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'Hecho en México'

Un documental que muestra la otra cara del país a través de la música.

   

Director: Duncan Bridgeman    
Elenco: Adanowsky, Héctor Aguilar Camín,  Amandititita,  Sergio Arau, Blue Demon, Lila Downs, José Guadalupe Esparza, Laura Esquivel, Alejandro Fernandez, Daniel Giménez Cacho, Kinky,   Natalia Lafourcade. Diego Luna, Molotov, Carla Morrison, Elena Poniatowska, Café Tacuba, Chavela Vargas, Julieta Venegas y Juan Villoro.  
Productores: Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez      
Duración:
88 minutos.

La primera—y tal vez única—pregunta que vale la pena hacerse con respecto a un proyecto tan ambicioso como es el documental Hecho en México es: ¿Cómo suena? Suena real, it rings true. Este es el verdadero e indiscutible mérito de su director, el inglés Duncan Bridgeman. Su Hecho en México “suena” cierto tanto en las armoniosas melodías, como en las reflexiones de los intelectuales que participan, como en la voz de sus más humildes representantes. “La libertad se lleva en el pensamiento”, nos dice un reo en la cárcel. “La libertad se construye todos los días; se gana y se pierde en las batallas cotidianas”, opina un transeúnte.

Son más de 500 años de historia que se proyectan en las actitudes y formas de pensamiento de sus habitantes que, sin saberlo, son habitados por el fantasma de su cultura. Ese impulso inconsciente que lleva a los mexicanos a ver–y verse—en el mundo de una manera específica, ha sido analizado en un sinnúmero de libros como El perfil del hombre y la Cultura en México de Samuel Ramos, El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz y La Jaula de la Melancolía de Roger Bartra. Pero la inmediatez y emoción automática y no intelectualizada que nos da la música y la imagen en Hecho en México tiene el potencial de llevar la exploración sociológica a otro nivel.

Lila Downs, Hecho en México

Ginny Galloway

Lila Downs hace parte del documental 'Hecho en México'.

México nunca ha sido mejor visto que a través de los ojos de un extranjero. Tal vez se necesita la perspectiva que da la distancia de otra cultura para poder hacer un retrato fidedigno y es por eso que no nos debe sorprender que el cineasta detrás de este gran proyecto sea británico. No es la primera vez que un foráneo lo intenta, ni siquiera en cine. En los años 30, el director soviético Sergei Eisenstein, realizó el documental ¡Qué viva México! (que no pudo terminar, por problemas con su gobierno) en el que presentaba una visión muy estilizada y solemne de varios aspectos de la cultura mexicana. La novedad de Bridgeman en Hecho en México es que trató de hacer un gran poema coral que incluyera no solo las voces, sino los ritmos del país. Rock, rap, samba corrido, balada, todo arrastra consigo una verdad, una esencia del país.

Hecho en México conjuga algunos de los talentos musicales más grandes del momento; desde Café Tacuba y Alejandro Fernández hasta Lila Downs, Natalia Lafourcade y Chavela Vargas; hasta un niño indígena que casi se “roba” la película cantando “Cusinela”, una canción en huichol. Es por eso que Lyn Feinstein, la coordinadora musical a cargo del proyecto, es tan autora de Hecho en México como el mismo Bridgeman. Feinstein ha estado a cargo de las bandas sonoras de filmes como Amores Perros, Babel, María llena eres de gracia y Precious.

Por otro lado,  Hecho en México no pretende ser otra cosa que un tapiz, un prisma a través del cual podemos avizorar un México que se interpreta a sí mismo a través de sus voces. Bridgeman, el que las recoge, comenzó él mismo como músico antes de dedicarse al cine. En lugar de hacer un ensayo visual premeditado, ponderado y calculado, Hecho en México tiene la ligereza y frescura de un proyecto que se fue dando solo, improvisado, como una pieza de jazz. Bridgeman fue creando una serie de viñetas que “atraparon”  al mexicano en el momento de “ser”.

El documental se divide en grandes temas como la espiritualidad, la naturaleza, el alma, la mortalidad, la inmigración y la virgen de Guadalupe, pero si hubiera que buscarlo, el gran tema que se trasmina es la resistencia, la capacidad para aguantar. De los muchos momentos que capturan, casi sin querer, la esencia de la vida en México, tenemos al rockero Ananowsky cantando en el metro. Mientras la cámara captura las miradas tristes y derrotadas de los pasajeros, Aranowsky canta:

“Aguanta, aguanta, hermano, Aguanta, aguanta hermana

Lee las noticias y dan ganas de llorar

Que la gente viva o muera a nadie parece importar

Y quieren que creas que todo es blanco y negro”

Es imposible no pensar en el contenido de las canciones como parte del “discurso” de la película. En otra secuencia, hay una canción que dice: “Vivir en México no es chido, pero es menos peor”. 

Sergio Arau del grupo de Guacarock (guacamole y rock), nos muestra en “Botellita de Jerez” otra visión de los mexicanos:

“Hay que hacerlo todo con decoro y como el rey Midas, convertir el plomo en oro”

Con el tema de la inmigración, solamente hay que escuchar algunas de las letras:

“Tan lejos de Dios y tan cerca de los United States”

“Soy mexicano y si lo duda la gente “watchen” el nopal que traigo aquí en la frente.

Mediante estas viñetas, Hecho en México es una especie de odisea musical que logra alquímicamente ser más grande que la suma de sus partes.

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