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Si pierdes el sentido del olfato o del gusto

Más allá de la COVID-19, el simple envejecimiento, así como muchos medicamentos, afectan estos sentidos. Lo que debes saber y cómo mejorarlos.

Una mujer disfruta de un café con sus ojos cerrados

GETTY IMAGES

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Aunque la pérdida del sentido del olfato o del gusto es un síntoma característico de una infección por COVID-19, el coronavirus no es la única amenaza para estos sentidos. Con la edad, "casi todo el mundo tiene una pérdida de audición y visión, pero la mayoría de las personas también tienen una pérdida de olfato —y por lo tanto, una cierta pérdida de gusto—", dice el doctor Michael S. Benninger, profesor y director del Departamento de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de Cleveland Clinic. Según explica, la doble disminución es parte de la reducción gradual de los procesos neurológicos que se producen a medida que envejecemos, aunque la cantidad que se pierde varía "en mayor o menor medida debido, en parte, a la genética".

Al igual que la mayoría de las partes de tu cuerpo, tus sentidos del olfato y del gusto también son vulnerables a los daños causados por productos químicos, la contaminación del aire, las enfermedades y otras influencias negativas, todo lo cual puede acelerar el deterioro natural relacionado con la edad. A continuación, te explicamos con más detalle lo que ocurre:

Cómo influyen la edad, las alergias y los medicamentos

Tu sentido del olfato es bastante estable hasta los 50 años. A partir de entonces comienza un declive que se acelera a partir de los 60 años, dice el Dr. Justin Turner, profesor adjunto de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello en Vanderbilt University Medical Center y director del Vanderbilt Smell and Taste Center en Nashville. "Parte de esto es el proceso natural de envejecimiento: con el tiempo, el epitelio olfativo sufre muchos cambios y lesiones". Pueden deberse a infecciones de las vías respiratorias superiores, al tabaquismo, a la exposición a toxinas ambientales o a un traumatismo craneal.


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Además, las personas que tienen problemas nasales y sinusales crónicos —como alergias, pólipos nasales o inflamación crónica de los senos paranasales— pueden presentar un deterioro más grave y temprano de su sentido del olfato, afirma Benninger. Y algunos trastornos neurodegenerativos, como el Parkinson y el Alzheimer, se asocian a una menor capacidad olfativa, señala el Dr. Alan Hirsch, director de Neurología de la Smell & Taste Treatment and Research Foundation en Chicago.

Tomar ciertos medicamentos —como algunos antidepresivos, tranquilizantes, antibióticos, antihistamínicos, antihipertensivos y anticolinérgicos— también puede afectar. Y las deficiencias de varios nutrientes, como la vitamina B-12 y la vitamina D, están asociadas a la disfunción olfativa, señala Turner. De hecho, un estudio (en inglés) publicado en la edición del 2020 de la revista Nutrients descubrió que los adultos de 40 años o más que tenían deficiencia de vitamina D tenían un 39% más de probabilidades de tener problemas de olfato. 

Las posibles consecuencias van más allá de no poder oler las rosas. "Una de las principales preocupaciones de la pérdida del olfato es la seguridad", dice Benninger. "Usamos el olfato para detectar cosas como el fuego antes de verlo o la comida en mal estado". Por eso es esencial que las personas con pérdida de olfato tengan detectores de humo y monóxido de carbono que funcionen y que comprueben las fechas de caducidad en las etiquetas de los alimentos, dice Turner.

Cómo se desvanece el sentido del gusto y cómo puede afectar tu salud

La disminución del sentido del olfato suele ir acompañada de una disminución de la capacidad gustativa. Esto se debe a que "el 90% del sabor se debe realmente al olfato", dice Hirsch. "Si comes chocolate tapándote la nariz, sabe a tiza". Aunque es menos frecuente, tener una infección oral (como gingivitis o enfermedad periodontal), la sequedad de boca, la diabetes o la presión arterial alta pueden comprometer el propio sentido del gusto, afirma Hirsch. "Y un traumatismo craneoencefálico puede causar la pérdida del gusto sin la pérdida del olfato, o viceversa, o ambas cosas".

Las personas con disfunción del gusto o del olfato no solo disfrutan menos de la comida, sino que también pueden tener problemas de salud, dice Turner. "A medida que las personas envejecen, muchas pueden tener deficiencias nutricionales y pérdida de peso". De hecho, un estudio publicado en la edición del 2016 de la revista European Journal of Nutrition descubrió que las mujeres mayores con deterioro olfativo de moderado a grave, en comparación con las que no tenían deterioro, tenían una calidad de dieta significativamente peor. Más recientemente, un estudio (en inglés) publicado en una edición del 2021 de The Journal of Nutrition descubrió que los adultos mayores con la función del gusto deteriorada tenían una peor calidad de la dieta en comparación con los que tenían una función del gusto normal.

Agudizar estos sentidos

Para proteger tus sentidos del olfato y del gusto de mayores daños, evita la exposición al humo de los cigarrillos y al vapeo, así como a los productos químicos y de limpieza agresivos. También puedes mejorar los puntos receptores de tu nariz dándote un entrenamiento olfativo (también conocido como terapia olfativa): toma un puñado de aromas comunes o aceites esenciales (como el anís, el jengibre, la lavanda, el limón o el sándalo, entre otros) y huele profundamente cada uno de ellos durante unos cuatro minutos dos veces al día. Hacerlo también puede servir para entrenar al cerebro a asociar ciertas sensaciones con determinados olores, dice Benninger.


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Recuperar el olfato y el gusto después de COVID-19

En los últimos dos años, la infección por COVID-19 se ha vuelto notoria por causar la pérdida del olfato y el gusto. De hecho, el porcentaje de personas que experimentan la pérdida de estos sentidos es mucho mayor con este virus que con otras infecciones virales, dicen los expertos. Una revisión de varios estudios en la edición de agosto de 2020 de la revista Mayo Clinic Proceedings encontró que el 41% de los más de 8,000 participantes con casos confirmados de COVID-19 experimentaron disfunción olfativa y el 38% tuvo disfunción del gusto. Después de que las personas se recuperan de la COVID-19, la mayoría recupera el sentido del olfato aproximadamente seis semanas después de la infección, dice Turner. Para aquellos que no, los médicos a menudo prescriben entrenamiento olfativo, así como esteroides sistémicos o tópicos, para reducir cualquier inflamación que pueda estar contribuyendo a la pérdida del olfato.

Stacey Colino es una escritora galardonada que se especializa en salud, psicología y ciencia. Su trabajo ha sido publicado en The Washington Post, U.S. News & World Report, Prevention, Newsweek, Parade y muchas otras revistas nacionales.