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Por qué apreciamos tanto los mensajes escritos a mano

En momentos difíciles, el simple hecho de escribir una nota de sentido pésame tiene mucho valor.

Ilustración de una nota de sentido pésame escrita a mano

Lucy Jones

Hace poco más de un año, mi Jack Russell terrier murió a los 17 años. Se trataba de una mascota, lo sé, pero Zoe me había ayudado a superar la muerte de mis padres, un divorcio y el diagnóstico de cáncer de mi hermana, todo en un lapso de 12 meses. Aunque su muerte no me sorprendió, me dejó devastado.

Unos días después de su muerte, publiqué una foto de nosotros dos en Facebook. La parte hermosa de las redes sociales, la avalancha de “me gusta” y "me encanta", apareció al instante, al igual que muchos mensajes de condolencia. Esa publicación obtuvo cientos de respuestas, más que cualquier otra en mi historial de mensajes en línea, que se remonta al 2008. Di las gracias a cada una de ellas, especialmente por su inmediatez.

Dónde comenzar

Una carta que exprese el pésame: consejos de expertos para plasmar en una carta, tarjeta o nota escrita a mano lo más significativo del ser querido.

Cómo decir ‘adiós’ a un ser querido: consejos para captar la esencia de la persona amada.

Qué decirle a un ser querido que está muy enfermo: consejos de expertos para encontrar palabras adecuadas, saber escuchar y ser claro.

A la semana siguiente, empecé a recibir tarjetas de pésame por correo, con mensajes previamente impresos de “sentido pésame”. Eran bonitas, pero lo que más me emocionaba eran las notas escritas a mano. Mi amigo John había escrito: “Zoe fue una chica muy afortunada por tenerte en su vida. Todo el mundo podría decir francamente que el amor y los cuidados que le diste fueron superiores. Manejaste su espíritu libre con paciencia y gracia”.

Esa nota me hizo recordar la vez cuando mi enérgica perra de 11 libras de peso se abalanzó sobre un cruce de labrador de 70 libras armada solo con sus dientes. Sin derramar mi café, levanté a Zoe. Evité un desastre —y con esa simple nota, recuperé un lindo recuerdo—.

Recuerdo este pasaje porque, lamentablemente, la pandemia ha traído la muerte a muchos hogares —familia, amigos, conocidos—. Durante el último año, he escrito más tarjetas de pésame que en el resto de mi vida. Como columnista de etiqueta y protocolo, he tenido la duda —por años— si era necesario escribir una nota de pésame a mano en la era de la tecnología digital.

He llegado a una conclusión. Un mensaje de texto, un correo electrónico o incluso una llamada telefónica pueden ser mejor que nada, pero nada cuenta tanto como escribir a mano. El año pasado, el sector de las tarjetas de felicitación, que había tenido problemas debido a la revolución digital, tuvo un un cambio considerable, especialmente durante las fiestas, cuando los estadounidenses enviaron un número récord de tarjetas.


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Una encuesta realizada por Enksy, un mercado en línea de artesanía, informó de que casi dos tercios de los encuestados que no acudieron a las reuniones navideñas en persona dijeron haber enviado tarjetas impresas de temporada. En mi propia experiencia, vi un aumento del 50% en las tarjetas impresas con respecto al año anterior. Lo sé porque guardo mis tarjetas durante uno o dos años.

A veces no escribimos las notas porque no sabemos qué decir. Pero basta con una simple expresión de apoyo.

Al terminar este artículo, también escribo una tarjeta de pésame a mis queridos amigos Arthur y Caroline, esposo e hija, respectivamente, de mi amiga de toda la vida Laila, que falleció a principios de febrero. “Los quería con toda el alma”, escribí con tinta negra en un papel de color crema que espero que proporcione un consuelo indeleble en estos tiempos oscuros.

Recuerdo que encontré una tarjeta que habían dejado mis amigas Vicki y Molly en relación con mi perra Zoe: “durante estos momentos difíciles, recuerda que eres como de la familia y que se te quiere incondicionalmente... La pena por el fallecimiento de un ser querido es dolorosa”. Yo añadiría que la alegría por el cariño de los amigos, al enviar su amor con bolígrafo y papel, es insuperable.

Steven Petrow escribe una columna sobre etiqueta, modales y cortesía para USA Today y también ha aparecido en programas de noticias de televisión. Su próximo libro es Stupid Things I Won’t Do When I Get Old.