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La hazaña de 'Flight'

Denzel Washington da vida a un piloto de avión que podría ser un héroe o un villano.

   

Director: Robert Zemeckis
Elenco: Denzel Washington, Don Cheadle, Kelly Reilly, John Goodman, Bruce Greenwood, Brian Geraghty, Tamara Tunie, Nadine Velazquez.
Guión original: John Gatins
Duración: 138 minutos

 

Al centro de Flight está la magistral escena de un accidente de aviación. Nada nos podría acercar más a lo que se debe sentir estar en un avión a punto de caer, que la dirección de Robert Zemeckis y la fotografía de Don Burgess. La secuencia no es sólo un prodigio de efectos especiales, sino de edición, y deja muy atrás a honrosos antecedentes como Fearless y Alive (ambas de 1993). Además, la historia sobre un piloto con graves problemas de adicción introduce sutiles reflexiones sobre el aparato burocrático estadounidense encargado de encontrar siempre a un culpable de lo que en última instancia no puede ser jamás un simple “accidente”.

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La turbulencia que el capitán Whip Whitaker (Denzel Washington) tiene que sortear a 20.000 pies de altura, no es nada comparada con la persecución oficial que le espera en tierra una vez que se descubre que su nivel de alcohol en la sangre estaba muy por encima de lo permitido.  El “viaje” de Whitaker comienza la noche anterior en un motel de Orlando con la azafata Katerina (Nadine Velazquez). Luego de pasar toda la noche haciendo el amor y consumiendo alcohol, ambos se presentan a trabajar muy temprano estimulados con la ayuda de un poco de cocaína. 

Denzel Washington es Whip Whitaker en la película - Flight

Foto: Robert Zuckerman/Paramount Pictures

Denzel Washington en una escena de 'Flight'.

El vuelo, que él pilotea y ella atiende, lleva 102 personas a bordo y se dirige a Atlanta en medio de una tormenta. Cuando se presenta una falla mecánica, Whip, que es un excepcional piloto, realiza una brillante maniobra que le permite aterrizar el avión en medio de un campo despejado y con el costo de solo 6 vidas, entre ellas la de Katerina. Con algunas heridas, Whip despierta en el hospital para ser informado, por un lado que es un héroe, y por el otro, que un análisis de sangre demuestra que estaba en completo estado de ebriedad cuando piloteaba.

Sin embargo, el representante del sindicato de pilotos, Charlie Anderson (Bruce Greenwood) es su amigo y ha contratado a un abogado (Don Cheadle) para que “desaparezca” las pruebas de sangre.  De comprobarse que Whip estaba embriagado, le esperarían por lo menos 10 años de cárcel. Aunque la historia pudo tomar el tinte de un drama de corte judicial, el guión original de John Gatins la lleva por rumbos insospechados. Entre otros asuntos interesantes que se sugieren, está la cuestión de la intervención divina en el milagroso aterrizaje. También, el hecho de que, precisamente porque estaba drogado y alcoholizado, Whip pudo tener la osadía de intentar una maniobra que, siendo casi suicida, evitó que se estrellara el avión.

Denzel Washington es Whip Whitaker en la película - Flight

Foto: Robert Zuckerman/Paramount Pictures

Denzel Washington en una escena de 'Flight'.

Al ser interrogado, Whip insiste —correctamente— en que seis personas no murieron  por culpa de él, sino que 96 se salvaron gracias a él. Sin embargo, para las autoridades de aviación lo que importa es que su nivel de alcohol era muy superior al permitido, incluso para conducir un simple vehículo automovilístico. La lucha de Whip, más que contra la justicia que pretende que pague por su irresponsabilidad, es contra sí mismo.

El viaje en el que nos lleva Flight se reduce finalmente a la batalla de un hombre contra sus adicciones. Whip intenta en primera instancia dejar el alcohol con la ayuda de Nicole (Kelly Reilly), una paciente en el mismo hospital donde lo atendieron, que está tratando de superar su propia adicción a la heroína. Pero, a pesar de su valentía como piloto y de su aptitud para las conquistas amorosas, Whip es completamente impotente frente al alcohol. Su lucha es más dolorosa cuanto más noble y fuerte parece como hombre.

Si no por otra cosa, el estreno de Flight es importante porque marca el regreso de Robert Zemeckis a la dirección de actores tras realizar una serie de películas de animación (The Polar Express (2004); Beowulf, (2007); A Christmas Carol, (2009)). Durante sus primeros pasos en el cine en los años 80, Zemeckis seguía el  estilo de Steven Spielberg (quien produjo algunas de sus cintas), pero en Back to the Future (1985) y Who Framed Roger Rabbit (1988) Zemeckis finalmente se distinguió como un director, que además de manejar bien los efectos especiales (que le fascinan), podía sostener una trama dramática y cómica a la altura. Su pericia manejando estos elementos quedó certificada con el Oscar que ganó por Forrest Gump en 1994.  

En Flight,  Zemeckis demuestra que ha madurado y puede tratar un tema serio y adulto sin el simplismo e ingenuidad de sus películas anteriores.  Sin embargo, en los últimos quince o veinte minutos de la película, Zemeckis se aleja de los terrenos boscosos que estaba explorando y vuelve a caer en los lugares comunes de los típicos dramas de Hollywood. El viaje en el que nos llevaba Flight parecía ascender a alturas inusuales para una cinta comercial, pero el final resulta un aterrizaje forzoso en los terrenos más convencionales del sentimentalismo. Es una pena que la película no logre aterrizar con la misma pericia con la que lo hace Whip.

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