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¿Comes compulsivamente?

Cómo detectar este trastorno y 5 pasos fundamentales para combatirlo.

Variedad de platos y comidas - Comer compulsivamente

Getty Images

Comer compulsivamente no respeta edad, sexo o nivel socioeconómico.

Los trastornos de la alimentación de inmediato nos traen a la mente adolescentes que buscan desenfrenadamente perder peso para “estar a la moda”. La realidad es que estos padecimientos, especialmente el comer compulsivamente, también afectan a las personas adultas. Comer compulsivamente no respeta edad, sexo o nivel socioeconómico y se presenta en uno de cada 35 estadounidenses, afectando al 3.5% de las mujeres y al 2% de los varones. Un estudio publicado por International Journal of Eating Disorders destaca que el 13% de las mujeres mayores de 50 años come compulsivamente.

Los orígenes de este trastorno

En la actualidad se sabe que este trastorno tiene varios componentes, por un lado la genética juega un papel preponderante y se han identificado genes que predisponen a la persona a tener una relación particularmente emocional con la comida. Asimismo, el medio ambiente en el que nos movemos contiene todos los ingredientes para desencadenar la tormenta perfecta en una persona predispuesta a dejarse llevar por sus impulsos.

¿Lo padezco?

Comer compulsivamente, también llamado trastorno por atracón, forma parte de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés). Entre los criterios del DSM-5 para establecer el diagnóstico, figuran:

  • Comer en mayor cantidad o frecuencia de lo que se considera un “rango normal”.
  • Pérdida de control sobre los alimentos ingeridos al no poder dejar de comer, aún sintiéndose excesivamente lleno; comer “hasta reventar”.
  • Alimentarse sin tener apetito.
  • Tener sentimientos de culpa por el exceso cometido y no tomar acción para contrarrestar las calorías ingeridas.

¿Te suena familiar? Las personas que comen compulsivamente generalmente suelen buscar consuelo en la comida. Cualquier situación que les genere ansiedad, enojo o tristeza puede ser el desencadenante para terminar ingiriendo medio galón de helado, una docena de donas glaseadas o una pizza tamaño familiar completa. Porque además, debido al efecto en el sistema nervioso, —similar al de drogas tan potentes como la heroína y la cocaína—, el azúcar y la grasa de estos alimentos tienen la capacidad de generarnos sensaciones de placer momentáneo y tener un efecto altamente adictivo; de ahí que recurramos a ellos para “ahogar nuestras penas”.

Una vez detectado el problema, lo más importante es buscarle solución. Si bien los casos más graves suelen requerir de tratamiento psicológico con terapia cognitivo-conductual y en ocasiones hasta ciertos medicamentos, es mucho lo que tú puedes  hacer para combatir el comer compulsivamente.

Primero es importante que escribas un diario de todo lo que comes y detectes el o los sentimientos que detonan el que pierdas el control sobre tu manera de comer. Una vez identificados los potenciales desencadenantes de nuestro comportamiento patológico, podemos considerar estrategias para contrarrestarlo.

A continuación te presento 5 pasos fundamentales para combatir el comer compulsivamente:

1. Desayuna todos los días en la primera hora que estás despierto tengas o no apetito. Incluye proteínas y carbohidratos complejos en tu platillo, por ejemplo, dos huevos y arándanos con avena. Está demostrado que las personas que no desayunan tienen mayor tendencia a comer en grandes cantidades en el momento que despierta el apetito.

2. Cuenta siempre con una merienda saludable a mano: almendras, una manzana o una barrita de proteína. El momento ideal para abastecernos de energía es cuando sentimos un ligero apetito y el tener a la mano opciones saludables ayuda a mantener el equilibrio energético del organismo reduciendo el riesgo de comer compulsivamente.

3. Cuando sientas el impulso de comer y en realidad no tengas hambre, toma un gran vaso de agua. Contribuye a reducir los antojos por el dulce, distiende las paredes del aparato digestivo proporcionando una sensación de plenitud y acelera el metabolismo basal.

4. Haz ejercicio. No se trata de cambiar una obsesión por otra, es decir de sustituir los atracones de comida por ejercicio ilimitado, sino simplemente de disfrutar de los beneficios que aporta la actividad física para la salud tanto física como mental. Salir a caminar o trotar cuando llega el impulso irracional por comer resulta altamente benéfico. Verás como incluso te despeja la mente para ayudarte a encontrar soluciones a tus potenciales conflictos.

5. Evita las dietas muy bajas en calorías. Es común que las personas que comen compulsivamente tengan sobrepeso y busquen perder esas libras de más. Sin embargo, antes de comenzar un esquema de alimentación para bajar de peso, procura controlar tu forma de comer y una vez que lo hayas logrado, opta por dietas que no sean excesivamente hipocalóricas ya que generalmente se pasa hambre y esta puede ser un fuerte desencadenante de recaer en el impulso de comer.

Es importante que entiendas que toma tiempo y práctica no solo controlar el impulso de comer, sino dar el primer paso para tomar control de la situación. Es necesario, por tanto, que hagas un análisis detallado de los factores desencadenantes y pienses en posibles soluciones antes de buscar consuelo en la comida, cuyo único alcance y función es nutrirte. Recuerda siempre consultar con tu médico en caso de que sientas algún cambio tanto físico como emocional. Tu médico podrá referirte a una nutricionista, psicóloga u otro especialista.

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