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5 recetas de verano fáciles y sanas

Usa los mejores alimentos de la temporada para conseguir una explosión de color y sabor.

In English | Podrías servir esa antigua y fiable comida de verano —pollo a la brasa, mazorcas de maíz, ensalada de papas, sandía— pero con un par de ajustes puedes hacerla mejor, más fresca y más sana. Aquí tienes cinco recetas para inspirarte.

Muslos de pollo ahumados a la parrilla

PAM ANDERSON

Muslos de pollo ahumados a la parrilla

Rinde de 6 a 8 porciones

Los muslos de pollo sin hueso y sin piel son muy sabrosos y se asan rápidamente en la parrilla. Aumenta su sabor con una mezcla simple de especias y, en lugar de ahogarlos con salsa barbacoa, aplica con una brocha una mezcla de miel y vinagre de sidra de manzana: les dará un agradable sabor agridulce.

  • 1 1/2 cucharadas de azúcar morena, clara u oscura
  • 1 1/2 cucharadas de paprika ahumada
  • 1 cucharadita de pimienta negra molida
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • 3 cucharadas de vinagre de sidra de manzana
  • 2 cucharadas de miel
  • 3 libras de muslos de pollo deshuesados y sin piel
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

* Mezcla el azúcar, paprika, pimienta, ajo en polvo y sal en un cuenco pequeño. Mezcla el vinagre y la miel en otro cuenco pequeño.

Pon el pollo en una sartén poco profunda, salpica con aceite, y revuelve para que cubra todo el pollo. Rocía la mezcla de especias sobre el pollo; voltéalo y frota para cubrirlo bien.

Prepara un fuego de carbón bien caliente o enciende todos los fogones de una parrilla de gas al máximo durante 10 minutos para calentarla.

Limpia la rejilla con un cepillo metálico y lubrícala con una toalla de papel embebida en aceite. Coloca el pollo sobre la parrilla con la parte carnosa hacia abajo, cúbrelo y ásalo hasta que un lado tenga marcas oscuras de la rejilla (de 5 a 6 minutos para muslos grandes y de 4 a 5 minutos para muslos medianos o pequeños). Dalos vuelta y sigue asándolos hasta que tengan buenas marcas en el otro lado y estén completamente cocidos (de 5 a 6 minutos para muslos grandes y de 4 a 5 minutos para muslos medianos o pequeños).

Pon los muslos en una fuente y, utilizando una brocha, cúbrelos con la mezcla de vinagre y miel. Deja que reposen entre 4 y 5 minutos. Sírvelos calientes, tibios o a temperatura ambiente.

Ensalada de papas rojas, blancas y azules

PAM ANDERSON

Ensalada de papas rojas, blancas y azules

Rinde de 6 a 8 porciones

Usa el aceite de tomate deshidratado para aliñar la ensalada. Es un buen uso para el aceite y es un aderezo sabroso.

  • 2 libras de papas rojas y azules pequeñas
  • 3 cucharadas de vinagre de vino blanco, separadas
  • Sal gruesa y pimienta negra molida
  • 1/2 taza de chalotes en dados pequeños (2 grandes o 1 pequeño)
  • 1/2 taza de tomates deshidratados troceados en aceite, y 3 cucharadas de aceite de tomate deshidratado
  • 1/2 taza de pimiento rojo en dados pequeños (1/2 pimiento pequeño)
  • 1/2 taza de hojas de albahaca troceadas
  • 1 cucharada de mostaza de grano entero y 1 cucharada de mostaza de Dijon

Pon las papas en una olla mediana, cúbrelas con agua, coloca la tapa y pon a hervir sobre fuego alto. Cuando hierva, baja el fuego a medio lento y calienta sin hervir hasta que un cuchillo fino de pelar se pueda insertar y sacar de una papa sin resistencia, unos 15 a 20 minutos.

Drena las papas y deja que se enfríen hasta que las puedas manejar sin quemarte. Corta las papas templadas en rodajas bien finas con un cuchillo de sierra. Mientras las colocas en capas en un cuenco mediano, rocíalas con 2 cucharadas de vinagre y aderézalas ligeramente con sal y pimienta. Pon los chalotes, tomates, pimientos y albahaca sobre las papas. Puedes cubrirlo todo y dejarlo a temperatura ambiente un par de horas.

Mezcla la cuchara de vinagre restante con las mostazas, una pizca de sal y un poco de pimienta. Batiendo de manera gradual, incorpora el aceite de tomate deshidratado para hacer un aderezo emulsionado.

Cuando llegue la hora de servir, agrega el aderezo y mezcla la ensalada con cuidado. Ajusta la sazón y sirve.


Ensalada de mazorcas de maíz asadas con rúcula, aguacate y rábanos

Pam Anderson

Ensalada de mazorcas de maíz asadas con rúcula, aguacate y rábanos

Rinde 6 porciones

Puedes asar las mazorcas de maíz al mismo tiempo que el pollo para ahorrar tiempo. La pimienta aleppo presta un leve sabor picante muy distintivo. Deberías encontrarla en un mercado bien abastecido o en una tienda de especias. También está disponible por internet. Si no la encuentras, puedes espolvorear la ensalada con pimienta negra y un poco de pimienta cayena.

  • 4 mazorcas de maíz desbulladas
  • 1 taza de rábanos en rodajas
  • 3 cebolletas, tanto las partes blancas como verdes, en rodajas finas
  • 4 tazas de rúcula o col rizada
  • 1/4 taza de hojas de cilantro en trozos
  • 1 aguacate, cortado a la mitad, sin piel, sin semilla y en dados pequeños
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de jugo de limón verde fresco
  • Sal
  • 1 cucharadita de pimienta aleppo

Prepara un fuego de carbón bien caliente o enciende todos los fogones de una parrilla de gas al máximo durante 10 minutos para calentarla.

Limpia la rejilla con un cepillo metálico y lubrícala con una toalla de papel embebida en aceite. Pon el maíz sobre la rejilla, cúbrelo y ásalo durante 15 minutos hasta que esté marrón por todas partes. Gíralo a los 5 y 10 minutos. Sácalo de la parrilla y déjalo reposar.

Cuando se haya enfriado lo suficiente para manejarlo, desgrana el maíz y pon los granos en un cuenco grande. Coloca los rábanos, cebolletas, rúcula y cilantro sobre el maíz. (Puedes cubrirlo y refrigerarlo durante varias horas). Cuando sea hora de servir, prepara el aguacate e incorpóralo al cuenco. Rocía el maíz con aceite de oliva y espolvorea sal y pimienta. Mézclalo todo para aliñar. Rocía con jugo de limón verde y vuelve a mezclar. Espolvorea con pimienta aleppo y sírvelo.

Ensalada de sandía con feta, menta y jarabe de granada.

Pam Anderson

Ensalada de sandía con feta, menta y jarabe de granada

Rinde de 6 a 8 porciones

El sabor agridulce del jarabe de granada eleva el sabor de la sandía. Puedes encontrar el jarabe en tiendas especializadas, mercados bien abastecidos o en internet. Si no puedes encontrarlo, usa un glaseado o reducción balsámicos en su lugar. Los puedes encontrar en el pasillo de vinagre de la mayoría de supermercados. Y, si te apetece, puedes hacer glaseado balsámico si pones vinagre balsámico en una pequeña cacerola y lo calientas sin hervir sobre fuego medio hasta que tenga consistencia de jarabe.

  • 6 tazas de sandía cortada en dados medianos
  • 2 onzas (1/2 taza) de queso feta en dados pequeños
  • 1 cucharada de jarabe de granada
  • 1/2 taza de hojas de menta en trozos

Pon los cubos de sandía en una fuente grande y ancha. (Puedes cubrirlo y refrigerarlo durante varias horas.) Cuando llegue la hora de servir, añade el queso feta, rocía con el jarabe de granada y esparce las hojas de menta sobre la sandía. Sírvela.

Leche de coco congelada y sorbete de frambuesa con salsa de arándanos

Pam Anderson

Leche de coco congelada y sorbete de frambuesa con salsa de arándanos

Rinde 6 porciones

Si tienes un congelador de helados, puedes hacer leche de coco de vainilla congelada casera con facilidad. Es tan fácil como mezclar dos latas (de 13.5 onzas cada una) de leche de coco común, 1 taza de azúcar y 2 cucharaditas de vainilla en un cuenco mediano. Refrigera toda la noche hasta que esté bien frío. Un par de horas antes de servir, bátelo y ponlo en el congelador hasta que sea hora de servirlo.

La salsa de arándano une la leche de coco congelada y el sorbete de frambuesa comprado en el supermercado y le da un toque casero a este sencillo postre. Puedes usar la salsa que sobre para darle sabor a un yogur.

  • 2 tazas de arándanos frescos o congelados, con arándanos extra para servir (opcional)
  • 3 cucharadas de miel
  • 1/2 cucharadita de piel de naranja rallada bien fina
  • 4 cucharaditas de maicena disueltas en 2 cucharaditas de agua
  • 1 pinta de leche de coco de vainilla congelada
  • 1 pinta de sorbete de frambuesa

Pon los arándanos, la miel, la piel de naranja y 6 cucharadas de agua en una olla de hierro o cerámica pequeña (Dutch oven). Cuando la mezcla llegue al punto de ebullición, incorpora la mezcla de maicena y revuelve. Cocina a fuego lento hasta que todo se espese y adquiera la consistencia de una salsa. Deja enfriar la salsa hasta que llegue a temperatura ambiente. (Puedes refrigerarla en un frasco con tapa hasta dos semanas.)

Un par de horas antes de servir, quita el embalaje de cartón de alrededor del sorbete. Rápidamente, con un cuchillo afilado corta el tubo congelado en 6 discos. Ponlos en una pequeña bandeja de hornear con borde y vuelve a llevarlos al congelador de inmediato. Repite el proceso con la leche de coco congelada.

Cuando llegue el momento de servir, pon un disco congelado de leche de coco y uno de sorbete en cada plato de postre. Adereza con salsa de arándano —y algunos arándanos frescos, si quieres— y sirve de inmediato.