunación se vuelve menos eficaz con el tiempo, especialmente en las personas de 65 años o más.

Un estudio reciente de los CDC (enlace en inglés) de datos de vacunación de los 15,000 hogares de ancianos del país encontró que una dosis adicional o de refuerzo de una vacuna contra la COVID-19 proporcionó un 47% más de protección contra la infección cuando ómicron era la cepa dominante. Dado que los residentes tienen un alto riesgo de enfermedad y muerte por COVID-19, los esfuerzos para maximizar la cobertura de refuerzo entre ellos “son esenciales”, concluyó el estudio.

Los CDC recomendaron refuerzos para los trabajadores de hogares de ancianos en diciembre del año pasado, en medio de la ola ómicron. Los estudios (enlace en inglés) han demostrado que las vacunas de refuerzo brindan una protección significativamente mayor contra ómicron que las vacunas de la serie inicial.

Desde entonces, las segundas vacunas de refuerzo han sido autorizadas para todas las personas mayores de 50 años y muchas personas inmunocomprometidas, después de que los datos de Israel mostraron una mayor protección de la cuarta dosis contra la infección por COVID y la enfermedad grave. La Dra. Rochelle Walensky, directora de los CDC, dijo que las segundas dosis de refuerzo son “especialmente importantes” para las personas mayores de 65 años y las personas mayores de 50 años con problemas crónicos de salud, ambas muy representadas en la población de hogares de ancianos.

Los datos federales sobre las segundas vacunas de refuerzo en los hogares de ancianos no están disponibles actualmente.

La indecisión sobre las vacunas, la confusión sobre los criterios de vacunación y la eficacia de las vacunas de refuerzo y la fatiga durante la pandemia probablemente contribuyen a una menor aceptación de las vacunas de refuerzo, dicen los expertos. Además, si bien había un programa federal para administrar rápidamente la serie inicial de vacunas a la población de los hogares de ancianos cuando estuvo disponible, la administración de las vacunas de refuerzo se ha dejado a los centros individuales o a los departamentos de salud estatales o locales en algunos estados.

Continúa la crisis de dotación de personal

El análisis de AARP también encontró que la escasez de personal en los hogares de ancianos, que un experto llamó un “apocalipsis de personal”, no muestra señales de mejorar.

El 31% de los hogares de ancianos de Estados Unidos informaron de una escasez de enfermeros o auxiliares en las cuatro semanas que terminaron a mediados de mayo, el mismo índice que el período anterior de cuatro semanas. Esto representa una reducción significativa del 39% de los centros que reportan la escasez durante el pico de la ola ómicron, pero el déficit sigue siendo más alto que en cualquier momento antes del 2022.

En Alaska, el 93% de los hogares de ancianos informaron una falta de personal. En Maine, Minnesota, Washington y Wyoming, más del 60% de los centros dijeron que estaban cortos.

“Estamos en la crisis laboral más grande en el servicio de cuidados a largo plazo que he visto”, dice Robert Applebaum, investigador del Scripps Gerontology Center en Miami University en Ohio, quien ha estudiado los cuidados a largo plazo durante 40 años.

“[La dotación de personal] ha sido un problema de larga data para la industria”, dice. “Pero, lamentablemente, ahora es un problema superlativo”.

El análisis estuvo a cargo del Instituto de Política Pública de AARP y el Scripps Gerontology Center de Miami University (enlace en inglés) en Ohio, y se basa principalmente en datos del Nursing Home COVID-19 Public File (enlace en inglés) de los Centros de Servicios de Medicare y Medicare. La mayoría de los hogares de ancianos están certificados por el Gobierno federal y están obligados a presentar informes al Gobierno semanalmente.

Este análisis continuo solo recopila datos de los hogares de ancianos certificados por el Gobierno federal, a diferencia de otros informes que incluyen datos de todos los centros de cuidados a largo plazo, tales como centros de vida asistida, de vida independiente, de cuidado de la memoria y otras instituciones. El próximo mes, cuando se disponga de nuevos datos federales, se publicará un análisis actualizado.  Más información sobre el análisis (enlace en inglés).

Emily Paulin colabora con artículos sobre hogares de ancianos, atención médica, y política federal y estatal. Su trabajo también ha aparecido en la publicación australiana sobre estilo de vida Broadsheet.