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A la hora de organizar el hogar, surge un dilema: ¿qué hacer con los artículos religiosos?

Cómo deshacerte respetuosamente de Biblias, alfombras de oración, kipás y más.

Varios artículos religiosos

Terryfic3D/Getty Images; Wokephoto17/Getty Images; Thanit Weerawan/Getty Images

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Es posible que los últimos dos años sean recordados algún día como la época en que todo el mundo puso su hogar en orden. Ahora que las personas están más tiempo en casa, se han dedicado a limpiar los cajones de cachivaches y a convertir sus habitaciones de huéspedes en oficinas, y en muchos casos los hijos adultos han vuelto a vivir en casa de sus padres. Y muchas personas mayores se han mudado a viviendas más pequeñas.

Deshacerte de los artículos no deseados podría implicar mucho trabajo, pero por lo general no es muy difícil determinar lo que es basura, lo que necesita repararse y lo que se puede donar. Pero ¿qué tal si tienes una Biblia rota, te sobran mezuzot o no tienes donde poner los rosarios heredados de tu mamá?

A la hora de reparar o deshacernos de los artículos religiosos, surgen muchas dudas. ¿Hay que tratar estos objetos con especial atención? ¿En algunos casos se puede tirarlos a la basura? Y ¿cómo se define un artículo de carácter religioso?

Artículos sin significado sagrado

Cuando Marla Alt, de 60 años, decidió recientemente mudarse a una vivienda más pequeña —de su casa en el Condado de Westchester (Nueva York) a un apartamento en la sección Riverdale del Bronx—, tuvo que decidir qué hacer con todas las "obras de arte y objetos decorativos de carácter religioso [judío] que ya no nos hacían falta ni cabían en nuestro hogar". Alt, también conocida como "The Moving Whisperer" (experta en mudanzas), se especializa en gestión de mudanzas y es propietaria del sitio web 123organize. Quería deshacerse de unos carteles relacionados con temas judíos y de un juego de artículos con los que se celebra Havdalá, entre ellos una copa de kidush para vino o jugo de uva y un candelero para la vela que se enciende para marcar el fin del sabbat.


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Al final, Alt puso en venta estos artículos en una subasta por internet. Según la rabina Julie Zupan, directora de aprendizaje y participación judíos de la Union for Reform Judaism, entidad con sede en la ciudad de Nueva York, esta opción no tiene nada de malo, al menos cuando se trata de esos objetos en particular.

Las costumbres del judaísmo se centran en el hogar, por lo que las familias judías suelen poseer numerosos artículos para celebrar rituales; pero tales artículos no se consideran "sagrados" de la misma manera que si llevaran inscrito el nombre de Dios, señala Zupan.

Sin embargo, si un artículo es sagrado —por ejemplo, un pergamino del Torá o una traducción de un texto sagrado judío como el Talmud (fundamento del derecho y las creencias del judaísmo)— y se encuentra en mal estado, es una falta de respeto tirarlo a la basura, según Zupan.

"Los enterramos de la misma manera en que, de acuerdo con la tradición judía, enterramos a un ser querido que ha fallecido", señala Zupan. En muchos cementerios judíos hay una tumba especial para este tipo de artículos, y en algunos se celebran actos para el entierro de libros de oración judíos.

En cuanto a los objetos cristianos, Kenneth Doyle, sacerdote de la Diócesis de Albany y exvocero y antiguo jefe de la oficina de Roma del Catholic News Service, dice: "El derecho canónico, al referirse a los objetos sagrados que han sido bendecidos, señala que estos deben tratarse con reverencia, sin entrar en más detalles".

Es decir, si un artículo no ha sido "bendecido", no se lo considera "sagrado" y no es necesario tratarlo con especial atención a la hora de deshacernos de él. Doyle cita como ejemplos las estatuas o los rosarios (cadenas, tradicionalmente empleadas durante la oración y conformadas por una sarta de cuentas, una pequeña medalla y un crucifijo) que alguna orden religiosa podría haber distribuido por correo. "Las órdenes religiosas generalmente no bendicen los artículos que distribuyen", señala Doyle. En esa situación, se pueden tirar tales objetos a la basura.

Artículos benditos y sagrados

En cambio, las hojas de palma —símbolos de paz y vida eterna, distribuidos en el Domingo de Ramos y, en algunos casos, guardados en casa de los feligreses— son benditas. "Estas hojas deben quemarse", indica Doyle. "La mayoría de las parroquias invitan a las personas a traer las hojas de palma para quemarlas en la Cuaresma del año siguiente".

En el hinduismo, según Sanjay Mehta, exsecretario general del World Hindu Council of America, el carácter sagrado de un objeto deriva de su uso en el acto de adoración diaria, conocido como puyá. Por ejemplo, las fotografías de Bhagaván ("bendito" o Dios) y murti (formas visibles, como una estatua), así como los textos espirituales como el Bhagavad-Guita, el Ramayana o los Vedas, se consideran todos sagrados y deben tratarse con respeto. "Estos artículos pueden regalarse a familiares o amigos, o bien donarse a una institución religiosa", según Mehta.

El islam es relativamente "libre de artefactos", señala Omer Abdullah, editor de Islamic Horizons, revista de la Islamic Society of North America. Los musulmanes practicantes poseen alfombras de oración, que, según Abdullah, tienen valor "simbólico y estético. No tienen ningún valor religioso. Podemos rezar sobre cualquier superficie limpia, que puede ser, por ejemplo, una alfombra o el suelo.

El Corán, texto religioso principal del islam, es el objeto más sagrado de esta religión. "Algunas familias conservan el Corán como reliquia de familia o lo donan a una biblioteca o una mezquita", dice Abdullah. "Si el ejemplar ha sufrido algún daño, será enterrado en el mar o en un río o canal".

Trato respetuoso

Cualquiera que sea la tradición religiosa seguida por una persona, lo más importante, a la hora de decidir qué hacer con artículos religiosos dañados o no deseados, es tratarlos con reverencia y respeto. En casi todos los casos, la manera preferida de deshacerse de artículos dañados es enterrarlos. Así lo expresa Mehta: "Se considera que la Tierra es un elemento devoto, natural y físico. Enterrar un objeto no es lo mismo que tirarlo a la basura. Es retirarlo de manera respetuosa".


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Con frecuencia surgen dudas respecto a otros artículos religiosos del judaísmo, como las kipás (prenda que cubre la coronilla) y las mezuzot (versículos escritos en lengua hebrea sobre papel pergamino, contenidos en un estuche decorativo y pegados a las jambas de la casa). Las kipás, si bien sería bueno donarlas, pueden desecharse sin tener que darles un trato especial, según Zupan. En cambio, el retiro de las mezuzot se rige por algunas normas.

Si vendes tu casa y sus próximos habitantes son también judíos, lo habitual es dejar las mezuzot donde están. Si prefieres llevarte una mezuzá, reemplázala con otra. Si sabes que las personas que próximamente vivirán en la casa no son judías, retira la mezuzá. "Eso se debe a que la mezuzá incluye versículos que contienen el nombre de Dios, y no te consta que los nuevos habitantes de la casa no la vayan a tirar a la basura", dice Zupan.

Sin embargo, todo objeto que acumulamos con el paso de los años, sea o no de carácter religioso, es significativo en lo personal y lleva una carga emocional. Si bien puede ser difícil deshacernos de las cosas, puede ser gratificante saber que los artículos pasarán a un lugar adecuado. Como observa Zupan: "Aunque algún objeto, como una menorá de Janucá, no llegue al grado de considerarse sagrado, no me gustaría verlo tirado a la basura. Es algo que otra persona bien podría utilizar y valorar".

Y a la hora de regalar o donar un artículo, piensa en quién lo podría valorar. Se debe procurar que "estos objetos beneficien a un número mayor de personas", afirma Abdullah. Empieza por tu núcleo familiar y luego amplía tu círculo para incluir a tus primos, y después a los primos de estos. Y también puedes consultar con iglesias, templos, mezquitas y sinagogas, así como centros comunitarios, hogares de ancianos y prisiones.

Por más valioso que sea un artículo para ti, las organizaciones —o tus familiares— podrían tener sus razones por las que no quieren recibirlo. Por ejemplo, puede ser que no tengan suficiente espacio o no quieran asumir los posibles gastos de trasladar o reparar el artículo.

Así que no supongas que otras personas quieren o desean recibir tus objetos, aconseja Zupan. "Siempre pregunta primero".

Stacey Freed es una colaboradora que cubre temas de remodelación, construcción, estilo de vida, educación y mascotas. Su trabajo ha sido publicado en Beautiful Kitchens & BathsThis Old House y Forbes.com.