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La mejor estrategia de inversión es sencilla, pero no es fácil

Puedes obtener rendimientos excelentes si te limitas a invertir en 3 fondos de inversión.

Mujer en su escritorio analizando cuadros de finanzas

MOMENT / GETTY IMAGES

In English | Durante mucho tiempo he argumentado que invertir es sencillo y que solo se necesita una cartera de inversiones con unos pocos fondos indexados diversificados de bajo costo. Pero sencillo no siempre significa fácil. Debo confesar que mi cartera a veces contradice la simplicidad que defiendo. Invertir usando el principio KISS (del inglés "keep it simple, stupid", o "mantenlo simple, estúpido") es difícil.

Hace quince años, le enseñé a mi hijo cómo invertir usando solo tres fondos indexados. (Los fondos indexados simplemente siguen un índice bien conocido, como el índice bursátil Standard & Poor's 500). Me refiero a la cartera conocida como "cartera de inversiones para principiantes de segundo grado", que se convirtió en una de las ocho carteras perezosas de MarketWatch (en inglés) del índice Dow Jones. En la actualidad ocupa el primer lugar y tiene mejor rendimiento que otras carteras creadas por inversores brillantes, entre ellos David Swensen, de Yale University.

Tres alcancías verdes en forma de cochinito con dólares encima

ISTOCK / GETTY IMAGES

Usa 3 tipos de fondos indexados para crear una cartera sencilla:

  • Un fondo indexado del mercado total de valores de Estados Unidos
  • Un fondo indexado del mercado total de valores internacionales
  • Un fondo del mercado total de bonos

Puedes equilibrarla cómo quieras, pero un ejemplo de una cartera con un riesgo moderado sería: 40% en acciones estadounidenses, 20% en acciones internacionales y 40% en bonos. A medida que te haces mayor, puede que te convenga invertir menos en acciones. 

De cualquier modo, recomiendo reequilibrar tu cartera para mantener un nivel de riesgo relativamente constante. Cuando reequilibras la cartera, lo que haces es reacomodar la asignación de inversiones de acuerdo al plan original. Por ejemplo, si después de varios años la cartera del ejemplo anterior tuviera un 70% en acciones de EE.UU., un 20% en acciones internacionales y un 10% en bonos, moverías suficientes fondos del fondo de acciones al fondo de bonos para que este último vuelva a constituir el 40% de tu cartera.

Con estos fondos, mi hijo era dueño de prácticamente todas las empresas que cotizan en bolsa en todo el planeta y de casi todos los bonos tributables de grado de inversión en Estados Unidos. Tenía una cartera de alto rendimiento. El ganador del premio Nobel William Sharpe, en su artículo titulado The Arithmetic of Active Management (en inglés), demostró que invertir en todo el mercado de valores al costo más bajo supone una ventaja sobre la mayoría de los inversores.

Poseer siquiera un solo fondo adicional de acciones reducirá la diversificación, ya que realizará apuestas específicas en distintos tipos de compañías. De hecho, la cartera podría ser aún más simple si tiene solo dos fondos: puedes reemplazar el fondo de acciones estadounidenses y el de acciones internacionales con un solo fondo indexado del mercado total mundial de acciones.

Bola amarilla brillante y en el centro un letrero sobre fondo blanco y borde negro que dice mantenlo simple

ISTOCK / GETTY IMAGES

A lo largo de los años, he comparado cientos de carteras con carteras de tres fondos con una ponderación similar, y puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de carteras que superaron ese estándar de comparación. La mayoría se quedan cortas por una cantidad que excede en mucho los gastos.

Si los datos dictan que lo sencillo es mejor que lo complejo, ¿por qué construimos carteras más complejas? Analicemos las cuatro razones:

1. El cerebro humano. Nuestro cerebro está programado para encontrar patrones y crear orden de lo que es aleatorio. El libro de Jason Zweig Your Money and Your Brain explica que a menudo son nuestras emociones, no nuestro cerebro, las que mantienen el control. El deseo de encontrar la próxima acción de alta demanda para hacernos ricos —y la liberación de dopamina que se produce al perseguir esa meta— no es muy distinto a la adicción a las drogas. Yo debo admitir que tengo una cartera de apuestas cuyo propósito es satisfacer mi adicción a predecir las acciones que darán el mayor rendimiento.

2. La industria de servicios financieros. Las personas en la industria de inversiones están motivadas a crear complejidad. Esta industria recibe miles de millones de dólares en comisiones por asesoramiento y no sería fácil cobrar mucho dinero a cambio de simplicidad.

3. Los medios de comunicación. Me encanta ver CNBC y otros programas de televisión sobre inversiones, son muy entretenidos. La lógica de los expertos es increíblemente convincente y estimula mis neuronas, impulsándome al mismo tiempo a hacer crecer y proteger mi dinero. Quiero saber qué va a hacer el mercado y en qué debo invertir. Desgraciadamente, existe evidencia abrumadora de que esto no funciona. En realidad, en vista de los horribles sucesos económicos del 2020 y el hecho de que el mercado de valores estadounidense registró una ganancia del 21%, ni siquiera puedo explicar el pasado.

Invertir, si se hace correctamente, no es muy emocionante. Si yo fuera el conductor de un programa de televisión semanal, en el primer episodio aconsejaría "invierte en todo el mercado al costo más bajo posible y reequilibra". Los 99 episodios siguientes serían exactamente iguales, y nadie vería el programa, ni siquiera yo.

Como dijo el economista y ganador del premio Nobel Paul Samuelson: "Invertir debería asemejarse más a observar cómo se seca la pintura o cómo crece la hierba. Si buscas emoción, toma $800 y vete a Las Vegas".

4. Impuestos. Ninguno de los tres fondos indexados del mercado total de valores existía cuando empecé a invertir, y sospecho que tampoco existían cuando empezaste tú. Pero en una cuenta gravable, seguramente tendríamos que pagar una cantidad considerable de impuestos para vender los activos más caros y menos diversificados. No suele haber consecuencias impositivas al vender y simplificar los activos en cuentas IRA tradicionales o Roth, cuentas 401(k) y otras cuentas con ventajas fiscales.

Creo que lo sencillo casi siempre es mejor a la hora de invertir (como en la mayoría de las cosas en la vida), por lo que mi consejo es simplificar todo lo posible, mantener la diversificación alta y los costos bajos. Además de aumentar tu probabilidad de obtener un mayor rendimiento en el futuro, esta estrategia también te ayudará a protegerte ante la posibilidad de sufrir de deterioro cognitivo más adelante. Después de todo, cuanto más compleja sea una cartera de inversiones, más fácil será cometer errores.

Deja que tus emociones y tu exaltación surjan de la vida, no de tus inversiones.

Allan Roth es un planificador financiero en actividad que ha enseñado finanzas y finanzas conductuales en tres universidades y ha escrito para publicaciones nacionales, entre ellas The Wall Street Journal. A pesar de sus muchas credenciales (planificador financiero certificado [CFP], contador público certificado [CPA], maestría en Administración de Empresas [MBA]), sigue estando convencido de que aún puede mantener la simplicidad a la hora de invertir.

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