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Qué les puede enseñar a los inversionistas el derrumbe bursátil de 1929

Mucho ha cambiado en 90 años, pero las acciones igual pueden hundirse.

El inversionista Walter Thornton trata de vender su carro de lujo por $100 en las calles de Nueva York después que el mercado de valores cayó en 1929.

BETTMANN/GETTY IMAGES

La crisis bursátil de 1929 llevó a la Gran Depresión, una de las mayores crisis económicas de la historia de Estados Unidos.

In English | Hace 90 años, Wall Street puso un huevo.

El 24 de octubre de 1929, el índice Dow Jones comenzó una caída, que alcanzó un 12.8% el 28 de octubre y un 11.7% al día siguiente.

Al final del mercado bajista, en 1932, el Dow había caído en picada un 89% desde su máximo en 1929, borrando todas las ganancias de los "locos años veinte", y la nación estaba en las profundidades de la Gran Depresión.

Los historiadores han encontrado muchas razones para el crac del 29, que van desde la especulación excesiva hasta la desaceleración de la economía mundial y las prácticas de inversión sospechosas. Aunque el mundo es muy diferente al de 1929, podemos aprender muchas lecciones del crac y del desastre económico que siguió.

Cuatro consejos siempre buenos

1. Diversifica. A pesar de que las acciones se desplomaron en la caída de 1929, los bonos del Gobierno eran refugios seguros para los inversionistas. Una apuesta en bonos probablemente no te habría protegido completamente de las pérdidas del mercado de valores, pero ciertamente habría suavizado el golpe.

2. Mantén una reserva en efectivo. Tu inversión más importante eres tú, y si pierdes tu trabajo, necesitarás algunos ahorros para que tú y tu familia puedan mantenerse a flote.

Además, una reserva en efectivo puede ayudarte a conseguir gangas después de una caída del mercado. Durante la Depresión, el pionero de los fondos mutualistas John Templeton invirtió $10,000 y compró acciones de 104 compañías por menos de $1 cada una. Las vendió por unos $40,000 al final de la Segunda Guerra Mundial.

3. Nunca apuestes más de lo que puedes perder. La compra de acciones con margen, a menudo con tan solo un 10% de descuento, era común en el período previo al derrumbe.

Si tus acciones subieran un 10%, duplicarías tu dinero. Si cayeran un 10%, perderías toda tu inversión.

Algunos fondos mutualistas ponen todas sus carteras en margen y, a su vez, otros fondos compran esas carteras en margen.


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4. Trata de no dejarte llevar por la histeria. Las acciones habían tenido un largo aumento antes de la caída de 1929, y sus precios, en relación con las ganancias, eran extremadamente altos.

Las acciones de alta tecnología de la época, como las de Radio Corporation of America, eran particularmente costosas. El aumento de los precios tentaba a cada vez más personas a entrar en el mercado, incluso a aquellas que deberían haber sabido lo que podía pasar.

"Los precios de las acciones han alcanzado lo que parece ser una meseta permanentemente alta", afirmó el economista de Yale Irving Fisher en septiembre de 1929.

Dibujo de un oso corriendo por una calle que dice Wall St en 1929, cuando el mercado de valores cayó.

EVERETT COLLECTION INC/ALAMY STOCK PHOTO

Precauciones establecidas

Algunos de los problemas que hicieron que el crac del 29 se convirtiera en la Gran Depresión han sido aliviados.

En 1929, era perfectamente posible ahorrar con prudencia en una cuenta de ahorros bancaria y perder la mayor parte de tu dinero porque los depósitos bancarios no estaban asegurados. La FDIC (Corporación Federal de Seguros de Depósitos) ahora asegura los depósitos bancarios hasta $250,000 por banco por persona y a menudo más, dependiendo de cómo se titulen los depósitos.

El seguro de depósitos del Gobierno federal también cubre la mayoría de las cooperativas de crédito.

El Banco de la Reserva Federal ahora regula los préstamos de margen: La cantidad máxima actual de margen es del 50%. En otras palabras, debes comprar al menos la mitad de las acciones con tu propio dinero.

La Ley de Valores de 1933 tomó medidas enérgicas contra el fraude en la industria de servicios financieros y exigió a las empresas que cotizan en bolsa que proporcionen a los inversionistas información sobre su situación financiera. Y la Ley de Sociedades de Inversión de 1940 unificó las reglas para las sociedades de fondos de inversión y limitó la compra de valores con margen.

No hay barreras para los corredores de bolsa en los bancos

Sin embargo, algunas de las leyes que surgieron de la Gran Depresión se han suavizado. La parte de la Ley Glass-Steagall que exigía que los bancos comerciales y los bancos de inversión fueran entidades separadas fue derogada en 1999. La ley de 1933 fue aprobada porque los bancos que especulaban con sus propias cuentas colapsaron tras el crac del 29.

Y, si deseas invertir con cantidades insensatas de ventaja —el eufemismo actual de Wall Street para el margen—, todavía puedes hacerlo, gracias a los fondos negociados en bolsa que prometen subir o bajar hasta tres veces más que un índice subyacente, como el índice bursátil Standard & Poor's 500.

Por último, nadie puede garantizar que las acciones y la economía no desfallecerán de nuevo.

El mercado bajista más reciente, que duró del 2007 al 2009, se apoderó del S&P 500 por más del 50% de su valor y vio cómo millones de personas incumplieron con sus préstamos hipotecarios. Solo la acción inmediata del Gobierno evitó la quiebra de muchos de los principales bancos.

Aunque los Gobiernos modernos tratan de estabilizar la economía en una crisis, esas políticas pueden cambiar. Tu mejor defensa es diversificar tus propiedades, guardar algo de dinero en efectivo para un día lluvioso y tratar de evitar a toda costa verte atrapado en las manías de inversión del día.

John Waggoner ha sido escritor de finanzas personales desde 1983. Fue columnista de fondos mutualistas de USA TODAY desde 1989 hasta el 2015 y ha trabajado para InvestmentNewsKiplinger's Personal Finance, el Wall Street Journal y Morningstar.

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