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Chita Rivera, cantante y bailarina ganadora del premio Tony, muere a los 91 años

Rivera se dio a conocer por su rol de Anita en la producción original de “West Side Story”.


spinner image La actriz Chita Rivera en una escena de "West Side Story".
EVERETT COLLECTION

Chita Rivera, la dinámica bailarina, cantante y actriz que obtuvo 10 nominaciones y dos premios Tony, con una longeva carrera en Broadway que abrió brecha para las artistas latinas, murió el martes 30 de enero. Tenía 91 años.

El anuncio lo hizo su hija Lisa Mordete, quien solo compartió que Rivera había muerto pacíficamente, en Nueva York, después de una breve enfermedad.

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En 2009, recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, el honor civil más alto del país; también se convirtió en la primera mujer hispanoamericana en recibir los Honores del Centro Kennedy en 2002.

Rivera fue una pionera en la industria del entretenimiento, rompiendo barreras para las artistas latinas. Rivera habló con AARP en 2023 sobre la publicación de su biografía, Chita: A Memoir. Aquí hay extractos de la sincera conversación:

Dolores y Chita

Mi nombre completo es Dolores Conchita Figueroa del Rivero. Mi padre era un clarinetista y saxofonista puertorriqueño; mi madre de ascendencia escocesa e irlandesa era empleada administrativa gubernamental. Me criaron como católica, y con frecuencia he dicho que tuve dos ángeles —Chita y Dolores— una en cada hombro. Chita se llevaba bien con todo el mundo. Era la artista, la que quería agradar a los demás. Pero Dolores no. Ella decía las cosas como son, como el personaje de Anita. Decía que no, así es como se hace, o no, no vamos a hacer esto. Mi hija Lisa (su única hija), dice que eso es cuando “mamá saca su lado puertorriqueño”.

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Una niñez triste y feliz

spinner image Chita Rivera sentada en una silla.
TOM CORBETT

Escribir el libro me llevó a mis comienzos. Mi niñez fue muy segura. Éramos cinco hermanos y jugábamos, peleábamos, reíamos, comíamos y éramos parte de un vecindario de raza mixta en Flagler Place en Washington D.C. Pero en el año 1940 cuando tenía 7 años, mi papá cayó gravemente enfermo. En esa época no se permitía a los niños ir al hospital. Mamá solía llevarnos y nos parábamos afuera para verlo junto a la ventana. Y luego falleció. Fue muy difícil para mi madre quedarse con cinco hijos, pero de algún modo logró mantenernos estables.

¡Sorpresa!

Aunque sabía de la ascendencia puertorriqueña de mi padre, descubrí un secreto del lado de mi madre cuando investigaba mi historia familiar para la autobiografía: que mis abuelos maternos eran mulatos, descendientes de raza mixta de los antiguos esclavos. Ojalá lo hubiera sabido antes porque podría haber profundizado mi conexión con mis amigos y colegas negros, en especial con mi antiguo amor Sammy Davis, Jr.  

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Chita la dinámica

Tenía mucha energía y dos hermanos con quienes jugar. Solíamos pasar el tiempo con los niños del vecindario, andábamos en bicicleta, patinábamos y nos colábamos en los cines. Había un callejón trasero, cercas y un peral al que trepaba. Era muy atlética y muy activa. Adentro, saltaba de un sofá al otro. Destruía los muebles. Mi madre tenía que proteger las mesas y sillas, y sabía que yo necesitaba enfocar mi energía. Me inscribió en una academia local de ballet y a los 16 años me presenté a una audición de la School of American Ballet de George Balanchine. Y de pronto una bailarina alta, rubia y bella salió corriendo de la sala de audiciones gritando: "¡No puedo! ¡No puedo! ¡No puedo!". Si ella no podía, ¿cómo podía hacerlo yo? Yo era bajita, de piel morena y estaba nerviosa a más no poder, pero mi profesora me dijo: "No pierdas la concentración y mira recto hacia adelante". Y me aceptaron. Un paso, un plié, me llevó al siguiente y, en última instancia, a Broadway.

Mujer afortunada

Nací en una muy buena época: los años 40 y 50 eran la edad de oro de los musicales de Broadway. Para mí comenzó en el año 1957, cuando me seleccionaron para el rol de Anita, la muchacha puertorriqueña que canta “America” en West Side Story. Era un trabajo, pero se convirtió en mucho más que eso, en parte porque el musical reflejaba los titulares del momento. Se había cometido un homicidio reciente en un parque infantil cercano y el artículo con la noticia se fijó en un tablero de anuncios a la entrada del teatro. Esta es tu vida, pensé en ese instante. Luego llegaron los grandes papeles en Bye Bye Birdie, Chicago de Bob Fosse y otros musicales. Aun así, no gané mi primer premio Tony hasta que coprotagonicé The Rink con Liza Minnelli en 1984. Hoy todavía estoy pagando el precio por todo ese jazz. [Se ríe, mientras se toca sus rodillas desgastadas]. 

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Reina del baile

Todavía prefiero que me consideren una bailarina. Comencé como corista y vengo de la familia que se forma al integrar el elenco de un espectáculo. En los ensayos, te entregabas en cuerpo y alma de 10 de la mañana a 6 de la tarde todos los días. Los bailarines son personas muy abiertas. Lo que ves es lo que somos. Nos dicen qué hacer y lo hacemos. Y así era con el canto y con la actuación también, pero no cambiaría ser bailarina por nada del mundo.

Los roles que se escaparon

Sería muy egoísta si hubiera querido otros papeles porque tuve tantos que fueron maravillosos: Anita, Velma en Chicago, el rol protagónico en Kiss of the Spider Woman. Estoy bastante satisfecha, pero [se ríe] ¡hay cinco premios Tony por ahí que deberían haber sido míos!

Cumplir 90

Acabo de tener un cumpleaños y fue uno de los grandes. Me cuesta creer el número. ¡Noventa! Mi hija Lisa me organizó una fiesta en un bar de Manhattan que es una réplica de los bares clandestinos de la década de 1920. Fue increíble, pero cuando divisé las decoraciones con ese número enorme, me estremecí. Fue entonces cuando surgió mi lado cortés, el lado de Chita: no les pedí que quitaran las decoraciones.

El poder del pensamiento positivo

Desde que cumplí esta edad, de repente he estado pensando en el tiempo que me queda. He estado pensando que no quiero morir, que no me quiero ir. Y eso no es bueno. Por lo general soy una persona muy positiva. Por eso ahora me estoy obligando a hacer cosas. Antes no tenía que forzarme a hacerlas, simplemente las hacía. [Risas]. No puedo bailar como antes, pero puedo cantar y puedo actuar. Me considero una persona muy afortunada. El cuerpo puede cambiar, pero el corazón permanece constante.

—Tal como se lo relató a Thelma Adams 

Chita Rivera, de 90 años, bailarina, cantante y actriz, ganadora de premios Tony, ha publicado Chita: A Memoir. Se venderá por internet y en librerías a partir del 25 de abril. 

 

Nota del editor: Esta historia se publicó originalmente el 27 de marzo de 2023 y se actualizó el 30 de enero de 2024.

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