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¿Qué medicamento sirve para la incontinencia urinaria?

Los tratamientos deben ser personalizados.

In English l P. Cuido de mi tía de 85 años, que padece de incontinencia urinaria. Estuvo tomando Ditropan, pero no parecía hacerle efecto, así que su médico le recetó Enablex. Pero este último la hacía orinar tan a menudo y le provocaba pesadillas tan espantosas que no podía dormir nada. Ahora la volvió a tratar con Ditropan. ¿Hay algún otro medicamento que a usted le haya dado buen resultado como para que yo pueda hablar al respecto con el médico de mi tía?

Letrero de baño y figura cruzando las piernas

Peter Dazeley/Getty Images

¿Tiene una vejiga hiperactiva? Los medicamentos que toma podrían empeorar las cosas.

R. La incontinencia urinaria —la pérdida de control de la vejiga— es un mal común, especialmente entre las mujeres y los adultos mayores.

Existen muchos tipos de incontinencia urinaria, siendo la más común la “incontinencia imperiosa o de urgencia”, unas ganas repentinas de orinar tan incontrolables e intensas que, a menudo, uno no logra llegar al baño a tiempo. Cuando este tipo de incontinencia no tiene una causa identificable, se la denomina “vejiga hiperactiva”.

Entre los medicamentos que suelen usarse para tratar esta enfermedad podemos citar los siguientes: darifenacina (Enablex), fesoterodina (Toviaz), oxibutinina (Ditropan), solifenacina (Vesicare), tolterodina (Detrol) y trospium (Sanctura). Todos son anticolinérgicos; medicamentos que bloquean los efectos de la acetilcolina, un neurotransmisor asociado con la activación muscular, el aprendizaje y la memoria.

Más allá de ello, lamento decirle que hace ya mucho tiempo que su tía alcanzó la edad en la que los anticolinérgicos deben, por cierto, ser descartados como opción de tratamiento. En pacientes de edad avanzada, los anticolinérgicos —como los dos que le recetaron a su tía— pueden provocar una amplia gama de efectos secundarios, como constipación (que, a su vez, puede provocar incontinencia urinaria), visión borrosa, confusión y problemas de memoria a corto plazo, somnolencia, ansiedad, depresión y alucinaciones.

A la hora de considerar cómo tratar la incontinencia urinaria es importante recordar dos cosas. En primer lugar, si bien los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza a medida que envejecemos (y la vejiga pierde, además, algo de capacidad), la incontinencia no es “normal” a cualquier edad. En segundo lugar, la incontinencia urinaria es un síntoma, no una enfermedad. A modo de ejemplo, la incontinencia de urgencia puede ser provocada por:

  • infecciones del tracto urinario
  • muchas comidas y bebidas, como el café, el té, gaseosas y bebidas alcohólicas, que irritan la vejiga
  • sobrehidratación, especialmente antes de acostarse
  • constipación y otros problemas intestinales
  • mal de Parkinson o enfermedad de Alzheimer
  • lesiones en el sistema nervioso (como un derrame cerebral) o
  • lesiones en el sistema nervioso asociadas con algunas enfermedades, como la esclerosis múltiple

Más aun, muchos medicamentos comúnmente indicados también pueden provocar incontinencia urinaria o empeorarla. Entre ellos:

  • medicamentos para el corazón
  • medicamentos para la presión sanguínea (amlodipina, furosemida, hidroclorotiazida, lisinopril y torasemida, por ejemplo)
  • antidepresivos
  • relajantes musculares
  • diuréticos
  • somníferos

Yo le recomendaría que dialogue con el médico de su tía u otro profesional de la salud para determinar, si es posible, qué podría estar provocando su incontinencia. Fumar o tener sobrepeso pueden ser factores que contribuyen a la incontinencia, por ejemplo.

Si bien no siempre es posible determinar una causa —especialmente con pacientes de mucha edad—, entiendo que el ajustar los medicamentos de un paciente suele resolver o, al menos, disminuir sustancialmente el problema. Algunas técnicas conductuales sencillas —como el entrenamiento de la vejiga y las idas al baño programadas— también pueden ayudar.

Si estas estrategias no resultan, recomiendo que su tía pruebe con pañales para adultos, compresas higiénicas o toallas sanitarias, que pueden comprarse en cualquier lugar. Pueden usarse con comodidad (y sin ser advertidos por los demás) debajo de la ropa y eliminar, virtualmente, cualquier riesgo de sufrir un bochornoso accidente. Según mi experiencia, muchos pacientes son reacios a intentar esta estrategia, pero una vez superado el escollo inicial, terminan prefiriéndola por cuestiones de seguridad y tranquilidad.

“Consulte al farmacéutico” es escrito por Armon B. Neel Jr., PharmD, farmacéutico geriátrico acreditado, en colaboración con el periodista Bill Hogan. Ambos son coautores de Are Your Prescriptions Killing You? (¿Lo están matando sus medicamentos?), publicado por Atria Books.

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