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10 consejos para apicultores novatos

El dinero que genera la miel tarda en llegar, pero la apicultura puede ser un excelente pasatiempo.

Apicultor manipula sus abejas

Getty Images

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Si quieres que los empleados de la oficina local de correos te conozcan, pide el envío de 10,000 abejas.

Eso es lo que yo hice. Recibí tres mensajes de texto de la oficina de correos, cada vez más urgentes, en los que me informaban que ya habían arribado. “¡Usted es el señor de las abejas!”, dijo el empleado del correo, visiblemente aliviado. Volvió enseguida con mi cajón de abejas, que había estado en la parte de atrás, cuyos ocupantes zumbaban furiosamente después de un largo y probablemente incómodo viaje desde Kentucky. Tomé el cajón y, con mucho cuidado, lo puse en la parte trasera del auto y conduje a las abejas a su nuevo hogar. 

Así fue como me uní a los aproximadamente 125,000 apicultores que hay en Estados Unidos. Esta es mi primera colonia. Considerando que soy un aficionado, aprendí muchas cosas, a veces en forma dolorosa. Estos son mis 10 consejos principales para quienes se inician en la apicultura.


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1. Puedes comprar abejas por correo

Yo elegí comprar las que se venden en cajones, la forma más económica de comprarlas. Las pides en enero o febrero y las recibes en abril o mayo. Vienen en un cajón de madera con tela metálica, junto con una lata de jarabe de azúcar, perforada en la parte inferior, para que se alimenten durante el viaje. También vienen con una abeja reina, que viaja en su propia caja pequeña, taponada con dulces en un extremo. Las abejas del cajón han sido tomadas de otras colonias y necesitan unos días para familiarizarse con la nueva reina. La reina (y las obreras) comen los dulces, y una vez que se acaban después de uno o dos días, la reina puede dejar su pequeña caja y comenzar su reinado en la colonia.

También puedes comprar colonias pequeñas con su propia reina, llamadas colonias nucleares o “nucs”. Son un poco más caras, pero son una pequeña colmena ya establecida con panales y miel. Sin embargo, debes transportarlas tú, lo cual significa que debes comprárselas a un apicultor local. Esto no es para nada algo malo, solo que requiere una mayor inversión de tiempo y de dinero.

2. Puedes comprar diferentes variedades de abejas

Las abejas de miel no son nativas de América del Norte; las que trajeron los primeros colonizadores fueron las abejas negras alemanas, que tienen reputación de ser malhumoradas. Las abejas italianas [WJ1] son el tipo más popular de abejas de miel porque son relativamente tranquilas y fáciles de manejar (este es el tipo que yo compré). Quienes viven en áreas más frías podrían considerar las abejas rusas, que son muy resistentes a los ácaros y se adaptan bien a las temperaturas bajas. Son un poco más agresivas que las abejas italianas.

3. Puedes obtener mucha información gratuitamente

La mayoría de las extensiones agrícolas ofrecen información gratuita sobre la cría de abejas, y algunas incluso ofrecen equipos de apicultura gratuitos. También hay miles de videos sobre apicultura en YouTube. Y muchas comunidades cuentan con asociaciones de apicultores (WJ2) en las que puedes conectarte con apicultores experimentados y obtener su asesoramiento.

4. Necesitas equipo y algunas herramientas

Verás muchos videos de apicultores que vierten tranquilamente puñados de abejas en una colmena sin usar velo o guantes, o que levantan la tapa de la colmena cuando no llevan ninguna protección. Solo están alardeando. Yo traté de espiar en mi colmena sin guantes e instantáneamente fui perseguido por el jardín por las abejas guardianas, los “gorilas” del mundo de las abejas. Necesitarás una careta o velo para cubrirte la cara, porque las abejas tienden a atacar áreas con mucho dióxido de carbono, como, por ejemplo, tu nariz. Usa guantes protectores y mangas largas cuando abras tus colmenas (las abejas pueden picar a través de la tela). Un ahumador también es esencial: el humo calma a las abejas y evita que te persigan por el jardín cuando abres la colmena.

5. Debes inspeccionar la colmena periódicamente

La abeja reina es la preocupación principal de la colmena, y también debería ser la tuya. Si bien las abejas criarán una nueva reina si la vieja muere, una colmena sin la “reina apropiada” será más agresiva y podría debilitarse al punto de no sobrevivir el invierno. No necesitas inspeccionar la colmena con frecuencia (una o dos veces al mes cuando hay buen tiempo es suficiente), y nunca lo hagas cuando la temperatura está por debajo de 40 °F.

La reina es difícil de identificar; es más grande que la abeja común, pero también lo son los zánganos, los machos generalmente indolentes de la colonia. (Todas las otras abejas son hembras). No obstante, puedes observar los huevos que pone y las larvas que crían las abejas obreras. Muchos huevos y larvas indican que probablemente haya una reina saludable. Aquí es donde los videos de YouTube son particularmente útiles. Solo que no debes intentarlo sin un velo y guantes.

Sé especialmente cauteloso al inspeccionar la colmena. Ve despacio, con calma, y no hagas ningún ruido fuerte. Y no las aplastes. Las abejas secretan una feromona cuando se alarman o sufren algún daño, lo que atrae velozmente a otras abejas que acuden al rescate. No querrás provocar eso.

6. Las abejas tienen sus estados de ánimo y sus manías

Al igual que los seres humanos, las abejas pueden ponerse de mal humor cuando perdura el tiempo caluroso, húmedo y lluvioso. En temperaturas frías son lentas, y en los días soleados y calurosos a veces se congregan en la parte exterior de la colmena, lo cual puede ser una imagen alarmante. Pero solo se están refrescando.

Las abejas son especialmente sensibles a los olores. Saben dónde está su colmena —y quiénes son sus amigos— porque reconocen el olor de la feromona de la reina, que es básicamente una molécula con aroma. No les gustan otras cosas con olores fuertes, como los osos, o tu camiseta después de cortar la hierba en un día de calor. El olor de las almendras las ahuyenta. Odian el olor de las bananas, de modo que haz a un lado el pan de banana antes de visitar la colmena. Y les encanta el olor de los limones, algo que puede ser problemático si a ti te gusta beber limonada en el patio.

7. Tienes que alimentarlas

No tienes que disponer 10,000 platos minúsculos de miel por la mañana. Pero cuando recibes la colonia, debes alimentar las abejas. Necesitarán tiempo para explorar su territorio —las abejas pueden desplazarse unas tres millas— y, si compras las abejas en cajón, comenzar a construir nuevos panales. También debes engordarlas en el otoño para que puedan sobrevivir durante el invierno.

Las abejas son felices con jarabe de azúcar —una libra de agua por cada libra de miel— en primavera, cuando están construyendo la colonia. En el otoño, lo mejor es usar dos libras de azúcar por cada libra de agua. Tu alimentador de abejas puede ser tan simple como una bolsa de plástico con agujeros. También puedes comprar tortas de polen artificial para que coman durante el invierno.


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8. No esperes nadar pronto en miel

La mayoría de los apicultores recomiendan dejar que las abejas conserven su miel el primer año. La necesitan para pasar el invierno. Después de eso, puedes comenzar a recolectar la miel sobrante para consumirla o venderla.

El cajón típico de colmena, llamado Langstroth, mide 16 pulgadas de ancho por 19⅞ pulgadas de largo. Se pueden apilar. El cajón de abajo, llamado cajón de cría, es donde viven la mayoría de las abejas. A medida que la colonia se agranda, puedes poner más cajones, llamados melarios, donde las abejas almacenarán la miel. Un melario completo pesa aproximadamente 60 libras, lo que explica la popularidad de los más pequeños. Incluso puedes comprar melarios equipados con un grifo a través del cual puedes sacar miel de la colmena cuando deseas, aunque eso sería como hacer trampa en cierta forma.

9. Tienes que ayudar a proteger la colonia

Todas las colonias tienen abejas guardianas: son las que vuelan hacia arriba y hacia abajo frente a ti para asegurarse de que no eres un oso ni te has puesto demasiada loción después de afeitarte. Sin embargo, si vives en una zona de osos tal vez debas construir una cerca eléctrica o una plataforma a prueba de osos para la colmena. A los zorrillos y los mapaches también les gusta la miel, por lo que posiblemente debas idear tácticas para mantenerlos alejados. Una roca pesada sobre la colmena, por ejemplo, evita que los mapaches levanten la tapa.

La miel también es de interés para otras abejas, y robarla de una colonia más débil es más fácil que producirla. Yo sospeché que algunas abejas ladronas se estaban llevando la miel la última vez que abrí la colmena; más tarde, vi que las abejas ladronas se peleaban con las guardianas afuera. La forma más fácil de deshacerte de las abejas ladronas es con un reductor de acceso a la colmena, el cual solo deja entrar o salir una abeja por vez, lo que hace más difícil que las abejas ladronas avancen contra las defensas de la colmena.

10. Las abejas son fascinantes

Es sorprendente cuánto me he encariñado con mis abejas. Cuando doy un paseo y veo una abeja, me pregunto si será una de las mías. Me encanta pararme o sentarme junto a la colmena, observar cómo vuelan en línea recta hasta las flores locales o vuelven con una carga completa de polen, que almacenan para comer más tarde. Las he visto realizar pequeñas danzas para indicarles a otras abejas dónde están las mejores flores. No las tengo que sacar a pasear ni ponerlas en una guardería de animales cuando me voy de vacaciones. Y a pesar de que no hacen gracias ni vienen cuando se las llama, estoy feliz de tenerlas.

John Waggoner escribe para AARP sobre temas financieros, desde presupuestos e impuestos hasta el Seguro Social y la planificación de la jubilación. Anteriormente fue periodista para Kiplinger's Personal Finance  y USA Today, y ha escrito libros sobre inversión y la crisis financiera del 2008. La columna sobre inversión de Waggoner para USA Today se publicó en docenas de periódicos durante 25 años.