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Qué tienes que saber sobre el VIH en la actualidad

Décadas de progreso médico han hecho que sea posible llevar una vida plena con la enfermedad.

Ropa de mezclilla con un lazo rojo por el VIH-Sida

FRANK VAN DEN BERGH/GETTY IMAGES

In English | Bruce Ward puede precisar con exactitud cuándo se infectó con VIH: el neoyorquino estaba de vacaciones en Hawái a principios de 1984 cuando comenzó a experimentar los síntomas parecidos a los de la gripe asociados con la exposición al virus. Todavía faltaban un par de meses para que los expertos médicos anunciaran que habían descubierto la causa del sida, un virus inicialmente etiquetado como HTLV-III. Dos años más tarde, se sometió a la prueba de VIH y supo que era seropositivo.

Ward, que ahora tiene 63 años, se considera uno de los afortunados: "Siempre me las arreglé para ir un paso adelante del virus", recuerda. En 1988, empezó a tomar AZT, el primer medicamento antivírico aprobado para tratar el VIH. Le siguieron otros medicamentos similares, que tomaba durante un par de años y luego adquiría resistencia a la medicación (como el virus muta rápidamente, se hace resistente a los fármacos con facilidad). En 1997, cuando un cóctel innovador de tres medicamentos antivíricos estuvo disponible, comenzó a tomarlo. 

"La gente no se da cuenta de la importancia que tuvo esto. Todo cambió casi de la noche a la mañana", dice. "Yo había perdido más de 90 amigos por el virus, pero después de eso, ya no era una sentencia de muerte".

El doctor Alan Taege, especialista en enfermedades infecciosas de Cleveland Clinic, se hace eco de sus sentimientos. Aunque un diagnóstico positivo de VIH no es algo que deba tomarse a la ligera, los avances médicos del último cuarto de siglo han hecho que vivir con el virus sea manejable. 

"Si un joven de 25 años llega a mi consultorio con un diagnóstico de VIH, le digo que si toma su medicación todos los días y se cuida, puede esperar vivir una vida plena", afirma. Hace poco, Taege vio a un paciente de algo más de 70 años que acababa de regresar de un viaje alrededor del mundo con su pareja. Me miró y dijo: "Me diagnosticaron VIH en 1987 y nunca pensé que viviría para hacer esto", relata Taege. 

Los siguientes son cuatro puntos importantes que debes saber sobre el VIH en la actualidad, desde lo último en tratamientos y los avances en la investigación de la vacuna hasta cómo el virus afecta a los adultos mayores. 

1. Terapias más simples, efectos más prolongados

La llegada de la terapia de tres medicamentos para el VIH a mediados de la década de 1990 representó un cambio fundamental en la gestión y el tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, había que tomar múltiples píldoras varias veces al día, a menudo con efectos secundarios graves. 

En la actualidad, existen once opciones de píldoras que combinan distintos fármacos en el mercado e incluyen un régimen completo en una sola píldora. Sin embargo, el cumplimiento de este régimen puede ser difícil para algunos pacientes, especialmente para las personas que no tienen hogar o las que luchan contra el consumo de drogas o los trastornos mentales, dice Taege. El pasado mes de enero, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó un nuevo tratamiento, Cabenuva (en inglés), que contiene dos tipos diferentes de fármacos contra el VIH: cabotegravir y rilpivirina. Se trata de una fórmula inyectable que se administra una vez al mes. 

Pero aunque es un paso en la dirección correcta, la inyección puede seguir siendo un reto para algunos pacientes, señala Taege, ya que requiere visitas mensuales a la consulta del proveedor de atención médica. "Si un paciente falta a una visita, o incluso se retrasa una semana, puede tener problemas", dice. 

Otro medicamento inyectable, el lenacapavir (en inglés), está actualmente en fase de ensayo clínico y, si se aprueba, solo requerirá una inyección cada seis meses. "Esto sería realmente increíble, porque no solo facilitaría la vida de los pacientes, sino que también nos permitiría llegar a todo un grupo de personas que, de otro modo, podrían quedar al margen", afirma Taege.

2. Nuevas promesas con las vacunas contra el VIH

En 1984, la secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Margaret Heckler, anunció que en dos años podría comenzar a probarse una vacuna contra el sida. Pero más de 25 años después, los investigadores siguen teniendo problemas para crear una. 

"Desgraciadamente, el propio VIH es un virus muy inteligente que tiene muchos trucos bajo la manga para encontrar nuevas formas de atacar el sistema inmunitario", dice la doctora Monica Gandhi, especialista en enfermedades infecciosas de University of California en San Francisco.

Pero hay una nueva esperanza en el horizonte: la tecnología de ARN mensajero (ARNm), la misma que se encuentra en las vacunas contra la COVID-19 de Moderna y de Pfizer-BioNTech. De hecho, Moderna anunció en abril que iniciará los ensayos clínicos de una de estas vacunas contra el VIH a finales de este año. Un pequeño estudio inicial reveló que la vacuna era capaz de estimular la producción de células inmunitarias poco comunes necesarias para crear anticuerpos contra el VIH en el 97% de los pacientes participantes.


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3. Efectos diferentes en los adultos mayores 

Gracias a la eficacia del tratamiento del VIH, el número de adultos mayores que viven con el virus está aumentando. Pero también son más vulnerables a otras complicaciones de la salud, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las enfermedades renales y el cáncer.  

"Me considero el modelo de las dolencias físicas", dice Ward, que convive con la hipertensión y la diabetes tipo 2 y afirma que ha sobrevivido dos episodios de cáncer y un ataque cardíaco desde que le diagnosticaron la enfermedad en 1984. Lo más probable es que esto esté relacionado con la inflamación crónica asociada al VIH, incluso cuando el VIH está bien controlado, afirma Taege. 

Además, algunos pacientes, como Ward, vivieron con el VIH sin tratar durante más de una década, hasta que estuvo disponible el régimen de tratamiento actual de tres medicamentos. "Cuanto más avanzado está el virus antes de que los pacientes inician la terapia, mayor es el desgaste del sistema inmunitario", explica Taege. 

Aunque es importante que todos los adultos mayores reciban atención médica periódica, lo es aún más para las personas con VIH, señala Taege. Por ejemplo, los adultos mayores con VIH son más propensos a sufrir los efectos secundarios del tratamiento, por lo que su salud ósea, renal, hepática y cardíaca debe controlarse cuidadosamente. Si toman medicamentos para controlar enfermedades crónicas como la hipertensión o el colesterol, también deben ser objeto de un estrecho seguimiento para evaluar las interacciones entre los medicamentos. 

El VIH y su tratamiento también pueden afectar el cerebro: entre una cuarta parte y la mitad de las personas que viven con VIH padecen un trastorno neurocognitivo asociado al VIH (TNAV, o HAND en inglés) que puede provocar depresión, ansiedad y, en última instancia, demencia. Aunque los investigadores todavía están estudiando por qué sucede esto, es importante examinar a los adultos mayores con frecuencia para detectar estas enfermedades.

4. Lecciones que se aprovecharon en la lucha contra la COVID-19

La Organización Mundial de la Salud declaró una pandemia mundial el 11 de marzo del 2020, y menos de nueve meses después, las vacunas contra la COVID llegaban a la población. "Esto fue posible gracias a los activistas que pasaron décadas luchando contra otra calamidad mortal: el VIH", dice Gandhi. Gracias al duro trabajo de estos activistas, por ejemplo, la FDA creó un programa de "vía paralela" que permitió que los pacientes accedieran a fármacos aún no aprobados. 

"Ese programa forma parte ahora de un programa de 'acceso ampliado' que permitió a los pacientes de COVID acceder rápidamente a nuevos tratamientos, como el remdesivir", explica. Después de eso, la FDA creó un nuevo procedimiento para conceder aprobaciones más rápidas para las intervenciones durante crisis de salud pública: la autorización de uso de emergencia, que es la forma en que las vacunas de Moderna, Pfizer-BioNTech y Johnson & Johnson (Janssen) estuvieron a disposición del público en tan poco tiempo. 

Pero en realidad hay una lección de los activistas del VIH que Gandhi desearía que todos tuviéramos en cuenta: no humillar a quienes se infectan. Una menor estridencia en el mensaje sobre la salud — ya sea sobre tener contacto sexual sin protección o vacunarse contra la COVID— podría ayudar a que más personas siguieran las pautas recomendadas, afirma.