Skip to content
 

El crimen organizado percibe grandes ganancias tras su reorientación hacia el fraude

Bandas delictivas de todo el planeta alimentan una economía clandestina que genera miles de millones de dólares.

Manos de un hombre sostienen y digitan sobre un teléfono y alrededor vuelan billetes de 100 dólares

JOHN RITTER

In English

En su afán por sacar grandes ganancias de las personas mayores de este país, las bandas de delincuencia organizada —cuyas operaciones clandestinas anteriormente se centraban en el narcotráfico, los juegos de apuestas y otros delitos de alto perfil— incursionan cada vez más en los fraudes contra el consumidor, según afirman diversos funcionarios de organismos policiales.

Estos grupos delictivos, muchos de ellos radicados en el exterior, se valen de la suplantación de identidad, de la intimidación y, en casos menos frecuentes, de la violencia para despojar a las personas mayores de su dinero, según las autoridades. Sus estructuras jerárquicas son tan complejas, y sus estafas tan bien ejecutadas, que estas redes delictivas han prosperado y resultan ser muy difíciles de atrapar.

"Se trata de una economía clandestina de miles de millones de dólares, dirigida por grupos altamente organizados, tanto en Estados Unidos como en el exterior. No son personas solitarias encerradas en un sótano", señala Scott Pirrello, fiscal adjunto del condado de San Diego, quien ayudó a formar el Grupo Especial de Justicia para Personas Mayores de San Diego, encabezado por el FBI.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


En el 2020, dicho grupo destapó una red delictiva en Estados Unidos que, según los fiscales, robó más de $2 millones a personas en el país, la mayoría de ellas de 70 años o más, como parte de una compleja estafa en la que los delincuentes se hacían pasar por nietos de las víctimas.

Las llamadas estafas de abuelos —en las que el delincuente afirma que un nieto se encuentra en graves problemas legales y necesita ayuda— han existido desde hace años. Sin embargo, las autoridades señalan que los autores de esta estafa pertenecían a una red delictiva que buscaba sus víctimas en diversos estados del país.

La estafa fue elaborada por capos que formaron una estructura jerárquica. Contrataron a actores que, después de ensayar sus guiones, fingían ser médicos, abogados o fiadores judiciales cuando llamaban a las personas mayores que pretendían convertir en sus víctimas. Después, se enviaba a otros actores a las casas para recoger los fondos, que al poco tiempo eran convertidos a criptomonedas por otros integrantes de la banda, según afirman los investigadores.

Esta investigación culminó en lo que se considera la primera imputación de abuso de personas mayores fundamentada en la ley federal conocida como Racketeer Influenced and Corrupt Organizations (RICO) Act, que alguna vez se asociaba típicamente con el enjuiciamiento de personajes mafiosos.

Según las autoridades policiales federales, el crimen organizado ha puesto en la mira a las personas mayores del país porque así se corre menos riesgo que con otras actividades delictivas, como el narcotráfico, por las que se aplican castigos penales más fuertes.

En las últimas dos décadas, según funcionarios del Departamento de Justicia, los jefes de bandas delictivas que cometen fraudes contra las personas mayores han migrado hacia el exterior, a diversos países y regiones, como África occidental, India y Costa Rica. Por ello se ha vuelto mucho más difícil y costoso atrapar y enjuiciar a los principales responsables de estos delitos, según las autoridades.

Dayna Kendall, agente especial de supervisión del FBI, señala que muchos grupos de delincuencia organizada llevan a cabo múltiples estafas de forma simultánea y que algunos de ellos también cometen robo de identidad.

Si bien estos casos raras veces implican el uso de violencia, las autoridades policiales afirman que el peligro es real y que las estafas se caracterizan por el abuso psicológico. Con el fin de que sus posibles víctimas les entreguen dinero, los estafadores tienen que convencerlas primero de que algo malo les va a suceder a ellas o a sus seres queridos.

Hacia fines del 2021, las autoridades policiales federales se centraron en las llamadas mulas de dinero, hombres y mujeres en Estados Unidos que ayudan a sacar del país los fondos robados mediante el fraude. Los fiscales federales acusaron a más de 30 personas del envío o el lavado de fondos procedentes de actividades fraudulentas, según el Departamento de Justicia.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


Según Felix Salazar, investigador especializado en el abuso de personas mayores, de la fiscalía del condado de San Diego, atrapar a las mulas de dinero es, en muchos casos, lo que más ayuda a la policía a desmantelar un grupo delictivo internacional cuyas víctimas son personas mayores en Estados Unidos. Sin embargo, muchos de estos casos quedan abandonados por las entidades policiales locales, que carecen de los recursos económicos y de personal necesarios para perseguir a delincuentes radicados en el exterior o en otros estados del país. "Los elementos de la delincuencia organizada se han reorientado hacia el fraude contra personas mayores porque es más fácil cometerlo con impunidad", dice Salazar. "Es muy difícil llevar a estas personas ante la justicia, y ellas lo saben".

 

Joe Eaton es escritor, profesor y experiodista de investigación en el Center for Public Integrity.

La Red contra el Fraude, de AARP, puede ayudarte a identificar y evitar las estafas. Inscríbete para recibir nuestras Alertas de vigilancia, consulta nuestro mapa de rastreo de estafas (en inglés) o llama gratis a nuestra línea de ayuda especializada en fraudes al 877-908-3360 si tú o un familiar sospechan que han sido víctimas de una estafa.