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Educación universitaria no protege contra el Alzheimer Skip to content
 

Tener educación universitaria no protege contra la enfermedad de Alzheimer

Lo que significa —y no significa— un título universitario con respecto a la demencia.

Birrete y diploma

GETTY IMAGES

In English | Un importante estudio publicado en Neurology parece descalificar mayormente la antigua teoría de que tener un título universitario —o al menos más años de educación superior— podría ayudar a las personas a eludir la demencia hasta una edad más avanzada.

El estudio, que los investigadores elogian por su escala, incluyó a 2,899 participantes que tenían una edad promedio de 78 años al inscribirse y un promedio de 16.3 años de estudios académicos. Después de un seguimiento de ocho años, 696 de los participantes se enfermaron de demencia durante el estudio; 405 se enfermaron de demencia y murieron, y 752 murieron y se realizó una autopsia de su cerebro.


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Los investigadores dividieron a los participantes en tres niveles de educación y descubrieron que quienes tenían más educación tuvieron resultados más altos en las pruebas de "habilidades de pensamiento y memoria" al comienzo del estudio, décadas después de haber recibido su título universitario. Pero los investigadores no hallaron una conexión entre la educación superior y una declinación cognitiva más lenta. Tampoco hubo relación entre la educación superior y la edad que tenían las personas cuando aparecieron las señales de demencia

Robert S. Wilson, autor del estudio y director de neurociencias cognitivas en el Rush University Medical Center de Chicago, describió así las conclusiones: “Estos resultados no demostraron que exista una relación entre un nivel superior de educación y un avance más lento de la declinación de las habilidades de pensamiento y memoria o la aparición más tardía de la declinación acelerada que ocurre cuando comienza la demencia”.                

Los resultados se consideran hasta cierto punto sorprendentes porque hay pruebas de que la educación formal afecta la estructura del cerebro y, como lo refuerza este estudio, está conectada con habilidades cognitivas superiores décadas más tarde. Y si bien el estudio parece refutar la idea de que la educación superior brinda un seguro contra la enfermedad de Alzheimer, Wilson concede que ese punto inicial superior de las habilidades de pensamiento y memoria podría comprar tiempo valioso si una persona termina sufriendo de demencia; es decir, le permitiría funcionar mejor en la vida diaria durante un poco más de tiempo. “Si una persona declina a la misma velocidad que alguien que comienza la declinación desde un punto más bajo, esta segunda persona va a llegar al punto en que no puede ocuparse de sí misma antes que quien comenzó en un nivel superior".

Pero el verdadero impacto del estudio es desde el punto de vista de la investigación, en cómo puede introducir otro componente importante del rompecabezas relacionado con la "reserva cognitiva", una frase de sentido amplio que los investigadores usan para describir la capacidad de eludir los síntomas de la demencia —si bien no la patología, como se ve en la autopsia del cerebro cuando el paciente muere—.

Tal como explica Wilson, una proporción sustancial de personas mayores que cumplen con los criterios patológicos de la enfermedad de Alzheimer en una autopsia o imagen escaneada del cerebro —presentan la acumulación de placas delatoras de la enfermedad o evidencia de infartos, pequeñas embolias que se han asociado con la demencia—, no muestran ningún problema de memoria ni otros síntomas de demencia mientras están vivas. Solo alrededor de la mitad de quienes tienen esas patologías conocidas desarrollan la enfermedad, por lo que Wilson dice que "hay mucho que parece estar funcionando independientemente de estas patologías que puede tener la capacidad de modificar o afectar de alguna manera la cognición".

El razonamiento detrás de que la educación superior es uno de los factores que afecta o protege la cognición, dice Prashanthi Vemuri, una neurocientífica de Mayo Clinic que estudia la reserva cognitiva, era que “quienes tienen una educación superior pueden soportar más patologías porque sus cerebros son más eficientes y más flexibles". (Los autores del estudio reconocen que el nivel relativamente alto de educación de los participantes puede ser una posible limitación del estudio, y también reconocen esta limitación otros que dicen que el estudio no comparó a personas con poca educación con personas de mucha más educación. Wilson hace notar que es posible que los efectos que se vieron anteriormente en la reserva cognitiva a causa de la educación puedan haber sido causados principalmente por variaciones en el extremo inferior del espectro de niveles de educación).

Tanto Vemuri como Wilson dijeron que una buena explicación de por qué la educación superior puede, en efecto, no impactar la reserva cognitiva tanto como se creía es que la educación ocurre décadas antes de que comience el lento y sigiloso avance de la demencia.

"Uno de los motivos por los que creemos que la educación superior no parece afectar mucho la reserva cognitiva es que es tan remota en el tiempo", dice Wilson. Sin embargo, agrega, los aspectos relacionados con la educación, como cuánto lee una persona, o rasgos de la personalidad como la diligencia y el esmero, "todos parecen estar relacionados con el índice de declinación cognitiva en la edad avanzada y también con la función cognitiva". Por consiguiente, dice que esas áreas pueden ser "posibilidades más fructíferas" para cómo funciona la reserva cognitiva en la tarea de eludir la demencia.

De manera similar, Vemuri sugiere que "la cantidad que una persona lee ahora o qué tan activa es socialmente son áreas que pueden potencialmente afectar la reserva cognitiva más que la educación distante", y agrega que cuando se trata de la memoria y el envejecimiento, el concepto de "lo usas o lo pierdes" se podría muy bien aplicar. "No puede hacer ningún daño usar el cerebro, ya que el hacerlo no solo reduce el riesgo de infartos cerebrales, sino que también aumenta la eficiencia del cerebro".

Y en ese sentido las investigaciones más recientes son en efecto alentadoras, dice Sarah Lenz Lock, directora ejecutiva del Global Council on Brain Health (Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral) de AARP. "Este estudio sugiere que cualquiera puede trabajar para mejorar su reserva cognitiva a cualquier edad, sin importar los niveles anteriores de educación", una conclusión que ya hace un tiempo el consejo aborda activamente con cosas como el informe sobre actividades estimulantes para la función cognitiva.

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