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Qué hacer si te hiciste una prueba de ADN y descubriste un secreto familiar

Comunicarse con cautela y proteger la información personal puede evitarte disgustos.

Kasi Mireles Taylor junto a su familia

Cortesía de Kasi Mireles-Taylor

Las pruebas de ADN ayudaron a Kasi Mireles-Taylor (de pie, tercera desde la izquierda) a ponerse en contacto con cinco medio hermanos que nunca había conocido.

In English | Cuando las personas se someten a pruebas de ADN e ingresan sus resultados en bases de datos que contienen millones de registros, tienen la oportunidad de conectarse con familiares perdidos hace tiempo. Los resultados pueden ser agradables... o impactantes.

Algunas personas encuentran parientes lejanos en otros países o se reencuentran con aquellos con los que han perdido el contacto. Pero para otras, el resultado puede ser inesperado: medios hermanos que no sabían que existían o pruebas que demuestran que un padre no es un pariente biológico. Estos descubrimientos pueden revelar secretos que se han guardado durante mucho tiempo sobre relaciones extramatrimoniales o embarazos no deseados, y pueden crear una confusión emocional para todos los implicados.

“Cuando te haces una prueba de ADN, tienes que estar preparado para las respuestas que quieres y para las que no te gustan”, dice David McDonald, presidente de la Association of Professional Genealogists.


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Con más de 26 millones de muestras de ADN en las bases de datos públicas de Ancestry, 23andMe y otros servicios, es más fácil que nunca encontrar parientes. Estas plataformas en línea permiten a los usuarios realizar sus propias búsquedas y enviar mensajes a otras personas para reconectarse o establecer un primer contacto con familiares lejanos o previamente desconocidos.

Botiquín de ADN y revelaciones

Cuando Kasi Mireles-Taylor, de 47 años, de Aurora, Colorado, vio sus resultados hace cuatro años, se sorprendió al ver que su ADN coincidía con el de un medio hermano que no sabía que tenía. Los resultados confirmaron un rumor familiar que su madre había negado rotundamente hasta su muerte, dice Mireles-Taylor: que, cuando sus padres estaban separados, su madre había tenido un romance con un hombre que era el padre biológico de Mireles-Taylor, pero no el padre que la crio.

Mireles-Taylor decidió decírselo a su padre de inmediato, en caso de que hubiera enviado su propia muestra de ADN en un kit que ella le había comprado. “No quería que él se enterara de la misma manera que yo, en un jubiloso cuadro de diálogo”, dice.

Ella le dio la noticia lo más gentilmente que pudo. “Le dije: ‘Te amo. Siempre te amaré. Eres mi padre, pero no estamos relacionados biológicamente’”, recuerda. Él respondió que hacía tiempo que sospechaba que la madre de Mireles-Taylor la había concebido con otro hombre durante una separación matrimonial.

“Entonces me dijo que ‘nada cambia’”, dice. “Lo que quiso decir fue ‘nada cambia acerca de mi amor por ti’”.

Ahora, Mireles-Taylor tiene una relación con sus dos padres, así como con cinco medios hermanos de los dos matrimonios de su padre biológico.

“Son personas que elegiría como amigos si no fuéramos parientes”, dice. “Son mi tipo de gente”.

Cómo comunicarte con familiares desconocidos

Cuando Mary Hanson, de 50 años, de Minneapolis, encontró una coincidencia con un medio hermano en 23andMe en enero del 2020, no se sorprendió. Los padres de Hanson se divorciaron cuando ella era joven y su padre no formó parte de su vida. Antes de la llegada de las pruebas de ADN, la madre de Hanson había recibido llamadas de personas que intentaban localizar a su exmarido porque pensaban que era su padre.

Poco después de que Hanson recibiera sus propios resultados de ADN, una media hermana se puso en contacto con ella. Intercambiaron mensajes y pronto su media hermana comenzó a pedirle dinero. Hanson decidió cortar la comunicación.

Cuando 23andMe vinculó el ADN de Hanson con el de su medio hermano, iniciaron un diálogo en la aplicación de mensajería de la empresa.

“Matt no parecía querer nada”, dice Hanson, de 50 años. “Solo estaba buscando su genealogía. ...Tuve el presentimiento de que era una buena persona”.

Se conocieron en junio cuando Matt visitó a su familia en Minneapolis por primera vez desde el inicio de la pandemia de COVID-19.  

Las coincidencias de ADN

Entonces, ¿qué hacer cuando encuentras a estos familiares hasta ahora desconocidos o ellos te contactan?

Mireles-Taylor, Hanson y los genealogistas recomiendan que los buscadores tengan expectativas razonables cuando se conecten con parientes que acaban de descubrir. Deben entender que su aparición repentina puede perturbar a la familia y causar conflictos. No deben esperar nada más que información para conocer su historial médico y la historia que hay detrás de su nacimiento, dice Richard Hill, quien rastreó a sus padres biológicos mediante pruebas de ADN y ahora ayuda a las personas adoptadas a reconectarse con sus padres biológicos.

“Probablemente, en el 90% de los casos, el padre biológico esté dispuesto a por lo menos dar información y responder a las preguntas de la persona adoptada”, dice Hill. “Quieren ayudar a esa persona a conseguir algún tipo de cierre”.

Mireles-Taylor y Hanson también tienen otras recomendaciones:

  • Envía mensajes a través del sitio web de ADN, las redes sociales o incluso por correo. Las comunicaciones por escrito permiten al destinatario procesar la noticia y discutirla con otros; las llamadas telefónicas inesperadas pueden sorprender al destinatario y ponerlo a la defensiva.
  • Protege tu identidad. Cuando crees tu perfil en los sitios de ADN, utiliza tus iniciales o un seudónimo. Espera a sentirte cómodo con la nueva relación antes de compartir información personal, como la fecha de nacimiento, las direcciones de correo electrónico o los nombres de tus hijos. Asegúrate de que todas tus cuentas de redes sociales tengan una estricta configuración de privacidad, dice Hanson.
  • No te apresures a entablar relaciones con nuevos contactos familiares. Conózcanse a través de mensajes o cartas. Si te sientes cómodo, pueden hablar por teléfono. Solo cuando hayas tenido la oportunidad de establecer una relación, fija un día y una hora para un futuro encuentro.
  • Concéntrate en establecer nuevas relaciones. Mireles-Taylor dice que al principio trató de averiguar todo lo que pudo sobre la relación de su madre con su padre biológico. Se enteró de la separación de sus padres y de que su padre biológico estaba entre dos matrimonios cuando él y su madre tuvieron su relación. Pero Mireles-Taylor decidió finalmente dejar atrás el pasado porque nunca conocería todos los detalles. En cambio, celebró sus nuevas conexiones familiares.

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Incluso en los casos que no suponen un reto emocional, a veces los familiares recién descubiertos no aceptan las invitaciones para conectarse.

Crista Cowan, la genealogista corporativa de Ancestry, tenía una coincidencia de ADN con un primo cuarto en Inglaterra. Se puso en contacto con la persona, pero nunca recibió respuesta. Cowan tuvo una mejor experiencia con los primos segundos que conoció de niña. Durante su infancia en California, la familia de Cowan celebraba grandes reuniones cerca de la casa de sus abuelos en Los Ángeles. Después de mudarse a Oregón y luego a Washington, ella y su familia dejaron de hacer el viaje para las reuniones anuales. Con el tiempo, perdió el contacto con los primos segundos. Las pruebas de ADN la ayudaron a reconectarse con varios de ellos.

Mireles-Taylor tomó con cautela la relación con sus nuevos parientes. Después de enterarse de la noticia, esperó un tiempo antes de enviar una carta a su padre biológico. Luego, a través de Facebook, le envió un mensaje a su hermano biológico con el que 23andMe la había emparejado. La relación familiar se hizo más profunda cuando los cinco hermanos programaron llamadas telefónicas separadas con ella para presentarse en el transcurso de cinco noches. Después de eso, habló con su padre biológico.

“Todos fueron muy amables, muy inclusivos y entendieron que fue una gran sorpresa para mí”, dice Mireles-Taylor. “Y de allí han surgido muchas cosas maravillosas”.

Antes de la pandemia, Mireles-Taylor veía a esta nueva parte de su familia aproximadamente una vez al año. Durante una de las visitas, sus hermanos y hermanas le pidieron que recreara una foto de la infancia del grupo —esta vez con su nueva hermana en ella—.

David J. Hoff es un colaborador que se especializa en historias de vida familiar, salud y educación en publicaciones nacionales. Ha sido redactor y editor para Education Week y sus artículos se han publicado en The Washington Post y Washington City Paper, entre otros.

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