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‘The Nutcracker and the Four Realms’: Disney reinventa un clásico

En esta versión multicultural brillan Eugenio Derbez y Gustavo Dudamel, entre otros.


DIRECTORES: Lasse Hallström y Joe Johnston 
GUION: Ashleigh Powell (basado en el cuento de E.T.A. Hoffmann "El Cascanueces y el Rey Ratón” y en el ballet de Marius Petipa)  
ELENCO: Keira Knightley (regente del Reino de Azúcar), Mackenzie Foy (Clara), Morgan Freeman (Drosselmeyer), Helen Mirren (Mamá Jengibre), Jayden Fowora-Knight (Phillip), Matthew Macfadyen (Señor Stahlbaum), Eugenio Derbez (Hawthorne), Richard E. Grant (Escalofrío), Misty Copeland (Princesa bailarina) y Gustavo Dudamel (Conductor de orquesta). 
COREOGRAFÍA: Marius Petipa
DURACIÓN: 90 minutos


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Con un reparto multiestelar, decorados espectaculares y discretos efectos especiales, la productora Disney rescata en The Nutcracker and the Four Realms una historia clásica que es uno de los pocos eventos artísticos que se creó desde un principio para disfrutarse en familia. El cuento “El Cascanueces y el Rey Ratón”, escrito en 1816 por E.T.A. Hoffmann y adaptado por Alexandre Dumas padre con la música de Tchaikovsky, se estrenó como ballet en Rusia una semana antes de la Navidad de 1892. Desde entonces forma parte del repertorio de rigor de las compañías de danza de todo el mundo que la montan como un espectáculo para niños como preludio de las fiestas decembrinas. Disney nos invita a seguir esta tradición con un formato moderno, pero que respeta las convenciones del original. Lo más significativo de esta reinterpretación de la historia ubicada en el siglo 19, es la diversidad. Tanto frente como detrás de cámaras, minorías que no existían prácticamente en adaptaciones anteriores tienen un lugar primordial. Por lo menos dos de ellos son, además, latinoamericanos: el actor mexicano Eugenio Derbez y el conductor de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.

La acción transcurre en Inglaterra durante la Nochebuena. Como cada año, el millonario inventor, Drosselmeyer, da una fiesta donde se reúne lo más granado de la sociedad londinense. En casa de la familia Stahlbaum los preparativos para acudir a la tradicional reunión están teñidos de luto: Marie, la mamá del niño y dos adolescentes, falleció recientemente. Aunque el papá está triste, insiste en que se deben conservar las tradiciones y seguir con los festejos de Navidad. Clara, una de las dos hijas, se rehúsa a pretender que todo sigue igual. El papá trata de consolarla dándole el regalo que le dejó su madre antes de morir, un huevo decorado de metales preciosos (parecido a los huevos Fabergé tan gustados por la familia imperial rusa). Con el presente viene una nota de la mamá que dice: “Ábrelo; dentro está todo lo que necesitas”. El problema es que el huevo viene sin llave. Finalmente, Clara accede a ir a la mansión de Drosselmeyer, quien, además, es su padrino. Interpretado por Morgan Freeman, Drosselmeyer es el primer indicio de que esta versión de “El Cascanueces” es muy contemporánea. Todo lo demás se ciñe a la época: el vestuario, los decorados, los colores sobrios; de hecho, la película podría pasar por una serie de la BBC.

Escena de The Nutcracker and the Four Realms

Laurie Sparham

Mackenzie Foy, Keira Knightley, Jaden Fowara-Knight, Eugenio Derbez y Richard E. Grant en una escena de ‘The Nutcracker and the Four Realms’

El toque Disney empieza cuando Clara entra en una dimensión extraña al seguir a un ratón que le arrebata la llave que Drosselmeyer le había dado para abrir el huevo. Un poco como Alicia siguiendo al conejo, Clara entra a un país de maravillas. En una explosión de color y personajes animados, la historia nos introduce en un bosque mágico. El ratón se resiste a entregar la llave y pronto se convierte en un ejército de roedores que persiguen a Clara. Al rescate llega el soldado Philip, quien le informa a Clara que se encuentra en “Los Cuatro Reinos”. Además, le dice que su madre era la reina. La muerte de Marie despertó la ambición de la regente del Reino de Jengibre (Mirren), quien les ha declarado la guerra a los otros tres. Philip escolta a Clara al castillo donde se encuentran reunidos los regentes del Reino de Azúcar (Knightley), Reino de las Flores (Derbez, casi irreconocible tras el disfraz) y Reino de la Nieve (Grant). Cada uno de ellos se comporta como el reino que representa. El hada es infantil y dulce; Hawthorne, en la interpretación del cómico mexicano, es delicado y afeminado; Escalofrío es lúgubre. Los tres tratan de derrotar al ejército de ratones comandados por Mamá Jengibre. En otro giro moderno, Clara encabeza la cruzada y todos los soldados la obedecen a ella.

The Nutckracker and the Four Realms logra una muy buena combinación entre lo clásico y lo moderno. Echando mano de la música original de Tchaikovsky, hay una secuencia semianimada en la que vemos a Dudamel conduciendo la orquesta. Se respetan también algunos de los números de ballet diseñados por el coreógrafo Marius Petipa y bailados por Misty Copeland. La animación y los efectos de computadora siguen el tono de una película de época y no se sienten disruptivos por ser demasiado contemporáneos.

En resumen, el fondo es el que dicta la forma y no al revés. De tal manera, todos los elementos que han encantado a las audiencias desde que se estrenó “El Cascanueces” siguen ahí, pero resaltados por los avances en la tecnología de animación. Aunque el ballet de “El Cascanueces” anuncia la temporada de fiestas decembrinas en muchos países del mundo, solo una selecta minoría puede acudir al teatro y pagar los precios que se requieren para disfrutarlo: The Nutcracker and the Four Realms puede ser un gran sustituto para llevar a más audiencias esta  hermosa tradición. 

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