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Lo que los adultos mayores necesitan saber sobre una infección por hongos potencialmente mortal
Candida auris se está propagando en centros de salud, pero la mayoría de las personas corren poco riesgo.
Puntos principales
- Candida auris puede vivir en la piel sin enfermar a una persona, pero puede causar una infección grave si entra en la sangre.
- Las personas que ya están muy enfermas enfrentan el mayor riesgo.
- Lavarte las manos puede ayudar a prevenir la propagación.
Un hongo peligroso se está propagando en hospitales y otros centros de salud, y los adultos mayores representan la mayoría de los casos reportados.
Este año, se han reportado más de 3,000 casos en 23 estados, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Pero los expertos en enfermedades infecciosas tienen un mensaje importante para las personas que por lo demás están sanas: no entres en pánico.
“Los adultos mayores sanos deberían estar al tanto de este posible patógeno, pero no preocuparse demasiado”, le dijo a AARP el Dr. Mark Rupp, profesor de la División de Enfermedades Infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Nebraska.
Candida auris, que a menudo se abrevia como C. auris, es un tipo de levadura. Puede vivir en la piel de una persona sin causar síntomas. A esto se le conoce como colonización. Una persona colonizada aún puede transmitir el hongo a otras personas o a superficies.
C. auris también puede entrar en la sangre, una herida u otra parte del cuerpo y causar una infección. Las infecciones del torrente sanguíneo pueden provocar sepsis, conmoción o falla orgánica (en inglés), según Cleveland Clinic. El hongo es especialmente preocupante porque se propaga fácilmente en lugares de atención médica y puede resistir algunos de los medicamentos antimicóticos usados para tratar otras infecciones por Candida, según los CDC.
“Para la persona promedio que no está en contacto con entornos de atención médica, no hay mucho de qué preocuparse”, le dijo a AARP el Dr. Luis Z. Ostrosky, jefe de enfermedades infecciosas de UTHealth Houston. “Este es un microorganismo que se transmite principalmente en entornos de atención médica, tanto en hospitales de cuidados agudos, en hogares de ancianos, en hospitales de cuidados a largo plazo y otros".
Los CDC registraron 6,197 casos clínicos de C. auris en el 2024 (en inglés), frente a 4,428 en el 2023 y 2,882 en el 2022.
Casi el 88% de los casos clínicos reportados entre el 2022 y el 2024 involucraron a adultos de 45 años o más. La mayoría se identificó en hospitales de cuidados agudos y hospitales de cuidados agudos a largo plazo.
Esas cifras no significan que la edad por sí sola ponga a alguien en peligro.
Las personas que ya están gravemente enfermas enfrentan el mayor riesgo, según el Dr. Nate Permpalung, especialista en enfermedades infecciosas y director de investigación en micología de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. El peligro también es mayor para quienes tienen estancias largas en hospitales u hogares de ancianos, o dispositivos médicos como ventiladores, sondas de alimentación, catéteres urinarios o vías centrales.
“La mayoría de los casos reportados han ocurrido en adultos de mediana edad y adultos mayores, pero la edad por sí sola no es el factor de riesgo clave”, dice Permpalung. “Yo interpretaría la distribución por edad en gran medida como un reflejo de enfermedades subyacentes, dispositivos médicos y exposición acumulativa a la atención médica".
¿Por qué se propaga tan fácilmente?
C. auris puede permanecer en la piel de un paciente durante meses o más y contaminar superficies cercanas y equipo médico, dice Permpalung.
Ostrosky dice que el hongo puede quedarse en objetos como brazaletes para medir la presión arterial y termómetros.
“Es muy resistente en el ambiente, muy pegajoso”, dice Ostrosky. “Sobrevive a temperaturas en las que otras levaduras normalmente no sobreviven".
Una persona que es portadora del hongo, pero no presenta síntomas, puede dejarlo en las barandillas de la cama, las mesitas de noche, los botones, las manijas y los interruptores, señala Rupp. Luego, los proveedores de cuidados de salud pueden llevarlo a otro paciente si no se limpian bien las manos.
Los pacientes también pueden trasladarse entre hospitales, hogares de ancianos, centros de diálisis y centros de rehabilitación, llevando el hongo con ellos sin darse cuenta.
Algunos limpiadores de uso diario no matan a C. auris. El cloro y el peróxido de hidrógeno están entre los ingredientes que se encuentran en productos que la Agencia de Protección Ambiental (en inglés) ha aprobado para usar contra el hongo. Otros productos en la lista de la agencia usan ingredientes como ácido hipocloroso o ácido peracético.
“La propagación no es inevitable”, dice Permpalung. “La detección temprana, la desinfección ambiental efectiva, la higiene constante de manos, las precauciones de barrera adecuadas y la comunicación durante los traslados pueden prevenir o limitar los brotes".
¿Quién tiene más probabilidades de enfermarse gravemente?
El mayor riesgo está entre los pacientes que ya están gravemente enfermos, especialmente aquellos con dispositivos médicos invasivos o estadías prolongadas en hospitales o centros de cuidados a largo plazo.
“Los factores de riesgo para adquirirlo incluyen estar gravemente enfermo y estar en un hospital”, dice Rupp.
Muchas personas que portan C. auris nunca desarrollan una infección grave. Pero los pacientes que están frágiles, tienen un sistema inmunitario debilitado o dependen de dispositivos como catéteres, tubos de respiración o sondas de alimentación tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad invasiva, dice Rupp.
Permpalung dice que otros factores de riesgo incluyen:
- Una estadía larga o repetida en un hospital o centro de cuidados a largo plazo
- Un ventilador, catéter, sonda de alimentación, vía central o traqueostomía
- Heridas abiertas o cirugía reciente
- Sistema inmunitario débil
- Uso prolongado de antibióticos de amplio espectro o medicamentos antimicóticos
- Traslados repetidos entre centros de salud
Las personas que viven de manera independiente en la comunidad y que no tienen estos factores de riesgo siguen teniendo pocas probabilidades de encontrarse con el hongo.
“C. auris es principalmente un organismo asociado a la atención médica”, dice Permpalung. “No se está comportando como la influenza o la COVID-19, y no conocemos que se esté propagando ampliamente por el contacto comunitario común".
¿Se puede tratar?
La mayoría de las infecciones por C. auris todavía se pueden tratar.
Para la mayoría de los adultos con una infección, los médicos comienzan con un medicamento antimicótico intravenoso llamado equinocandina, según los CDC.
“Aunque C. auris a menudo es resistente a algunos medicamentos antimicóticos de primera línea que se usan con frecuencia para tratar otras especies de Candida, varias otras clases de antimicóticos por lo general siguen siendo efectivas y el tratamiento a menudo funciona”, dice Rupp.
Sin embargo, algunas cepas resisten las equinocandinas y otros medicamentos antimicóticos, lo que puede limitar drásticamente las opciones de tratamiento.
“La gran preocupación para nosotros es que este es uno de esos microbios que representan una amenaza perfecta porque no solo es resistente a los antimicóticos normales que usamos para las infecciones por hongos, sino que también puede ser resistente a la segunda y tercera clase de antimicóticos”, dice Ostrosky. “Y de vez en cuando tenemos uno que básicamente no se puede tratar con los antimicóticos actuales".
Los resultados pueden ser malos, pero muchos pacientes con C. auris ya están gravemente enfermos. Eso hace difícil determinar cuánto contribuyó el hongo a la muerte de un paciente.
¿Es seguro visitar a alguien en un hospital o en un hogar de ancianos?
Para la mayoría de los visitantes sanos, el riesgo es bajo.
“Si un visitante de un hospital o un hogar de ancianos está sano y tiene una buena higiene de manos, el riesgo de contraer C. auris es bajo”, dice Rupp.
Los visitantes deben lavarse las manos al entrar y salir de la habitación de un paciente y seguir cualquier instrucción sobre batas o guantes.
“Si te estás lavando las manos cuando vas de visita, estás haciendo el 90% del trabajo”, dice Ostrosky.
Las personas no deberían saltarse la atención médica que necesitan ni dejar de visitar a sus seres queridos por un temor general a C. auris.
“Para un adulto mayor que vive en la comunidad y que no tiene exposición frecuente a la atención médica, dispositivos médicos invasivos o necesidades médicas complejas, el riesgo parece ser bajo”, dice Permpalung.
¿Qué pueden hacer los adultos mayores para reducir el riesgo?
La mayor parte del trabajo para prevenir C. auris recae en los hospitales y los centros de cuidados a largo plazo. Pero los pacientes y las familias todavía pueden alzar la voz.
Considera preguntar si los catéteres, tubos de respiración y otros dispositivos invasivos todavía son necesarios. Mientras más tiempo permanezcan colocados esos dispositivos, más oportunidades tienen los gérmenes de entrar al cuerpo.
Rupp aconseja buscar centros con un sólido historial de seguridad del paciente, incluidas prácticas claras de higiene de manos y tasas bajas de infecciones relacionadas con dispositivos médicos o cirugía.
Los adultos mayores también pueden reducir sus probabilidades de necesitar atención hospitalaria si se mantienen al día con sus vacunas, evitan fumar y toman otras medidas para proteger su salud, dice Rupp. Los antibióticos y los medicamentos antimicóticos deben usarse con cuidado porque el uso excesivo puede ayudar a que los gérmenes resistentes sobrevivan y se propaguen.
“Desafortunadamente, estos patógenos resistentes a los antimicrobianos atacan a los más vulnerables”, dice Rupp.
¿Qué deberían preguntar las familias en un hogar de ancianos o en un hospital?
Las familias pueden aprender mucho observando cómo un centro maneja lo básico.
“Yo siempre digo que si entras a un centro y está limpio, huele bien y ves a la gente lavándose las manos, estás bien”, dice Ostrosky. “Este es un centro que se toma en serio los problemas de infecciones".
Las familias pueden preguntar si el centro ha atendido a pacientes con C. auris, qué precauciones toma después de una prueba positiva y cómo limpia las habitaciones y el equipo compartido.
Las familias también pueden preguntar si el centro hace pruebas de detección a los pacientes que llegan de hospitales, hogares de ancianos u otros entornos de mayor riesgo. Rupp dice que algunos centros toman muestras con hisopo de áreas como las axilas y la ingle para encontrar pacientes que portan el hongo sin tener síntomas.
Los puntos principales de este artículo se elaboraron con la ayuda de IA generativa. Un editor de AARP revisó y perfeccionó el contenido para garantizar su precisión y claridad.
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