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Salud dental

7 tipos de medicamentos que pueden dañar tus dientes

Docenas de medicamentos comunes pueden afectar la boca, las encías y causar otros problemas de salud dental.

Siluetas de tres muelas rellenas de varios pastillas

GETTY IMAGES/AARP

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Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), casi 7 de cada 10 adultos de entre 40 y 79 años tomaron al menos un medicamento recetado en los últimos 30 días en Estados Unidos, y aproximadamente 1 de cada 5 tomó al menos cinco. Esos medicamentos pueden ser una salvación, algo que ayuda a mantener el corazón activo, los niveles de glucosa bajos, las vías respiratorias despejadas en la temporada de alergias y el estado de ánimo depresivo bajo control. Pero pueden ser un desastre para la boca.

Aquí te presentamos los medicamentos que comúnmente causan problemas de salud oral, y otros fármacos que podrían causar los mismos inconvenientes. También te mostramos formas de prevenir y tratar los trastornos. Aprende a mantener la buena salud sin quitarles felicidad a tus dientes y encías (entre otras cosas).


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1. Algunos anticoagulantes que se recetan normalmente para prevenir ataques al corazón y derrames cerebrales  

Qué pueden causar: puede producirse un sangrado excesivo (en inglés)—normalmente, de las encías o de la cavidad del diente— durante o después de un procedimiento invasivo, como una extracción o una operación de las encías. Dado que la sangre no coagula normalmente, tal vez resulte difícil detener la hemorragia, lo que puede llevar a una pérdida importante de sangre y, en casos inusuales, a la hospitalización.

Los principales culpables: los medicamentos recetados que pueden aumentar el riesgo de sangrado son los anticoagulantes, generalmente prescritos como parte de una estrategia de prevención de ataques cardíacos y derrames cerebrales para pacientes con enfermedad coronaria, trombosis venosa profunda, embolias pulmonares o fibrilación auricular. De prescripción común son la warfarina (Coumadin), el rivaroxabán (Xarelto) y el apixabán (Eliquis). Estos fármacos también los usan las personas que han tenido recientemente un reemplazo de rodilla o de cadera.

Otros medicamentos que pueden causar hemorragias son los fármacos antiplaquetarios, como el clopidogrel (Plavix), que evitan que las plaquetas o glóbulos sanguíneos se aglomeren; estos fármacos se usan principalmente para evitar la recurrencia de coágulos luego de un ataque cardíaco o de un derrame cerebral.

La solución:

Informa al dentista. Para evitar complicaciones, informa al dentista o al cirujano oral sobre los medicamentos que estás tomando, incluidas las dosis bajas de aspirina (que a veces se prescriben como un anticoagulante suave) y los suplementos herbales, que en realidad pueden afectar el metabolismo de estos fármacos. “Imagina que estás tomando aspirina para prevenir eventos cardíacos y luego compras un suplemento de ginkgo porque quieres mejorar la memoria”, dice la dentista Mahnaz Fatahzadeh, profesora y directora interina de la División de Diagnóstico Oral en la Facultad de Medicina Dental de Rutgers. “Según cuánto tomes, o qué marca tomes, podría realmente exacerbar la hemorragia que puede causar la aspirina. Cuando el paciente está tomando algún medicamento, es importante que no tome suplementos sin consultar antes al médico”, agrega.

Toma medidas. Según cuál sea el procedimiento dental, consulta con el médico que te recetó el anticoagulante para ver si sería apropiado, por precaución, suspender temporalmente el medicamento o reducir la dosis. Una estrategia, por ejemplo, podría ser asegurar que el paciente no tome el medicamento por una cierta cantidad de días antes de la visita al dentista. No obstante, el dentista Stephen Shuman, profesor y director del Programa de Servicios de Salud Oral para Adultos Mayores en la Facultad de Odontología de University of Minnesota, dice: “Antes pensábamos que los pacientes debían suspender estos medicamentos antes de un procedimiento dental porque nos preocupaba más la posible hemorragia que los posibles efectos en la formación de coágulos. Ahora, las investigaciones nos dicen que es al revés. Es más seguro tratar de hacer el procedimiento y que el paciente continúe tomando esos medicamentos. Porque si los suspende, tiene un mayor riesgo de sufrir un evento adverso”. Los dentistas pueden tomar precauciones durante el procedimiento para controlar la hemorragia. Por ejemplo, pueden utilizar una venda o un agente hemostático, como gasa o una esponja de gelatina absorbente alrededor del sitio de la extracción para promover la coagulación, y luego suturar con cuidado la herida.

2. Vitaminas masticables en versión gomita y otros medicamentos con azúcar agregado  

Qué pueden causar: algunos medicamentos tienen azúcar agregado para ocultar el sabor y hacerlos más tolerables. Si bien un poco de dulzura puede hacer las cosas más agradables para las papilas gustativas, no es bueno para los dientes, particularmente si los medicamentos se toman durante un tiempo largo. Si consumes azúcar con frecuencia, se reduce el nivel de pH de la saliva, lo que hace que se vuelva más ácida. Las caídas frecuentes del pH salival pueden hacer que la estructura mineral del diente se deteriore y, con el tiempo, causar caries.

Los culpables: con frecuencia, el azúcar es un ingrediente agregado en las vitaminas masticables, las tabletas antiácidas (como Tums) y los brebajes con base de jarabe (como los jarabes para la tos). Los antibióticos líquidos (como la amoxicilina, por ejemplo), formulados para las personas a quienes les puede resultar difícil tragar píldoras, también pueden contener azúcar. Particularmente malas son las vitaminas masticables en versión gomita que se adhieren a los dientes y las pastillas para la tos que tardan mucho en disolverse. Ambas les dan un baño ácido a los dientes.

Además, “sabemos que hay una relación entre la diabetes y la enfermedad periodontal”, dice la farmacéutica Kimberly Sanders, profesora adjunta en la Facultad de Farmacia Eshelman de University of North Carolina. Pero, observa, algunos fármacos para la diabetes —como la metformina (Fortamet) o algunas de las nuevas opciones inyectables, como la liraglutida (Victoza)— pueden causar malestar gastrointestinal. “Eso puede generar reflujo gástrico e incluso náuseas y vómitos. Si estás empezando a tomar esos medicamentos, es posible que experimentes problemas de salud oral, porque los fármacos producen un ácido que erosiona el esmalte dental”.

La solución:

Busca opciones sin azúcar. Pregúntale al médico o al farmacéutico si hay alguna alternativa para tu medicamento que no contenga azúcar (aunque tal vez el cambio no sea posible).

Intensifica la higiene oral. “Cepíllate con un tratamiento de flúor y usa un enjuague bucal fluorado para asegurar que tienes protección extra”, dice el dentista Donald Chi, profesor de Ciencias de Salud Oral y decano adjunto de investigación en University of Washington. “Y asegúrate de visitar con regularidad al dentista”.

Intensifica tu rutina de cuidado dental. Sigue una dieta con bajo contenido de azúcar y almidones. Y si fumas, deja de fumar. (Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC, los adultos mayores de 65 años que fuman cigarrillos son dos veces más propensos a tener deterioro dental no tratado, en comparación con los que nunca fumaron). 

Ten cuidado con la “C”. Las vitaminas ácidas, como la vitamina C, asestan un golpe triple. “Contienen azúcar y también son ácidas, por lo que pueden corroer el esmalte dental”, dice Sanders. “También pueden aumentar la cantidad de ácidos en el estómago. Eso puede causar reflejo gástrico, lo cual puede causar la erosión del esmalte”. Enjuágate la boca después de ingerir cualquier cosa ácida. El bicarbonato de sodio es ideal porque neutraliza los ácidos (añade una cucharadita a un vaso de agua).

Si tus medicamentos pueden tomarse con una comida, tómalos así en vez de entre comidas. Dado que es más probable que te cepilles los dientes después de comer, la presencia del azúcar no se prolongará. 

3. Algunos enjuagues bucales antibacterianos

Qué pueden causar: decoloración de los dientes (con manchas amarillentas o amarronadas) y mayor cantidad de sarro. A propósito, lo que causa generalmente esa opacidad es la interacción del antiséptico con los cromógenos, que son compuestos pigmentados que se encuentran en los alimentos (las bayas y el café tienen gran concentración de cromógenos).

Los principales culpables: “El que vemos con mayor frecuencia es la clorhexidina, un enjuague bucal antiséptico”, dice Fatahzadeh. Otros posibles culpables son los antihistamínicos (como el Benadryl) y los medicamentos contra la hipertensión —incluidos los inhibidores de la ECA (ACE inhibitors), como el benazepril (Lotensin); los bloqueadores de los canales de calcio, como la amlodipina (Norvasc) y la felodipina (Plendil), y los betabloqueantes, como el metoprolol succinato (Lopressor)—, todos los cuales pueden reducir la producción de saliva y dificultar la eliminación de alimentos y restos que quedan en la boca y producen manchas. Los corticoesteroides de inhalación oral, como la fluticasona (Flonase), también pueden dañar el esmalte dental porque el rocío es ácido. La colestiramina (Prevalite), un medicamento en polvo para controlar el colesterol que se mezcla con una bebida, puede causar decoloración cuando se bebe lentamente.

La solución:

Ocúpate de la limpieza. “Es importante distinguir el tipo de decoloración que están causando los medicamentos”, dice Chi. La decoloración externa en la superficie del diente —causada por enjuagues bucales que contienen clorhexidina, por ejemplo— se puede limpiar en la próxima visita al higienista dental o con un tratamiento para blanquear los dientes.

Profundiza. Si las manchas son más difíciles de eliminar, el dentista puede recomendar la microabrasión (un procedimiento que consiste en aplicar agentes abrasivos para quitar una pequeña cantidad de esmalte del diente y hacer que las manchas se noten menos), la adhesión o las carillas de porcelana.

4. Bloqueadores de canales de calcio que los pacientes hipertensos toman para reducir la presión arterial

Qué pueden causar: crecimiento excesivo de las encías, es decir, acumulación de tejido gingival inflamado que comienza a crecer sobre los dientes, lo que crea un ambiente propicio para las bacterias. Es desagradable a la vista, por cierto, pero también puede causar molestias y dolor, especialmente si el tejido excesivo estorba al masticar.

Los principales culpables: los bloqueadores de los canales de calcio, como la amlodipina (Norvasc) y la felodipina (Plendil), pueden ser causas frecuentes. Este trastorno también está asociado con medicamentos contra las convulsiones, como la fenitoína (Phenytek), y con agentes inmunosupresores, como la ciclosporina (Neoral y Gengraf) y el metotrexato (Otrexup y Trexall), que evitan que el sistema inmunitario dañe las células sanas (comúnmente los toman las personas que tienen un órgano trasplantado o sufren alguna enfermedad autoinmunitaria, como artritis reumatoide o artritis psoriásica). “El crecimiento excesivo de las encías por lo general no sucede solamente por medicamentos”, señala Shuman. “Generalmente es el medicamento en combinación con una irritación del tejido causada por cosas como la placa dental. Cuando las personas toman estos medicamentos y mantienen buena higiene oral, no vemos tantos problemas”.

La solución:

Cambia de medicamento. Habla con tu médico para ver si hay un medicamento alternativo que pueda ser eficaz.

Visita más al dentista. Las limpiezas más frecuentes (cada cuatro meses) también pueden reducir la posibilidad de que aparezca este trastorno. En particular, los pacientes que ya tienen un crecimiento excesivo de las encías deben intensificar el régimen de higiene oral. Hacerlo no revertirá el problema, pero si mantienen la placa bajo control, pueden evitar que empeore.

Recorta el tejido sobrante. Si el problema persiste, existen procedimientos periodontales que pueden eliminar el tejido gingival excesivo. Uno es la gingivectomía, que consiste en cortar quirúrgicamente el tejido gingival enfermo alrededor del diente. “Sin embargo, esta es una solución temporal”, dice Chi. “Con frecuencia, el medicamento que el paciente está tomando causará un crecimiento continuo, y con el tiempo el tejido gingival reaparecerá”.   

5. Bifosfonatos orales, comúnmente prescritos para fortalecer los huesos en casos de osteoporosis

Qué pueden causar: osteonecrosis mandibular, una complicación inusual pero potencialmente grave de una operación bucal que causa la muerte del tejido del hueso mandibular.

Los principales culpables: los fármacos que previenen la reabsorción, como los bifosfonatos orales —alendronato (Fosamax), risedronato (Actonel y Atelvia) e ibandronato (Boniva)— se prescriben usualmente para fortalecer los huesos en casos de osteoporosis. También se usan en los pacientes de cáncer para limitar o evitar la extensión del cáncer a los huesos, como la metástasis ósea en el cáncer de seno o el mieloma múltiple. “Estos fármacos pueden salvar vidas y preservar la calidad de vida”, dice el dentista Thomas Schlieve, profesor adjunto en el Departamento de Cirugía de UT Southwestern Medical Center en Dallas. “Pero pueden tener un efecto secundario: osteonecrosis mandibular”.

La osteonecrosis mandibular es un posible efecto secundario de la operación dental cuando el paciente está tomando estos medicamentos. El trastorno generalmente se presenta después de la extracción de un diente o una muela, o de algún otro procedimiento dental invasivo que pueda dejar expuesto algo de la mandíbula. Si el tejido de la encía tarda en cicatrizar o no cicatriza por completo, esa área de la mandíbula queda expuesta, no recibe flujo de sangre y muere. En las etapas iniciales, “la osteonecrosis puede ser asintomática, al punto que el paciente ni siquiera sabe que la tiene. Tal vez solo sienta un punto áspero con la lengua”, dice Schlieve. Si el trastorno avanza, el hueso muerto se infecta y causa dolor, y en las siguientes etapas puede expandirse más allá del hueso que soporta los dientes y llegar a los nervios.

La solución:

Sé proactivo. Habla con tu médico sobre posibles alternativas menos riesgosas a los medicamentos con bifosfonato. Antes de programar un trabajo dental, habla con el cirujano oral y el médico sobre tu historial de medicamentos para la osteoporosis. Normalmente, cuanto más tiempo el paciente toma este medicamento, mayor es el riesgo de osteonecrosis mandibular. El cuidado dental proactivo antes y después de un tratamiento con fármacos inhibidores de la reabsorción puede reducir el riesgo de osteonecrosis mandibular en un 50%.

Mantén el área limpia. El tratamiento depende del estadio de la osteonecrosis mandibular al momento del diagnóstico. Una vez que muere todo el tejido óseo, no se puede resucitar. Pero si se detecta a tiempo, los médicos pueden ayudar a reducir la pérdida ósea. En los estadios iniciales, aproximadamente la mitad de los pacientes se recuperarán con el desbridamiento no quirúrgico. Esto consiste en frotar suavemente el hueso expuesto dos veces al día con un enjuague bucal antiséptico recetado y un cepillo dental suave de bebé, o con un hisopo de algodón o Q-tip. Eso ayudará a eliminar las bacterias de la superficie del hueso para evitar que se infecte y ayudará en el proceso de sanación del tejido. También ayuda a relajar las cosas: con el tiempo, las encías vuelven a crecer debajo del hueso muerto, que retorna a la superficie.

Considera una operación. Las personas que no sanan experimentan cada vez más dolor e infecciones recurrentes, lo cual requiere una operación quirúrgica. Un cirujano oral con experiencia en osteonecrosis mandibular quita el hueso muerto, junto con los dientes o las muelas que puedan haber estado tocándolo, y algo de tejido para asegurar que no queden células enfermas.


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6. Algunos medicamentos para la ansiedad y antidepresivos

Qué pueden causar: boca seca, una afección que puede aumentar el riesgo de caries, enfermedad gingival y úlceras bucales. La saliva no solo lubrica la boca, sino que también neutraliza el ácido que se produce en la boca. Pero a medida que avanzamos en edad, las glándulas salivales se vuelven menos activas, lo que nos hace más susceptibles al deterioro dental. Si a esto le agregamos los medicamentos que reducen aún más el flujo salival, pueden surgir problemas. Sin un buen flujo salival, los alimentos se pueden acumular, lo que aumenta el riesgo de caries, enfermedad gingival, mal aliento e infecciones por hongos. Y como el revestimiento mucoso de la boca está protegido por esa capa de saliva, pueden aparecer úlceras bucales con más frecuencia.

Si no hay suficiente saliva en la boca, se puede alterar la percepción gustativa, observa Fatahzadeh, porque las partículas de comida tienen que disolverse en la saliva para estimular los receptores en la boca. “El paciente puede tener la tendencia a condimentar más la comida”, dice. “Imagina una persona hipertensa que le agrega más sal a la dieta, o una persona diabética que pone más azúcar en las bebidas”.

Los principales culpables: la boca seca es un posible efecto secundario de literalmente cientos de medicamentos que interrumpen la secreción de saliva. En particular, los fármacos que alteran el sistema nervioso central, incluidos los medicamentos para la ansiedad, como el escitalopram (Lexapro) y la sertralina (Zoloft), y los antidepresivos, como la fluoxetina (Prozac) y el alprazolam (Xanax). “Estos medicamentos pueden suprimir la producción de acetilcolina, un neurotransmisor que estimula la producción de saliva en el sistema nervioso central”, dice Sanders.

También se encuentran en la lista los medicamentos para tratar la incontinencia urinaria o la vejiga hiperactiva, como el cloruro de oxibutinina (Ditropan XL) y la oxibutinina (Oxytrol); los medicamentos para la enfermedad de Parkinson, como la levodopa, también llamada L-dopa (Sinemet); los medicamentos para la presión arterial y la salud coronaria, incluidos los inhibidores de la ECA (ACE inhibitors), como el lisinopril (Prinivil y Zestril), el enalapril (Innovace) y el benazepril (Lotensin); y los betabloqueantes, como el metoprolol succinato (Lopressor y Toprol XL). Además, lógicamente, se incluyen los diuréticos que ayudan a eliminar el agua y la sal del organismo para reducir la presión arterial, como la furosemida (Lasix). La radioterapia y la quimioterapia también pueden dañar las glándulas salivales.

La solución:

Si el problema es grave, tal vez puedas cambiar de medicamento. Si eso no es posible, necesitarás una estrategia para minimizar los síntomas.

Mastica. Estimula las glándulas salivales y mantén la boca húmeda masticando goma de mascar sin azúcar o comiendo caramelos sin azúcar periódicamente a lo largo del día.

Humedece la boca. Mantén una botella de agua a mano y bebe sorbos a lo largo del día, dice Fatahzadeh. “Llena una botella rociadora con agua y rocíate la boca para crear una capa sobre la mucosa”. Limita el consumo de cafeína: beber mucho café, té o gaseosas puede empeorar la boca seca. Enjuagarte la boca por la mañana y por la noche con un enjuague bucal sin alcohol después de cepillarte los dientes puede ayudar a reducir la boca seca. Los enjuagues bucales que contienen xylitol (como Act Dry Mouth Mouthwash) han demostrado promover la producción de saliva.

Prueba un sustituto de saliva de venta libre. Productos como Allday Dry Mouth Spray pueden ayudar a mantener la boca lubricada. Para los casos de sequedad intensa, los médicos pueden recetar medicamentos como Salagen o Evoxac para ayudar a estimular la producción de saliva.

Enciende el humidificador. “Si normalmente respiras por la boca y te despiertas con la boca reseca”, dice Fatahzadeh, “pon un humidificador junto a la cama para agregar humedad al aire y no tener la boca tan seca al despertarte”.

7. Fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) usados para aliviar el dolor y reducir la inflamación

Qué pueden causar: reacciones dolorosas de los tejidos blandos, incluidas mucositis (inflamación de la membrana mucosa que recubre el interior de la boca) y llagas ulceradas, que pueden aparecer en la boca o en la lengua.

Los principales culpables: primeramente, los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno y la aspirina. Otros posibles causantes incluyen los agentes hipoglicémicos para la diabetes tipo 2, como la metformina (Fortamet o Glucophage); los betabloqueantes, incluidos el metoprolol succinato (Toprol XL) y el bisoprolol (Zebeta), que usan las personas con angina, presión arterial elevada y arritmia para ayudar a que el corazón lata más lentamente; y los agentes inmunosupresores, como la prednisona (Deltasone) y el metotrexato (Otrexup y Trexall), que evitan que el sistema inmunitario dañe las células sanas y por lo general los toman las personas con enfermedades autoinmunitarias, como la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y el síndrome del intestino irritable.

La quimioterapia y la radioterapia pueden causar cambios en el recubrimiento de la boca y en las glándulas salivales, lo que desajusta el equilibrio saludable de las bacterias. Además, “las tabletas de disolución rápida que se deshacen sobre o debajo de la lengua pueden causar irritación en el lugar”, dice Sanders. Entre ellas se cuentan las tabletas de nitroglicerina (Nitrostat), que se usan para evitar la angina (dolor de pecho) causada por la enfermedad arterial coronaria; los medicamentos contra las náuseas, como el ondansetrón (Zofran); y las benzodiacepinas, como el lorazepam (Ativan), para tratar problemas de ansiedad o de sueño.

La solución:

Mantén la boca en buen estado. La buena higiene oral puede prevenir la mucositis o reducir su intensidad, y también las infecciones. Visita al dentista regularmente para asegurar que tus encías estén sanas. “La mucositis puede hacer que los problemas dentales, como la gingivitis preexistente, sean aún más dolorosos y causen más sangrado al cepillarte”, dice Fatahzadeh. “Eso puede afectar la higiene oral, y tal vez hasta aparezcan caries encima de todo lo demás”. Comienza por cepillarte con un cepillo de cerdas suaves, que es delicado para las encías. ¿Todavía tienes sensibilidad? Cambia el cepillo por un cepillo con esponja de espuma.

Debes cepillarte con suavidad. “Muchas pastas de dientes tienen aditivos, como ingredientes antiplaca, antisarro o blanqueadores, que pueden causar reacciones adversas en algunas personas”, dice el dentista Mark Wenzel, profesor clínico adjunto en la División de Odontología Restaurativa y Prostética en el Wexner Medical Center de Ohio State University. Los agentes que dan fuerte sabor a menta o a canela, los colorantes, las partículas arenosas y el lauril sulfato sódico, que se utiliza para hacer espuma, también pueden irritar la boca. Elige una fórmula suave, tal vez una con bicarbonato de sodio. “Si te cepillas adecuadamente los dientes con una pasta dental con el tradicional flúor estarás bien”, observa Wenzel. De paso, usa un enjuague bucal sin alcohol, porque es menos probable que cause una sensación de ardor.

Come (y bebe) con sentido común. Evita las bebidas y los alimentos calientes, picantes o salados hasta que la boca haya sanado. Los refrigerios duros o cortantes (por ejemplo, papitas fritas o galletas) también pueden lastimar los tejidos inflamados. Limítate a comidas blandas (o humedecidas con caldo o salsas). También evita el alcohol, las bebidas con cafeína y los jugos ácidos.

Alivia el ardor. La crioterapia, como chupar trocitos de hielo, se utiliza a veces en pacientes de cáncer para evitar la mucositis causada por la quimioterapia. Prueba eso mismo en casa, y deja que los trocitos se disuelvan lentamente en la boca. O crea un enjuague bucal calmante en casa mezclando una cucharadita de bicarbonato de sodio con una cucharadita de sal en 4 tazas de agua tibia. Agita la solución dentro de la boca y luego escúpela. Guarda el resto de la solución en un recipiente cubierto a temperatura ambiente y úsala a lo largo del día (otra ventaja: esto ayuda a mantener limpios los tejidos inflamados).

Deja de fumar. El calor y los productos químicos del tabaco irritan las membranas mucosas.

Hazte una radiografía. Tu médico o tu dentista pueden recetarte un enjuague o un agente de revestimiento tópico, como tabletas de hidrocortisona bucal (se adhieren suavemente al interior de la boca y liberan hidrocortisona a medida que se disuelven), para recubrir la mucosa y formar una barrera protectora a fin de minimizar cualquier dolor que puedas sentir al comer o beber.

Saca la artillería pesada. “Si una persona tiene llagas en la boca debido a la quimioterapia, hay un producto que el dentista o el médico pueden prescribir llamado ‘magic mouthwash’ (enjuague bucal mágico)”, dice Shuman. “Es casi un producto comodín que contiene una mezcla de medicamentos, como Benadryl y Maalox, junto con otros ingredientes, por ejemplo, un medicamento anestésico, antibiótico o antimicótico para recubrir los tejidos”.

Tres penurias de la boca

Los medicamentos comunes también pueden causar estos problemas de salud oral

1. Lengua negra vellosa

Esto puede sonar horrible, pero la lengua negra vellosa es una afección muy inofensiva y temporal en la que la parte superior de la lengua tiene un aspecto oscuro y, bueno, velloso.

Los principales culpables: ciertos antibióticos orales pueden modificar el equilibrio de las bacterias que viven naturalmente en la boca. Las bacterias se acumulan en pequeñas proyecciones redondeadas llamadas papilas que se encuentran en la superficie de la lengua. En vez de caerse, como sucede normalmente, las papilas comienzan a crecer y alargarse, lo que causa proyecciones vellosas. 

La solución: este trastorno por lo general desaparece por sí solo cuando terminas de tomar el antibiótico. Mientras tanto, cepillarte suavemente la lengua cada vez que te cepillas los dientes puede ayudar.  

2. Candidiasis oral

Esta infección puede causar dolor o enrojecimiento, lesiones de color blanco cremoso en la lengua, dolor al comer o tragar, pérdida del gusto o un gusto constante a algodón en la boca.

Los principales culpables: antibióticos e inhaladores de corticoides para el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cuando algo del medicamento termina en la boca en vez de pasar a los pulmones.

La solución: para evitar este problema, recuerda respirar profundo al usar un inhalador y enjuagar completamente la boca después de cada dosis. El médico también puede recetarte un medicamento antimicótico.

3. Síndrome de la boca ardiente

Si ese fuego de cuatro alarmas que sientes en la boca no proviene de una llaga, es posible que tengas el síndrome de la boca ardiente, también conocido como ardor bucal. Puede durar meses e incluso años.

Los principales culpables: cuando el síndrome de la boca ardiente se presenta sin causa aparente, se llama ardor bucal idiopático o primario. Cuando parece haber un desencadenante subyacente, como un medicamento que estás tomando, se llama ardor bucal secundario. Entre los medicamentos que producen un brote fuerte están los inhibidores de la ECA (ACE inhibitors) que se utilizan para la hipertensión o la insuficiencia cardíaca, los antibióticos, los fármacos para la tiroides y los antidepresivos.

La solución: enfócate en la causa subyacente de los síntomas o prueba la terapia cognitivo-conductual para ayudar a manejar el dolor. La buena higiene oral es obligatoria.

Barbara Stepko tiene una larga trayectoria como escritora de salud y estilo de vida, y ha sido editora de Women’s Health e InStyle. Su trabajo ha aparecido en The Wall Street Journal, Parade y otras revistas nacionales.