Skip to content
 

¿Se casa su hija o hijo?

Cómo hablarle de los temas que van más allá de la boda para que tenga un matrimonio exitoso.

In English | De nuevo estamos en la temporada de bodas, pero quizá para usted no es como para los demás. Acaba de recibir la llamada, o estuvo conversado por Skype, o quedó maravillada al recibir la foto de un deslumbrante anillo en un mensaje de texto: su adorado hijo o hija se ha comprometido.

Vea también: 5 consejos para cultivar la amistad con sus hijos.

Madre e hija vestidas de novia, hablar con los hijos adultos sobre el matrimonio.

Foto: Greg Hinsdale/Corbis

Padres: no esperen hasta el día de la boda para compartir su opinión sobre lo que constituye un buen matrimonio.

Es un momento de emoción, felicidad y reflexión y, algunas veces, de preocupación. Quizá le gustaría hablar con su hijo sobre muchas cosas antes de que llegue el gran día, incluso de temas más trascendentales que el color de las servilletas. No espere hasta la cena del ensayo de la ceremonia nupcial para compartir su opinión acerca del matrimonio y de cómo cultivarlo.

Independientemente de su realidad, usted puede iniciar una conversación sobre los altibajos que les esperan, incluso a dos tortolitos que se sienten seguros de haber encontrado su alma gemela.

Les compartimos cuatro consejos que puede transmitir al hijo que se encamina a una relación duradera. Estos son una suerte de guía que obtuvimos de los terapeutas matrimoniales y familiares que entrevistamos para nuestro libro When Will My Grown-Up Kid Grow Up? Loving and Understanding Your Emerging Adult (¿Cuándo crecerán mis hijos adultos? Cómo amar y entender al nuevo adulto).

Consejos »

1. Practique, no predique

Ser una pareja cariñosa y comprensiva es más importante que cualquier cosa que podría predicar un padre sobre el sagrado matrimonio. La creación de un buen matrimonio duradero no significa saber todas las respuestas, significa estar dispuesto a resolver los inevitables problemas que se presentan. Peter Pearson y Ellyn Bader, terapeutas de parejas y autores de Tell Me No Lies (No me digas mentiras), hicieron todo lo posible por enseñar a sus tres hijas veinteañeras  cómo "ser sinceras y cándidas, hacer preguntas aunque se sientan incómodas con las respuestas, y valorar la vulnerabilidad de su pareja cuando se expresa con franqueza".

2. Un matrimonio no tiene que ser perfecto para ser bueno y duradero

Cuando los padres se han mantenido juntos y evitan discutir, los hijos podrían idealizar el matrimonio, y les ayuda saber que hasta los mejores matrimonios son proposiciones complicadas con acontecimientos felices o perturbadores.

“Algunas parejas hablan de tener días buenos o malos”, dice David Treadway, terapeuta de parejas en Massachusetts y autor de Intimacy, Change and Other Therapeutic Mysteries (Intimidad, cambios y otros misterios terapéuticos). Su esposa y él se casaron cuando tenían veintitantos años, y según les gusta contar a sus hijos: "Hablamos de décadas buenas o malas. Y nuestra primera década fue mala".

Pero los Treadway siguen juntos tras 40 años y el padre se siente orgulloso de que han sido honestos consigo mismos y con sus hijos. "Ellos reconocen nuestros límites y defectos como personas y como pareja", dice. Acota la moraleja que desea que sus hijos aprendan: "no es necesario ser personas perfectas para tener una buena relación".

Siguiente: El pronóstico si su matrimonio no ha sido duradero. »

3. Hay esperanza aun cuando su matrimonio no haya sido duradero

Si los padres están divorciados, o son solteros, se pueden mostrar optimistas, de todas maneras, en cuanto a los planes matrimoniales y el potencial de sus hijos adultos. El ejemplo de más utilidad podría ser exponer al hijo lo que debe evitar hacer. Un padre puede confesar: “Quisiera no haber trabajado tanto, tomado tanto, dicho esas cosas” o “ojala hubiéramos cedido más, nos hubiéramos dedicado más tiempo el uno al otro, nos hubiéramos perdonado”.

Siempre hay alguna manera de mostrar a los jóvenes que con conciencia, comprensión y paciencia pueden tomar mejores decisiones que las que tomaron sus padres. La propia ceremonia nupcial es un buen punto de comienzo. Si los padres son exparejas, ¿cuál sería el mejor regalo que les podrían hacer? Comportarse con educación y cordialidad en la ceremonia.

4. Hay que prepararse para dar y aprender

A medida que los adolescentes maduran y se hacen adultos, también cambian sus conversaciones. Antes preguntaban qué hay para comer; ahora se preguntan qué es importante en una pareja y cómo superar situaciones difíciles para lograr que un matrimonio perdure. Ahora los padres deben estar listos para contestar —y también hacer— algunas preguntas difíciles.

Piense en qué tan abierto desea ser en cuanto a su vida. Sus hijos podrían preguntarle: “¿Se han mantenido casados, pasaron por momentos en los que temieron separarse?” O,  “¿por qué se divorciaron?” No se debe revelar todo. Ambos pueden acordar si hay detalles que consideran demasiado íntimos para revelar, y tratar al mismo tiempo de mantener una línea de comunicación abierta.

En el momento en que su hijo se pare en el altar, quizá lo más importante no sea lo que usted diga, sino cómo acepta sinceramente a la persona que su hijo adulto ha elegido como su pareja de por vida. Si tiene suerte, esa persona será justamente la misma que usted hubiera elegido —pero es más probable que el alma gemela de su hijo tenga más tatuajes o menos recursos económicos de los que usted prefiriera—.

Su mayor desafío, y máxima muestra de amor, será ofrecerles a ambos todo el amor y apoyo que pueda, y aceptar sin quejarse la verdad a la que se enfrentan todos los padres cuando sus hijos llegan a ser adultos: es su vida y les toca a ellos vivirla.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

Siguiente Artículo

Lea Esto