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Estafas relacionadas con los préstamos estudiantiles

Más de 43 millones de personas, de las que 8.8 millones son mayores de 50 años, tienen préstamos estudiantiles federales pendientes, con una carga de deuda que, en promedio, supera $37,000, según datos de la Oficina de Ayuda Federal para Estudiantes (FSA) del Departamento de Educación de Estados Unidos.

Entretanto, el panorama de la deuda estudiantil presenta grandes cambios: los pagos se reanudarán a partir del 31 de agosto, tras una moratoria de más de dos años a causa de la pandemia; se modifican las opciones para la condonación de deudas federales; y se establecen nuevos esquemas de pago para millones de prestatarios, ante la reconfiguración de los administradores de préstamos estudiantiles (empresas contratadas por el Gobierno para gestionar los pagos —en inglés—). 

Tales circunstancias pueden generar confusión y ansiedad financiera, una combinación muy ventajosa para los estafadores. Estos asedian a los prestatarios con llamadas automatizadas, correos electrónicos, mensajes de texto y mensajes en las redes sociales, en los cuales promocionan estrategias dudosas para lograr rápidamente una reducción de sus mensualidades o la condonación de sus deudas.

Algunas de estas estafas son cometidas por empresas fraudulentas de reducción de deudas, como las que también se aprovechan de quienes se han atrasado en los pagos de hipotecas, tarjetas de crédito o facturas médicas. Otros estafadores se hacen pasar por administradores de préstamos estudiantiles o por representantes del Departamento de Educación de Estados Unidos. 

Lo que estos estafadores tienen en común es que piden un pago por adelantado o solicitan datos personales, como la información para ingresar a tu cuenta de la FSA o tu número de Seguro Social, supuestamente con el fin de liberarte de las deudas estudiantiles.

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Empresas fraudulentas de reducción de deudas

Existen organizaciones y empresas legítimas que pueden ayudarte a sortear las complejidades del sistema de préstamos estudiantiles. Por ejemplo, pueden evaluar los numerosos programas federales y estatales de pago y condonación de deudas para ver si reúnes los requisitos de dichos programas. Estas empresas ofrecen consejos y herramientas que pueden ahorrarte tiempo y dinero. 

Pero recuerda que cuando se trata de reducir o reestructurar tu deuda estudiantil, no hay nada que pueda hacer una empresa de reducción de deudas que no puedas hacer tú mismo, sin costo alguno, si te comunicas con el administrador de tu préstamo o con el Departamento de Educación. Y si una empresa te quiere cobrar por adelantado para ayudarte con tus deudas, sin duda se trata de una estafa; es ilegal que una empresa de reducción de deudas te cobre un pago antes de obtener resultados.

Los autores de estafas relacionadas con las deudas estudiantiles afirman tener habilidades especiales para conseguir un plan de pagos más asequible o acceso "exclusivo" a programas de consolidación o anulación de préstamos. Estos estafadores se aprovechan del interés público y debate político en torno a los préstamos estudiantiles. Hablan de supuestas "nuevas leyes" que ayudan a los prestatarios como tú, o te presionan para que actúes de inmediato, antes de que venza un programa existente. 

Si haces lo que te dice el estafador, este podría quedarse con tu dinero y desaparecer. Pero en algunos casos, la estafa continúa mientras el delincuente se encarga de "gestionar" tu préstamo; por ejemplo, recibe tus pagos mensuales, pero se queda con la mayor parte del dinero (o bien con todo), en vez de pagar tu deuda. Una operación de este tipo continuó durante años y logró estafar más de $23 millones a los prestatarios antes de que fuera desmantelada en el 2020, según la Comisión Federal de Comercio (FTC).

Estafas relacionadas con la condonación de deudas estudiantiles

Los programas federales de condonación de deudas pueden anular, por completo o en parte, las deudas estudiantiles pendientes cuando se presentan ciertas circunstancias o condiciones: por ejemplo, si desempeñas un trabajo de servicio público (en inglés) o padeces una discapacidad total y permanente​ (en inglés). 

Las reglas de estos programas son complicadas. Puede ser que, para modificar las condiciones del préstamo, el prestatario tenga que haber cumplido con sus pagos durante años o trabajado de forma constante en cierto sector. Algunos estafadores, que se hacen pasar por especialistas en reducción de deudas, administradores de préstamos o agentes del Gobierno, prometen acceso fácil e inmediato a la condonación de tu deuda si actúas sin demora y les pagas una tarifa o si entregas datos confidenciales que pueden usar para robar tu identidad.

La pausa en los pagos de préstamos estudiantiles durante la pandemia ha dado lugar a nuevas variantes de la estafa, en las que se promocionan supuestos programas de "condonación de Biden" o "condonación por COVID-19". Cualquier promoción de este tipo es una estafa. Según la oficina de la FSA: "No existen programas relacionados con el coronavirus para la condonación de préstamos estudiantiles federales". 

Señales de advertencia

  • Recibes un mensaje no solicitado de una empresa de reducción de deudas o de una compañía de préstamos estudiantiles, que promete reducir rápidamente tus pagos o lograr la condonación de tu deuda.
  • Te piden que realices un pago por anticipado o que pagues tarifas recurrentes para lograr la reducción de tu deuda.
  • Solicitan tu número de Seguro Social o tu identificación de la FSA (nombre de usuario y contraseña de la cuenta de tu préstamo). Las agencias federales y los administradores de préstamos no piden estos datos. 

Qué hacer

(Enlaces en inglés)
 
  • Visita el sitio StudentAid.gov del Departamento de Educación para obtener información gratuita sobre cómo obtener ayuda con los préstamos estudiantiles federales.
  • Comunícate con el administrador de tu préstamo, sin costo alguno, para informarte sobre los programas de pago y condonación de deudas y para presentar las solicitudes correspondientes.
  • Investiga a la empresa de reducción de deudas antes de darle tu información o firmar un contrato. Acude a la oficina estatal de protección al consumidor para pedir información sobre la empresa, y consulta el directorio de la Better Business Bureau (Oficina de Ética Comercial) para ver las reseñas y denuncias recibidas.
  • Desconfía de las llamadas y de los correos electrónicos que supuestamente provienen del Departamento de Educación o de alguien vinculado a dicha agencia. Los estafadores se hacen pasar por funcionarios de entidades gubernamentales o fingen tener vínculos con tales entidades. A veces se atribuyen cargos profesionales o se apropian de logotipos oficiales para aparentar ser legítimos. 
  • Inicia sesión en tu cuenta de la FSA y cambia tu identificación si crees que tus datos han sido comprometidos, y comunícate con el administrador de tu préstamo para verificar que no se haya realizado ninguna acción indebida. 

Qué no

  • No compartas tu identificación de la FSA. Los delincuentes pueden usar esta información para acceder a la cuenta de tu préstamo estudiantil, modificar los datos de tu préstamo e incluso desviar tus pagos.
  • No pagues nada por adelantado a una empresa de reducción de deudas.
  • No otorgues a ninguna empresa una autorización de tercero o poder notarial que le permita hablar con el administrador de tu préstamo y actuar en tu nombre. Los estafadores consiguen este tipo de autorización para que no te enteres de que no están pagando tus facturas.
  • No te apresures. Los estafadores te instarán a actuar de inmediato, para que no te pierdas la oportunidad de participar en un programa de condonación nuevo o que esté a punto de suspenderse. Tómate tu tiempo e infórmate por tu cuenta sobre estos programas.

Otros recursos

(Algunos enlaces en inglés)
 

Publicado el 6 de abril del 2022

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