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Patrick Stewart encuentra la luz en la oscuridad

El actor, conocido por papeles como el capitán Pickard o Charles Xavier, se ha volcado a la lucha por las mujeres maltratadas y los veteranos

Retrato del actor Sir Patrick Stewart en chaqueta de cuero.

Nino Muñoz

Sir Patrick Stewart hace lo que le nace por naturaleza: adopta una pose autoritaria.

In English | Esta noche, en el hogar en Brooklyn, Nueva York de Sir Patrick Stewart, la cena consiste en comida para llevar y el actor británico, mejor conocido por su papel como el capitán Jean-Luc Picard en Star Trek: The Next Generation, ha fijado su mirada de acero en una pizza Margarita. Pero antes de comenzar a disfrutarla, su nueva esposa, Sunny Ozell, selecciona un rebanador de pizza en forma de la nave estelar USS Enterprise, y Stewart, de 73 años de edad, saca rápidamente su teléfono inteligente. Ozell, una cantautora, tararea los primeros compases de la canción temática original de Star Trek mientras corta triunfalmente una porción ante la cámara de Sir Patrick.

Sir Patrick Stewart se sienta en una bañera vestido con su traje de langosta en Halloween en 2013.

@SirPatStew/Twitter

Sir Patrick Stewart, conocido como "Lobsterman" (el hombre langosta), llega a punto de hervor.

La mañana siguiente, Stewart sube el video a Instagram para deleite de sus casi 1 millón de seguidores de medios sociales.

Hace más o menos un año Stewart se tiró a las arrolladoras aguas del universo de Facebook, Twitter e Instagram y rápidamente reunió un ejército de seguidores. Muchos de sus cándidos autorretratos se han vuelto virales. Una foto del imperioso Sir Patrick disfrazado de langosta se tuiteó 39,000 veces. Y cuando se fue de paseo por Nueva York con su buen amigo Sir Ian McKellen, su coprotagonista en Broadway en las obras Waiting for Godot  y No Man's Land, el dúo causó sensación en los medios sociales.

Resulta que Sir Patrick Stewart no es el actor de Shakespeare distante y chapado a la antigua que muchos podrían suponer. "Es verdaderamente muy gracioso", dice su amiga Carla Gugino, que coprotagoniza con él en su próximo filme, Match.


Y en la actualidad Stewart se está divirtiendo mucho, no solo a través de los medios sociales, sino con su abundante trabajo en el cine y teatro —incluso una repetición de su papel como el profesor Charles Xavier en otra continuación de las películas X-Men, que se estrenará en mayo— y con las personas que ama.

La primera en la lista es Ozell, de 35 años de edad; Stewart la conoció en el 2008 cuando él actuaba en Macbeth en la Brooklyn Academy of Music. (McKellen casó a la pareja a orillas del lago Tahoe en septiembre del año pasado). Aun así, el estado actual de felicidad en el que se encuentra Stewart desmiente el penoso viaje emocional que hizo el actor por gran parte de su vida.

Lejos de los personajes heróicos y seguros de sí mismos que ha interpretado —y la persona feliz que es hoy— Stewart por décadas fue un hombre atormentado por el miedo y ahogado por la ira. Su lucha tiene raíces en una infancia difícil, marcada por la pobreza y el maltrato, que solo entendió años después. Hace poco tiempo que se abrió y reveló el trauma de sus primeros años, y ahora se comporta como una persona liberada y con ánimos, al fin, de comenzar a disfrutar la vida.

"He tenido la tendencia de ser solitario durante enormes períodos de mi vida", dice Stewart, articulando las palabras en su reconocible voz de barítono. "Ya no pienso que es bueno ser así. Pienso que la interrelación con los demás, especialmente personas que te agradan, es muy importante para mantenerte ingenioso, alerta, activo, conectado". Y quizá, en el caso de Stewart, lucir más joven de lo que es. Hoy lleva puesto botas de vaquero, unos modernos pantalones rojos de pana, una camiseta estilo Henley de algodón que acentúa sus pectorales y un elegante par de lentes de lectura con conexión magnética delantera. Es afable, pero serio, y aunque afirma que encuentra "imposible sentirse más feliz", nos damos cuenta, por la profundidad de su mirada y la forma en que algunas veces se sujeta los antebrazos, que no siempre fue así.

Sir Patrick Stewart en Nueva York el 19 de diciembre del 2013.

Nino Muñoz

La infancia infeliz de Patrick Stewart lo llevó a seguir una carrera como actor.

Patrick Stewart fue el menor de tres hijos nacidos a Gladys y Alfred Stewart en Mirfield, Yorkshire, Inglaterra. "Según mis cálculos, fui concebido justo antes de que mi padre se fuera a la guerra", dice Stewart, "y no regresó hasta septiembre de 1945, así que tenía 5 años cuando lo vi por primera vez". Dado que su hermano mayor le llevaba 17 años de edad, Stewart afectuosamente recuerda tener la atención de su madre casi toda para sí mismo.

Su madre trabajaba como tejedora en las fábricas de tejidos locales, y ganaba tan poco como $7 por una semana laboral de 45 horas. Se iba por las mañanas antes de que Patrick se fuera a la escuela, y regresaba a eso de las 4 de la tarde, apestando a fábrica. "Recuerdo perfectamente ese olor grasoso de la lana", dice Stewart.

La familia vivía prácticamente en la miseria. "Algunos de mis más tempranos recuerdos son de cobradores tocando la puerta", recuerda Stewart. "Mi mamá y yo nos escondíamos detrás del sofá y fingíamos no estar. Eso me parecía ser un gran juego". El hogar de la familia consistía de solo dos habitaciones. El baño estaba afuera, y Patrick, un lector ávido, frecuentemente se refugiaba allí con un libro y una vela.

Sir Patrick Stewart y Glenn Close en la película The Lion in Winter.

Alamy

Sir Patrick Stewart y Glenn Close en "The Lion in Winter".

Stewart describe a su madre como "una persona cariñosa, tierna y sensible —tímida, temerosa de todo—". Afirma que ella le contagió su timidez, haciéndolo "muy cauteloso e inseguro". Pero no fue cauteloso respecto a una sola cosa: su deseo de proteger a su madre del maltrato físico y emocional por parte de su padre.

Cuando Alfred Stewart terminó su carrera militar como sargento mayor de regimiento del Regimiento de Paracaidistas, regresó a su hogar hecho un hombre furioso y violento. "Era un alcohólico los fines de semana que maltrataba a mi madre y aterrorizaba a todos en la casa", dice Stewart. "Por años lo consideré un enemigo". Aunque Stewart dice que su padre nunca lo golpeó, en el 2009 escribió en un artículo redactado en primera persona para el Guardian que, a los 7 años de edad, ya sabía "exactamente cuándo meter un pequeño cuerpo entre el puño y la cara [de mi madre], una habilidad que ningún niño debe tener que aprender".

A pesar del maltrato, Gladys nunca dejó a su esposo. "Lo amaba", dice Stewart. "Mis hermanos y yo le decíamos, 'Debes dejarlo'. Pero ella nunca lo hizo".

Stewart encontró refugio en el teatro. A los 12 años de edad, le dieron un papel en una obra escolar, e instantáneamente se aficionó a la actuación. "Sentí que el escenario era un lugar muy seguro", nos explica en la actualidad. "Cuando estás interpretando una obra, todo es predecible. Dado el caos que existía en mi vida, me encantaba esa certeza, y la oportunidad de volverme otra persona y no ser yo mismo".

Al poco tiempo, el muchacho tomaba tres autobuses para recibir clases particulares de una actriz profesional quien lo introdujo a Shakespeare y ayudó a definir el futuro de Stewart. "Descubrí que tenía instinto para ello", dice Stewart. "Desde entonces, solo deseé ser un actor de Shakespeare". Stewart dejó sus estudios a los 15 años de edad y, tras renunciar a su trabajo en un periódico local, comenzó a trabajar y ascender regularmente en varias compañías de repertorio. En 1966 la Royal Shakespeare Company lo invitó a hacerse miembro. "Mi sueño se hizo realidad", dice él.

Sir Patrick Stewart en la serie de televisión Star Trek The Next Generation

Alamy

Stewart interpretó el papel del capitán Jean-Luc Picard por siete temporadas en "Star Trek: La nueva generación".

Ese año, se casó con Sheila Falconer; tuvieron dos hijos: Daniel, que en la actualidad tiene 45 años de edad, y Sophie, de 39 años. (Stewart tiene cuatro nietos). Aunque hoy en día tiene una relación estrecha con sus hijos, Stewart dice que su carrera tuvo prioridad durante esos años de crianza y formación. "Gran parte del tiempo fui un padre ausente", confiesa él. "Trabajaba continuamente. Hice lo mejor que pude, pero me perdí muchos cuentos y besos a la hora de dormir".

Todo el tiempo, Stewart secretamente luchaba para evitar perpetuar el peligroso ciclo que su padre puso en marcha. "Sabía que sentía el impulso de ser violento", dice él, en un tono bajo. Pero aunque pudo controlar ese impulso, luchaba con una carga emocional profunda que sin duda afectó sus relaciones —y su trabajo—.

En 1981, cuando le dieron la oportunidad de interpretar a Leontes, un personaje de Shakespeare que es despiadadamente salvaje, Stewart inicialmente la rechazó. "Por años, parte de mi actuación sufrió porque no estaba preparado para aceptar la ira", dice él. "Decía que no lo podía hacer".

El director inglés Ronald Eyre se sentó con Stewart y le dijo, "Pienso que este papel ya existe dentro de ti. Si confías en mí y dejas salir a esa persona, me encargaré de que te sientas seguro". Stewart estuvo de acuerdo. "Me di cuenta de que podía usar esos sentimientos y no solo no pasaría nada malo, sino podrían suceder cosas muy buenas".

Stewart comenzó a aceptar papeles secundarios en el cine y la televisión y a hacer doblajes a principios de los años 80.

Aun así, aunque era ambicioso, casi rechazó una oferta en 1987 para mudarse a Los Ángeles y aparecer en Star Trek: La nueva generación, una nueva versión de la serie televisiva de los años 1966 a 1969. Aceptó interpretar el papel del comandante de la nave USS Enterprise cuando su representante lo convenció de que el programa probablemente no tendría éxito y Stewart podría volver a Inglaterra después de la primera temporada.

Sir Patrick Stewart en la película X-Men: The Last Stand.

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Sir Patrick Stewart como el profesor Charles Xavier en "X-Men: The Last Stand".

La serie se televisó por siete temporadas, engendró cuatro largometrajes y le proporcionó a Stewart una nueva libertad financiera. "Nunca en la vida había sido dueño de un automóvil nuevo", se ríe. "Siempre compraba automóviles usados. Durante la segunda temporada de Star Trek, me compré un auto nuevo, muy entusiasmado lo conduje hasta el estudio, y todos los demás actores del elenco me preguntaron, '¿Qué te compraste?' Les dije '¡Un Honda!' Todos tiraron las manos al aire y pusieron los ojos en blanco".

Al actor le encantó el estilo de vida del sur de California y se dio el gusto de pasar "mucho tiempo en una introspección maravillosa", dice él. Le dio por correr por la playa, meditar y alimentarse y beber con mayor moderación. Ya no corre, pero se mantiene en forma caminando rápidamente) Fue en California en 1992 que Stewart descubrió que tenía atractivo sexual, después de haber sido elegido por los lectores de la revista TV Guide como el "hombre más sensual" de la televisión. "Eso para mí fue inconcebible y de cierto modo lo sigue siendo", dice Stewart.

Divorciado de Falconer en 1990, Stewart estuvo brevemente casado con Wendy Neuss, una de las productoras de Star Trek. En el 2000 aumentaron sus seguidores cuando se ganó el papel del profesor Charles Xavier en X-Men. "Sentí que el personaje patriarcal del universo de los X-Men necesitaba ser interpretado por un actor fuerte", dice el director Bryan Singer. "Patrick presenta un aspecto digno y majestuoso en pantalla, y tiene el mismo tipo físico del personaje de los cómics, cuya calvicie le queda bien".

Sir Patrick Stewart, como Vladimir, y Ian McKellen, como Estagon, en la película Waiting For Godot.

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(De izquierda a derecha): Sir Patrick Stewart, como Vladimiro, y Sir Ian McKellen, como Estragón, en "Esperando a Godot".

Fue mientras rodaban X-Men que Stewart y McKellen se hicieron amigos. Ambos habían sido miembros de la Royal Shakespeare Company pero nunca habían trabajado juntos. "La complejidad técnica de X-Men era tal que como actores pasábamos más tiempo en el tráiler que desempeñando nuestros trabajos", explica Stewart. "Así que Ian y yo conversábamos horas y descubrimos cuánto teníamos en común".

Más tarde, los dos —McKellen nombrado caballero por la reina Isabel en 1991; Stewart, en el 2010— protagonizaron juntos en la obra Esperando a Godot en Londres y de gira. Compartieron un camerino por 22 semanas. "Aunque nacimos a menos de 50 millas el uno del otro", dice McKellen, de 74 años de edad, "los nativos de Yorkshire como Patrick no se entienden con los de Lancashire, como yo. En Yorkshire tienden a ser directos, pero no tanto en Lancashire. Patrick es ciertamente franco. Esto ayuda a que sus actuaciones sean claras como el cristal. Pero en el fondo, tiene una naturaleza muy dulce. Y pasamos gran parte del tiempo que compartimos riéndonos". McKellen, que es gay (se declaró en 1988 a los 49 años de edad), agrega en broma que nunca pasó nada sospechoso: "¡Siempre ocupábamos camas distintas!"

Fuera de bromas, Stewart a su manera se estaba declarando también: en el 2006, reveló públicamente en una entrevista la historia de su padre abusivo. "Nunca había hablado de eso y sencillamente decidí hacerlo", dice encogiendo los hombros. Dentro de meses, los líderes de Refuge, el primer santuario en Inglaterra para mujeres y niños, le pidieron que fuera anfitrión de su ceremonia de recaudación de fondos anual.

Sir Patrick Stewart y Sir Ian McKellan comiendo perros calientes durante el verano del 2013 en Nueva York.

@SirPatStew/Twitter

Sir Patrick Stewart y Sir Ian McKellan disfrutan unos perros calientes de Nathan's en Coney Island, Nueva York.

"Patrick les arrancó lágrimas a los asistentes, cuando les habló de sus experiencias de violencia doméstica durante su niñez", dice Sandra Horley, directora ejecutiva de Refuge. Stewart, que ahora es uno de los patrocinadores principales de la organización, ha estado al frente de muchas de sus campañas prominentes.

También es el rostro de la Campaña de Amnistía Internacional para Combatir la Violencia contra las Mujeres, y el año pasado apareció en un evento patrocinado por Breakthrough, un grupo pro derechos humanos, para iniciar su campaña mundial con el fin de obtener el compromiso de 1 millón de hombres para ponerle fin a la violencia contra las mujeres y los niños.

Está sumamente orgulloso de su trabajo en nombre de las mujeres maltratadas. "Lo hago por mi madre, porque no la pude ayudar en ese entonces", nos dice. Pero actualmente también honra el recuerdo de su padre.

Hace dos años, mientras investigaba la genealogía de su familia para el programa de la BBC Who Do You Think You Are?, Stewart entrevistó al actual sargento mayor de regimiento de la unidad donde sirvió su padre. "A esas tropas aerotransportadas les dispararon mientras tomaban tierra en sus paracaídas, rodeados por fuerzas alemanas, y batallaron en condiciones espantosas", dice Stewart. "Los masacraron". Mientras rodaban las cámaras de la BBC, a Stewart le mostraron un arrugado recorte de periódico en el que se anunciaba el regreso a Mirfield tras haber terminado la Segunda Guerra Mundial del sargento Alfred Stewart, que padecía del trastorno de estrés postraumático, en ese entonces conocido como neurosis de guerra.

"No lo sabía", dice Stewart. "Pienso que mi mamá no lo sabía. Pienso que nadie lo sabía".

Stewart sin demora consultó con expertos en TEPT y pudo apreciar la dura experiencia de su padre. "Masacres de civiles, su vida en peligro, la posibilidad de ser capturado y trasladado a un campo de prisioneros de guerra por quién sabe cuánto tiempo", explica Stewart. "Nunca recibió tratamiento. Le dijeron que se calmara y se comportara como un hombre". El descubrimiento, dice Stewart, le ha permitido "revaluar" la persona que era su padre, pero no excusar su comportamiento. Y ha impulsado sus esfuerzos para prevenir el sufrimiento de otras personas. Se ha comprometido a patrocinar a Combat Stress, una organización benéfica británica que apoya a veteranos que luchan con problemas de salud mental.

"Trabajo con Refuge por mi madre, y apoyo a Combat Stress por mi padre", dice.

Y así sigue su viaje, y con su participación, el hijo ha encontrado su propia recompensa. "Estoy muy, pero muy contento", dice Sir Patrick Stewart, dejando de sujetar sus antebrazos, sus hombros relajados, su mirada clara.

Meg Grant es la editora de la Costa Oeste para AARP The Magazine.

 

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