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6 maneras de asumir el control del dolor

¿Eres uno de los 100 millones de estadounidenses que padecen dolor crónico? Investigaciones avanzadas y tratamientos innovadores ofrecen esperanzas.

Mujer de espaldas, desnuda y agarrándose un hombro - Formas de manejar el dolor

Adam Voorhes

La estimulación de la médula espinal podría ayudar a quienes tienen el síndrome de cirugía lumbar fallida a controlar el dolor.

In English l Somos un país que siente dolor. Dolor punzante, quemante, molesto, pulsátil, que no nos deja dormir de noche. Algunos son temporales—lo que los médicos llaman dolor “agudo”— por ejemplo, al golpearse el pulgar con un martillo. El dolor crónico, sin embargo, no solo dura hasta mucho después del traumatismo inicial sino que también transforma nuestros cerebros y sistemas nerviosos en máquinas de dolor que lo irradian día tras día. Ahora bien, mientras más aprendamos sobre el dolor, más sabremos cómo eliminarlo. A continuación encontrarás seis maneras de volver a asumir el control.

Estrategia N.º 1: no permitas que comience

Por si necesitabas otra razón para comenzar a moverte: las investigaciones demuestran que las personas que hacen ejercicio, además de los que meditan, tienen menores probabilidades de padecer dolor crónico, quizá porque esas dos actividades alteran el cerebro de una manera que lo protege.

De hecho, investigadores de Northwestern University descubrieron hace poco que “la estructura del cerebro de una persona podría volverla más susceptible al dolor crónico”, dice A. Vania Apkarian, autor del estudio. Él prevé que un día, las gammagrafías cerebrales de diagnóstico para quienes tienen dolor se volverán de rutina para identificar a los que tienen mayor riesgo. “Parece que el tratamiento precoz evita que el cerebro se reorganice en los patrones asociados con el dolor crónico”, explica Apkarian. Su equipo en la actualidad usa gammagrafías cerebrales para ver cuáles tratamientos funcionan mejor para personas con ciertos tipos de dolor. “Viene en camino”, dice. “Vamos en esa dirección”.

Estrategia N.º 2: determina exactamente qué tipo de dolor tienes

Los médicos antes identificaban el dolor por su causa —una lesión, una enfermedad o una infección—. Por eso, las personas hablaban sobre dolor de la artritis, dolor causado por el cáncer o dolor de espalda. Cada vez más, sin embargo, los médicos identifican el dolor por la manera en que afecta al sistema nervioso. Es bueno tener esta información si tratas de eliminar cierto tipo de dolor.

El dolor inflamatorio sucede como resultado de un traumatismo específico, el cual causa que tu cuerpo libere citocinas proinflamatorias que te estimulan el sistema nervioso y promueven la curación. Esto es bueno. Sin embargo, para algunas personas, la respuesta inflamatoria nunca se apaga, lo cual causa dolor crónico.

El dolor disfuncional puede ser activado en el cerebro sin que haya traumatismo, inflamación o daños obvios al sistema nervioso. La fibromialgia y el síndrome del intestino irritable son ejemplos comunes del dolor disfuncional.

El dolor neuropático es causado por daños a los nervios mismos, y puede ser activado si los nervios se cortan durante una cirugía; se comprimen, como sucede con una hernia de disco; o son atacados por los virus, tal como el de la varicela, el cual causa la culebrilla (herpes zóster).

Estrategia N.º 3: no olvides que es real

Uno de los mayores retos que enfrentan las personas que tienen dolor crónico es que hay quienes no les creen —en ocasiones, ni siquiera sus propios médicos—. Sin embargo, un equipo de investigadores de Stanford University encontró hace poco una manera de diagnosticar el dolor mediante el uso de resonancia magnética funcional (fMRI). Es decir, pueden ver imágenes de tu cerebro y demostrar que tienes dolor. Además, el neurocientífico Tor Wager de University of Colorado ha usado esta técnica en la investigación para confirmar que alguien tiene dolor. “Y, si los medicamentos u otros tratamientos han ayudado, podemos ver qué partes del cerebro han cambiado”, dice.

Estrategia N.º 4: trátalo enseguida

¿Por qué? Porque duele, para empezar. Además, el dolor crónico puede llevar a la depresión, quizá porque el cuerpo reacciona al dolor liberando serotonina y norepinefrina, dos sustancias químicas del cerebro que también afectan el estado de ánimo. ¿Pero cuál es la verdadera razón por la que necesitas controlar rápidamente el dolor crónico? El dolor crónico podría reducir el volumen del tejido cerebral hasta un 11%, lo que puede envejecerte de 10 a 20 años. Este hallazgo sobre personas con dolor lumbar crónico se ha confirmado desde entonces en los que tienen fibromialgia, síndrome del intestino irritable y dolores de cabeza.

Estrategia N.º 5: primero prueba tratamientos no farmacológicos

Muchos que padecen dolor crónico recurren a medicamentos apenas sienten dolor, lo que es comprensible. Sin embargo, un gran conjunto de estudios demuestran que algunos tratamientos no farmacológicos pueden funcionar igual de bien, si no mejor. A continuación encontrarás unos cuantos.

  • La acupuntura funciona al activar los opioides naturales del cuerpo: las endorfinas. Funciona mejor para quienes tienen dolor de espalda.
  • La terapia conductual cognitiva ayuda a quienes tienen dolor a aprender a corregir pensamientos y comportamientos negativos. Ayuda a reducir la tendencia a catastrofizar.
  • La meditación disminuye el dolor al alterar la actividad en cuatro zonas del cerebro que procesan el dolor. Parece que quienes vienen practicando meditación desde hace tiempo tienen menos dolor crónico en primer lugar.
  • La estimulación de la médula espinal, en la cual un electrodo se implanta en el espacio que rodea la médula espinal, a menudo puede ayudar a quienes tienen el síndrome de cirugía lumbar fallida —cuando la cirugía lumbar ha dejado al paciente con más dolor que antes—.
  • La estimulación cerebral profunda, otro procedimiento invasivo, consiste en colocar electrodos en ciertas regiones cerebrales. Se ha usado por más de 50 años, a pesar de que los investigadores todavía no están seguros de cómo funciona exactamente.

La resonancia magnética funcional en tiempo real (rtfMRI) es un nuevo enfoque con grandes posibilidades. Sean Mackey, jefe de la División de Medicina para el Dolor de Stanford University, usó la técnica para verificar si las personas podían controlar regiones aisladas de su cerebro. “Y si lo podían hacer”, preguntó, “¿llevaría a tener mayor control sobre el dolor?”. La respuesta a ambas preguntas fue “sí”. Los participantes en el estudio usaron estrategias cognitivas —como decirse a sí mismos que el dolor no era tan fuerte— para apagar la respuesta al dolor, mientras estaban sentados en un escáner de rtfMRI, miraban los resultados y controlaban sus cerebros en tiempo real.

Estrategia N.º 6: toma los medicamentos adecuados para el dolor

Ciertos medicamentos funcionan mejor para ciertas dolencias, según estudios. Lo siguiente es lo que se puede tomar si tienes:

Dolor de cabeza por tensión, dolor lumbar: antiinflamatorios no esteroideos (NSAID) como ibuprofeno (Motrin) y naproxeno (Aleve)

Migraña o jaqueca y cefalea en brotes: triptanos como sumatriptán (Imitrex) y rizatriptán (Maxalt)

Artritis reumatoide: metotrexato, Plaquenil y terapias biológicas

Fibromialgia: pregabalina (Lyrica) y antidepresivos como duloxetina (Cymbalta) y milnaciprán (Savella)

Síndrome del intestino irritable: antidepresivos como amitriptilina (Elavil) y antiespasmódicos como diciclomina (Bentyl) o hiosiamina (Anaspaz, Cystospaz y Levsin), bromuro de pinaverio (Dicetel) y bromuro de cimetropio (Alginor)

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