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Historias de supervivencia del cáncer

5 relatos inspiradores sobre personas que sobrellevaron un temido diagnóstico.

Teresa Pacheco visitando su médico - Cáncer

Lexey Swall/GRAIN

Teresa Pacheco sobrevivió un melanoma con la ayuda de medicamentos de inmunoterapia.

In English | Teresa Pacheco

Edad: 75
Hogar: Fairfax, Virginia
Ocupación: jubilada de un empleo en finanzas para el Banco Mundial

Hace cinco años, me extirparon un tumor que tenía detrás de la oreja derecha. Era maligno. En el 2013, el oncólogo me había visto una mancha en el pulmón que era minúscula, pero para el próximo examen médico, ya era más grande.

Después de una biopsia, el médico dijo que era un melanoma que se me diseminó desde el cuello. Dijo que era muy grave. (En ese entonces, los pacientes con melanoma metastásico vivían un promedio de entre seis y nueve meses).

Nos causó una gran conmoción. El médico nos dijo que habían ensayos clínicos para dos nuevos medicamentos de inmunoterapia —todavía no aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos)— para el melanoma metastásico. Toda mi familia comenzó a buscar en internet ensayos clínicos que usaran estos dos medicamentos nuevos.

Una noche, ya era tarde cuando comencé a buscar y encontré uno en [el centro de cáncer de la universidad] Georgetown. No podía creerlo.

Conseguí una cita con el Dr. [Michael] Atkins dos días después. Me dijo: “Tengo dos vacantes para el ensayo, y te ofrezco una si estás dispuesta”.

Se suponía que yo iba a recibir cuatro tratamientos por vía intravenosa cada cuatro semanas. Luego del tratamiento inicial, tuve efectos secundarios leves. Con el segundo tratamiento, tuve ampollas en la boca y la garganta, y colitis. El tercer tratamiento me causó una inflamación peligrosa en los ojos.

Cuando fui a hacerme un examen médico, el Dr. Atkins tenía buenas y malas noticias. “El fabricante del medicamento no quiere continuar el tratamiento debido a tus problemas oculares. Esa es la mala noticia. Pero la buena noticia es que te curaste. No necesitas más tratamientos”.

Han pasado dos años y medio, y tengo todo lo que puedo desear. Hemos podido viajar y ver el mundo.

Cuando tienes cáncer, debes hacer lo que te digan, porque no tienes otras oportunidades. Tienes que ser fuerte, y debes tener esperanzas. —Elizabeth Agnvall

Glenn Sabin - Sobreviviente de cáncer

Lexey Swall/GRAIN

Glenn Sabin sobrevivió una leucemia linfocítica crónica.

Glenn Sabin

Edad: 52
Hogar: Silver Spring, Maryland
Ocupación: asesor de desarrollo empresarial

Tenía 28 años y estaba recién casado cuando recibí un diagnóstico de leucemia linfocítica crónica. No hay un tratamiento curativo. Decidí no someterme a un trasplante de médula ósea, que era de alto riesgo y experimental. Los cirujanos me extirparon el bazo, que estaba lleno de células leucémicas. Luego probamos la “vigilancia activa”.

Mi oncólogo era Lee M. Nadler, decano de investigación de transferencia y clínica en la Facultad de Medicina de Harvard. También realicé consultas con especialistas en Johns Hopkins [University]. Basado en lo que aprendí, cambié de una dieta de alimentos muy procesados y repletos de azúcar a una cargada de nutrientes y con más verduras. Añadí ejercicios y actividades para disminuir el estrés, mejoré mis hábitos de sueño y me aseguré de estar siempre bien hidratado.

En la actualidad, tengo 52 años y no tengo indicios de cáncer. Por supuesto, a lo mejor tiene que ver con la suerte. Pero los pacientes necesitan participar de manera activa en su tratamiento y consultar con un centro académico. El National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer) tiene un sitio web excelente en cancer.gov, que contiene información sobre los últimos tratamientos, comprobados con estudios, para diferentes tipos de cáncer.

Todos tenemos células malignas que nos circulan por el organismo. El papel de nuestro sistema inmunitario es atacar estas células. Por eso es fundamental vivir tan saludablemente como sea posible y crear un entorno que dificulte el que una enfermedad vuelva a aparecer. Eso no significa apurarse a probar esto o aquello en vez de un tratamiento convencional que ha demostrado ser eficaz. Creo firmemente en la oncología occidental. Pero cuando te han diagnosticado un cáncer, es importante analizar todos los aspectos de la manera en la que vives. —JoBeth McDaniel

Kate Winnie - Sobreviviente de cáncer

Lexey Swall/GRAIN

Kate Winne sobrevivió un cáncer recurrente.

Kate Winne

Edad: 54
Hogar: Atlanta
Ocupación: maestra de escuela secundaria

En el 2005, recibí una nota de una prima lejana advirtiéndome que un examen de sangre reveló que ella y otros familiares eran portadores de una mutación genética llamada síndrome de Lynch, la cual está relacionada con un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal. Yo no tenía síntomas, pero meses después, cuando me hice una colonoscopia, tenía un tumor que me bloqueaba el colon. En menos de 24 horas, me sometí a una cirugía de emergencia.

Era un cáncer en estadio IIIB, pero no se había propagado y el tumor fue extirpado con éxito durante la cirugía. Después recibí quimioterapia por seis meses.

Sin embargo, el cáncer reapareció ocho veces entre el 2006 y el 2013. Siempre volvía a aparecer en la misma zona y se podía detectar con una TAC. Cuando sucedió por novena vez, en agosto del 2013, el cirujano oncólogo me dijo que no podía realizarme más cirugías. Mi médico después escuchó a una investigadora de la Johns Hopkins University describir un medicamento de inmunoterapia específico para el cáncer de colon que tiene esta mutación. Ella buscaba pacientes. Así fue como, en enero del 2014, recibí mi tratamiento inicial.

Hasta ahora he estado en tratamiento por dos años, y dicen que estoy “estable”. Casi todos en el ensayo clínico han tenido respuestas positivas. Es el mismo medicamento que el presidente Jimmy Carter toma para su melanoma. Básicamente entrena al sistema inmunitario para que reconozca y erradique el cáncer antes de que comience a crecer.

Antes de comenzar este tratamiento, tenía una protuberancia del tamaño de una toronja por encima de la cintura, causada por mi tumor. En un espacio de meses luego de comenzar a tomar el medicamento, se había encogido al tamaño de una pelota de golf. Ahora es del tamaño de una arveja. Hay días en que ni siquiera la puedo encontrar.

El cáncer es horrible y difícil, pero otras partes de mi experiencia han sido muy impactantes. He podido ver un milagro increíble. He podido ser un milagro. —JoBeth McDaniel

Laura Bartzell

Edad: 54
Hogar: Brookline, Massachusetts
Ocupación: psicoterapeuta y artista

Tenía hábitos saludables incluso antes de tener cáncer; comía una dieta mayormente vegetariana, practicaba yoga y meditación y hacía ejercicio con regularidad. Por eso, cuando recibí un diagnóstico de cáncer de seno metastásico en estadio IV de gran malignidad, en agosto del 2008, no necesité cambiar mucho mi estilo de vida. Después de la mastectomía, tenía programada la quimioterapia. Pero ya que el cáncer se me había propagado al hueso pélvico, en vez de eso recibí radiación en la cadera y el pecho. Decidimos aplazar la quimioterapia hasta que de verdad la necesitara.

Nunca la necesité, y ahora no tengo cáncer. Tomé tamoxifeno por seis años, pero el enfoque que usamos fue de “menos es más”. Tengo una relación de colaboración con mi oncóloga en el Dana-Farber Cancer Institute de Boston. La escucho, por supuesto, pero ella también me escucha. Sí me pongo nerviosa antes de ir a mi ecografía habitual, pero si hay malas noticias, las afrontaré en ese momento. No me quita el sueño.

Me dijeron que tenía un 5% de probabilidades de sobrevivir por cinco años. Así que organicé fiestas a los 18 meses, y un festejo enorme en el quinto año. Escribí un blog diario por cinco años para mantener actualizados a los de mi estrecho círculo de amistades. Se convirtió más en algo inspirador basado en la curación y la espiritualidad.

Sí sucedieron algunos cambios. Me divorcié. Luego me volví a enamorar de mi primer novio. Comencé a recorrer largas distancias en bicicleta. Conseguí un perro.

Aunque parezca raro, el cáncer me volvió menos miedosa. Mi ansiedad es prácticamente cero. Me importa más gozar la vida diaria y mantener buenas relaciones con mi familia y amigos. Cuando me dio, el cáncer aclaró lo que era importante. —JoBeth McDaniel

Will Wright - Sobreviviente de cáncer

Michael Rubenstein

El cáncer de Will J. Wright ha estado en remisión por cinco años.

Will J. Wright

Edad: 65
Hogar: Northport, Nueva York
Ocupación: gerente de diversidad y proyectos editoriales

La peor semana de mi vida fue en junio del 2010, cuando me enteré de que tenía cáncer de próstata y cáncer de riñón. Me causó una gran conmoción. Sabía que como hombre afroamericano, era 2.4 veces más propenso a morir de cáncer de próstata. No quería ser uno de ellos. Por eso es que me había hecho verificar el nivel de antígeno prostático específico (PSA) desde que tenía 30 años. Me lo verificaron de nuevo en el trabajo, cuando tuvimos una semana de salud masculina, y mi nivel de PSA era excepcionalmente alto.

Tenía 60 años y me había hecho una prueba seis meses antes. A veces, simplemente saber tu número inicial puede marcar la diferencia entre escuchar “tu cáncer es inoperable” y “lo detectamos temprano”. El cáncer de riñón se descubrió más tarde esa misma semana. Iba caminando al trabajo y empecé a sentirme débil y mareado. Casi me desmayo. Al principio los médicos pensaron que estaba anémico. Pero luego de un examen completo, obtuvimos la verdadera respuesta. Los médicos me operaron de inmediato para extirparme un tercio del riñón izquierdo. Esperé unos meses para recuperarme y luego, en noviembre del 2010, me sometí a una cirugía de la próstata. El cáncer de próstata era de gran malignidad, así que no tuve la opción de esperar y ver. Para mí era importante poder tener relaciones sexuales con mi esposa. Gracias a la cirugía robótica, se pudieron preservar tantas células nerviosas como fue posible. He estado en remisión por cinco años. Me considero muy afortunado. —JoBeth McDaniel

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