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Propuesta de presupuesto para el 2020 recortaría Medicare y Medicaid Skip to content
 

La propuesta de presupuesto recortaría Medicare y Medicaid

Es poco probable que se apruebe en el Congreso.

Copias de la propuesta de presupuesto para el año fiscal 2020

MANDEL NGAN/AFP/Getty Images

El Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes muestra copias de la propuesta de presupuesto para el año fiscal 2020 del presidente Trump.

In English | Esta semana, los titulares y los medios sociales han descrito con tono alarmante la posibilidad de enormes recortes a Medicare y Medicaid bajo la propuesta de presupuesto anual del presidente Trump. Si bien la propuesta solicita $845,000 millones ($845 billion) menos para el programa del cuidado de la salud para los adultos mayores y personas discapacitadas, y una reducción de casi $1.5 billones ($1.5 trillion) de la red vital de seguridad para las personas de bajos ingresos, la mayoría de la lista de solicitudes de la Administración nunca se hará realidad, según expertos.


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Esto se debe a que el poder para financiar el Gobierno del país y sus programas recae en el Congreso. Independientemente del partido que tenga el control, los analistas dicen que los planes de gastos presidenciales generalmente no tienen posibilidades de ser aprobados.

"El presupuesto de un presidente es básicamente una lista de fantasías", dice Patrick Newton, portavoz del Committee for a Responsible Federal Budget. "Nunca se adoptaría en su totalidad". Además, los demócratas, quienes tienen el control de la Cámara de Representantes, ya han dicho que el presupuesto del presidente no tiene posibilidades, y que es improbable que permitan recortes sustanciales a Medicare o Medicaid.

El plan de presupuesto de este año del presidente Trump no es una excepción. A continuación, algunas de sus propuestas para Medicare y Medicaid. Su plan:

  • Recortaría $845,000 millones ($845 billion) de Medicare en los próximos 10 años, principalmente, según la propuesta, al eliminar el desperdicio, el fraude y el abuso, y al recortar los pagos a ciertos hospitales y otros proveedores de servicios de salud. Por ejemplo, reduciría los pagos a los servicios ambulatorios de los hospitales y a los hospitales universitarios, y compensaría con menos dinero a los hospitales por el tratamiento de pacientes que no pagan, o no pueden pagar sus cuentas. La propuesta también exige que los beneficiarios de Medicare obtengan una preautorización para ciertos servicios médicos que, según la Administración, propician el malgasto y el fraude, aunque no especifica a qué servicios se refiere. El presupuesto también indica que algunos ahorros provendrían de la reducción en el precio de los medicamentos recetados, algo que ahorraría dinero a los beneficiarios de Medicare y al Gobierno.
  • Reduciría los gastos de Medicaid por cerca de $1.5 billones ($1.5 trillion) durante la próxima década. Eliminaría el financiamiento adicional de Medicaid para los estados que expandieron sus programas bajo la Ley del Cuidado de la Salud a Bajo Precio (ACA). Más de 15 millones de personas en Estados Unidos se han unido a Medicaid desde la expansión de la ACA. El plan presupuestario también les daría a los estados más poder para diseñar sus programas de Medicaid como, por ejemplo, la autorización para gestionar subvenciones en bloque o instituir un máximo de beneficio por persona para los beneficiarios del programa.

"Nos complace que el presupuesto del presidente Trump siga destacando la necesidad de abordar los precios de los medicamentos recetados", dijo John Hishta, vicepresidente sénior de Campañas de AARP. "Pero también nos preocupan los recortes propuestos a programas que son importantes para los adultos mayores".

El plan presupuestario también recortaría $220,000 millones ($220 billion) del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, antes conocido como cupones de alimentos). También ampliaría los requisitos laborales para aquellos que pueden trabajar hasta los 65 años, y utilizaría servicios de entrega de cajas de alimentos para algunos beneficiarios en lugar de pagos en efectivo.

"Estas cajas estigmatizarían a las personas que luchan por sobrevivir, pues los priva del derecho de escoger los alimentos para sus familias y no estarían acorde con las necesidades alimentarias específicas de las familias", expresó en un comunicado Jim Weill, presidente del Food Research and Action Center. Casi 5 millones de hogares que reciben beneficios de SNAP tienen al menos un miembro de 60 años o más.

Para mantener los servicios federales en funcionamiento, el Congreso debe aprobar, y el presidente debe firmar, los nuevos planes de gastos para cada agencia gubernamental antes del 1.° de octubre, que es el inicio del año fiscal federal del 2020.

El proceso ya ha comenzado. Los legisladores han estado llevando a cabo audiencias para discutir las solicitudes del presidente. Luego, la Cámara de Representantes y el Senado deberán decidir cuánto dinero en total ellos desean que el Gobierno gaste durante el próximo año. Una vez que tengan el gran total, este se divide entre los comités de apropiaciones de ambas Cámaras, quienes deciden cómo gastar su porción del presupuesto federal. Cada Cámara deberá aprobar el mismo proyecto de ley o ambas deberán resolver sus diferencias en un comité de conferencia.

Una vez que los legisladores hayan acordado un presupuesto para una agencia específica, el proyecto de ley se envía para la firma del presidente. Sin embargo, a menudo, los representantes y senadores no se ponen de acuerdo antes de la fecha límite del 1.° de octubre, y autorizan las llamadas resoluciones continuas, que proveen financiamiento a las diversas agencias gubernamentales, usualmente por la misma cantidad que el año en curso.

Otras veces, no se pueden poner de acuerdo con los términos de las resoluciones continuas, o a la Casa Blanca no le gusta el acuerdo al que han llegado. Es entonces cuando las agencias gubernamentales que no cuentan con financiamiento tienen que cerrar operaciones —como ocurrió a finales del 2018 y principios de este año— hasta que los legisladores y la Casa Blanca acuerden un plan de gastos.


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