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Jane Goodall comparte recetas, y una misión

La mundialmente famosa activista por los derechos de los animales tiene un nuevo libro de cocina, y un mensaje acerca de cómo el no comer carne puede ayudar a salvar el medio ambiente.

Foto de Jane Goodall

Foto por MICHAEL CALLOPY

In English | Todos conocemos a Jane Goodall como la mujer de los chimpancés: la mujer que, a los 26 años, acompañada de unos binoculares y un cuaderno, dejó su hogar en Inglaterra por las selvas de lo que ahora es Tanzania para vivir con los chimpancés, estudiarlos y protegerlos. Goodall, quien ahora tiene 86 años, todavía se mantiene tan activa como siempre, abogando por el bienestar de los animales y la protección del medio ambiente.

Hablando desde su casa de la infancia en Bournemouth, Inglaterra, que se ha convertido en su mando central durante la pandemia, Goodall dice que ahora ella es “Jane virtual, y trabaja probablemente tres veces más duro que cuando viajaba 300 días al año, propagando esperanza por todo el mundo”.

Portada del libro #EatMeatLess de Jane Goodall

SIMON & SCHUSTER

También propaga el mensaje de comer a base de plantas. El primer libro de cocina del Jane Goodall Institute, titulado #EatMeatless: Good for Animals, the Earth & All (en inglés)llegará a las librerías este mes y contiene 80 recetas a base de plantas que son tan saludables como inspiradoras: platillos de desayuno, sopas, ensaladas, platos principales y postres.

Vegetariana por mucho tiempo y ahora vegana, Goodall —quien escribió el prólogo y ofrece perlas de sabiduría por todo el libro de cocina— compartió por qué ella y su epónimo instituto decidieron crear esta colección ahora: “Se está haciendo más y más evidente que la obsesión con comer carne, productos lácteos y huevos está destrozando totalmente el medio ambiente. Crea metano, desperdicia agua y es nocivo para nuestra salud”.

Goodall, cuyos estudios de chimpancés en los años 60 y 70 en el Parque Nacional Gombe Stream de Tanzania llevaron a muchas personas a ver a los animales como seres sensibles como nosotros, creció en el Reino Unido como carnívora. Pero durante un vuelo a finales de la década de 1960, leyó el libro Animal Liberation de Peter Singer y tuvo una revelación. “Miré la comida que me sirvieron —era un poco de pollo— y me di cuenta de que representaba miedo, dolor y muerte. Y pensé: ‘No quiero tener nada que ver con eso’. Y ese fue el final de mi consumo de cualquier tipo de carne”.

Aunque sus motivos iniciales, dice ella, eran “éticos y meramente acerca de los animales”, ahora también están conectados al medio ambiente. Tiene en la mira particularmente al sector de la crianza de animales en granjas industriales, las cuales requieren el despejo de enormes franjas de hábitat y el uso de pesticidas, fertilizantes y muchos combustibles fósiles.

Comer a base de plantas, nos explica, no es solamente mejor para el ambiente, sino que también es más sano. Además de los beneficios cardiovasculares, Goodall señala la creciente investigación que vincula la carne con la resistencia humana a los antibióticos y con el tiempo, nos dice, a las superbacterias.

Para las personas de cualquier edad, Goodall hace hincapié en que nunca es demasiado tarde para modificar su alimentación. Ofrece una sugerencia sencilla a los consumidores de carne: empieza por no comer carne un día a la semana. “La comida vegana solía ser terrible y no tener sabor”, dice ella, pero hoy en día “los platillos de la buena cocina vegana son algunos de los mejores que jamás haya probado”. Este libro de cocina (que incluye las cuatro recetas que se muestran a continuación) es un buen lugar para empezar.


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Pancakes de banana con moras de temporada

ERIN SCOTT/THE JANE GOODALL INSTITUTE/SIMON & SCHUSTER

Panqueques de banana con jarabe de frutas de temporada

La harina blanca de trigo integral está hecha de una variedad de trigo que tiene una capa exterior pálida de fibra, así que parece harina blanca, pero tiene todos los beneficios del trigo integral. Si no la puedes encontrar, sustitúyela con harina de trigo integral para repostería. Puedes usar una banana madura para estos panqueques, y se caramelizará muy bien en la sartén caliente, un complemento perfecto para el jarabe de frutas.

Ingredientes

  • 2 tazas de bayas o frutas frescas o congeladas (descongeladas), más bayas frescas para adornar
  • ¼ taza de jarabe de arce
  • 1 ½ tazas de harina blanca de trigo integral o harina de trigo integral para repostería
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Sal de mar
  • 1 ½ tazas, más 1 cucharada de leche no láctea sin endulzar
  • 2 cucharadas de aceite de canola
  • 1 cucharada de vinagre de sidra de manzana
  • 2 cucharadas de semillas de lino molidas
  • 1 banana madura grande, pelada y en rebanadas delgadas

Para hacer el jarabe de frutas, en una olla de 1 cuarto de galón, combina la fruta y el jarabe de arce, y colócala a fuego medio. Deja hervir, cocina y revuelve con frecuencia, hasta que la fruta esté suave y el jarabe se espese un poco, de 2 a 5 minutos. Mantenlo caliente sobre fuego muy lento mientras haces los panqueques.

Si lo deseas, precalienta el horno a 200 °F. Coloca una sartén o un plato resistente al calor en el horno para que los panqueques cocinados se conserven calientes.

En un tazón grande, combina la harina, la azúcar morena, el polvo para hornear, el bicarbonato de sodio y 1/2 cucharadita de sal. En un tazón mediano, combina la leche no láctea, el aceite, el vinagre y el lino molido y déjalos reposar por 5 minutos hasta que el lino se haga gelatinoso. Incorpora la mezcla de leche no láctea en la mezcla de harina solo hasta que toda la harina se humedezca.

Calienta una plancha o una sartén antiadherente grande sobre fuego alto. Rocía aceite vegetal justo antes de añadir la masa. Revuelve la masa otra vez, luego usa una medida de 1/4 de taza para transferir la masa a la plancha caliente; deja 1 pulgada de espacio entre los panqueques. Coloca 3 rebanadas de banana sobre cada panqueque y presiónalas levemente con una espátula para adherirlas. Cuando la masa empiece a burbujear, reduce el fuego a medio. Cuando las orillas del panqueque se vean secas y cocinadas, y la superficie esté cubierta de orificios, unos 2 minutos, voltéalo. Cocina el otro lado durante 2 minutos. Transfiere los panqueques terminados al plato en el horno, si lo estás usando, mientras terminas de cocinar el resto de los panqueques, y rocía más aceite vegetal si es necesario.

Coloca de 3 a 4 panqueques en cada plato, vierte encima un cuarto del jarabe de frutas y adorna con bayas. Sírvelos inmediatamente.

Rinde cuatro porciones.

Sopa veraniega de vegetales y granos

ERIN SCOTT/THE JANE GOODALL INSTITUTE/SIMON & SCHUSTER

Minestrone de vegetales de verano

Los productos de cultivo local en pleno verano son los más frescos y nutritivos, y prácticamente se sazonan a sí mismos. Lo único que tiene que hacer el cocinero es resaltar los sabores vibrantes de los vegetales con una sopa fácil de hacer como esta. Si preparas la sopa con anticipación, no agregues la pasta, ya que absorberá el caldo y se ablandará. En vez de eso, espera y cocina la pasta justo antes de servirla. Distribúyela uniformemente en tazones y agrégale la sopa recalentada.

Ingredientes

  • 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 1 cebolla amarilla grande, picada
  • 2 zanahorias grandes, rebanadas
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 1 cucharadita de albahaca seca
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • ½ cucharadita de semillas de hinojo
  • 4 tazas de caldo de verdura
  • 4 tomates grandes, picados, con sus jugos
  • 1 lata de 15 onzas de garbanzos, colados y enjuagados
  • 1 lata de 15 onzas de frijoles rojos, colados y enjuagados
  • 1 calabacín, cortado en cuatro partes a lo largo y rebanado
  • Sal de mar y pimienta recién molida
  • 1 manojo de col rizada, nervaduras separadas y en rebanadas delgadas, y las hojas picadas
  • ½ taza de perejil de hoja plana fresco, picado
  • ½ taza de orzo

En una olla grande, calienta el aceite a fuego medio-alto. Agrega la cebolla y las zanahorias; cocina y revuelve ocasionalmente hasta que comiencen a ablandarse, unos 5 minutos. Incorpora el ajo, la albahaca, el orégano, las semillas de hinojo, el caldo, los tomates y sus jugos, los garbanzos, los frijoles rojos, el calabacín, ½ cucharadita de sal de mar y ½ cucharadita de pimienta. Tapa la olla y lleva al punto de hervor; después reduce el fuego a lento y cocina hasta que los vegetales estén suaves, unos 10 minutos. Retira del fuego. Agrega la col rizada y el perejil y deja reposar la sopa, cubierta, hasta que la col rizada se ablande, unos 2 minutos.

Mientras tanto, si vas a usar el orzo, hierve agua con sal en una cacerola. Añade el orzo y cocínalo hasta que esté al dente, según las instrucciones del paquete. Escurre bien. Agrega el orzo a la sopa preparada.

Coloca la sopa en tazones y sirve inmediatamente.

Rinde seis porciones.

Tacos de coliflor

ERIN SCOTT/THE JANE GOODALL INSTITUTE/SIMON & SCHUSTER

Tacos de coliflor y semillas de calabaza

Por su textura y versatilidad, la coliflor es un buen sustituto de la carne; su sabor suave también combina bien con especias y sazonadores. Las pepitas vienen de una calabaza que se siembra por sus grandes semillas sin cáscara, que son muy diferentes de las semillas que sacas de una calabaza de Halloween. Se necesita menos agua para sembrarlas que la mayoría de las nueces, y contienen proteína, grasas saludables para el corazón y muchas vitaminas y minerales.

Ingredientes

  • 1 taza de semillas de calabaza crudas
  • 2 tazas de floretes de coliflor
  • 2 tomates Roma, picados
  • 1 chile jalapeño grande, sin semillas
  • 3 dientes de ajo, picados
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • ½ cucharadita de salvia seca
  • ½ cucharadita de chipotle en polvo
  • 1 cucharada de tamari
  • Sal de mar
  • 8 tortillas de maíz
  • 1 aguacate maduro, sin hueso, pelado y en cubos
  • Jugo de ½ limón verde
  • Salsa picante, para servir (opcional)

En un procesador de alimentos, procesa las semillas de calabaza hasta que queden finamente molidas; viértelas en un tazón pequeño y déjalas a un lado.

Coloca la coliflor, la mitad de los tomates, el jalapeño y el ajo en el procesador, y pulsa hasta que queden picados.

En una sartén grande, calienta el aceite a fuego medio-alto. Agrega las semillas de calabaza y cocina, revolviendo hasta que se doren ligeramente, unos 3 minutos.

Añade la mezcla de coliflor a la sartén con las semillas de calabaza; cocina y revuelve con frecuencia hasta que la mezcla quede suave y dorada, unos 8 minutos. Añade la salvia, el chipotle en polvo, el tamari y ½ cucharadita de sal, y revuelve hasta que la sartén esté seca, 1 a 2 minutos. Transfiere a un tazón.

En otro tazón, mezcla el resto de los tomates, el aguacate, el jugo de limón y una pizca de sal.

Para calentar las tortillas, envuélvelas en una toalla de papel y ponlas en el microondas durante 2 minutos, o calienta cada tortilla individualmente en una sartén de hierro fundido a fuego medio; voltéalas cada varios segundos hasta que estén calientes, cerca de 1 minuto.

Divide el relleno uniformemente entre las tortillas y pon encima la salsa de aguacate y, si lo deseas, un poco de salsa picante. Sírvelos inmediatamente.

Rinde cuatro porciones.


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Barras de arándanos y manzanas

ERIN SCOTT/THE JANE GOODALL INSTITUTE/SIMON & SCHUSTER

Barras crujientes de manzana y arándanos

Llenas de beneficiosos granos enteros y frutas saludables, estas barras suaves de avena son un postre que puedes comer sin sentirte culpable. Los arándanos rojos son muy ricos en antioxidantes y vitamina C, así que no solo los disfrutes el Día de Acción de Gracias. Puedes comprarlos congelados durante todo el año, y puedes congelar fácilmente tus propios arándanos en bandejas para hornear con borde y, cuando estén sólidos, transferirlos a bolsas plásticas para el congelador. Si usas bayas congeladas, aumenta el tiempo de horneado por unos cuantos minutos.

Ingredientes

  • 1 cucharadita de aceite de coco
  • 6 manzanas dulces para hornear (como Gala o Golden Delicious), peladas, sin semillas y rebanadas
  • 1 taza de arándanos rojos frescos o congelados
  • ½ taza de azúcar morena, bien compacta
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la capa crujiente

  • 2 tazas de avena en hojuelas
  • 2 tazas de harina común
  • 1 taza de azúcar morena, bien compacta
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Sal de mar
  • ½ taza de aceite de coco, derretido
  • ½ taza de leche no láctea, sin endulzante
  • 1 cucharadita de canela en polvo

Precalienta el horno a 350 °F. Engrasa un molde para hornear de 9 por 13 pulgadas.

En una cacerola, calienta el aceite a fuego lento. Agrega las manzanas; cocina y revuelve con frecuencia hasta que comiencen a ablandarse, unos 5 minutos. Añade los arándanos y revuélvelos hasta que unos cuantos se revienten, unos 2 minutos. Agrega la azúcar morena y la vainilla, y cocina, revolviendo, hasta que la mezcla se derrita y quede como jarabe, de 2 a 3 minutos. Retira del fuego.

Para hacer la capa crujiente, en un tazón grande combina la avena, la harina, la azúcar morena, el bicarbonato de sodio y ¼ de cucharadita de sal. Vierte el aceite y la leche no láctea y revuelve hasta que la mezcla mantenga su forma al apretarla.

Esparce la mitad de la mezcla sobre el fondo del molde preparado. Humedécete las manos y presiona la mezcla en el molde; vuélvelas a humedecer conforme sea necesario para evitar que la mezcla se te pegue en las manos. Añade la canela al resto de la mezcla de avena y revuelve para incorporarla. Esparce la mezcla de manzana en el molde y desmorona por encima el resto de la mezcla de avena de manera uniforme. Presiona ligeramente con las palmas de la mano para crear barras uniformes.

Hornea hasta que la parte superior quede firme al tacto y las orillas estén doradas, de 30 a 35 minutos. Enfría completamente en el molde sobre una rejilla y después refrigera hasta que estén frías.

Córtalas en cuadros y sírvelas. O simplemente cómelas calientitas y desmoronadas. Las barras pueden guardarse, cubiertas herméticamente, en el refrigerador por hasta 1 semana.

Rinde 16 a 20 barras

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