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7 maneras de perder peso —incluso esas últimas cinco libras

Agentes ocultos podrían ser los culpables cuando no alcanzas tus metas dietéticas.

Imagen de objetos y alimentos que te hacen aumentar de peso

Levi Brown

Podría sorprenderte qué es lo que te impide perder esas libras que tienes de más.

In English l Has seguido dietas y hecho ejercicio, y todavía no logras perder esas últimas cuantas libras. Resulta que otros factores —desde las toxinas en tu hogar hasta tus costumbres en el uso del teléfono celular— podrían sabotear tus esfuerzos. Continúa leyendo para informarte sobre algunas maneras sorprendentes de aumentar tus probabilidades de triunfar.

1. Evita las toxinas ambientales

Si guardas las sobras de tus comidas en recipientes plásticos, acumulas recibos viejos y ni lo piensas antes de comerte una o dos uvas sin lavarlas, podrías exponerte a sustancias químicas que impiden la pérdida de peso. "Estas sustancias hacen que el metabolismo se torne más lento y aumentan el apetito o afectan a las hormonas del cuerpo, tal como el estrógeno, para provocar el aumento de peso", dice el endocrinólogo Scott Isaacs, autor de Beat Overeating Now!

Lo que puedes hacer: Según un estudio nuevo publicado en JAMA, los recibos de cajas registradoras térmicas, cuando las personas se exponen repetidamente a ellos, son una fuente considerable de BPA, una sustancia química, así que desecha esos recibos viejos. Además, para evitar la exposición al BPA, conserva los alimentos (especialmente si todavía están calientes) en recipientes de vidrio. Y lávate las manos frecuentemente cuando estés en el trabajo; los compuestos PBDE son tóxicos y se encuentran a menudo en las alfombras y muebles de oficina. Para evitar los pesticidas en los alimentos, lava bien las frutas y verduras, y cuando te sea posible, compra de cosechas orgánicas —especialmente las frutas "sucias" tales como las manzanas, bayas y melocotones—.

2. Enfría el ambiente

Lo bueno: el cuerpo contiene un tipo de tejido graso que aumenta el metabolismo. Se denomina tejido graso marrón o pardo, y quema calorías para mantener calientes los órganos. Lo malo: las personas obesas tienden a tener una menor cantidad de este tejido. (También perdemos este tejido que nos mantiene esbeltos con la edad). ¿Una posible razón? Las personas se sienten demasiado cómodas —gracias a los sistemas modernos de calefacción y aire acondicionado— como para estimular la actividad del tejido graso marrón. "En la actualidad vivimos en una primavera perenne", dice el médico Francesco Celi, catedrático de la Division of Endocrinology and Metabolism (División de Endocrinología y Metabolismo) en la Facultad de Medicina de la Virginia Commonwealth University.

Lo que puedes hacer: Ajusta el termostato para mantener la temperatura más baja. Según nuevas investigaciones en las que Celi figura como coautor, las temperaturas frías hacen que los músculos produzcan la hormona irisina, que estimula la actividad y el desarrollo del tejido graso marrón. No es necesario ajustar el aire acondicionado al máximo ni apagar la calefacción en enero, pero según las investigaciones de Celi, bajar la temperatura del termostato de 75 a 68 grados estimula el tejido graso marrón y permite que el cuerpo queme unas 100 calorías adicionales al día.

3. Revisa tus medicamentos

El aumento de peso puede ser un efecto secundario de los medicamentos recetados, dice el doctor Lawrence J. Cheskin, director del Johns Hopkins Weight Management Center (Centro para el Control del Peso de Johns Hopkins) en Baltimore. Por ejemplo, algunos medicamentos para tratar la diabetes, tales como la insulina y las sulfonilureas, podrían estimular el apetito; por consiguiente, controlar el peso —la clave para manejar la enfermedad— se hace más difícil. Los antidepresivos tales como la amitriptilina y mirtazapina (marcas Elavil y Remeron) están asociados al aumento de peso, también. De hecho, las personas que toman ciertos fármacos para los trastornos psiquiátricos son hasta tres veces más propensas que las demás personas a ser obesas.

Lo que puedes hacer: Averigua si el aumento de peso es uno de los efectos secundarios de tu medicamento, y si lo es, consulta con tu médico para ver si tiene sentido cambiar la dosis o el medicamento. Podría sustituir otro medicamento para la diabetes tal como la metformina, que se ha relacionado con la pérdida de peso. De manera similar, según un estudio del 2010, los antidepresivos fluvoxamina, desipramina y trazodona (marcas Luvox, Norpramin y Desyrel, respectivamente) no están asociados al aumento de peso. Una advertencia: siempre consulta con tu médico antes de dejar de tomar cualquier medicamento.

4. Haz que tu teléfono celular trabaje

Según un estudio del 2013, es menos probable que las personas que usan sus teléfonos celulares con frecuencia (hasta cinco horas por día) se mantengan en forma físicamente. ¿Por qué desearías ir al gimnasio o hacer una caminata cuando estás acostado en el sofá usando tu teléfono para jugar, navegar el internet o enviar mensajes de texto a tus amistades?

Lo que puedes hacer: Tu teléfono celular puede en efecto aumentar tu nivel de actividad, siempre y cuando lo uses para conectarte con amistades para caminar en el parque local o jugar una partida de tenis. Prueba aplicaciones tales como Fitocracy (fitocracy.com, en inglés) o Daily Mile (dailymile.com, en inglés), que utilizan tus redes sociales para mantenerte activo.

5. Reconsidera la cocina

Organizar la cocina es más que solo decidir dónde colocar los sartenes. Las cocinas se han convertido en destinos, dice Brian Wansink, autor de Slim by Design: Mindless Eating Solutions for Everyday Life. "Nadie pasa tiempo en la cocina sin comer", dice él. También somos tres veces más propensos a consumir lo primero que vemos, así que desempaca tus víveres estratégicamente. "Las personas que mantienen cereales azucarados o refrescos —de dieta o regulares— a la vista pesan 12 y 22 libras más, respectivamente, que el vecino que no lo hace", dice Wansink.

Lo que puedes hacer: Wansink recomienda retirar el televisor y las sillas cómodas de la cocina, para que no sea tan fácil reunirse en ella. Además, sugiere colocar los refrescos en el fondo del refrigerador (detrás de la leche de almendras) y almacenar los cereales, galletas y otras chucherías no saludables en un armario oscuro que sea incómodo de alcanzar. Usar platos para ensaladas de 9.5 pulgadas en lugar de los platos llanos más grandes para la cena podría ayudarte a comer un 22% menos, agrega Wansink. Y elije platos rojos. Estos señalan "deja de comer" al cerebro y, según un estudio reciente publicado en la revista Appetite, disminuye el consumo de pepitas de chocolate y palomitas de maíz, en comparación con la cantidad que se consume en platos azules o blancos. Por último, escucha música como la de Miles Davis. Según otro estudio publicado en Appetite, escuchar música jazz hace que la comida sepa mejor. Disfrutar verdaderamente de la comida significa que te sentirás satisfecho más rápidamente y sí, posiblemente consumas menos.

6. Cíñete a un presupuesto

Las mujeres a quienes se les hace difícil pagar las cuentas son más propensas a ser obesas, fue la conclusión de un nuevo estudio publicado en Economics & Human Biology. (Curiosamente, los hombres no se afectan de esta manera). "Aquellos con dificultades económicas podrían depender más de las comidas rápidas de bajo costo —pero con un alto contenido de grasas—", dice Susan Averett, coautora del estudio y profesora de economía en el Lafayette College en Easton, Pensilvania.

Lo que puedes hacer: Nunca es demasiado tarde para desarrollar un presupuesto y ceñirte a él. "Esto podría ayudar a las mujeres a manejar mejor sus finanzas y reducir su índice de masa corporal", dice Averett. Ella sugiere el programa StickK (stickK.com, en inglés), que te ayuda a establecer y comprometerte a cumplir metas.

7. Suprime la luz nocturna

¿Duermes con tu iPad al lado de la cama y revisas el correo electrónico a media noche? La exposición constante a la luz podría ser un factor contribuyente a las enfermedades y la obesidad, según un estudio reciente publicado en la revista BioEssays. "Nuestro reloj biológico indica a nuestros órganos y hormonas qué hacer y cuándo —y esto lo controla principalmente la luz—", dice José Ordovás, director del Nutrition and Genomics Laboratory (Laboratorio de Nutrición y Genómica) de la Tufts University en Boston. "La luz nocturna altera la regulación normal del sueño, apetito y estrés".

Lo que puedes hacer: Las personas que duermen lo suficiente y mantienen un horario consistente de sueño y vigilia son más esbeltas. La luz azul (la que emiten los productos electrónicos) disminuye la producción en el cuerpo de la melatonina, que ayuda a provocar el sueño, así que apaga los dispositivos por lo menos media hora antes de acostarte y elimina las fuentes de luz parpadeante en el cuarto.

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