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Dos tipos de crucero por el Canal de Panamá

La experiencia es distinta si viajas en barco más pequeño o más grande.

Edificios antiguos de la Ciudad de Panamá

iStockphoto

La Ciudad de Panamá es parte del famoso canal de 48 millas que conecta los océanos Atlántico y Pacífico.

In English | El sol se ponía en el horizonte, y mi esposa y yo nos unimos a otros treinta y tantos pasajeros en la cubierta de nuestro pequeño crucero para observar, sorprendidos, cómo el barco se deslizaba por las esclusas de Gatún. Luego se levantó unos 30 metros sobre el nivel del mar hasta el lago artificial Gatún, el primero de los tres juegos de esclusas que pronto pasaríamos.

Estuvimos en la desembocadura caribeña del Canal de Panamá, de casi 50 millas de largo, en un viaje de una semana con UnCruise Adventures, desde la Ciudad de Panamá hasta San José, Costa Rica. El canal, una magnífica obra de ingeniería que se abrió al tráfico marítimo en 1914, ha estado bajo el control de Panamá desde 1999 y es un paso clave de un lado de las Américas a otro para unos 14,000 barcos cada año.

Mientras levantaban nuestro barco, el Safari Voyager, con los 36 pasajeros, recordé lo distinta que era la experiencia de hacer este mismo viaje en un barco mucho más grande.

Dos años antes, había ido en crucero por el canal en el Celebrity Infinity, una nave mucho más grande. Los barcos como el Infinity, con capacidad para 2,170 pasajeros, llenan toda la cámara de la esclusa, al punto que podríamos haber tocado las paredes desde el balcón de nuestro camarote. Ese barco tenía amplias zonas de observación en la proa, lugares que se llenaron de gente que se levantó temprano para ser testigo del enorme barco que pasaba por debajo del Puente de las Américas y entraba al canal en el primer juego de esclusas (las esclusas de Miraflores, en el lado del Pacífico). Era un crucero impactante, en especial porque era mi primera vez en el Canal de Panamá. (También fue de mucha ayuda que la noche anterior vi un documental sobre la construcción del canal, y que un experto de Panamá subió a bordo para dar una charla durante parte del cruce).

Las esclusas fueron un punto culminante del viaje de dos semanas del Infinity, desde San Francisco, California, a Fort Lauderdale, Florida, que también incluyó paradas en Monterey, California; Cabo San Lucas y Puerto Vallarta, México, antes de llegar al canal y a Cartagena, Colombia, y al Caribe después (aproximadamente $1,249 por persona, ocupación doble). Pero, en general, el viaje fue el de un crucero clásico con enfoque en el barco; todo el mundo disfrutaba de bares donde los bármanes agitaban bebidas que contenían vodka, y había varios restaurantes y solariums, así como piscinas y masajes para parejas. Nuestro espacioso camarote ofrecía comodidades como artículos de tocador de lujo, un minirefrigerador, servicio en la habitación y un balcón. Las excursiones incluyeron visitas guiadas por la ciudad, paseos en bote por el lago Gatún para avistar monos y paseos en tranvía por la selva tropical.

En el barquito más costoso (desde $4,395 por persona, ocupación doble) no había discotecas ni spas, pero la camaradería era cosa seria. Era fácil relacionarse con nuestro pequeño grupo de pasajeros, la mayoría de los cuales tenía 50 años o más, como yo. Permanecimos en el centro de la región del Canal de Panamá por varios días, y la exploramos de una manera activa e íntima.

Mapa de Centro América que muestra la ruta de un crucero

Ruta del crucero.

Nos sumergimos por completo en la remota naturaleza salvaje de Centroamérica. El itinerario incluyó actividades en grupos pequeños, como snorkeling en las aguas turquesas cerca de la Isla Iguana de Panamá y caminatas con nuestros guías en las selvas de la Península de Osa en Costa Rica.

A menudo éramos las únicas personas en el lugar, y entramos en áreas protegidas y parques nacionales a los que solo podían acceder pequeñas embarcaciones como la nuestra. En el Parque Nacional Coiba, frente a la costa pacífica de Panamá, anduvimos en esquifes hasta el aislado y diminuto islote del Granito de Oro. Nos recibieron miles de cangrejos ermitaños que se arrastraban por las arenas y nos mordisqueaban los dedos de los pies; luego nos pusimos máscaras de snorkel y aletas para entrar en un magnífico mundo subacuático tecnicolor de peces y corales.

De regreso a bordo, nos sentimos felices de caer en la cama para pasar una noche tranquila en nuestro pequeño pero cómodo y funcional camarote, conscientes de que este viaje no se trataba tanto del barco como de los espectaculares lugares a los que podía llevarnos.

Guía para principiantes

1. Estás en los trópicos y necesitarás repelente de insectos, protector solar, un buen sombrero, una chaqueta para la lluvia y ropa que te proteja los brazos y las piernas. Lleva zapatos cómodos para caminar que se puedan mojar y ensuciar.

2. Invierte en una cámara y un lente que saquen buenas fotos a la distancia. Querrás la mejor oportunidad para capturar esas imágenes épicas de ballenas emergiendo, y guacamayos escarlatas y monos en los árboles.

3. Estudia la historia del canal para valorar más el viaje. Un par de libros recomendables: Un camino entre dos mares: La creación del Canal de Panamá, (1870-1914), de David McCullough y La fiebre de Panamá: La lucha por construir el canal, de Matthew Parker. También te recomendamos A Man, a Plan, a Canal, Panama, de PBS, disponible en DVD y narrado en inglés por David McCullough.

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