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Helen Mirren: una dama inteligente y astuta

A los 72 años, la actriz habla largo y tendido acerca del sexo, el amor, la soledad —y su pasión por las granadas—.

Retrato de la actriz británica Helen Mirren en el 2014

Sam Jones/Trunk Archive

Si fueras Helen Mirren, una actriz ganadora de premios Oscar, también sonreirías.

In English | Helen Mirren está sola. En su villa al sur de Italia, la cual data de unos 500 años atrás, Mirren descansa muy satisfecha y sola antes de regresar a trabajar dentro de un mes. Esta actriz británica de teatro y entrenamiento clásico —cuya carrera de más de 50 años en la televisión y el cine la han hecho merecedora de decenas de premios, entre ellos un Oscar (por su interpretación en el 2006 en la película The Queen [La reina]) y del título de dama— no parecería ser una persona solitaria. Pero, Mirren es la primera en admitir que actuar frente a una cámara es "en realidad, una operación muy solitaria" y ella está conforme con eso. "Yo soy feliz sola. Eso no me enloquece".

Fotos: ¿Helen Mirren es un símbolo sexual? Sin duda

Hasta que su esposo, el cineasta Taylor Hackford (An Officer and a Gentleman (Oficial y caballero), Ray), llegue a su casa vacacional, la cual compraron hace unos siete años, Mirren se entretiene atendiendo su jardín, su pasatiempo favorito mientras está en Italia.

Mientras poda sus plumbagos, siembra geranios y suculentas en las ranuras de su jardín rocoso y cuida de los 400 árboles de granada, entre ellos unos árboles centenarios que adornan su patio. "Yo amo, amo los árboles de granada", dice Mirren quien, contrario a los personajes que ha interpretado y por los que ha ganado fama —como Elizabeth I, Elizabeth II y la detective de la policía no muy simpática en la serie de televisión Prime Suspect (Una mujer de acero)— emana la apertura encantadora de una persona que se siente muy cómoda consigo misma.

Durante una conversación con AARP The Magazine, la actriz se percibía muy realista, pícara, modesta e ingeniosamente dogmática. Por ejemplo, cuando se le preguntó acerca del atolladero que son las redes sociales y que tanto tiempo consumen, Mirren dijo "me recuerdan un bar apestoso y viejo. En una esquina está este viejo repugnante que se sienta allí todo el día, todos los días. Si te acercas para hablarle te va a responder con alguna basura horrible, miserable, testaruda e insignificante como las que lees en Twitter".

Sí, a los 68 años, con arrugas en la comisura de los ojos que le imparten cierto aire de refinamiento y madurez, Mirren podría engañar a cualquiera haciendose pasar por una británica muy reservada. Pero esta actriz, que prefiere viajar por una aerolínea económica como Ryanair y tener un teléfono pequeño Nokia, en vez de un teléfono inteligente, no esconde su desencanto incontenible, ni tan siquiera lo intenta. Así que te darás cuenta de los "tacones de estríper" que ella insiste en que son necesarios, pues sin ellos tan solo mide 5 pies y 4 pulgadas. Y no dejes de ver su vídeo en YouTube tomado en enero cuando recibía el premio Hasty Pudding Woman of the Year en Harvard Univerity, pues esta venerada actriz dramática dijo unas palabrotas, dio varias vueltas y dejó impresionados a los presentes con un "twerk". "O, Dios, pensé que eso sería mi final", dijo ella.

Pero, por supuesto, no fue así.

Retrato de la actriz británica Helen Mirren en una foto publicitaria en 1970

Getty Images

Una juvenil Helen Mirren posa.

Su película más reciente The Hundred-Foot Journey, que estrenará en agosto, es un drama enternecedor acerca de una gastrónoma exigente que no puede concebir la idea de que frente a su restaurante francés ganador de premios Michelin abrirá un restaurante familiar de comida india. A pesar de que la cocina no es una de las fortalezas de Mirren ("La sopa que hago sabe extraña", dice ella) ella era la actriz idónea para ese papel. "Cuando Helen Mirren está en tu película, te dices a ti mismo 'presta atención'", señala Steven Spielberg, coproductor de la película, junto a Oprah Winfrey.

"Con Helen", añade el director de la película, Lasse Hallström, (My Life as a Dog (Mi vida como un perro) y Chocolat), "no hay posturas ni pretensiones, ella sabe exactamente lo que quiere y no le teme a tomar el control de una escena. Ella es muy británica, pero también tiene un toque de esa esencia rusa en su sangre".

Su nombre de pila es Ilyena Lydia Vasilievna Mironoff y nació en Londres el 26 de julio de 1945. Pero "Helen Mirren" tenía ese tono escocés que su padre, Vasily, de ascendencia rusa, sabía que ayudaría a su hija a adaptarse. La trayectoria militar de esta familia rusa era tan distinguida que hasta Tolstoy hace referencia a los Mironoffs en War and Peace (Guerra y paz). Sin embargo, la Revolución rusa fue difícil y cuando el padre de Mirren no tocaba viola con la Filarmónica de Londres, trabajaba como taxista. Su madre, Kathleen Rogers, era la 13ra de los 14 hijos de la hija de un carnicero del este de Londres, quien le suplía a la reina Victoria.

Los padres de Mirren solo querían que sus tres hijos —la actriz tiene una hermana mayor y un hermano menor, el cual falleció— se labraran un futuro y no pasaran necesidades. A pesar de que su padre no dejó deudas, el valor total del patrimonio de los Vasily, tras la muerte de su padre a los 67 años, era de $450. Tras ver a sus padres pasar necesidades, Mirren dedica su tiempo a trabajar con varias obras de caridad como Meals on Wheels y Age UK. "Me preocupa mucho la población de adultos mayores", explicó, y "los sacrificios que hicieron por mi generación. Sería muy injusto que nadie se preocupara por ellos".

Mirren quiso ser actriz desde los 6 años. En contra de sus padres (ellos esperaban que se conviertiera en maestra o doctora), se unió al National Youth Theatre y llamó la atención con su interpretación de Cleopatra. Luego de esto interprerpretó los clásicos junto a los futuros gigantes de la actuación Patrick Stewart y Ben Kingsley con la alardeada Royal Shakespeare Company.

Desde el principio, escogió su propio camino, sin mucho drama. "Escogí la carrera que quise", dijo, "y la fama y la fortuna no tuvieron nada que ver. Desde el principio fui una actriz exitosa, pero no era famosa porque los trabajos que hacía eran bastante esotéricos".

Algunos de los papeles que interpretó en varias de las películas durante la década de los 80 fueron un tanto atrevidos y crudos, entre ellos Caligula (Calígula), Excalibur y The Cook, the Thief, His Wife & Her Lover (El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante). Mirren ha tenido, y tiene, una afición por mostrarlo todo (y recientemente lo hizo en la película del 2003 Calendar Girls (Las chicas del calendario)) —pero admite que "escasamente le averguenza" hacerlo—.

La actuación que la llevó al estrellato, a los 46 años, fue cuando interpretó a la detective y principal inspectora Jane Tennison en la serie Prime Suspect (Una mujer de acero), la cual le ganó el favor del público y la crítica durante 1991-2006 y por la cual ganó dos Emmys y la nominaron para seis.

Al igual que Tennison, Mirren pospuso el matrimonio y los hijos durante gran parte de su carrera. "Nunca sentí la necesidad de tener hijos ni la pérdida de ellos", dijo. "Mi trabajo es primero que cualquier otra cosa". Ha tenido varias relaciones largas, incluso a principio de los 80 convivió con Liam Neeson, pero Mirren insiste en que nunca deseó casarse, o como ella le llama "el encarcelamiento voluntario".

Actriz británica Mirren Helen y su esposo el director Taylor Hackford en 2014

Un final feliz para Mirren y su esposo Taylor Hackford.

Su perspectiva comenzó a cambiar en 1984, cuando conoció a Hackford en una audición en Los Ángeles para White Nights (Noches de sol), la cual Hackford dirigía. Él llegó 20 minutos tarde y Mirren se ofendió. Pronto comenzaron a vivir juntos en Hollywood Hills. "Ambos éramos exitosos, habíamos viajado el mundo y teníamos experiencia en la vida", dice Hackford. Hace 16 años se casaron en un castillo que rentaron en Inverness, Escocia. (Hackford, de 73 años, es estadounidense, pero de ascendencia escocesa). Él usó una falda escocesa y ella un vestido que estaba en liquidación con un 70% de descuento.

Los castillos se convertirían en su pasatiempo: cuando Mirren y Hackford compraron la propiedad medieval italiana conocida como Masseria Matine, tenía hasta torres, pero ni techo, ni agua, ni electricidad. Restaurarla ha sido "una pesadilla compartida", dice Hackford. "Helen fue la responsable de que lo lográramos. Cuando pensé 'Ay, deberíamos venderla y salir de aquí', Helen dijo, '¿Bromeas?  Me encanta este lugar'". Lo mejor ha sido compartir esta experiencia con ella".

Es evidente que Mirren y Hackford, quien tiene dos hijos adultos de un matrimonio previo, tienen una relación sólida y amorosa, como un estudio de pesos y contrapesos. "A veces tengo estas ideas locas y Helen me trae a la realidad", dice Hackford, "o cuando Helen está inmersa en su trabajo, le digo 'cariño, vamos a cenar'".

Mirren dice que tiene suerte de haber encontrado el amor a su edad. "Solía decirle a Taylor, 'Ay, ¿por qué no nos pudimos conocer antes? Pero fue mejor así, porque probablemente ya no estaríamos juntos. No lo hubiera soportado antes. Hubiese sido mucho más difícil soportarlo. Él ya de por sí era bastante difícil, pero ya lo superé".

Mirren no le da mucha importancia al hecho de que todavía a los casi 70 años la consideren un símbolo sexual. "Ay, ellos están equivocados", dice, y añade que la atracción sexual "es algo que con la edad se torna más irrelevante, y así es mejor. Según envejecemos todo cambia y tenemos que agradecerlo, ¿no crees?"

Pero a su esposo no le molesta hablar de su gran atractivo. "Tiene que ver con su forma de pensar", dice Hackford. "Helen sabe quién es ella por naturaleza y tiene una confianza y honestidad innata. Le gusta salirse de su zona cómoda. Lo que la hace ser sexy es su forma de ser, en lugar de su apariencia, aunque la verdad es que ella es hermosa".

Mirren no es fanática de la autocontemplación, ni tan siquiera su estatua de cera en el Madame Toussads le provocó esto. "De verdad que me veía fabulosa", dijo "Parecía tan real. El trabajo que hicieron estuvo increíble. Si eres capaz de posar y dedicarles tiempo, lo cual hice, de verdad que son genios".

Y, a pesar de que dice vivir en el presente, en ocasiones piensa acerca de su legado. Con seriedad y serenidad confiesa, "Quisiera que me recordaran como una persona productiva y que nunca hizo daño. Ciertamente, también me gustaría que me recordaran como una gran artista, porque esa ha sido mi motivación principal. También como una persona agradable —aunque estoy segura que muchas personas no piensan que soy agradable—.

Como este tipo de conversación es un poco mórbida para una persona en descanso y relajación, Mirren anuncia que ya es hora de continuar sus tareas con los árboles de granada. Sonríe mientras dice, "Hay millones de cosas que hacer en el jardín".

Mirren y... 

El trabajo

"La palabra 'libertad' se utiliza con mucha frecuencia. Pero a mi me gusta más la 'autodisciplina'".

Dios

"La única vez que pensé, 'Guau, después de todo debe existir un dios', fue después de ver una exhibición espectacular de minerales hermosos sacados de las entrañas de la tierra".

La eterna juventud

"Si de algo estoy segura es de que no puedes mantenerte joven para siempre".

La figura pública

"La Helen Mirren que soy para el público, no es la verdadera".

El envejecimiento

"No soy joven, pero no me siento vieja y decrépita".

 

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