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Discrepancia de género en la demencia: un informe revela los problemas singulares que enfrentan las mujeres

Además, consejos para reducir el riesgo de padecer demencia y aliviar la carga del cuidado.

Tres mujeres sentadas en un sofá miran una tableta

GETTY IMAGES

El jueves 21 de mayo, AARP presentó una conversación virtual sobre el informe "Es hora de actuar: los desafíos del Alzheimer y la demencia para las mujeres". El informe es un esfuerzo en conjunto entre AARP y el Women’s Alzheimer’s Movement, junto a un grupo de investigadores de la salud cerebral de renombre internacional y con el apoyo de Barry Rand Fund for Brain Health Research, de AARP Foundation. Escucha una repetición del evento aquí (en inglés).

In English | Casi 5.8 millones de personas padecen la enfermedad de Alzheimer en Estados Unidos, y dos tercios de ellas son mujeres. Para el 2050, se calcula que la cantidad de personas con esa enfermedad se dispare a 13.8 millones, según un nuevo informe del Global Council on Brain Health (GCBH, Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral), fundado por AARP. Sin embargo, la mayoría (cerca de 9 millones) serán mujeres.

Si te sorprende la discrepancia de género en esta enfermedad, no eres el único. “Las personas no suelen pensar en el hecho de que la demencia afecta a las mujeres de forma desproporcionada”, señala Kristine Yaffe, profesora de Neurología y Psiquiatría en University of California, San Francisco. Sin embargo, es así.

La demencia no es una enfermedad específica, sino un grupo de síntomas que se relacionan con el deterioro de la memoria, del pensamiento y de las aptitudes sociales en un grado que interfiere con la capacidad de funcionar cada día. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de la demencia, pero también existen otras enfermedades, y “las mujeres soportan una cantidad increíblemente desproporcionada de la carga en cada una de estas enfermedades que les roban su independencia, sus recuerdos y, en muchos casos, su propia identidad”, señala el informe del GCBH.

Consejos para reducir el riesgo de padecer demencia en las mujeres

  • Haz ejercicio con frecuencia
  • Estimula el cerebro con rompecabezas, libros y juegos
  • Mantén tus conexiones sociales
  • Alivia el estrés
  • Duerme bien y lo suficiente
  • Consume una dieta equilibrada (la mediterránea es excelente)
  • Protege la cabeza contra lesiones con un casco si paseas en bicicleta o esquías
  • Controla las enfermedades crónicas como la alta presión y la diabetes 

Esta carga tiene dos formas: en primer lugar, las mujeres son más propensas a padecer demencia que los hombres. Actualmente, una de cada cinco mujeres tiene riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer en su vida; para los hombres, la proporción es de uno en diez.

También es más probable que las mujeres desempeñen la función de “cuidadoras” de los seres queridos que tienen demencia, lo que puede afectar profundamente su bienestar económico, físico y mental. Según el informe del GCBH, las mujeres constituyen más del 60% de los cuidadores de pacientes con demencia, y se espera que esa cantidad crezca con el aumento de casos de demencia en las próximas décadas.

¿Por qué las mujeres tienen más riesgo de padecer demencia?

Es una pregunta simple con respuestas complejas y muchos interrogantes.

Los expertos supusieron durante décadas que la mayor prevalencia de la enfermedad de Alzheimer entre las mujeres se producía porque vivían más que los hombres. Y si bien puede ser cierto en parte, dado que el avance de la edad es el factor principal de riesgo, no es el único motivo.

“Las influencias sociales y medioambientales en la salud cumplen una importante función en la salud cerebral de las mujeres”, advierte Sarah Lenz Lock, vicepresidenta sénior de Política y Salud Cerebral de AARP y directora ejecutiva del Global Council on Brain Health. “Las mujeres enfrentan más retos debido a que tienen niveles educativos inferiores, menos recursos económicos, brindan más cuidados a su familia y sienten más estrés, y estos factores pueden aumentar el riesgo de que se produzca un deterioro cognitivo”. 

Los antecedentes reproductivos de una mujer, que incluyen la edad de la primera menstruación, la cantidad de embarazos a término y la edad en la que se produce la menopausia, pueden cumplir una función en el riesgo de padecer demencia. Si bien el informe del GCBH reconoce que es necesario investigar más los efectos que el embarazo y la maternidad tienen sobre el riesgo de padecer demencia, ya existen investigaciones (en inglés) que sugieren que las mujeres que tienen tres o más hijos tienen un 12% menos de riesgo de padecer demencia que las mujeres que tienen un solo hijo.

Otro factor: la disminución abrupta del estrógeno que se produce cerca de la menopausia puede aumentar el riesgo de padecer demencia. “La pérdida de estrógeno puede afectar la función mitocondrial en las células cerebrales”, explica el Dr. Ronald Petersen, profesor de Neurología y Director del Disease Research Center de la Mayo Clinic en Rochester, Minnesota. (Esto es importante porque las mitocondrias estimulan las funciones celulares).

También influyen los factores genéticos. Las mujeres que tienen un cierto gen denominado APOE4, que ayuda a transportar las grasas al torrente sanguíneo, tienen un mayor riesgo de padecer demencia que los hombres que tienen el mismo gen. La depresión y la ansiedad también son factores de riesgo de la demencia, y esos trastornos de salud mental son más comunes entre las mujeres. “La depresión se parece un poco a la historia de la gallina y el huevo: ¿la depresión podría ser uno de los primeros síntomas de la demencia, una causa o ambas cosas?” advierte Petersen.

Otra discrepancia de género: una vez que se diagnostica la demencia, puede estar más avanzada en las mujeres que en los hombres, según el informe del GCBH. Una posible razón es que las mujeres suelen recibir mejores resultados que los hombres en las pruebas de memoria verbal en los primeros estadios de la demencia, y esa diferencia puede ocultar problemas de memoria y demorar el diagnóstico de deterioro cognitivo leve y demencia.

“Ahora estamos reconociendo que no deberíamos usar las mismas medidas normativas basadas en la edad y la educación para las mujeres y los hombres”, indica Petersen. “Tal vez el umbral sea demasiado bajo para las mujeres y tengamos que adaptar las normas según el sexo”. Dado que el diagnóstico de demencia en las mujeres se produce más tarde en el proceso, “para el momento del diagnóstico hay una mayor evolución de la patología en el cerebro”, explica Petersen.

También es importante advertir que algunas mujeres enfrentan un mayor riesgo de padecer demencia que otras debido a las diferencias raciales y étnicas, señala el informe del GCBH. Las mujeres afroamericanas mayores tienen el doble de posibilidades de padecer la enfermedad de Alzheimer que las mujeres blancas mayores, y las hispanas mayores tienen un riesgo 1.5 veces más alto (en inglés) que las blancas. “La investigación que se ha llevado a cabo para explicar estas diferencias es poca o nula”. Sin embargo, el informe del GCBH indica que “el acceso a la atención médica se destaca como posible causa”. También se considera que el riesgo de padecer demencia aumenta debido a trastornos como las enfermedades cardíacas, el estrés, la hipertensión, la diabetes y la obesidad, muchos de las cuales afectan desproporcionadamente a las minorías raciales y étnicas.

¿Qué pueden hacer las mujeres para reducir su riesgo de padecer demencia?

Si bien “muchas mujeres aceptan que el deterioro cognitivo es una parte normal del envejecimiento”, según advierte Lock, no tiene por qué serlo. “Queremos que más mujeres le den prioridad a su propia salud, que incluye la salud del cerebro”, señala.

La buena noticia es que hay numerosos estudios que sugieren que mantener un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de padecer demencia en más del 33%.

Estos son los componentes principales de un estilo de vida que protege el cerebro:

Hacer ejercicio con frecuencia. En particular, el ejercicio cardiovascular o aeróbico aumenta la circulación sanguínea, reduce la inflamación y estimula la secreción de factores de crecimiento, todo lo cual protege al cerebro, según Yaffe.

Estimular el cerebro. Para ello, participa en actividades cognitivas con frecuencia, como rompecabezas, juegos de palabras y lecturas estimulantes. Usar los “músculos mentales” respalda la reserva cognitiva y crea una defensa contra la demencia, advierte Yaffe. 

Mantener las conexiones sociales. Además de ayudar a evitar el aislamiento y la soledad, mantenerse conectado con las personas queridas brinda una razón de ser y proporciona apoyo cuando es necesario.

Aliviar el estrés. La vida ya es bastante estresante en el mundo moderno, y las mujeres tienen el reto añadido de equilibrar su carrera y las obligaciones familiares. Esto es un problema para la salud cerebral porque, como indica el informe del GCBH, “el estrés y la ansiedad continuos pueden debilitar el sistema inmunitario, causar depresión y aumentar el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer”. Por eso es que debes hacer el esfuerzo de aliviar el estrés con frecuencia por medio de ejercicio, meditación, yoga, respiración profunda o con la técnica que sea más eficaz para ti.

Dormir bien y lo suficiente. “Cuando dormimos bien, el cerebro descansa y hace su limpieza”, explica Yaffe. “Se eliminan muchas de las toxinas, incluso las proteínas amiloide y tau [que cumplen una función en la enfermedad de Alzheimer]”.

Consumir una dieta equilibrada. Con respecto a esto, lo que le hace bien al corazón, le hace bien al cerebro, señala Petersen, y por eso es excelente la dieta estilo mediterráneo. 

Proteger la cabeza contra lesiones. Las lesiones traumáticas cerebrales son un factor importante en la demencia, indica Yaffe, por eso no dejes de usar un casco al pasear en bicicleta o esquiar.

Controlar las enfermedades crónicas. “Existe una relación entre la salud del corazón y la salud del cerebro”, señala Yaffe, “y la hipertensión, la diabetes y la obesidad tienen un importante impacto en el cerebro debido a los efectos vasculares y otros factores”. Toma medidas para evitar estos problemas de salud o mantenlos bajo estricto control.

“Cuidar de sí mismas con inversiones a corto plazo en su salud y bienestar producirá beneficios a largo plazo para las mujeres”, indica Lock. “Es como siempre te dicen en los aviones, que te pongas tu máscara de oxígeno antes de ayudar a los demás. Para muchas mujeres esto va en contra de su naturaleza, pero es lo que realmente debes hacer. Si en tu vida a la larga vas a tener que cuidar a otras personas, es necesario que antes te cuides a ti misma”.

El precio de cuidar a un ser querido que padece demencia 

Según la Alzheimer’s Association, en este momento en Estados Unidos hay 16 millones de cuidadores (en inglés) de personas que padecen la enfermedad de Alzheimer u otra forma de demencia, y el 60% de los cuidadores de quienes tienen la enfermedad de Alzheimer son mujeres.

“La mayoría de los cuidadores [familiares] trabajan fuera de casa y cuidan a otros seres queridos”, advierte Jill Lesser, presidenta de Women Against Alzheimer’s. “Y la gran mayoría del cuidado de un paciente con demencia representa una presión económica para el cuidador".

Además, los cuidadores familiares con frecuencia pagan un precio con su propia salud. Después de todo, el cuidador debe lidiar con la confusión, la desorientación y los cambios de estado de ánimo del ser querido y, a medida que la demencia evoluciona, las dificultades del paciente para expresarse con claridad. Además, los cuidadores familiares son especialmente susceptibles de sufrir ansiedad y depresión y tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, según advierte el informe del GCBH. Hay estudios que sugieren que los cuidadores de pacientes con demencia pueden enfrentar un mayor riesgo de deterioro cognitivo debido al exceso de estrés.

Por ese motivo, es importante que en tu tarea de cuidador “intentes obtener todo el apoyo que puedas”, recomienda Yaffe. “No tengas miedo de pedir ayuda y apoyo”.

Para aliviar la carga del cuidado, también es importante que “las mujeres pidan licencia remunerada del trabajo, cuenten con que sus proveedores de seguro médico ofrezcan verdadera ayuda cuando se trata del deterioro cognitivo y exijan un verdadero cambio en los servicios de atención a largo plazo y la financiación del apoyo”, señala Lock. “El hecho de que no tengamos un sistema sustentable de cuidado a largo plazo es la esencia del motivo por el que las mujeres deben soportar el peso de la carga de prestar estos servicios. Necesitamos ayuda”.

En vistas al futuro

Los científicos han comenzado a estudiar los cambios que sufre el cerebro de las mujeres en la etapa media de la vida que pueden indicar un mayor riesgo de padecer demencia cuando sean mayores. También se está prestando más atención a los riesgos genéticos y socioeconómicos de las mujeres. Estos son todos pasos en la dirección indicada, pero quedan muchas preguntas pendientes sobre las causas de la demencia en las mujeres, su evolución, y el modo en que responden al tratamiento. Por eso es necesario hacer más investigación de la biología, el comportamiento y los factores de riesgo de la demencia en las mujeres, y el modo en que puedan interactuar estos factores. 

En muchos sentidos, el informe del GCBH constituye un llamado a la acción para que las mujeres se sientan motivadas a cuidar su salud cerebral y ayudar a dirigir la labor para lograr un progreso significativo en la reducción de las disparidades de género en la demencia y mejorar su tratamiento. Como indica el final del informe: “Hacerlo mejorará la vida de las mujeres y los hombres de todo el mundo, no solo hoy sino en las generaciones futuras”.

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