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Cuidadores comparten cómo enfrentan la rivalidad entre hermanos

Hablar sobre los problemas temprano y con frecuencia puede ayudar a evitar conflictos.

Pareja de hermanos adultos dialogando

TETRA IMAGES/GETTY IMAGES

In English | Cuando recibimos la llamada en la que nos informaron que el centro para adultos mayores donde reside mi madre estaba confinando a los residentes a su habitación debido a un diagnóstico positivo de COVID-19, mi nivel de estrés se disparó por las nubes. Podía escuchar la desesperación en la voz de mi madre y sabía que yo sentiría lo mismo si alguien me dijera que iba a estar atrapada en un apartamento de dos habitaciones durante un tiempo indefinido. Además, mi madre no es experta en tecnología, no tiene teléfono celular ni computadora y no se suscribe a los servicios de transmisión para poder pasar el tiempo viendo programas.

No es de extrañar que mi primera llamada fuera a mis dos hermanas, que hablaron con calma sobre varias opciones y alternativas. Tengo la suerte de tener hermanas que se ponen de acuerdo, tanto cuando se trató de apoyar las decisiones de cuidado durante la enfermedad de Alzheimer de mi padre y finalmente su muerte, como ahora con mi madre, mientras enfrenta las dificultades de una vida continuamente limitada y complicada por la ansiedad y la depresión.


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Pero, ¿qué sucede con las tantas familias en las que los hermanos no logran ponerse de acuerdo y discuten, o que ven las cosas desde un ángulo totalmente diferente cuando se trata del cuidado de los padres? Además, para ser justos, a menos que se trate de siameses, los hermanos nunca se ocuparán por igual del cuidado de un padre mayor. Tal vez uno de los hermanos se sienta emocionalmente más cerca, otro tal vez viva más cerca y otro quizás simplemente pueda "hacer más". La preparación es la clave para enfrentar este difícil momento de la vida, pero estas situaciones con frecuencia se ven complicadas por las emociones, las relaciones, los resentimientos de la infancia y las perspectivas que responden al orden de nacimiento de los hermanos.

"No es común que una persona decida por su cuenta mudarse a un hogar de ancianos", señala Barbara Buell, una abogada de Massachusetts especializada en atención médica que se dedica a las familias y a las decisiones referentes al cuidado médico. "Lo más frecuente es que los hijos tomen las decisiones, así que es importante tener vías de comunicación abiertas y tratar de ponerse de acuerdo".

Según Buell, los factores clave que hay que considerar en torno a un ser querido mayor son los aspectos emocionales, económicos, médicos y el saber que existe un poder de atención médica.

Cómo afrontar la falta de participación de un hermano

Mary Harden regresó a su ciudad natal en Wisconsin para cuidar a su madre de 94 años. Su hermana mayor vivía cerca, pero tenía una carrera exigente, y su hermano vivía fuera del estado. Harden estaba decidida a mantener a su madre en su casa durante el mayor tiempo posible y a supervisar ciertas reparaciones importantes de la casa después de los daños que habían causado las inundaciones. Sin embargo, cuando tuvo que tomar decisiones por su cuenta con respecto a contratistas y reclamaciones de seguros, Harden sintió que sus hermanos la habían abandonado. Su hermano llamaba dos veces por día, pero no ofrecía ninguna ayuda concreta, sino que prometía en vano ir de visita y presionaba a su madre para que le perdonara una deuda que tenía con ella.

Mientras que la madre de Harden disfrutó de los últimos años de su vida y falleció en su casa, la tensa relación entre los hermanos finalmente se quebró. Ambas hermanas todavía esperan la visita de su hermano para poder dividir el hogar familiar.

"Trata de no enfrentar la situación del cuidado con tu corazón de niño", recomienda Harden. "No guardes rencor ni continúes haciendo todo tú mismo. Eso solo causa más resentimiento".

Cómo aprovechar las cualidades del otro

Además, quienes tenemos hermanos sabemos que hasta las cosas más pequeñas pueden provocar una reacción en cadena de emociones reprimidas. Jill Williams, de Indiana, es la menor de tres hermanas. "Lo que las tres tuvimos que aprender para ocuparnos del cuidado de nuestros padres ancianos fue que cada una de nosotras tiene cualidades diferentes. Trabajamos bien como un equipo en el que todas colaboramos, a pesar de que no estamos todas geográficamente cerca", señala Williams. "También me di cuenta de que no podemos confiar en todo lo que dicen mis padres. Cuando mi madre dice 'Lynn no me ha llamado en días', lo confirmo antes con mis hermanas". 


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Repasar las directivas anticipadas con antelación

Si ya existen grietas en los vínculos entre hermanos, esas relaciones no se recuperarán por arte de magia al final de la vida de los padres. Eileen Ganzer, de Long Island, Nueva York, nunca se llevó bien con su hermana mayor. A pesar de que su padre había dado una orden de no resucitarlo (DNR), cada una de ellas tenía diferentes perspectivas cuando se aproximaba su muerte. "Teníamos puntos de vista opuestos sobre lo que era mejor, y yo defendía los cuidados terminales porque sabía que mi padre no quería resistirse. Mi hermana hizo tanto escándalo con los profesionales de atención médica que finalmente me aparté de la situación y observé desde un segundo plano mientras ella hacía todo lo humanamente posible para mantenerlo con vida. Fue doloroso verlo sufrir sin necesidad", señala.

"Lo mejor que podemos hacer por nuestros padres mientras están saludables es ayudarlos a elaborar una directiva anticipada", sugiere Joan Hill, defensora de la atención médica y autora del libro The Miracle Chase. "Si esperas demasiado tiempo para plantear el tema, parece que les estás quitando la esperanza", dice. "Pero lo último que un padre quiere es dejar a sus hijos enfrentados por 'lo que mamá hubiera querido'".

El regreso a los roles de la infancia

Cuando Anna Moran y su hermana se enteraron del diagnóstico de cáncer de ovario de su madre, la respuesta de su hermana fue quedarse en su casa de los Hamptons. "Esto inmediatamente hizo resurgir 40 años de fastidio y resentimiento por la constante presencia metafórica de mi hermana 'en los Hamptons'. En nuestra adolescencia, no se daba cuenta de muchos de los problemas porque se estaba secando el pelo. Terminé cargando con el peso de mi familia, tanto en la práctica como en lo emocional", recuerda Moran.

"Ocuparnos de la división de las tareas y el cuidado nos hizo volver a nuestra infancia, que fue un desastre", señala Moran. "Comenzamos a decirnos cosas como 'es tan típico que hagas eso', o 'tú siempre…'. Le permití volver a su mundo cuando dejé de llamarla y darle una tarea o pedirle ayuda".

Consejos para tener menos disputas entre hermanos

Gran parte de los consejos personales y de expertos se reduce a iniciar estas conversaciones difíciles con mucha anticipación.

• Comienza temprano a conversar sobre el final de la vida; trata de que tus deseos sobre el cuidado sean tan claros como sea posible y legalmente vinculantes. En AARP hay muchos recursos para iniciar conversaciones sobre los deseos, las directivas anticipadas y los poderes de atención médica.

• Contrata a un administrador de cuidados para la etapa final de la vida (si está en el presupuesto) que puede actuar como un recurso experto y externo para proporcionar opciones locales, en especial si no vives cerca. Esto también puede reducir las decisiones y las luchas internas.

• No lamentes no haberte conectado cuando la salud de un padre decae. Cuando pienses en ellos, levanta el teléfono y llámalos, incluso si la conversación dura un minuto.

• No seas el típico hijo que vive lejos, pero aparece de pronto con todas las demandas y las ideas "geniales" sobre el cuidado de los padres. Tu trabajo como el hermano que no participa en la primera línea de batalla es dar las gracias a quien sí lo hace.

• Trata de no enfrentar la situación del cuidado con tu corazón de niño, pero SÍ pídeles a tus hermanos lo que necesites. No hay nada más corrosivo que guardarte el rencor y seguir haciendo las cosas tú mismo.

• Cambia la forma en que les pides ayuda a tus hermanos, y sé muy específico. En vez de decir "¿puedes hacer esto?" intenta decir con tus palabras, "Papá tiene que ir al cardiólogo el 1.º de abril a las 11 a.m. Por favor haz arreglos para llevarlo. Aquí tienes el número del médico, y le dije a papá que esta noche lo llamarías para confirmar".

• Deja de esperar que tus hermanos participen de la misma manera o con la misma actitud que tú. Una vez que cambias tus expectativas, te puedes concentrar en el modo en que quieres participar en el cuidado y actuar de manera de no arrepentirte de nada cuando tu ser querido ya no esté.

Lee Woodruff es cuidadora, oradora y autora. Ella y su esposo Bob son cofundadores de la Bob Woodruff Foundation, que ayuda a los militares heridos y a sus familias. Síguela en Twitter e Instagram (enlaces en inglés).