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¿Es amigo de su hijo adulto?

5 consejos para relacionarse, cultivar la amistad y pasar más tiempo en familia.

In English | Cuando los hijos llegan a la edad adulta, las relaciones con sus padres tienden a variar. La clave es encontrar puntos de coincidencia sin rebasar los límites. Surgen interrogantes como cuánto tiempo se debería pasar con ellos y cómo se debería pasar ese tiempo, cuánta información personal se debería compartir, qué batallas se debería librar y cuándo sería mejor dar la otra mejilla. Además qué consejos se debe ofrecer y cuándo sería mejor el silencio.

Vea también: 5 actividades que estrechan los lazos familiares.

Padre e hijo abrazados - Sea amigo con su hijo adulto

Foto: Todd Wright/Blend Images/Getty Images

Escuche a sus hijos adultos y siga participando en actividades que les gustan a ambos.

Cuando entrevistamos a padres para nuestro libro, When Will My Grown-Up Kid Grow Up? (¿Cuándo crecerá mi hijo adulto?), el 75% de ellos dijo que la relación con sus hijos adultos era mejor ahora que cuando estos tenían 15 años. La mejor parte —coincidieron casi todos— es la nueva amistad que surge con el hijo adulto.

Pero aun una buena relación con los hijos ya crecidos puede tener sus escollos. Los padres podrían ceder a la tentación de ofrecerles consejos sin que ellos lo pidan, hacer lo que fuese necesario para protegerlos de todo daño e incluso recordarles que saquen seguro de automóvil. Y los hijos adultos podrían mostrarse más indiferentes, no devolver las llamadas, cancelar las citas a último momento o enviar mensajes de texto a sus amigos cuando cenan con la familia. Justo cuando piensa que está tratando con un igual, podría llevarse una sorpresa.

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Los hijos adultos necesitan un tipo de intimidad diferente a la que tenían cuando eran pequeños. Necesitan apoyo emocional para desenvolverse en la vida y que sus padres valoren la capacidad de sus hijos de resolver sus asuntos, aun si hay reveses o contratiempos en el camino.

1. Acate límites respetuosos

Para los hijos proteger su privacidad es una parte esencial del proceso de desarrollar una identidad independiente, adquirir confianza en su capacidad de tomar decisiones y aprender a defenderse solos. Los padres que valoraban la cariñosa relación que tenían con sus hijos pequeños podrían sentirse heridos si notan que, de grandes, empiezan a alejarse. De repente, no quieren volver a casa para las vacaciones o no tienen tiempo para largas conversaciones por teléfono. Aunque es natural extrañar la intimidad de antes, ayuda el comprender que la necesidad de distanciarse es apropiada para esta fase de su vida y que no se debe tomar como una afrenta personal.

2. Escuche más de lo que habla

El saber contenerse es la difícil virtud que se nos exige en esos momentos, para así evitar ofrecer demasiados consejos o hacer demasiadas preguntas. Después de años de cuidar diligentemente a sus hijos, es posible que se sorprenda de la cantidad de veces que deberá morderse la lengua cuando los vea tomar decisiones que a veces son sabias, a veces insensatas. Es posible que luche con su deseo de resolverles todas las dificultades, pero si se lanza demasiado rápido a solucionar los dilemas de sus hijos adultos, estos no aprenderán a solucionarlos por sí solos.

Sin embargo, cuando los hijos son jóvenes, hay ocasiones en que sí tiene que expresar lo que le preocupa e involucrarse (aun si ellos no lo quieran y si usted tampoco quisiera inmiscuirse). Si no está seguro de que debe decir algo, pregúntese si el comportamiento que le preocupa es grave, peligroso o desagradable. Por ejemplo, si su hijo se aparece a la reunión familiar desaliñado y sin afeitarse, eso puede resultar incómodo, pero no es nada grave. Pero si su hija da muestras de que fuma marihuana todos los días, ese hábito puede ser peligroso. Tiene que abordarlo directamente con ella y estar preparado con recursos profesionales externos.

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3. Participe en actividades que les guste hacer

Cuando los niños eran pequeños pasar tiempo en familia era algo normal. Pero ahora, para pasar un rato con un hijo que tiene muchas cosas que hacer, hay que ser creativo.

La mayoría de los padres se desviven por encontrar tiempo y actividades que funcionen para los hijos adultos. Por ejemplo, consiguen entradas a juegos de fútbol y reservaciones a restaurantes, organizan paseos en bicicleta, planifican viajes y hasta se preparan para hacer competencias culinarias en familia o ir a conciertos de música.

Los rompecabezas funcionan para los menos atléticos, según una madre de tres varones de entre 18 y 25 años. Charlas íntimas acompañan la búsqueda de las piezas. "Yo acepto lo que me ofrezcan, nunca los ataco y casi nunca saco un tema que ellos mencionaron una vez en otra conversación". Además, respeta el estilo de conversación de los muchachos. "Son breves y al grano.

4. Establezca reglas sobre cómo discrepar

Muchos de los beneficios que los padres cosechan en esta etapa se deben a que los hijos se pueden comunicar mejor. A diferencia de cuando eran niños, los hijos adultos normalmente manejan mejor los desacuerdos que tienen con sus padres. Además, pueden ver mejor el punto de vista de la otra persona. El córtex frontal les está madurando como el vino se pone añejo, y eso significa tener mejor juicio, ser menos impulsivo y pensar antes de hablar.

Si en algún momento empieza a escalar el conflicto, baje usted el tono escuchando al joven sin interrumpir. Entonces, ofrezca sus comentarios en un tono de voz neutro. Si no resulta, tome un descanso hasta que ambas partes se tranquilicen. Deje el asunto para el día siguiente o permita que se enfríen los ánimos caldeados. Es tan buena estrategia para usarla con los hijos adultos como con las parejas y los amigos.

5. Abra las puertas a la pareja de su hijo

Quizás quisiera que la novia de su hijo tuviera menos tatuajes o que el novio de su hija tuviera un trabajo mejor. Pero a menos que observe un comportamiento verdaderamente perturbador, haga lo posible por aceptar a la persona que quiere su hijo. Y cuando este finalmente se decida por una pareja, acepte que es natural que ponga a esa persona primero. Cuando se trata de importantes decisiones, planes o el manejo de dificultades, aun el hijo más optará por apoyarse en su pareja.

Como padre o madre, su objetivo es “renunciar a ese trabajo” cuando los hijos crezcan, así que alimente sus propios sueños a la vez que cultiva una estrecha amistad con ellos.

Elizabeth Fishel y Jeffrey Jensen Arnett son autores de When Will My Grown-Up Kid Grow Up? Loving and Understanding Your Emerging Adult  (¿Cuándo acabará de crecer mi hijo adulto? Cómo querer y entender a su adulto emergente), que publicará Workman en mayo.

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