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Defensores de las vías para ciclistas avanzan en sus esfuerzos

La ciudad de Brunswick, en Maine, suma puntos como un lugar que apoya el uso de bicicletas.

In English | De alguna manera, la moderación yanqui logró crear la característica ruta para ciclistas de Brunswick, Maine. Pero, esa misma moderación yanqui casi la destruyó.

Marybeth Burbank, de 79 años, estuvo en el consejo municipal en la década de los 90 cuando Brunswick, ubicada en la costa atlántica, al noreste de Portland, obtuvo la aprobación para construir una carretera de circunvalación alrededor del centro, la cual también cruzaría el Río Androscoggin. Hacía tiempo que Marybeth buscaba encontrar una manera de que los residentes de la ciudad pudieran tener acceso a la vasta vegetación que había a lo largo del río. Fue entonces cuando pensó que esa sería su oportunidad, ya que el proyecto ciertamente tendría materiales de construcción en exceso.

“Entonces, ¿por qué no sumarnos a este enorme proyecto —pensó— y tomar lo que sobre y usarlo para construir un sendero a lo largo del río?”
Mucha gente sabía por qué no. A pesar de que la mayor parte del dinero provendría del gobierno federal, la construcción del camino para bicicletas y peatones requeriría una inversión de $270.000 por parte de la municipalidad, una cifra impresionante para una ciudad de 21.000 habitantes. ¿Por qué debería ir el dinero de los contribuyentes a una senda de 4 kilómetros de asfalto que los opositores pensaban que nadie utilizaría?

Luego de muchas discusiones y de algún aporte inicial del Rotary Club, el camino se construyó. Y demostró que quienes tenían dudas estaban equivocados.

“Aun antes de inaugurarlo", recuerda Don Gerrish, administrador de la ciudad de Brunswick, “la gente quería usarlo. Terminó siendo uno de los proyectos mejor recibidos por la comunidad que se hayan hecho”.

Este proyecto trajo una década de mejoras que pusieron a Brunswick firmemente en el ranking nacional de ciudades y pueblos que apoyan el uso de bicicletas. De hecho, mientras que la League of American Bicyclists (Liga de Ciclistas Estadounidenses) nacional clasifica a Maine tercero entre los estados que apoyan el uso de bicicletas, Brunswick es la única ciudad de Maine, y una de las tres de Nueva Inglaterra, que ganó la distinción del grupo como “comunidad que apoya el uso de bicicletas”.

Para asegurarse, Brunswick está casi al mismo nivel que Portland, Oregón, con sus “espacios para bicicletas” que reserva lugar para los ciclistas en los semáforos, o ciudades como Minneapolis y Berkeley, California, que han creado redes de calles tranquilas en los barrios conectadas para ciclistas pero no siempre para los autos. Sin embargo, Brunswick ha creado espacios para los ciclistas utilizando un enfoque progresivo que cualquier pueblo con voluntad puede seguir.

En la actualidad, por lo que oficialmente se conoce como Brunswick’s Androscoggin River Bicycle and Pedestrian Path (Sendero para ciclistas y peatones del Río Androscoggin en Brunswick), las familias pasean con sus niños en bicicletas y con los más pequeños en cochecitos; las personas mayores observan el río; los que andan en bicicletas dan vueltas cuando pasan los pocos jóvenes en scooters y cada tanto son pasados por los patinadores adictos a la velocidad, los atletas que se entrenan con sus patinetas y ciclistas serios que recorren grandes distancias. El sendero, de poco más de 14 pies de ancho, es lo suficientemente amplio como para dar cabida a todo el tránsito.

Su popularidad “realmente abrió los ojos de mucha gente sobre los beneficios de contar con rutas apropiadas para ciclistas y peatones”, indica Henry Heyburn, de 53 años, copresidente del Bicycle and Pedestrian Advisory Committee (Comité Asesor para Ciclistas y Peatones) de Brunswick.

Como resultado, el pueblo rutinariamente amplía las banquinas cuando repavimenta las calles, luego las acotan para crear vías para ciclistas —más de 40 millas en los últimos 10 años—. A principios de la primavera se ven las cuadrillas limpiando la arena y el polvo que dejó el invierno —un peligro para las ruedas tan delgadas de las bicicletas—, y gradualmente están cambiando las rejillas de las calles por diseños menos peligrosos. La nueva estación de trenes del centro contará con mucho espacio para estacionar bicicletas. Y todas las escuelas participan en el programa de educación para la seguridad de la coalición de ciclistas del estado.

Los esfuerzos han producido un notable aumento de ciclistas —muchos de ellos mayores de 50 años— en las calles de la ciudad y en las rutas del país. Esta situación refleja una tendencia nacional. A pesar de que los estadounidenses aún prefieren viajar en auto o servicios de transporte, la nación visualizó un aumento del 43% en los traslados al trabajo en bicicleta entre los años 2000 y 2008, según cifras recopiladas por la League of American Bicyclists.

Las comunidades fomentan esta tendencia por varios motivos, indica Bill Nesper, quien dirige el programa Bicycle Friendly America (Estados Unidos Apoya el Uso de Bicicletas) de la liga. Están prestando mayor atención tanto a la salud física de sus residentes como a la salud global del medio ambiente, mandatos especialmente apuntados a reducir las emisiones de carbono. Sin embargo, es aún más importante a los ojos de los funcionarios el desarrollo económico.

Estas inversiones ayudan a las comunidades que compiten “para atraer a los trabajadores jóvenes y a los jubilados que quieren vivir en un lugar con este tipo de comodidades", indica Nesper. El reciente anuncio del secretario de transporte Ray LaHood de que su departamento dará igual importancia a los ciclistas y a los peatones que a los autos y a los camiones, puede despertar aún más interés en las localidades para mejorar el apoyo al uso de bicicletas, si el Congreso otorga los fondos.

Un apoyo clave en Brunswick ha sido el Comité Asesor para Ciclistas y Peatones, creado por el consejo municipal durante la planificación del sendero. Ha trabajado mucho para mantener los problemas frente a los funcionarios y grupos de la región. La primera tarea del comité, hace más de una década, fue crear un plan de largo alcance. Ha guiado a sus miembros y funcionarios en función del dinero disponible y la agenda de obras públicas.

“Hay un plan maestro", indica Jeff Reynolds, de 53 años, profesor a tiempo parcial de religión y filosofía en la University of New England (Universidad de Nueva Inglaterra) y copresidente del comité, junto con Henry Heyburn. “No queremos hacer senderos o veredas en todas partes, sino elegir los lugares correctos y apropiados, y si se presenta la oportunidad, sacar ventaja de ella”.

El grupo trabajó con planificadores locales, por ejemplo, en la nueva estación de trenes y el diseño del camino que conduce a ella; con el fideicomiso inmobiliario regional para encontrar formas para motivar a la gente para que vaya en bicicleta al mercado agrícola ubicado en una granja del fideicomiso; con la policía para conocer los derechos y las responsabilidades de los ciclistas (30 de 37 oficiales son policías en bicicletas licenciados); y con comerciantes locales para ayudarlos a sacar ventaja de la ubicación de Brunswick a lo largo del sendero emergente de East Coast Greenway, que va desde Florida hasta Maine.

Para todo el progreso que ha logrado, Brunswick tiene todavía un camino por recorrer. “Nuestro comité decidió, hace años, que nuestro punto de referencia sería que un niño de edad escolar debería poder ir en bicicleta a cualquier lado de la ciudad", indica John Balicki, de 60 años, sacerdote episcopal que alguna vez fue coordinador estatal para ciclistas/peatones del Departamento de Transporte de Maine. “Aún no lo hemos logrado. Es nuestra próxima frontera”.

Más información

Visite los siguientes sitios web: League of American Bicyclists (Liga de Ciclistas Estadounidenses), Pedestrian and Bicycle Information Center (Centro de Información para Peatones y Ciclistas), Alliance for Biking & Walking (Alianza para el Ciclismo y las Caminatas) y la Federal Highway Administration (Administración Federal de Carreteras).

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Rob Gurwitt vive en Norwich, Vermont.

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