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10 señales de pérdida de la audición

Estas señales cotidianas merecen tu atención.

Una mujer lleva su mano al oido para escuchar mejor

GETTY IMAGES

In English | El envejecimiento puede afectar la audición. Todo, desde los conciertos y las multitudes en los estadios ruidosos hasta las sustancias químicas en el humo del cigarrillo y en los productos de limpieza, puede matar los miles de pequeñas células ciliadas del oído interno, que tienen la tarea de transformar las ondas sonoras en las señales nerviosas que el cerebro interpreta como el habla, la música o el despertador.

“Cuando pierdes cierta cantidad de células ciliadas, la audición empieza a verse afectada”, dice la Dra. Sujana Chandrasekhar, socia de ENT and Allergy Associates en Nueva York y Nueva Jersey. “En los hombres, la pérdida de la audición a menudo comienza alrededor de los 55 años. En las mujeres, la audición, que podría contar con cierta protección de las hormonas femeninas, generalmente se ve afectada entre los 60 y 65 años”.

Aproximadamente el 50% de las personas mayores de 75 años han perdido 35 decibeles o más de audición, momento en el cual deben usar audífonos. Pero puede ser difícil determinar cuándo alguien está perdiendo la audición, incluso (o especialmente) si ese alguien eres tú. A continuación, te presentamos 10 señales clave de que podría ser el momento de examinarte la audición.

  1. Te molesta que otros balbuceen. El primer aspecto de la audición que comienza a debilitarse con el envejecimiento es la habilidad de discernir los sonidos de alta frecuencia. En el habla, son los sonidos de las consonantes y de los dígrafos, como la “ch” y la “sh”. “Cuando puedes oír las vocales, pero no puedes oír las consonantes, pareciera que las personas no hablan claramente, por lo que es fácil culparlas a ellas”, dice Chandrasekhar.

    Por ejemplo: si alguien dice: “El elefante tiene una trompa larga que puede usar para sostener árboles”, una persona con pérdida de la audición puede que escuche algo como: “El ele_an_e _ie_e u_a __om_a lar_a que _ue_e u_ar _ara _o__e_er ár_oles”. No es de extrañar que pareciera que las personas están balbuceando.

  2. Se te dificulta seguir las conversaciones. Incluso sin las consonantes, captamos muchas pistas del habla del contexto, el lenguaje corporal y la lectura de labios. Pero comenzarás a cometer errores. Chandrasekhar dice: “Ahora que todos llevamos mascarillas este año, se les ha hecho más difícil a las personas que comienzan a perder la audición fingir que siguen el hilo de la conversación”.

  3. Hablar por teléfono es más difícil. “Usualmente, los sonidos entran por ambos oídos, pero cuando hablas por teléfono solo entran por uno, lo que lo hace más difícil, especialmente si te colocas el teléfono en el oído que tiene la mayor pérdida de audición”, dice Alison Grimes, directora de audiología de UCLA Health en Los Ángeles. Además, los teléfonos no transmiten perfectamente los sonidos del habla, lo que agrava los problemas de audición, señala.

  4. Algunos sonidos parecen más fuertes de lo normal. Si los ruidos fuertes te sorprenden fácilmente, culpa a un fenómeno llamado “reclutamiento”, que es común en las personas con pérdida auditiva, dice Grimes. Se presenta porque no perdemos todas las células ciliadas del oído al mismo tiempo. Cuando el sonido es más fuerte, desencadena una respuesta más contundente de lo normal de las células sanas, de manera que los sonidos fuertes pueden resultar más estridentes o, incluso, distorsionados.

  5. Es más difícil conversar en un lugar abarrotado. Los ruidos de fondo presentan dificultades para todos, incluso para aquellos con audición normal, dice Angela Shoup, profesora del Departamento de Otorrinolaringología y directora de la División de Trastornos del Sistema Vestibular y de la Comunicación del Southwestern Medical Center de University of Texas en Dallas. “Para ignorar los ruidos de fondo usamos la habilidad de filtrar ciertos tipos de ruidos, como el tráfico, que es de bajo tono”, explica. Pero en una fiesta o un restaurante, los sonidos que entran en competencia son las voces humanas cercanas (e ignorar otras voces para centrarte en una es más difícil cuando estás perdiendo la audición).

  6. Todos te piden que bajes el volumen de la televisión. Tal vez no te hayas dado cuenta de que has estado subiendo el volumen hasta que alguien te lo diga. Pero si el sonido es tan fuerte que tienes que bajar el volumen para escuchar que alguien te está diciendo: “Baja el volumen de la televisión”, es una señal de que podrías tener algún problema auditivo.

  7. Te sientes más torpe. El oído interno, donde ocurre la audición, es como una casa de dos habitaciones. El mecanismo de la audición, o la cóclea, está en una habitación y el mecanismo del equilibrio, los conductos semicirculares, está en la otra; y ambas se conectan por un espacio lleno de fluido. Así que, uno afecta al otro. Además, nos valemos de pistas auditivas para saber dónde estamos en un espacio, dice Chandrasekhar: “Cuando las personas con pérdida de la audición se ponen audífonos, su sentido del equilibrio y su habilidad para sentir dónde están en el espacio mejoran considerablemente”.

  8. No recuerdas lo que te han dicho las personas. “Es difícil recordar cosas que no escuchas claramente”, dice Shoup. Y, cuando se te dificulta entender lo que alguien dice, tu memoria a corto plazo se pone a prueba. Solo piensa en la oración de arriba sobre la trompa del elefante. “Nuestras mentes agrupan la información para que sea más fácil recordarla”, explica Shoup. “Pero las personas con pérdida de la audición no escuchan muchos sonidos, así que tienen que mantener todos esos fragmentos de información sin sentido en su memoria a corto plazo hasta que puedan llenar los vacíos y darle sentido a la oración”. A veces funciona, a veces no.

  9. No entiendes los chistes como antes. “La gracia de un chiste a menudo se dice de manera graciosa o con un juego de palabras y, si no puedes descifrar todas las palabras, no entiendes el chiste”, dice Chandrasekhar.

  10. Te distraes más fácilmente. “Implica una energía y una concentración considerables decodificar un mensaje al que le faltan muchos elementos, que es cómo alguien con dificultades de la audición escucha los sonidos del habla”, dice Shoup, “por lo que resulta más difícil concentrarse y mantener la atención durante una conversación”.

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