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Automóviles eléctricos: Chevy Bolt EV y Tesla Model 3 Skip to content
 

Autos eléctricos: ¿Chevy Bolt o Tesla Model 3?

Conoce los autos que verás cada vez más en las carreteras.

Jim Leaham

Por John Loomis; efecto fotográfico por Leif Podhajsky

In English | Cuando conduzco por la Interestatal 95, me enfoco en tres cosas: el parabrisas, el sistema de navegación y una pantalla electrónica que cuenta regresivamente hacia un posible problema. A medida que paso más millas y me acerco al lugar donde este auto naranja caiga muerto, siento cada vez más ansiedad. ¿Llegaré a mi destino? A diferencia de los miles de conductores que vuelan por este tramo congestionado de la autopista de Virginia, no siento ningún alivio al ver esas señales de "gasolina: siguiente salida". Nadie vende electricidad por galón.


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Hace 35 años que obtuve mi licencia en el viejo AMC Hornet de mamá, pero esta es una situación nueva. Había hecho pruebas en carretera de una flota variada: el "roadster" ridículo de mis 20 y pico de años, el sedán responsable después de casarme, la miniván enorme una vez llegaron los niños, y quién sabe cuántos alquileres de vacaciones, desde subcompactos hasta SUV. Pero todos compartían algo bajo el capó: un motor interno de combustión que quemaba gasolina.

Los fabricantes ya nos han tentado con vehículos eléctricos (o EV) antes. Su historia data de hace más de 100 años. Pero, autos sin emisiones que zumban silenciosamente por nuestras calles es algo de un futuro fantástico, no el presente práctico. Pues bien, el futuro ha llegado, y conduzco directo a él.

Infografía sobre el tiempo de carga de automóviles eléctricos

Elias Stein/Sarah Peng

Probé dos autos eléctricos durante una semana. Ambos son propulsados completamente por batería, contrario al Prius de Toyota u otros híbridos que usan motores eléctricos para complementar motores de gasolina. Estos autos eléctricos se enchufan para recibir energía y son propulsados por la misma clase de baterías de litio que usan nuestros celulares y computadoras portátiles. El primero fue un deportivo Model 3 rojo de Tesla (el precio base actual es $46,000, aunque la compañía promete que habrá una versión de $35,000). Tesla, la famosa empresa emergente que solo fabrica autos eléctricos, ha sido la punta de lanza del movimiento sin gasolina de la última década y ha fabricado productos mejorados que atraen tanto a la cultura de autos del país como al público ecologista.

"No puedes empezar por fabricar un auto en masa cuando no hay demanda. Tienes que desarrollar el interés", dice Chris Paine, director de los populares documentales Who Killed the Electric Car? y Revenge of the Electric Car. "Hazlo objeto de deseo. Hazlo tan genial y asombroso como el auto de más alta gama".

La estrategia funciona. Tesla recientemente sobrepasó a Mercedes-Benz y a BMW en cuanto a ventas en Estados Unidos. Los grandes fabricantes de autos han tomado nota del crecimiento de Tesla. Nissan, Volkswagen y Hyundai son solo algunas de las compañías que ahora producen autos eléctricos. Un estudio de Bloomberg New Energy Finance proyecta que los autos eléctricos formarán el 55% de las ventas globales de nuevos autos para el 2040 a medida que la tecnología mejore y los precios bajen. Incluso General Motors, que infamemente lanzó y después suspendió un EV en los años 90 (el tema de la primera película de Paine), se ha unido a la moda con el Chevrolet Bolt EV, un pequeño vehículo familiar recargable que se vende por $37,500 o más. Este es el segundo auto que conduciré.

 

Infografía sobre el funcionamiento de automóviles eléctricos

Elias Stein/Sarah Peng

Lo primero que nos sorprende a mí y a los pasajeros de mis viajes es esto: la velocidad de los autos eléctricos. El motor de combustión es una máquina compleja, con sus pequeñas explosiones, pistones oscilantes y engranajes chirriantes. Los EV son mucho más simples mecánicamente. No generan la energía, la almacenan. Así que cuando piso el acelerador hay energía instantánea. Simplemente va. Rápido. ¿Alguna vez has ido en una de esas montañas rusas sin primera cuesta, que te disparan desde la estación usando un tipo de propulsión magnética? Así se siente el elegante Tesla. El Chevy Bolt EV, un pequeño vehículo híbrido con asientos altos, también vuela sorprendentemente.

Desacelerar también es drásticamente diferente. En lugar de pastillas de freno rozando contra las ruedas en una enorme guerra de fricción contra el momento, un EV también usa el motor eléctrico para una desaceleración más estable. Al levantar el pie del pedal, el coche no rueda en punto muerto, sino que comienza a detenerse. Al principio es desconcertante, después de más de tres décadas conduciendo de cierta forma. Pero me acostumbré rápidamente y en un breve tiempo mi pie derecho y el acelerador se convirtieron en dos partes de un todo. Apenas necesito usar el freno.

Aunque es divertido conducir ambos autos, la preocupación constante sobre el alcance de conducción, la carga y el tiempo es un gran inconveniente. "¿Dónde lo cargaré?" (Hago esto en casa por la noche, pero resulta que el estacionamiento de mi oficina también tiene un cargador que puedo usar gratuitamente). "¿Cuánto tardará en cargarse?" (Depende del tipo de cargador, pero la clave es cambiar de actitud sobre la "recarga", de algo activo —entrar a una gasolinera cuando hace falta— a algo pasivo: Recargar tanto como puedas donde sea que aparques). "¿No te sube la factura eléctrica?" (Aun así, es más barato que la gasolina; los autos van a una velocidad equivalente de 100 millas por galón en energía equivalente consumida). Y la gran pregunta: "¿Qué tan lejos llegará?" (El Chevy o el Tesla pueden conducir sobre 240 millas con una carga). Resulta que la mayor barrera en cuanto a la aceptación de los consumidores de EV es lo que viví yo: "ansiedad del alcance de conducción".

Automóvil eléctrico cargando su batería

JOHN LOOMIS

Izquierda: Una pantalla monitorea la carga restante en millas. Derecha: Parece un surtidor de gasolina, pero el Tesla se carga con electricidad.

Lo que me remite a la I-95. Conduje el Chevy Bolt desde el norte de Virginia hasta Richmond, un viaje de dos horas que vació más de la mitad de la batería. Gracias a una aplicación de celular que rastrea estaciones de carga públicas encontré un cargador de alta velocidad donde podía estacionar el auto y "recargar" para el viaje de vuelta mientras almorzaba. Pero estaba roto. La única opción: un cargador más lento que, tras enchufar durante una hora, me dio la energía suficiente para empezar el viaje, pero quizás no para completarlo. La aplicación de teléfono encontró un cargador de alta velocidad en el aparcamiento de un centro comercial en el camino, así que tomé la autopista.

A medida que continuaba la nefasta cuenta regresiva, ideé una manera de extender la batería: el arrastre. Me puse detrás de un camión y lo dejé aguantar el impacto del viento de cara. No puedo recomendarlo completamente; tienes que estar en alta alerta para mantener una distancia de freno apropiada y no conducir demasiado cerca. Pero el calibrador de millas empezó a descender más lentamente y llegué al enchufe del mapa con 31 millas de sobra. Tras un descanso de 30 minutos para el café, el auto y yo estábamos listos y en camino a la tranquilidad. En un auto eléctrico —por lo menos de momento— es fácil desplazarse para el día a día, pero trata de no ir demasiado lejos. El hogar es donde está el enchufe.

Jim Lenahan es editor ejecutivo de AARP The Magazine.


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