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Liam Neeson, el héroe de acción sin edad

Tras la imagen del tipo duro de sus personajes cinematográficos, descubrimos un alma filosófica y compasiva

Retrato del actor Liam Neeson

John Russo

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Liam Neeson es sumamente paternal. Lo comprobé en 1998, cuando era una joven veinteañera y me reuní con él en Los Ángeles para un proyecto. Neeson recorrió las boutiques de moda, plegando su imponente figura en los pequeños probadores, y se prestó de buena gana a todo lo que le pidieron. Almorzamos y tomamos el postre. Luego, al concluir el día y el trabajo, me preguntó por mí, algo que los actores no suelen hacer, ya que la mayoría están ansiosos por terminar la entrevista lo antes posible. Mientras esperábamos la cuenta, me lamenté fugazmente de mi situación sentimental de ese momento. Neeson se reclinó, escuchó y, cuando terminé de quejarme, me dio un incisivo consejo sobre mi pretendiente inadecuado.

“Bueno, Allison, parece que no es el tipo de persona con la que querrías criar hijos”.

Mientras me llevaba de regreso a mi hotel, Neeson se refirió cariñosamente a su esposa, la actriz Natasha Richardson (quien falleció en el 2009 a causa de una lesión craneal producida en un accidente de esquí), a la poesía que se puede hallar en un matrimonio, a las aptitudes de las mujeres fuertes, a sus tres talentosas hermanas y a su inquebrantable madre, y a la larga tradición de generaciones de mujeres que transigen con hombres que no lo merecen. Para cuando me bajé del automóvil, mi pretendiente era historia.

Neeson se dedica a la actuación desde los 11 años, cuando aceptó un papel en una obra escolar para lucirse con una chica en su Irlanda del Norte natal. Siempre le ha puesto compasión y atención a todo lo que hace, desde las actuaciones hasta las relaciones personales y la educación de los hijos. Se crió con la convicción de que todo el mundo importaba y que hacer las cosas bien valía la pena. Además, comenta, “hubo una guerra en el lugar donde viví durante 30 años”. En consecuencia, Neeson no es una persona que haga las cosas a medias, que se acobarde ni que considere que la benevolencia es algo natural.


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Retrato de Liam Neeson

John Russo

Neeson es alto, tiene las manos grandes como hogazas de pan y una voz grave, y podría entrar en cualquier lugar y hacer sentir incómodos a los demás por gusto. En cambio, hace lo contrario. Se esfuerza por crear sosiego en su entorno, por acoger, por ayudar… un vestigio de sus humildes raíces de clase trabajadora, cuando salir adelante requería un esfuerzo constante sin quejas. No resulta extraño que, a lo largo de las décadas, Neeson haya interpretado a toda la variedad de figuras paternas posibles: todos los hombres que hacen lo indecible por resistir y liderar mientras afrontan su penosa y fallida humanidad. Ha interpretado al héroe del Holocausto Oskar Schindler, al héroe popular escocés Rob Roy, al atormentado y bondadoso Jean Valjean de Les Misérables, de Victor Hugo y al maestro Jedi Qui-Gon Jinn (el primer Jedi del universo de Star Wars que manifiesta su conciencia después de la muerte). Neeson incluso dio voz al león animado de la serie The Chronicles of Narnia, en un personaje impresionantemente paternal: el propio Dios. También ha interpretado a Zeus (Clash of the Titans, 2010).

Y luego está Taken, el thriller de venganza en el que Neeson se convierte en el símbolo de todos los padres guerreros que alguna vez soñaron con impartir justicia en nombre de sus hijas y esposas maltratadas. Es una película que se convirtió en franquicia y que, gracias a la actuación consagrada y sublime de Neeson, elevó al nivel de película de acción lo que podría haber sido una película policial convencional de poco presupuesto. También dio origen a un nuevo género de películas de acción protagonizadas por adultos mayores (o "geri-acción"), algo que a Neeson le hace mucha gracia.

“Cuando me envían un guion de acción”, me dice, “le digo a mi agente: ‘Hay siete escenas de peleas. Mato a un montón de tipos que necesitan ser asesinados. ¿Los productores saben la edad que tengo?’”.

Esto no quiere decir que Neeson tenga intención de jubilarse. Cuando uno viene de un lugar donde los conflictos son la norma, donde las circunstancias nos recuerdan cada día que la vida es cruel y fortuita, uno no se rinde cuando lleva la delantera, aunque esté por cumplir los 70 años. Su roce con la muerte en el año 2000 —tras un terrible accidente de moto en el que se fracturó la pelvis y los médicos no esperaban que pasara la noche— no hizo más que confirmar lo que Neeson siempre supo: hay que aprovechar cada día, y hacerlo con la conciencia de que somos menos especiales que afortunados.

Retrato de Liam Neeson

JOHN RUSSO

¿Dónde se encuentra ahora?

En la ciudad de Nueva York. Acabo de conducir desde el norte del estado.

No sé si lo recuerda, pero lo entrevisté hace mucho tiempo, en 1998.

Oh, Dios mío.

Nos conocimos en Los Ángeles y me dio lo que resultó ser un muy sabio consejo sobre un pretendiente.

Dios mío. ¿En serio? ¿Te di un consejo sobre un posible romance?

Tenía una relación con un actor que conocía, y usted—

¡Nombres! Por favor, dame un nombre.

No puedo. Pero me advirtió sobre él con mucha delicadeza, y tuvo razón al hacerlo.

Bueno, escucha, Allison, en serio, cuando nos encontremos, susúrrame su nombre al oído, ¿quieres? Solo para refrescar mi memoria. En serio.

La memoria es exactamente de lo que quería conversar con usted. Lo que nos queda, lo que dice de una vida. También es el título de su última película [Memory, a estrenarse el 29 de abril], donde interpreta a un asesino profesional. Otro asesino te dice: "Los hombres como nosotros no se jubilan". ¿Piensas en baja el ritmo en algún momento?

Allison, ¿me estás diciendo que soy demasiado viejo para actuar? ¿Es eso lo que quieres decir? Vamos, dime la verdad.

Nunca diría eso. Pero las acrobacias, el aspecto físico, es mucho para cualquiera.

Las acrobacias se las dejo a los dobles. Las peleas las hago yo mismo, y me mantengo en buena forma para eso. Sabes, hicimosesta película Taken hace 14 años. Un drama policial europeo pequeñito que pensé que iría directamente a video... creo que quedó en tercer lugar el fin de semana de su estreno. Se convirtió en gran éxito. Y de ahí, Taken 2 y Taken 3. Y a raíz de eso, todavía me envían guiones de acción, ¿sabes? Querían que hiciera uno con Jackie Chan, y cuando lo leí, pensé: Esto sería difícil para un joven de 22 años, y mucho más para alguien de 69 que este año cumple 70 . Ese es la única película que rechacé.

El asesino a sueldo que interpreta en Memory comienza a padecer las primeras etapas de la demencia. En la primera escena, vemos a su personaje extraviar sus llaves después de asfixiar hábilmente a un hombre en un hospital.

Cuando la leí por primera vez, esa escena me atrapó de inmediato. Pensé: Va a ser muy interesante interpretar este papel, ¿sabes? Investigué bastante sobre la enfermedad de Alzheimer. Fue muy difícil ver los documentales de televisión y leer los libros que leí. Mi hermana mayor tiene un amigo muy cercano que padece demencia, y no puede recordar cosas de hace cinco, 10, 15 minutos. Así que en Memory incluyo pequeños fragmentos de tartamudez o torpeza que atrapan a los espectadores que conocen a alguien que padece de demencia o Alzheimer. Pero quería que fuera muy, muy sutil, porque podría volverse una burla si me excediera con la demencia. Se supone que esta película es una obra entretenida, así que espero que despierte unas cuantas emociones. No obstante, hay una historia más profunda que contar.

¿Cuáles son los recuerdos más vívidos de su infancia?

Perdí a mi madre hace poco. Tenía 94 años. Había trabajado 34 de esos años en el comedor de una escuela de niñas. Pienso en ella todos los días, y siempre es un recuerdo diferente. Detalles pequeñitos. Gestos. Su forma de mirar. De niño fui boxeador aficionado, desde los 9 hasta los 17 años. Algunos de mis compañeros de boxeo trágicamente durante el conflicto norirlandés [The Troubles]. Los recuerdo. El pasado mes de enero se cumplió el 50 aniversario de lo que se conoce como Domingo Sangriento, cuando unos paracaidistas británicos asesinaron a 13 de los nuestros en las calles de Derry, en el norte de Irlanda. Y recuerdo el día siguiente, cuando todo quedó increíblemente tranquilo y muy, muy sombrío. Viví en Belfast durante gran parte de esa época. Y ahora lo recuerdo. ¿Por qué pude sobrevivirlo?

Si uno crece en esas circunstancias, rodeado de una violencia política en potencia, realmente nos condiciona. Se graba en lus huesos.

Es así. Tal vez no deberíamos hablar de esto, pero cuando era niño, teníamos una vecina en la casa contigua —vivíamos en esas pequeñas casas adosadas— y recuerdo haber oído que su marido alcohólico la golpeaba todos los fines de semana. Él ya falleció. Pero ese es un recuerdo que todavía estoy asimilando. Me refiero a hace 50 años. Es una especie de trastorno por estrés postraumático.  No sé si me dejó secuelas, pero definitivamente forjó parte de mi carácter. Tal vez tenga razón: incluso cuando interpreto estos personajes violentos, intento transmitir algún tipo de redención o justicia.

Parece que se debate entre la brutalidad y la benevolencia.

Lo intento. La gente dice: “Oh, fuiste boxeador. Debes estar acostumbrado a la violencia”. Cuando boxeaba, había un árbitro, había jueces. Nos entrenábamos tres o cuatro días a la semana con un sacerdote irlandés altísimo. Había respeto, sobre todo después de las peleas. Uno iba y abrazaba a su contrincante, y él también lo abrazaba a uno. Sí, se trata de golpearse la cabeza muy fuerte con guantes, pero también hay algo más—me atrevo a decirlo: la palabra "amor", ¿sabes?


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¿Cuándo fue la última vez que tuvo miedo de algo?

Cuando uno es joven, piensa, Oh, nunca me pasará nada. Cuando pienso en eso ahora, las cosas que hacía... No fui un niño rebelde no mucho menos, pero me gustaba tanto actuar que pedía aventón hasta Belfast después de terminar un día de trabajo como conductor de montacargas, solo para ensayar una obra. Era realmente una locura. ¿Por qué mis padres me permitieron hacerlo? Ahora tengo dos hijos [Micheál, de 26 años, y Danny, de 25]. Cuando uno es padre, siempre piensa: Deberían haber regresado hace 10 minutos, ¿qué habrá pasado? Cuando Micheál tenía 6 meses, mi difunta esposa Natasha y yo recibimos la visita de mi querida amiga Meryl Streep. Mi hijo estaba acostado en su cuna, dormido, con los brazos sobre la cabeza, y ella dijo: “Qué bien. No está acurrucado. Está cómodo y se siente como en casa”. Y le dije: “Gracias, Meryl. Eso es muy dulce." Y luego, mientras bajábamos las escaleras, agregó: "Ustedes se dan cuenta de que ahora serán rehenes durante el resto de su vida, ¿verdad?" [Risas.] Y tenía razón, toda la razón.

¿Qué hace para relajarse?

Tengo unos cuantos acres en el norte del estado con un jardín cerrado donde cultivamos verduras. Tengo tres manzanos. A veces estos árboles deciden dar frutos. Luego se toman dos años de descanso y dicen, "Al diablo, estamos descansando". Pero el año pasado los tres dieron unas manzanas deliciosas. El simple hecho de caminar junto a ellos, arrancar una manzana y comerla junto a la laguna del fondo, repleta de peces koi que me regaló un vecino—yo alimento a los peces y ellos toman la comida de mis dedos— me produce un placer inmenso.

Eso suena idílico. ¿Hay cabras o gallinas por aquí?

¡No! Hace tiempo intentamos criar gallinas, pero dejaron de poner huevos. Alguien sugirió añadir un gallo, así que compré un gallito y cada vez que entraba a ver a las gallinas, el gallo me atacaba. Y pensé, Voy y a matar a ese maldito gallo. Le dije a Natasha, “Querida, no podemos seguir así. Este gallo me está dando pavor”. Nos deshicimos de los pollos. No los matamos; los regalamos.

También es un amante de la pesca. ¿Cuándo empezó todo eso?

Estaba en Carolina del Norte filmando una película llamada Nell con Jodie Foster y Natasha, en una pequeña cabaña de madera junto a un lago. Y la encargada de utilería me dijo: "¿Quiere una caña de pescar?" Y yo le dije: “Claro”. Ella acababa de terminar la encantadora película de Robert Redford A River Runs Through It, así que me enseñó a lanzar con una caña de pescar con mosca. Y literalmente me enganché. Entre un montaje y otro, corría a la orilla del lago, tomaba mi caña de pescar y practicaba el lanzamiento. Hace ya 28 años de eso. Dios, qué recuerdos.

Parece que disfruta de la soledad.

Durante el confinamiento, me sentía en el paraíso. Leí más o menos 30 libros. Estaba comodísimo, plenamente feliz. Era muy consciente de que millones de personas en el país se preguntaban por su próxima comida. Era muy, muy consciente de eso. Pero ahí estaba yo, al norte del estado. No era exactamente Nerón, pero estaba muy contento.

¿Qué leía?

Muchas novelas policiales. Me metí de lleno en el noir nórdico. Jo Nesbø, Henning Mankell. No me cansaba de leer estas novelas de supenso. Y luego pensaba, Bueno, soy irlandés. Tengo que intentar terminar de leer Ulises por quinta vez, creo. Debo terminar Ulises y Crimen y castigo y La guerra y la paz. Así que lo hice. Me las arreglé para leer esos tres libros para compensar todas las novelas policiales. No puedo dormirme por la noche a menos que haya leído algo.

¿Le gustaría escribir un libro?

No. No soy escritor. Eso me aterraría, despertarme cada mañana, y mirar una página en blanco y saber que tengo que llenarla para poner comida en la mesa.

Mencionó a sus hijos. ¿Qué le han enseñado sobre usted mismo?

Bueno, es un proceso continuo, ¿no? A veces uno ve en sus hijos un destello de su madre o de su abuela, y puede durar solo unos segundos, pero se ve la conexión. Siempre pienso en mi amigo Gabriel Byrne. Lo conozco desde hace más de 40 años. Hace mucho, cuando su hijito tenía 2 años, fui a visitarlo. Había alquilado una casa porque estaba filmando una película. Estábamos sentados en la piscina, y yo observaba a este niño, esta hermosa criatura de cabello largo y rubio que corría desnuda por alrededor. Le dije: “Gabriel, ¿qué se siente?”. Y él me dijo: “Te lo voy a contar. Estuve presente cuando nació, y en ese momento me di cuenta de mi lugar en el universo”. Yo estuve en el nacimiento de mis dos hijos, y eso fue exactamente lo que sucedió. Algo encajó en su lugar, una continuidad. Es extraño y milagroso, y también un poco aterrador.

En cierto modo parece muy simple, pero en realidad lo es todo.

Sí, exactamente.

Vivimos es una época interesante. ¿Se siente optimista en cuanto al futuro?

Estoy muy preocupado por lo que está sucediendo en Ucrania. Además, Inglaterra y todo este asunto del Brexit es un auténtico caos, y realmente está perjudicando a la gente. Espero que algunos políticos sensatos puedan darse cuenta de ello. Somos el el colmo de la desgracia y sus consecuencias, ¿no es así?

Bueno, yo tengo ascendencia escocesa-irlandesa, así que no hay modo de evitarlo.

¿Sabes lo que es el Alzheimer irlandés?

Uno olvida todo menos los rencores.

¡Exactamente! [Risas.]

Al trazar el balance de su vida, ¿qué le queda por hacer?

Oh, interpretar al Rey Lear, cariño. En el teatro. [Risas.] No. No, voy a ser muy sincero, Allison. Cumplo 70 años en junio y todavía me envían guiones de películas. Algunos son muy interesantes, otros no tanto. Pero sigo teniendo trabajo, así que me siento muy bendecido y muy afortunado.


Allison Glock es escritora y productora ejecutiva de ESPN y The Blacklist de NBC. Michael Douglas fue su tema de portada más reciente para AARP The Magazine.