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El poder curativo de las palabras

Aprovecha al máximo estas cinco maneras de usar el lenguaje a tu favor.

Mujer madura sostiene la mano de un hombre - El poder curativo de las palabras

Foto: Maria Teijeiro/Getty Images

Es importante expresarte con amor, compasión y entrega.

¿Eres consciente del impacto que tienen las palabras que empleas a diario? ¿Sabías que algunas de ellas podrían abrirte puertas y otras podrían generarte obstáculos? El lenguaje tiene un poder infinito que tú puedes emplear positivamente para recibir beneficios inmediatos en distintas áreas de tu vida.

Ten en cuenta estos consejos, provistos por expertos, para comunicarte positivamente y vivir una vida más plena.

1. Elije palabras que beneficien tu cuerpo y mente

Es importante expresarte con amor, compasión y entrega. “Más allá de preocuparnos por qué términos usar. Los sentimientos —buenos o malos— afectan nuestra relación cuerpo-mente y también a nuestro interlocutor, incluso si se encuentra a distancia”, dice el doctor Larry Dossey, autor de libros como Healing Words, the Power of Prayer and the Practice of Medicine y Be Careful What You Pray For. Es experto en el impacto que tienen la mente y la espiritualidad en la salud.

“Tú puedes escoger tus palabras para atraer el bienestar a tu salud y a tus relaciones sociales. Realiza, por ejemplo, el ‘ejercicio interior de valores’, que consiste en concentrarse, uno o dos minutos, en un valor moral o espiritual que necesites fortalecer. Este puede ser la confianza, la compasión, el perdón u otros”, dice Andrew Newberg, doctor en medicina interna y nuclear y director de Investigación del Jefferson-Myrna Brind Center of Integrative Medicine at Thomas Jefferson University Hospital. Este ejercicio, explica, convierte ese valor en el eje para relacionarse con los demás. Si tu palabra es confianza, concéntrate para ganar la confianza de los demás o incluso de ti mismo. Si eligiste el respeto, busca tratar a todos —incluso a ti mismo— con consideración. Cuanto más tengas presente esa palabra en tus acciones, más rápido se hará parte de tu conducta y muy pronto verás los frutos.

Otro ejercicio, de gran impacto positivo en la mente, consiste en repetir frases o mantras de acuerdo a tus creencias. Por ejemplo, si crees en los ángeles, repite frases como “imploro tu luz” o “que tu luz venga hacia mí”. Olvídate de las “creencias limitantes”, como “no puedo”, “tengo que”, “tocará”, “loro viejo no aprende a hablar”, aconseja José Daniel Puche, médico psiquiatra, experto en Inteligencia Emocional y revisor para Latinoamérica del libro Programación neurolinguística Para Dummies.

2. Se positivo y aleja palabras de rabia o rencor

El rencor, el resentimiento o la hostilidad generan estrés en el cuerpo: aumentan el cortisol y la adrenalina, suben la tensión arterial y disminuyen la actividad inmunológica. Para evitarlo y beneficiar tanto tu organismo como tus relaciones personales, el doctor Newberg propone:

  • Comunícate abiertamente sin caer en la negatividad.
  • Enfócate en las soluciones, no en señalar culpas.
  • Evita el enojo extremo, manten siempre un aire de relajación y compasión.
  • Se positivo y haz comentarios placenteros, esto tendrá un buen efecto en tu interlocutor, aún en situaciones adversas.
  • Respeta a tu interlocutor: escúchalo, involúcralo en la charla y se su apoyo emocional.

El doctor Dossey aconseja practicar las siguientes conductas:

  • Se bondadoso, ofrézcete como voluntario en obras de beneficencia.
  • Lee sobre la vida de los que han hecho del mundo un lugar mejor a través de su servicio: Albert Schweitzer, Mahatma Gandhi, Martin Luther King Jr., Florence Nightingale y otros.
  • Sal con tus nietos y conoce la visión que tienen los niños de la vida.
  • Haz una lista de las razones por las que estás agradecido.
  • Adopta una práctica espiritual, como la oración o la meditación. Está científicamente comprobado que éstas tienen efectos positivos en la relación mente-cuerpo tanto de quien la realice como de la persona por quien se ore o en la cual se piense.

 3. Evita la habladuría y da un giro a los chismes

“Como humanos, estamos programados para encontrar lo malo de las situaciones y las personas”, dice el doctor Puche. Para darle un giro a esta tendencia y crecer emocionalmente, “debemos cambiar el ‘chip’ del cerebro y centrarnos en las cualidades de los demás”. Para lograrlo:

  • Modifica tus creencias: evita frases como “todos son unos chismosos”, “la gente es mala” o “esa chica es criticona”, “el país está muy mal”.
  • Guarda silencio: si no tienes nada bueno que comentar, es preferible no decir nada.
  • Renuncia a juzgar: limítate a observar y evita generar juicios.
  • Manten distancia en situaciones tensas: cuanto más atención le pongas a una situación, más crecerá ésta.
  • Céntrate en lo bueno: ve lo valioso en los demás y reconoce sus actos de bondad.

4. Calma la ira de tu interlocutor

Cuando una persona está a la defensiva y te ataca verbalmente, concéntrate en mantener la calma y así evitarás comportamientos reactivos en ambas partes. “Todos tenemos ‘neuronas espejo’ que reflejan lo que la otra persona siente”, dice el doctor Newberg. “De manera que si tú mantienes la calma, la transmitirás a tu interlocutor. Para lograrlo, se debe escuchar con atención, hablar con claridad, concisión y sin emociones negativas; sólo así se fomentará la tranquilidad en el otro”, aconseja el doctor.

5. Perdona y recupera lazos perdidos

Todos tenemos sentimientos innatos de empatía, compasión y perdón que hay que dejar fluir, ya que son parte de nuestra naturaleza. ¿Cómo? Poniéndote en el lugar de los amigos o familiares. Otro ejercicio es que aceptes las deficiencias de los demás y acude a la oración como una forma de liberar los sentimientos negativos, recomienda el doctor Dossey.

Envía pensamientos positivos de amor y compasión hacia las personas con quienes necesites reconciliarte e incluso hacia ti mismo, aconseja el doctor Newberg. “Existen estudios de exploración del cerebro que muestran cómo esta práctica activa los centros sociales y emocionales del cerebro, facilitando el proceso de perdón”, dice.

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