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¿Te sientes solo? 7 maneras de relacionarte con otras personas sin usar la tecnología

Emplea estas estrategias para evitar el aislamiento en tiempos de pandemia.

Ilustración de vecinos en un edificio saludando desde sus ventanas

iStock/Getty Images

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Si te sientes solo, no eres el único. El aislamiento es una gran preocupación para los adultos mayores.

Se considera que casi la cuarta parte de las personas mayores de 65 años sufren de aislamiento social. Esta cifra se asocia con un aumento de casi el 50% en el riesgo de padecer demencia y otras enfermedades graves, según un informe dado a conocer en el 2020 por la National Academy of Sciences, Engineering, and Medicine.

Se habla mucho de que la tecnología sirve para acercar a las personas entre sí, pero las herramientas de alta tecnología como Zoom, FaceTime, Facebook y los mensajes de texto pueden ser difíciles de usar. Y en esta era de las redes sociales, donde la gente se expresa con emojis de corazones y caras sonrientes, las comunicaciones por internet pueden sentirse menos auténticas.

"Cualquier científico social te dirá que los seres humanos estamos configurados para tener esa conexión humana, pero con la tecnología [muchas veces] tenemos solo el espejismo de la conexión", afirma Bruce Wayne McLellan (68 años), de Naples, Nueva York, presentador de un pódcast sobre el tema de la bondad (en inglés).

¿Cuáles son algunas maneras de relacionarnos con otras personas sin usar nuestros dispositivos?


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Carla Marie Manly, psicóloga clínica de Santa Rosa, California, nos ofrece algunas sugerencias: Si compras una bolsa de manzanas y luego te das cuenta de que no puedes comerlas todas antes de que se echen a perder, deja algunas en la puerta de tu vecino con una nota que diga: "quisiera compartir estas manzanas contigo". Puedes hacer lo mismo con un frasco de conservas lleno de flores de tu jardín o con un libro que ya terminaste de leer y que te gustaría prestarle (y puedes sugerirle que se lo preste a otra persona cuando lo termine).

"De esta manera creamos —tejemos— la conexión humana", dice Manly, autora del libro Aging Joyfully. "Todo lo que hacemos se convierte en parte de quiénes somos. Debemos pensar en hacer cosas que aporten un propósito a la vida. Las personas que viven con propósito son mucho más felices".

Disfrutar de una comida y las relaciones humanas

¿A quién no le gusta disfrutar de buena comida y de buena conversación? Entonces, ¿por qué no establecer un club de cenas? Puedes invitar a un grupo de personas que te gustaría tener sentadas alrededor de la mesa. El club puede reunirse cada mes (o con la frecuencia que se estime adecuada). Si eres el anfitrión, puedes elegir un tema para el menú y servir el plato principal. (Y, si te animas, puedes experimentar con gastronomías menos conocidas de distintas partes del mundo). Los demás invitados contribuyen a completar la comida con un entremés, acompañamiento o postre.

Si todo eso te parece demasiado, puedes invitar a alguien a tomar un café, o prepara unos refrigerios o un pícnic para una excursión al aire libre.

Los que están confinados en su hogar pueden abrirse el apetito si comparten recetas por teléfono y "hablan de las distintas variantes que han probado o que les gustaría probar", dice Sandy Markwood, directora ejecutiva de USAging, una organización nacional sin fines de lucro.

Entablar conversaciones significativas

Puedes abrir las líneas de comunicación si preguntas a otras personas sobre una experiencia importante de su infancia, su destino favorito para viajar, o algún libro o película memorable.

"La mayoría de las personas son accesibles y pueden llevar una conversación, pero les cuesta lograr que sea algo significativo", señala Camille Virginia, experta en citas románticas en persona.

Virginia recomienda tomar las cinco medidas siguientes. 

1. Haz preguntas simples. "¿Cuál ha sido la mejor parte de tu día hasta ahora?" es una pregunta fácil de plantear.

2. Dale lugar al silencio. "Al principio podría ser incómodo, pero si has hecho una pregunta muy buena, es probable que la persona simplemente esté pensando en cómo responder", dice Virginia. "Si la interrumpes, no va a sentirse cómoda expresándose abiertamente".

3. Escucha de verdad. "Este aspecto es probablemente el más importante: escucha como si tu vida dependiera de ello", recalca Virginia. Ponte en el lugar de tu interlocutor y, mientras escuchas, haz preguntas que le permitan aclarar sus palabras. "Así participarás más activamente en la conversación y la otra persona sentirá que lo que dice tiene importancia".

4. Deja de juzgar. En cuanto te des cuenta de que estás juzgando a alguien, procura transformarlo en elogio, compasión o curiosidad, dice Virginia. Por ejemplo, si un colega gana un premio y eso te da envidia, felicítalo sinceramente o piensa en lo que esa persona tendría que haber sacrificado para lograrlo.

5. Comparte perspectivas e historias. Tú también debes aportar a la conversación. Por ejemplo, podrías compartir tus observaciones de una visita previa al parque para perros, preguntar sobre la raza de uno de los perros o mencionar que extrañas tener un perro. Deja que tus pensamientos pasen de un tema a otro.


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Ser breve, si es necesario

Llamar por teléfono a alguien simplemente para saludar —aunque sea una conversación muy breve— puede alegrarle el día a esa persona. Puedes decirle desde el principio que solo tienes un minuto para hablar, pero que de todos modos tenías ganas de saludarla.

Asimismo, si estás haciendo mandados y pasas por la casa de alguien que conoces, toca su puerta para un saludo breve. No tienes que entrar a su casa; a fin de cuentas, esa persona no te esperaba y tal vez no tenga la casa tan limpia como quisiera para recibir visitas.

Ser voluntario

Comunícate con una agencia del área sobre envejecimiento o visita el sitio de AARP para voluntarios (en inglés) para buscar oportunidades o realizar trabajo voluntario como conductor y acompañante —función conocida como embajador de bienestar— para que los adultos mayores no se sientan tan solos.

Markwood señala como modelo al programa Friendly Volunteer, del Aroostook Agency on Aging en Maine. En este programa, los voluntarios reciben capacitación y son asignados a personas que necesitan ayuda para ir a sus citas importantes y al supermercado, o que simplemente quisieran estar acompañadas en el almuerzo o para participar en juegos. 

Sonreir con más frecuencia

Todos tenemos neuronas espejo, que son unas células en el cerebro que reaccionan cuando observamos lo que hacen los demás. Por eso nos empiezan a salir lágrimas cuando vemos llorar a alguien que queremos, o hacemos un gesto de dolor cuando vemos que alguien se lastima. 

Esas neuronas también se activan cuando vemos sonreír a alguien, así que debemos provocar esa reacción con más frecuencia en otras personas, dice McLellan, presentador del pódcast sobre la bondad.

"Hemos estado hablando de contagios desde hace dos años, a causa de la COVID-19", dice McLellan. "Hay que pensar que la sonrisa es también contagiosa. Hay tantas oportunidades de hacerlo con las personas sentadas en su escritorio, en la caja de una tienda o en la calle. Ofrece una sonrisa genuina".

Ser vulnerable

Si te sientes solo —lo cual es distinto de simplemente estar solo—, es probable que también se sienta solo alguien que vive cerca de ti, dice Manly.

Trata de buscar a esa persona y sé sincero sobre cómo te sientes, a fin de que puedas lograr una relación humana.

"Muchas veces tenemos miedo de ser vulnerables, pero uno de los más grandes actos de bondad que puedes hacer para ti mismo, y para alguien más, es decir: 'me siento solo. Me gustaría tener una conexión'", dice Manly.

Robin L. Flanigan colabora con artículos sobre salud mental, educación y temas de interés humano para varias publicaciones nacionales. Trabajó como reportera para periódicos diarios y sus escritos también se publicaron en PeopleUSA Today y Education Week. Es autora del libro infantil M is for Mindful.