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Trabajadores de hogares de ancianos: salarios bajos y protección inadecuada

Cientos de miles de asistentes de hogares de ancianos están en peligro en medio de la pandemia.

Trabajadores usando equipo de protección afuera de un hogar de ancianos  con un cartel que dice los héroes trabajan aquí

ROBERT NICKELSBERG/GETTY IMAGES

Los trabajadores del Cobble Hill Health Center en Brooklyn, Nueva York, un hogar de ancianos que ha reportado al menos 55 muertes relacionadas con la COVID-19, agradecen a los residentes locales por su apoyo.

In English | Seis días a la semana, por hasta 12 horas al día, Sherry Perry cuida a los residentes mayores en un hogar de ancianos a las afueras de Nashville, Tennessee. Ella ayuda de 13 a 18 personas por turno; les cambia la ropa sucia, les cepilla los dientes y los baña.

A medida que los hogares de ancianos en todo el país se han convertido en el epicentro para la epidemia de coronavirus, Perry, de 51 años, está cada día más preocupada.

Los asistentes de enfermería en el centro donde trabaja, que Perry pidió no ser identificados para proteger su empleo, reciben una mascarilla de tela para cada turno, dijo. No usan batas ni las mascarillas N95 de mayor protección, porque su centro no ha tenido ningún caso confirmado de coronavirus. Pero ella sabe que un solo caso asintomático de COVID-19, o uno que aún no se ha diagnosticado, podría propagarse rápidamente a los trabajadores y residentes.

"Estamos tan cerca de los residentes; tocamos sus caras al cuidar de ellos", dijo. "Ellos nos tocan. ¿Cómo vamos a detenerlo?".

En todo el país, los asistentes de enfermería, que son algunos de los trabajadores de la salud peor pagados en Estados Unidos, hacen las mismas preguntas. Más de 55,000 residentes de hogares de ancianos y miembros del personal se han contagiado de COVID-19; más de 11,000 han muerto. En algunos estados, más de la mitad de las muertes por coronavirus han sido en hogares de ancianos.

La mayor parte de la atención pública se ha centrado en los 1.3 millones de residentes de hogares de ancianos del país, que son los más vulnerables al virus y que se cree que representan la gran mayoría de las muertes. Pero cientos de miles de asistentes de enfermería también están en peligro de muerte todos los días. No está claro cuántos se han enfermado o incluso muerto, pero sus centros no tienen mascarillas, batas y otro equipo de protección personal (PPE). Y muchos asistentes de enfermería se quejan de que los salarios bajos, la falta de beneficios, la rotación constante y la escasez de personal los están haciendo a ellos y a sus centros aún más vulnerables al coronavirus.

"El personal de atención se está enfermando, pero no pueden permitirse quedarse en casa", dijo Richard Mollot, director ejecutivo de Long Com Care Community Coalition, un grupo de defensa de derechos. "Toman una aspirina y se van a trabajar".

Lo cual hace que los residentes de hogares de ancianos sean más vulnerables también.

Ilustración de una partícula del coronavirus

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Baja prioridad para la respuesta de coronavirus

Una razón por la cual los hogares de ancianos son tan vulnerables es que no fueron el foco inicial de la respuesta federal al coronavirus, en la que se dio prioridad a los hospitales, dijo Elaine Ryan, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales para la Defensa de Derechos en los estados, en AARP. "En muchos sentidos, los hogares de ancianos eran injustamente una segunda prioridad para recibir equipo de protección personal", dijo. "Los Gobiernos federales y estatales no los convirtieron en una prioridad, y eso provocó que miles de personas perdieran la vida".

Sterling Harders, presidente del SEIU 775, un sindicato que representa a los trabajadores de la salud en Washington y Montana, dijo que los cuidadores de hogares de ancianos están utilizando las mismas mascarillas N95 por hasta una semana cuando atienden a pacientes de COVID-19. En un centro, dijo Harders, los trabajadores están esterilizando las mascarillas con un desinfectante que causa erupciones en sus caras. Antes del brote, la reutilización de las mascarillas N95 habría violado las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, pero esas pautas se han relajado para conservar los suministros durante la pandemia.

"Nuestra sociedad les dice a estos trabajadores, en su mayoría mujeres, mujeres de color e inmigrantes, que son esenciales", dijo Harders. "Sin embargo, no estamos pagando un salario digno y no les estamos dando los suministros básicos que necesitan para hacer su trabajo de forma segura".

Jayne Keller, vicepresidenta de los centros de vivienda para adultos mayores Cappella Living Solutions, que administra 24 hogares de ancianos en siete estados, dijo que los hogares de ancianos están buscando desesperadamente equipos de protección personal. Algunas instalaciones en su sistema tienen residentes que dieron positivo a la COVID-19, dijo, pero los trabajadores racionan los equipos para no quedarse sin nada.

Keller dijo que los pedidos de equipos de su compañía han sido "confiscados, desviados y reasignados" a hospitales, y la compañía ha tenido que ser creativa. Han tenido que recurrir a las destilerías de alcohol para desinfectante de manos y están ordenando ponchos de lluvia de Amazon para que los trabajadores los usen como batas.

"Estamos reutilizando el PPE que en el pasado nunca habría ocurrido", dijo Keller.

Menos de $15 por hora

Evelyn Liebman, directora de activismo para AARP Nueva Jersey, dijo que la pandemia destaca los problemas de personal que han afectado a muchos hogares de ancianos durante años.

"Tienen poco personal y no tienen suficiente PPE", dijo Liebman. "Están completamente abrumados". AARP ha pedido a Nueva Jersey que despliegue la Guardia Nacional para ayudar en los centros de cuidados a largo plazo, como lo han hecho muchos otros estados.

Muchos asistentes de enfermería ganan menos de $15 por hora, y hay una alta rotación de personal. Según la National Association of Health Care Assistants, unos 700,000 asistentes de enfermería certificados (CNA) trabajan en hogares de ancianos. Constituyen la abrumadora mayoría de los trabajadores de atención en hogares de ancianos. A diferencia de los hospitales, los hogares de ancianos no están destinados a proporcionar atención crítica, y la cantidad de enfermeros certificados y asistentes de enfermería licenciados, que ocupan puestos de alto nivel, es mucho menor que la de trabajadores de atención poco calificados.

Antes de la pandemia, los hogares de ancianos requerían que los asistentes de enfermería certificados tuvieran un mínimo de 75 horas de capacitación. Por ahora, algunas de esas horas pueden ser omitidas.

Algunos académicos y defensores de derechos acusan a los propietarios de hogares de ancianos de tener centros que no cuentan con personal suficiente y de pagar menos a los trabajadores para maximizar las ganancias. La industria culpa a los fondos inadecuados de Medicaid, que paga las facturas del 60% de los residentes, según la Kaiser Family Foundation.

"No creo que haya una escasez de cuidadores", dijo Keller, de Cappella Living Solutions. "A menudo hemos ofrecido clases de CNA, pero hemos tenido que cancelarlas por falta de interés".


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Una falta de respeto

Otros dicen que la industria necesita ayuda federal para atraer trabajadores a un oficio difícil que paga apenas más que los restaurantes de comida rápida.

La American Health Care Association, que representa principalmente hogares de ancianos con fines de lucro, dijo en un comunicado que, por años, ha sonado la alarma sobre una fuerza laboral mal remunerada. "Este problema no se solucionará de la noche a la mañana", dijo. "Una vez que superemos esta pandemia, necesitamos que el Congreso apoye programas innovadores que ayuden a reclutar, retener y atraer personas para que trabajen en el sector de cuidados a largo plazo para garantizar que nuestra nación pueda satisfacer las necesidades de nuestros residentes y pacientes".

Lori Porter, directora ejecutiva de la National Association of Health Care Assistants, dijo que muchos trabajadores son madres solteras y que muchos trabajan en más de un centro para llegar a fin de mes. Muchos puestos son de medio tiempo, sin beneficios. Los trabajadores infectados podrían propagar el virus entre hogares de ancianos, pero debido a la falta de pruebas, los trabajadores asintomáticos no tienen idea de que están propagando el virus.

Otros asistentes de enfermería se quedan en casa por miedo, si es que pueden permitírselo, dijo Porter. "Tienen miedo a la muerte", dijo. "Están dispuestos a arriesgar sus vidas, pero no quieren arriesgar la vida de sus hijos".

Lisa Sweet, de 51 años, una cuidadora en Iowa, ha estado trabajando en hogares de ancianos desde que tenía 18 años. La parte más difícil del trabajo, dijo, es la falta de respeto, que ahora siente más que nunca. Las personas y las empresas que celebran el trabajo de médicos y enfermeras y envían pizzas a los hospitales no piensan en el papel de los asistentes de enfermería que cuidan a los adultos mayores del país, dijo.

Sin embargo, su trabajo se ha vuelto igual de aterrador.

"Cuando entras al trabajo por la mañana, piensas 'ay Dios mío'”, dijo. "Tu corazón se acelera. '¿Me voy a contagiar?' Da miedo".

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