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Cómo superar los sentimientos de aprensión cuando cuidas de un familiar

Deja atrás los sentimientos negativos y encuentra alegría en tu día.

Mujer preocupada y hombre al fondo sentado en un sofá

PEOPLEIMAGES/GETTY IMAGES

In English | Al despertarse cada mañana, lo primero en que pensaba Elizabeth era tener que vestir y afeitar a su padre, contar las píldoras, peinarlo y persuadirlo para que se suba al auto antes de dejarlo en su programa de cuidado diurno para adultos. A esos pensamientos le seguía casi inmediatamente la primera emoción del día: un nudo de aprensión en el estómago. Ella quería atenderlo y se lo había prometido a él, a su madre fallecida y a sí misma. Pero al cabo de meses de seguir la misma rutina de tareas laboriosas y aburridas para cuidarlo cada mañana, se sentía reacia a obligarse a salir de la cama antes del amanecer para repetirlo todo de nuevo.

La aprensión es un estado mental común en las personas que realizan esfuerzos difíciles y constantes, y no es necesariamente un síntoma de depresión o ansiedad. Elizabeth no sentía una tristeza abrumadora o temor, sino un desánimo e irritación intensos por las constantes presiones del cuidado. A veces se sentía asediada por el compromiso asumido y deseaba escaparse temporalmente. "Si tan solo pudiera disfrutar un día sola en la playa", reflexionaba. Pero nunca dejó a su padre al cuidado de otros por más de unas pocas horas.


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La aprensión no es sinónimo de agotamiento, aunque suele acompañarlo. Puede ser una reacción normal y esperada que algunos cuidadores tienen, en especial cuando se alarga el tiempo de cuidado. Elizabeth no ansiaba dejar de cuidar a su padre —ese día logró sobreponerse como de costumbre—, pero añoraba cubrirse con la manta hasta la cabeza y descansar unas horas más.

Despertarse con una sensación de aprensión a veces crea culpa en los cuidadores familiares como si eso significara que son malos parientes y que cuidan a regañadientes. Cuando no se levantaba inmediatamente con una sonrisa espontánea para su padre, ansiosa de ayudarlo, Elizabeth sentía enojo consigo misma. Pero el hecho de que era capaz de dejar de lado el cansancio intenso para hacer lo que su padre necesitaba, de manera responsable y sistemática, era una prueba diaria de su disciplina, devoción y amor.

La aprensión es común entre los cuidadores, pero es también desagradable e incómoda. ¿Cómo podemos ayudar a los cuidadores familiares a aceptar esos sentimientos o a superarlos lo mejor que puedan? A continuación, presentamos algunas ideas.

Anticipa la alegría en tu día

No puede ser todo esfuerzo arduo, incluso en la vida de un cuidador sumamente atareado. Debe haber momentos de encanto, intimidad y humor para sustentarte. Podría tratarse de un ramo de flores silvestres recién cortadas en la mesa de la cocina o un chiste nuevo que recibes cada mañana en tu teléfono inteligente. Podría ser disfrutar de una taza de café robusto o una rebanada de pan perfectamente tostada. Mejor aún: podría ser recordar, junto con el ser querido que cuidas, el estribillo de una vieja canción o la banda animada que la tocaba. Esas ocasiones breves de alegría reponen y fortalecen la reserva del cuidador para soportar mejor el trabajo difícil y la monotonía.

Acepta que cuidar de alguien puede ser difícil

Cuidar a alguien puede ser un trabajo desagradable y aburrido. Ningún cuidador familiar debiera sentir culpa de su descontento por tener que ocuparse de tantas tareas pesadas. En cambio, resulta útil si separas lo que sientes sobre la tarea de cuidar y lo que sientes hacia la persona por quien estás haciendo sacrificios. Puedes amar a la persona que cuidas y aun así odiar la tarea de cuidarla. Te puede dar alegría con solo ver a tu ser querido y aun así soltar una queja por la aprensión de la mañana de tener que arreglarlo y prepararlo. Puedes tener deseos de ayudarlo y aun así fantasear que huyes.

Busca cuidado de relevo

Cuando flaquea tu voluntad y se agota tu fuerza, tomarte un descanso de la rutina es una de las maneras más eficaces de hallar nueva energía y vigor. Del mismo modo, el relax y el descanso contrarrestan la aprensión del cuidador y por eso el cuidado de relevo —conseguir a alguien que te sustituya como cuidador mientras te tomas un descanso— es uno de los elementos fundamentales de la mayoría de los programas de apoyo a cuidadores. Casi todos los estados y condados pagan servicios profesionales para permitir que los cuidadores elegibles se tomen tiempo libre periódicamente. Contacta a tu Agencia del Área sobre Envejecimiento (en inglés) para obtener detalles. Muchas compañías de seguro ahora también ofrecen cuidados de relevo. Para más información, contacta al administrador de atención del seguro de tu ser querido.

Ten cuidado con el agotamiento

Si bien es normal sentir aprensión ocasionalmente, también puede ser una de las primeras señales de reacciones anormales a la prestación de cuidados, con el potencial de socavar la habilidad del cuidador de seguir adelante. Decimos que los cuidadores se han agotado cuando sienten una aprensión que los absorbe por completo durante cada momento del día, estén o no prestando cuidados. Ningún momento de encanto o humor los puede reponer, y el cuidado de relevo no subsana lo que sienten. Si ves que no puedes superar la aprensión, entonces quizás haya llegado el momento de considerar el cambio significativo del plan de cuidados.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico, terapeuta de familia y asesor sobre el cuidado de la salud, es también coautor del libro AARP Meditations for Caregivers (Da Capo, 2016). Síguelo en Twitter y en Facebook (en inglés).

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